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R23 LOS PIRATAS DEL ESPACIO

PERSONAJESEditar

  • Narración (Mex: Isidro Olace, Col: Gonzalo Zuluaga)

Gonzalo Tovar, Víctor Ortiz

LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICAEditar

  • Nueva York, Estados Unidos
  • París, Francia
  • Lisboa, Portugal
  • Estambul, Turquía
  • Mar Egeo
  • Scorpio, Bahamas
  • Nasáu, Bahamas

ARGUMENTOEditar

Pocas horas después de su llegada a Nueva York, Estados Unidos, Kalimán y Solín reciben en su hotel un telegrama procedente de las islas Bahamas. En el sobre dice que su remitente es un antiguo amigo árabe de Kalimán llamado Mosé Farat, pero Kalimán se sorprende porque Farat murió algún tiempo atrás. Era dueño de grandes extensiones de tierras petrolíferas en el desierto de Libia, pero pocas horas antes de firmar un acuerdo comercial con una serie de compañías europeas para explotar el petróleo de sus tierras fue asesinado por un grupo terrorista. Kalimán fue a su funeral y presenció personalmente su entierro, así que no le queda la menor duda de que su amigo está muerto. El telegrama cita a Kalimán y a Solín esa misma mañana al aeropuerto Kennedy de la ciudad, y Kalimán decide acudir a la cita para desvelar el misterio de lo que ocurre.

Al mismo tiempo, a muchos miles de kilómetros de ahí, en la ciudad turca de Estambul, un hombre llamado Jazil contrata a un asesino llamado Jafa Terán para que vaya a Nueva York y asesine a Kalimán. Para facilitar la salida de Terán de Turquía y su entrada a los Estados Unidos Jazil soborna a varios empleados estatales de los aeropuertos de los dos países a través de una potente organización criminal que lidera, la organización del Triángulo Verde.

En Nueva York Kalimán y Solín van al aeropuerto y vigilan atentamente a los pasajeros de un vuelo procedente de las Bahamas que aterriza pocos minutos antes de la hora de la cita. Ninguno de los pasajeros que llegan es Farat, y Kalimán y Solín deciden irse pensando que todo es una broma de mal gusto. Justo entonces una hermosa mujer se acerca a ellos y deja en claro que es ella quien los citó. Kalimán accede a entrevistarse con ella en un café cercano, y pronto se entera que se llama Sasha Zosman y que aunque es de origen turco ha habitado la zona donde Farad tenía sus tierras petrolíferas en Libia. Según ella el cadáver de Farat fue exhumado algún tiempo atrás por una secta criminal llamada la organización del Triángulo Verde. Ella misma estuvo presente durante la exhumación y confiesa haber robado un anillo del dedo del cadáver que ahora muestra a Kalimán para que crea en sus palabras. Kalimán reconoce inmediatamente el anillo porque él mismo se lo dio a Farat durante una expedición de caza en Sumatra; además recuerda haberlo visto en la mano del difunto el día de su entierro. La razón por la que según Sasha el cadáver ha sido exhumado es que la organización del Triángulo Verde quiere hacer pensar al mundo que Farat vive con el objetivo de lograr el traspaso de sus propiedades a la secta. Sasha dice representar a un grupo de pobladores de la zona petrolífera que consideran un transpaso así no solo ilegal sino también muy injusto, y habiéndose enterado por un amigo en una aerolínea que el famoso Kalimán iba a Nueva York decidió citarlo allí y utilizar el nombre de Mosé Farat para capturar su atención. Sasha y el grupo que representa tienen información de que la persona que piensa impersonar a Mosé Farat llegará pocas horas más tarde a Nueva York desde Estambul a firmar el traspaso de las tierras, y lo que quieren es que Kalimán descubra al impostor e impida el fraude.

