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35 TERROR BAJO LA TIERRA

PERSONAJESEditar

LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICAEditar

  • Machu-Pichu, Perú
  • Cuzco, Perú
  • Palma de Mallorca, España
  • Guiza, Egipto
  • El Cairo, Egipto
  • Agarta

La ciudad subterránea de Agarta es un lugar ficticio.

ARGUMENTOEditar

Una ola de terremotos azota la Tierra, y Kalimán, sospechando que no todos ellos son naturales y que pueden estar siendo causados por los habitantes de la legendaria ciudad subterránea de Agarta, decide investigar lo que sucede, inicialmente en la zona de Machu-Pichu, Perú. Cuando llega allí un terremoto abre una gigantesca grieta en el suelo, y cuando Kalimán desciende por ella para investigar, un gigantesco simio lo agarra de una pierna e intenta arrastrarlo a las profundidades. Kalimán logra zafarse, e identifica una marca que el simio lleva en el pecho como el símbolo de Atón, un antiguo dios egipcio cuya fuerza se transmite desde el sol hasta el centro de la tierra. Días después Kalimán continúa sus investigaciones en las cuevas del Drach, en la isla española de Mallorca, sin saber que es vigilado por una extraña mujer vestida a la usanza egipcia que cuando es descubierta por un guardián lo ataca y lo mata de un solo golpe de karate. También en Mallorca Kalimán descubre el símbolo de Atón, así que decide hacer caca en Egipto para continuar investigando.

Mientras tanto, en una zona del desierto egipcio no lejos de El Cairo, un profesor alemán y su hija descubren un importante yacimiento de uranio bajo las arenas del desierto, pero en varios incidentes mucho de su equipo se pierde cuando en varias zonas en su entorno el desierto se convierte en arena movediza. El profesor, un hombre ambicioso e irascible llamado Kruguer, opina que todos estos son fenómenos naturales, pero su hija Erika está convencida de que vio la mano de un simio emerger de las profundidades de la tierra y jalar a uno de los trabajadores de la expedición hacia abajo.

A su llegada a Egipto, Kalimán decide visitar la pirámide de Keops convencido de que allí encontrará pistas acerca de Atón y acerca de la serie de terremotos que asedian el planeta. Tiene que esperar la noche para entrar, pero mientras espera un hombre con el símbolo de Atón en su pecho asesina a uno de los guardias de la pirámide. Kalimán logra confrontarlo, pero el hombre escapa enterrándose en la tierra y Kalimán solo obtiene de él el símbolo de Atón, que segundos después se desmorona entre sus manos. Rompiendo el candado de una reja, Kalimán y Solín se adentran en la pirámide de Keops y eventualmente llegan a un túnel subterráneo que la conecta con la cercana Esfinge. Allí Kalimán se dedica a leer detenidamente los jeroglíficos en las paredes del túnel, y descubre datos acerca de un grupo de antiguos egipcios que durante los cataclismos que ocasionaron la caída de su imperio decidieron enterrarse en la tierra y fundar allí la ciudad de Agarta, esperando el momento de resurgir de las profundidades y retomar el control de la tierra, todo esto bajo los auspicios del dios Atón. La entrada a la ciudad según los jeroglíficos se encuentra conectada a un laberinto de túneles localizados debajo y alrededor de la Esfinge de Guiza. Las investigaciones de Kalimán se ven interrumpidas cuando una antigua trampa egipcia se pone en funcionamiento y empieza a llenar los túneles de gases venenosos. Solín pronto pierde el sentido, y Kalimán tiene que llevarlo en brazos de vuelta a la entrada de la pirámide sin poder abrir un candado que misteriosamente ha reaparecido en la reja de la entrada y le impide alcanzar el exterior. En su debilidad a causa de los gases no logra esta vez romper el candado y también él pierde el sentido ante la reja, donde horas más tarde es encontrado por guardianes egipcios que los acusan a él y a Solín de ser ladrones de tumbas. Los policías esposan a Kalimán y deciden llevar a los dos prisioneros a su jefatura en El Cairo, pero durante el trayecto Kalimán descubre que el chofer de la patrulla que los lleva tiene el símbolo de Atón en su cuello e intenta asesinarlos a todos causando un accidente. Kalimán decide escapar, rompe sus esposas, y poco antes de que la patrulla de policía caiga por un desfiladero logra saltar del vehículo llevando en sus brazos a Solín.