Kalimán acepta la misión que Sasha le propone no solo para investigar más a fondo lo que sucede sino también por respeto a su amigo muerto, quien evidentemente ha sido exhumado ilegalmente. Sasha dice que no tiene a ningún conocido en Nueva York, y temiendo por su seguridad Kalimán le pide que se hospede con él en su hotel. Sasha accede agradecida, y Kalimán inicia su investigación. El vuelo de Estambul de ese día llegará tarde en la noche, pero antes de regresar a su hotel a esperar Kalimán decide entrevistarse con las autoridades aeroportuarias e investigar la lista de los pasajeros del vuelo. Mucha es su sorpresa al encontrarse en las oficinas de la administración del aeropuerto con un antiguo amigo suyo, un agente del FBI llamado Reed Connelly que se muestra muy interesado en su relato especialmente cuando se entera de que el vuelo en el que presuntamente viene el malhechor procede de Estambul. Ante las preguntas de Kalimán Connelly explica que esa semana cuatro vuelos procedentes de Estambul han desaparecido sin dejar el menor rastro. Cuando Kalimán pide más detalles acerca de las desapariciones Connelly le deja oir la grabación de una llamada de auxilio de uno de los aviones desaparecidos; el piloto dice que están siendo atacados por varios aviones pequeños, verdaderos piratas del espacio. No se han encontrado restos que hagan pensar en accidentes aéreos. Kalimán le informa a su amigo que está dispuesto a ayudar, y como primer paso le pide que le consiga las listas de los pasajeros de los aviones desaparecidos. Connelly accede y dice que se las llevará más tarde a su hotel.

Solín mientras tanto se ha quedado en la cafetería conversando con Sasha, pero en un momento dado la muchacha dice que tiene que hacer una llamada telefónica y se aleja de su lado. Cuando Kalimán regresa Solín constata sorprendido que Sasha no ha regresado sino que ha desaparecido sin dejar rastro. Kalimán decide regresar a su hotel a esperar la llegada de la noche; Sasha sabe dónde se hospeda él y si tiene necesidad de ellos ya aparecerá por su propia cuenta. Más tarde ese mismo día Reed Connelly visita a Kalimán en su hotel y le lleva las listas de pasajeros de los vuelos desaparecidos. Cuando Kalimán las lee constata inmediatamente que en cada uno de esos vuelos viajaban importantes hombres de negocios del Medio Oriente propietarios de cuantiosas extensiones de tierras petrolíferas.

Esa noche Kalimán, Solín y Connelly regresan al aeropuerto a esperar el vuelo de Estambul, y mientras esperan Kalimán encuentra a Sasha sentada tranquilamente en la cafetería. Cuando Kalimán se acerca a ella, la muchacha explica que mientras conversaba con Solín vio a uno de los malhechores de la secta del Triángulo Verde así que decidió alejarse de él para no atraer atención sobre el niño en caso de ser descubierta. Kalimán acepta su explicación y le repite su oferta de protección. Sasha acepta y se va a la habitación de hotel de Kalimán prefiriendo no estar presente cuando éste confronte al falso Mosé Farat.

Cuando los pasajeros de Estambul llegan por fin a Nueva York, Jafa Terán no tiene ningún problema en pasar por los controles migratorios de los Estados Unidos. Sin embargo Connelly vigila y le señala el falso Mosé Farat a Kalimán, quien constata sin sorprenderse que el hombre no tiene el menor parecido con su amigo muerto. Kalimán se presenta ante él y le pide explicaciones, y el malhechor responde que él es el hijo del difunto Mosé Farat y tiene el mismo nombre que su padre. Kalimán sabe que esto es falso porque su amigo nunca tuvo hijos, pero el hombre que tiene en frente puede identificarse con un pasaporte aparentemente verdadero y Kalimán no tiene pruebas para arrestarlo. Terán por su parte, sorprendido en encontrar al hombre que debe asesinar bajo esas extrañas circunstancias, le pregunta a Kalimán dónde se hospeda en caso de que quiera volver a hablar con él. Kalimán no tiene problema en revelar el nombre de su hotel queriendo mantener vigilado al recién llegado, y Terán se asegura de ir a hospedarse allí.

El taxista que va a recoger a Terán al aeropuerto es otro miembro de la organización del Triángulo Verde, y cuando Kalimán y Solín salen de la terminal y siguiendo órdenes de Terán les echa su carro encima intentando atropellarlos. Kalimán logra saltar a un lado y salvarse, y luego le revela a Solín que le pareció ver al falso Farat sentado al lado del conductor. Cuando llega a su hotel, Kalimán constata sorprendido que el impostor se ha hospedado en una habitación contigua a la suya.