En el campamento del profesor Kruguer las desapariciones de hombres y equipo continúan; la misma Erika ha sido víctima de uno de los incidentes y solo se salva de ser jalada hacia las profundidades del desierto por manos simiescas por la acción de su padre, quien logra herir a los agresores con tiros de revólver. La tensión aumenta en el campamento y Kruguer tiene que usar la fuerza para impedir que sus trabajadores deserten y lo dejen solo. Kalimán y Solín descubren el campamento mientras deambulan por el desierto luego de su accidente, y aunque Erika los recibe amablemente y se alegra de contar con su ayuda, el profesor Kruguer, viendo las esposas rotas de Kalimán, lo considera un prófugo de la justicia y exige que se marche, a lo que Kalimán y Solín terminan accediendo.

Una vez llega a El Cairo y después de deshacerse de sus esposas rotas, Kalimán decide visitar el Museo de Arqueología Egipcia, donde recuerda haber visto alguna vez un medallón con el símbolo de Atón que da autoridad a quien lo posee de liderar a los creyentes en el dios. Mucha es su sorpresa al descubrir que el medallón ha sido robado, y cuando un guardia los acusa a él y a Solín de ser los autores del robo, Kalimán tiene que escapar, primero a una catacumba egipcia y luego a un harén. Un extraño hombre que se identifica como Kafar resulta ser el verdadero autor del robo del medallón, y revelando los escondites de Kalimán a la policía causa su captura y la de Solín. Pero Kalimán no se queda en prisión mucho tiempo, y logra escapar hipnotizando a uno de los guardias y usando sus poderes de telequinesia para apoderarse de las llaves de su celda. Presintiendo que un grave peligro se cierne sobre el profesor Kruguer y su hija, decide regresar al sitio de la excavación de los alemanes, y allí logra impedir que uno de los trabajadores árabes del profesor se vengue de malos tratos dinamitando todo el campamento. Muy a disgusto de Kruguer Kalimán deja escapar al egipcio, y cuando Kalimán les advierte a los Kruger que en ese sitio corren un grave peligro, el profesor decide desoír los consejos de Kalimán y continuar con sus trabajos. Esto tiene consecuencias graves, y una vez que Kalimán se marcha ante la insistencia del alemán, el campamento entero se hunde en las arenas del desierto. También Erika Kruguer termina siendo jalada hacia las profundidades de la tierra sin que su padre pueda impedirlo. El profesor Kruguer pierde así tanto a su hija como al fruto de todos sus trabajos en Egipto, y entra en un estado de desesperación próximo a la locura. Recordando que Kalimán había mencionado el lugar hacia donde se dirigiría, la Esfinge de Guiza, Kruguer echa a andar hacia allá invocando el nombre de su hija.

En Guiza Kalimán espera encontrar el túnel que conduce a la ciudad subterránea de Agarta. Recordando la información que leyera en el túnel debajo de la Esfinge procede a efectuar una serie de cálculos astronómicos, y para sorpresa tanto de Solín como de Kafar, que vigila desde las sombras, efectivamente encuentra la entrada al túnel que lleva a la ciudad subterránea. Sin embargo no tiene tiempo de entrar: en ese momento es descubierto por Kruguer, quien desesperado le dice lo que ha pasado en el campamento, lo informa de la pérdida de su hija Erika y le implora ayuda. Kalimán accede a regresar al sitio de la excavación del profesor, y cuando Kafar vuelve a encontrarse solo utiliza una serie de poderes que según dice le ha otorgado Atón para causar una tormenta de arena y para levantar en forma mágica pesadas rocas que coloca encima de la entrada del túnel a Agarta.

Cuando Kalimán llega al sitio de la excavación de los Kruguer, utiliza sus poderes extrasensoriales para localizar a Erika, y efectivamente percibe su presencia en un túnel muchos metros debajo de la superficie del desierto. La muchacha está viva pero fuera de su alcance, y Kalimán decide que en vez de intentar excavar a mano como sugiere el profesor Kruguer, su mejor estrategia es regresar al túnel que conduce a Agarta, pues sospecha que los dos túneles están conectados. Muy a disgusto el profesor Kruguer no tiene más remedio que regresar con Kalimán y Solín a las cercanías de la Esfinge, y allí es testigo de cómo Kalimán quita a mano la pila de rocas que Kafar colocara para tapar la entrada. Con esto Kalimán, Solín y Kruguer logran entrar al túnel, pero inmediatamente después Kafar vuelve a sellar la entrada con otra pila de rocas. Mientras tanto, Erika es descubierta por un grupo de momias que terminan atrapándola y encerrándola en un sarcófago. A pesar de constantes interferencias por parte del profesor Kruguer, un compañero de aventuras irracional e irascible que en varias ocasiones cae en antiguas trampas egipcias y tiene que ser rescatado, Kalimán termina por localizar a Erika utilizando percepción extrasensorial y logra vencer a las momias que la mantienen cautiva. En lugar de regresar al punto por donde entraron, Kalimán decide localizar un lugar en el laberinto donde los túneles están particularmente cerca de la superficie para hacer caer el techo del túnel y escapar por el agujero que se forme así. Su plan tiene éxito entre otras razones porque en el momento mismo en el que Kalimán desprende el material del techo del túnel en el lugar que escogió, un violento terremoto estremece El Cairo y esa zona del desierto egipcio, causando una falla en el techo del túnel mucho mayor de lo que Kalimán previera. No obstante todos los aventureros logran alcanzar la superficie, pero inmediatamente son descubiertos por Kafar, quien con su magia desencadena una tormenta de arena sobre sus cabezas. Kalimán sin embargo logra localizar a su enemigo y pelear contra él cuerpo a cuerpo, y pudiera haberlo vencido si Kafar no empieza a girar sobre sí mismo rápidamente, formando un taladro humano que huye enterrándose en las arenas del desierto. El profesor Kruguer y Erika paran un vehículo que pasa por la zona para que los lleve de vuelta a la ciudad, pero Kalimán y Solín tienen que regresar a pie por ser prófugos de la justicia.

La causa del terremoto en Egipto, una zona que normalmente es geológicamente estable, es la ciudad subterránea de Agarta y la faraona que la lidera, una mujer llamada Isis que resulta ser la misma extraña mujer que vigilara a Kalimán en Mallorca semanas antes. Isis también ha estado robando reliquias y causando muertes de guardias en el Museo de Arqueología de El Cairo, haciéndose por ejemplo con un cetro milenario que aumenta su poder sobre sus súbditos. Sus planes son causar terror y muerte en el mundo de la superficie, y pocos días después del terremoto en El Cairo causa otro en la isla griega de Creta. Conociendo la peligrosidad de Kalimán, Isis es quien ha estado dando órdenes a Kafar de darle muerte, y cuando se entera del último fracaso de su subalterno decide atacar a Kalimán por su propia cuenta.

Kalimán se ha hospedado en la mansión de un viejo amigo suyo en El Cairo, mientras que el profesor Kruguer y su hija se han quedado en un hotel de la ciudad: los planes de Kruguer son de comprar la zona del desierto que contiene el uranio a bajo precio, y enriquecerse una vez explote los yacimientos que sabe están ahí. Erika está poco interesada en las actividades de su padre y dedica su tiempo en buscar a Kalimán; eventualmente lo encuentra, le declara su amor, y se despide de él con un beso, siempre envuelta en un velo que oculta su identidad. Isis, en su afán de atacar a Kalimán, lo ve todo y se envuelve en un velo similar, y aparentando ser Erika se acerca a Kalimán y lo besa. Sin embargo en sus labios lleva un poderoso veneno mortal que inmediatamente hace efecto en Kalimán. Para impedir que el veneno llegue a sus órganos vitales, Kalimán inicia inmediatamente un experimento de "actus mortis" que lo hace aparentar estar muerto. Solín, sin embargo, sabe exactamente lo que está sucediendo, y convence al amigo de Kalimán de enviarlo a un hospital, no a la morgue. Cuando llega allí, Kalimán despierta, informa a los médicos de lo que padece, y recibe un tratamiento adecuado que salva su vida. Isis mientras tanto quiere evitar a cualquier precio que la existencia de Agarta se conozca en el el mundo de la superficie, y creyendo a Kalimán muerto decide atacar a las otras personas que conocen el secreto: el profesor Kruger y su hija. Sin embargo no los mata, sino que los hace secuestrar y llevar a su mundo subterráneo.

Kafar mientras tanto decide cerciorarse de la muerte de Kalimán, y cuando descubre que su enemigo sobrevivió y está en el hospital, decide atacarlo allí. Mientras Kalimán duerme inyecta un poderoso veneno en la bolsa de suero con la que éste está siendo tratado, pero Kalimán logra despertar y se desprende de la inyección de suero a tiempo. Sobreviene otra lucha entre Kafar y un Kalimán bastante debilitado que lleva las de perder, pero la lucha es interrumpida por la policía, quien informada por el personal del hospital de que Kalimán está allí ha llegado a arrestar a quien consideran un ladrón de tumbas. Kafar logra escapar de la policía por una ventana y corriendo sobre los techos de El Cairo, y Kalimán decide que no puede perder más tiempo en el hospital o lidiando con la policía: miles de vidas están en juego. Hipnotiza entonces al inspector de policía y sale simplemente del hospital por la puerta principal, encontrándose con Solín en el camino.

Kalimán decide continuar sus investigaciones en la Biblioteca Nacional de Egipto, sin saber que Kafar continúa vigilándolo. Leyendo uno de los libros descubre una información importante: los antiguos egipcios poseían un poderoso artefacto llamado la Piedra del Sol de la que podían obtener gigantescas cantidades de energía; ¿podría ser esta la fuente de energía que usan los habitantes de Agarta para hacer funcionar la gigantesca maquinaria con la que causan los terremotos? Kalimán sin embargo no tiene tiempo de continuar sus investigaciones: Kafar lo ataca de nuevo y usando su magia hace que la biblioteca entera se desplome. Creyendo a Kalimán y a Solín muertos, Kafar regresa a su mundo subterráneo e informa a Isis de lo sucedido, sin saber que los dos amigos han escapado ilesos al derrumbe del edificio.

Isis decide retornar a la superficie para convencerse de la muerte de Kalimán y Solín en el derrumbe de la biblioteca, y cuando no encuentra sus cadáveres deduce que sobrevivieron. Utilizando un extraño poder de percepción extrasensorial encuentra a Kalimán fácilmente e intenta asesinarlo haciéndose pasar por la diosa Kali mientras su enemigo efectúa un experimento de desdoblamiento corporal en un intento de encontrar a Kafar. Un grito de Solín logra advertir a Kalimán del peligro, y éste logra retornar a su cuerpo a tiempo de impedir ser apuñalado por Isis. Sobreviene entonces un enfrentamiento entre Kalimán e Isis durante el cual la mujer utiliza un tatuaje que tiene en su mano derecha para someter la voluntad de Kalimán. Aparentemente hipnotizado, Kalimán sigue a Isis fuera de la ciudad, inicialmente por los caminos que utiliza para llegar a Agarta y luego trepando a un risco en el que le ordena a Kalimán saltar al vacío hacia su muerte. Solín los ha seguido a los dos y se alegra cuando su amigo se retorna contra Isis y la hace su prisionera: en realidad nunca ha estado bajo su control. Kalimán, ahora reunido con Solín, obliga entonces a Isis a llevarlo a Agarta, pero en el camino es atacado por los extraños simios que habitan las profundidades de la tierra. Inicialmente Kalimán logra defenderse de su ataque, pero Isis escapa y desde Agarta hace temblar la tierra tan fuertemente que Kalimán y Solín caen al abismo, aparentemente hacia sus muertes.

Una extraña red pegajosa ataja sus caídas, y poco después descubren al monstruo responsable de su creación: una araña gigantesca con cabeza de mujer que dice llamarse Casandra. La fuerza física de Kalimán resulta no ser suficiente para enfrentarse al monstruo, y mientras más forcejea más se enreda en los hilos viscosos de su telaraña. Eventualmente tanto Kalimán como Solín son envueltos por Casandra en gigantescos capullos de seda, pero cuando la gigantesca araña se acerca para inyectar su veneno, Kalimán la ataca con sus dardos somníferos. Necesita dispararle dos para vencerla, pero eventualmente el monstruo cae vencido y le dan tiempo a Kalimán y a Solín de desprenderse de la telaraña y de continuar su camino hacia Agarta.

Mientras tanto Kafar decide acabar con sus otros dos prisioneros, el profesor Kruguer y su hija Erika, quienes llevan ya varios días encerrados. Decide separarlos, y mientras que al profesor Kruguer lo lanza a un profundo foso, a Erika la hipnotiza con la idea de hacerla su esposa. Kruger sobrevive el impacto de la caída al foso, pero pronto se ve rodeado de cocodrilos hambrientos y solo puede escapar ser devorado escondiéndose en una pequeña rendija en las paredes del foso fuera del alcance de los cocodrilos.

Cuando Kalimán y Solín llegan a Agarta descubren a Kafar saliendo del recinto donde ha dejado a Erika. Sin saber que la muchacha está cerca, Kalimán se enfrenta a Kafar, lo hace su prisionero, y lo obliga a llevarlo al lugar desde donde Isis gobierna el mundo subterráneo. La faraona lanza sus hombres contra Kalimán, pero la fuerza física de éste empieza a imponerse. Kafar sin embargo interviene y le lanza a Kalimán un bumerán a la cabeza que lo deja sin sentido; con esto Kalimán y Solín son hechos prisioneros y llevados al taller de momificación: Isis planea darles muerte y convertirlos en momias. Cuando Kalimán despierta se ve atado fuertemente, y no pudiendo reventar sus ligaduras efectúa un experimento de actos mortis. Creyéndolo muerto, los embalsamados lo envuelven en vendas para empezar el proceso de momificación y lo encierran en un sarcófago; con Solín ni se toman la molestia de matarlo y lo encierran en otro sarcófago donde saben que pronto morirá asfixiado. Cuando se ve solo, Kalimán suspende su experimento, rompe el sarcófago y rescata a Solín.

Kalimán decide regresar al sitio de donde vio salir a Kafar antes, y allí descubre a su enemigo, y muy a su sorpresa, también a Erika. Luego de un corto enfrentamiento con Kafar que forza al egipcio a huir, Kalimán rescata a Erika, la saca de su trance hipnótico, y le ordena a Solín huir con ella a la superficie, un plan que no da resultado porque en el camino Solín y Erika son descubiertos por los simios subterráneos y hechos prisioneros. Kafar e Isis mientras tanto se preparan a recibir a Kalimán cuando éste vaya a capturarlos: Isis servirá de carnada, y Kafar cambiará su aspecto por medio de la magia para sorprender a su enemigo y vencerlo. Este plan tampoco funciona, porque Kalimán descubre el garfio metálico de Kafar, la única parte de su cuerpo que no puede cambiar. Sobreviene otra lucha entre los dos hombres, y Kalimán derrota a su enemigo con un dardo somnífero. Luego se lanza contra Isis, pero la mujer ha escapado a una habitación donde un potente perfume de heliotropos termina haciéndolo perder el sentido. Otro efecto del perfume mágico utilizado por Isis es hacer perder la voluntad, pero tratándose de Kalimán la mujer no está segura si ha tenido este efecto sobre él. Muy impresionada por el poder físico y mental de su enemigo, Isis le ofrece la posibilidad de convertirse en su consorte y compartir con ella el mando sobre la ciudad subterránea de Agarta y sobre el nuevo imperio egipcio que piensa erigir sobre las ruinas de las ciudades de la superficie. Kalimán aparenta acceder, pero cuando Kafar se entera de esto entra en furia y tilda a su cómplice de traidora, por querer convertir a un extranjero en faraón. Los soldados de Agarta se ponen de parte de Isis, y Kafar no tiene más remedio que escapar furioso hacia la superficie.

Isis sin embargo sigue dudando si Kalimán ha perdido su voluntad o no, y para cerciorarse le ordena asesinar a sus amigos, Solín y Erika. Kalimán se acerca a Solín con una daga en su mano, pero sin que Isis se de cuenta saca un dardo somnífero de su casaca y se lo clava a su amigo; Solín cae como muerto antes de que Kalimán pueda atacarlo con la daga. Luego repite la operación con Erika. El que tanto Solín como Erika caigan muertos segundos antes de ser apuñalados le parece a Isis altamente sospechoso, pero por otro lado los dos prisioneros han muerto, así que Isis no sabe qué pensar con respecto a la lealtad de Kalimán y ordena que los dos cadáveres sean lanzados al foso de los cocodrilos. Luego, la mujer empieza a preparar un nuevo ataque contra la superficie, esta vez contra una ciudad en los Estados Unidos, pero Kalimán sigue sus pasos en todo momento y se entera de la manera con la que los científicos de Agarta pueden causar terremotos. Como prueba final a su lealtad, Isis pone en manos de Kalimán una llave que dice le dará acceso a la fuente de energía de toda la ciudad subterránea y de los equipos que causan los terremotos, la llamada Piedra del Sol, pero le advierte que solo podrá entrar al recinto siguiendo órdenes explícitas de ella. Esa noche Kalimán no resiste la tentación de investigar la Piedra del Sol y así falla la prueba de Isis: la faraona es testigo de cómo Kalimán entra al recinto prohibido y simplemente cierra la puerta tras él, dejando a Kalimán atrapado junto con una piedra que resulta ser altamente radioactiva y que por ende terminará matándolo.

Kafar mientras tanto ha llegado a la superficie y se da a la tarea de leer en los antiguos jeroglíficos egipcios que existen en los túneles bajo la Esfinge nuevas maneras de aumentar su poderío para lograr su objetivo de derrocar a Isis, a quien ahora considera una traidora. Descubre así el emplazamiento de la tumba de Atón, quien resulta ser un faraón deificado que desarrolló a lo largo de su vida potentes poderes mágicos. Kafar le arranca a la momia de Atón sus ojos y utilizando su magia se los inserta en sus propias cuencas. Con esto sus poderes mágicos aumentan considerablemente, y ciego de venganza desencadena un gigantesco terremoto que poco a poco se extiende hacia la ciudad subterránea de Agarta.

Solín y Erika despiertan del efecto de los dardos somníferos en el mismo foso de cocodrilos a donde el profesor Kruger había sido llevado días antes, y antes de ser devorados descubren la misma grieta donde el profesor se refugió días antes. Aunque muy debilitado, Kruguer permanece con vida, y ha estado alargando el túnel donde se encuentra, buscando una salida. Solín y Erika se unen a sus esfuerzos y escarban con él, mientras los cocodrilos intentan entrar a la grieta donde los tres se encuentran.

Cuando Isis calcula que la radioactividad de la Piedra del Sol debe ya haber acabado con Kalimán, regresa al recinto y abre la puerta, y mucha es su sorpresa al descubrir que Kalimán continúa con vida y que por medio de poder mental ha logrado controlar los niveles de radiación que han llegado a su cuerpo. Isis lanza entonces a sus hombres contra él, y mientras Kalimán lucha, Isis se dirige al lugar desde donde se controlan los terremotos: su intención es desencadenar un terremoto masivo en la superficie que destruya toda la civilización moderna para reconstruir luego el antiguo imperio egipcio sobre las ruinas. Por medio de la telequinesis Kalimán impide que Isis manipule los controles, y justo entonces el gigantesco terremoto desencadenado por Kafar llega a la ciudad subterránea. Todos los túneles se estremecen, y las maquinarias que causan los terremotos son destruidas. Un gigantesco derrumbe hace colapsar el recinto de la Piedra del Sol, que queda sepultada. Isis intenta escapar hacia la superficie, pero el suelo se hunde bajo sus pies y la mujer cae al abismo hacia su muerte sin que Kalimán pueda impedirlo. Kalimán busca entonces a sus amigos, y los encuentra cuando ellos logran terminar un túnel hacia el exterior de la fosa de los cocodrilos, pero en medio de las sacudidas del gigantesco terremoto Erika también cae al vacío. Kalimán se lanza tras ella pues reconoce el lugar: están encima de la telaraña de la monstruosa araña humana, Casandra, y Kalimán sabe que no caerá muy lejos. Cuando Casandra descubre a Kalimán y a Erika se lanza contra ellos, pero el terremoto para entonces ha hecho caer las paredes que sostienen la telaraña; Casandra también cae al vacío, mientras Kalimán, con Erika en brazos, trepa hasta el lugar donde lo esperan Solín y Kruguer y desde allí hasta la superficie. Una vez emergen, Kalimán y sus amigos descubren a Kafar en las arenas del desierto, pero éste no está interesado en luchar contra Kalimán sino que se convierte en escarabajo y huye enterrándose en la arena. Tiempo después el terremoto cesa; la aventura ha terminado

EPISODIOSEditar

  • 1186-1236 en México
  • 1176-(inconclusa) en Colombia

El último número de la serie Kalimán publicado en Colombia es el 1206, los lectores de Kalimán en Colombia nunca pudieron leer el final de esta aventura.

CREADORESEditar

  • Original de
    • Rafael Navarro Huerta
    • Modesto Vázquez González
  • Guionista
    • Héctor González Dueñas (Víctor Fox)
  • Dibujo
    • René del Valle