Terán decide iniciar una campaña de intimidación contra Kalimán antes de asesinarlo y así hace varias llamadas a su enemigo en las que le revela sus intenciones, aunque no su identidad. Kalimán reconoce inmediatamente la voz del asesino e inicialmente se sorprende con la actitud de Terán, pero luego comprende que el malhechor intenta intimidarlo para después poder acabar más fácilmente con él. Esta estratagema sin embargo no tiene éxito, y lo único que Terán consigue es poner en sobreaviso a su víctima. Connelly mientras tanto utiliza sus contactos en el servicio de inteligencia de los Estados Unidos para averiguar la verdadera identidad del impostor, y cuando se entera de su nombre real inmediatamente se lo revela a Kalimán.

Durante los días siguientes Sasha comparte la habitación de hotel con Kalimán y poco a poco va enamorándose de él. Kalimán no vacila en corresponder a sus avances, pero en una ocasión la muchacha utiliza el nombre verdadero de Jafa Terán, y como Kalimán nunca se lo reveló empieza a sospechar de la muchacha. Sasha arguye que siempre supo el verdadero nombre del malhechor y creía habérselo dicho.

Una tarde Kalimán, Solín, Sasha y Jafa Terán se encuentran en el corredor que lleva al ascensor del hotel, y mientras Kalimán le revela a Terán que ya conoce su verdadera identidad y que tiene intenciones de mantenerlo vigilado e impedir sus planes, el malhechor insiste en que su nombre verdadero es Mosé Farat y niega que sea él quien ha estado haciendo las llamadas que amenazan la vida de Kalimán. Todos entran al ascensor, pero segundos después Terán cambia de opinión y se baja en un piso intermedio alegando que olvidó algo en su habitación. Lo que ha hecho en realidad es dejar tras de sí un maletín con una bomba, e inmediatamente sale corre a cortar el suministro de electricidad al ascensor, con lo que Kalimán, Solín y Sasha quedan atrapados entre el sexto y el séptimo piso del hotel. Kalimán pronto descubre la bomba que los amenaza, y sabiéndose en peligro de muerte abre la escotilla de la parte superior de la caja del ascensor y trepa junto a sus amigos al exterior, desde donde trepa quince pisos hacia arriba colgado de los cables del ascensor y llevando a Solín y a Sasha a cuestas. Cuando llegan al vigésimo piso la bomba estalla debajo de ellos, pero aunque Kalimán ciertamente siente el estallido logra mantenerse colgado del cable. Después tiene que esperar largos minutos más en esa incómoda posición, pero eventualmente las autoridades del hotel empiezan a investigar lo sucedido y abren el acceso al tubo del ascensor, con lo que Kalimán y sus amigos logran salir al exterior. Terán se ha quedado en el hotel esperando los acontecimientos, y minutos después de la explosión constata sorprendido que su víctima ha sobrevivido su ataque por segunda vez.

Asustado por el hecho de que ahora Kalimán sabe sin lugar a dudas que es él quien ha intentado asesinarlo, Terán llama por teléfono al señor Jazil en Estambul pidiéndole instrucciones y ayuda en caso de ser capturado. Jazil sin embargo se rehusa a ayudarlo, y justo en ese momento Kalimán entra en la habitación de Terán, quien cuelga el teléfono precipitadamente. Sobreviene una confrontación entre los dos hombres, y cuando Kalimán está a punto de capturar al criminal éste le lanza una lámpara a la cara y se lanza a la fuga. Terán alcanza a llegar hasta la calle, pero en su desesperación es atropellado por un carro en el fuerte tráfico de Nueva York. Kalimán llega hasta él pocos segundos después, y antes de morir Terán le revela que fue contratado por la organización del Triángulo Verde para asesinarlo.

El cuerpo de Terán es llevado a la morgue, y allí las autoridades descubren en sus ropas la llave de un compartimiento en la sección de equipaje en el aeropuerto Kennedy de Nueva York. Connelly informa de ésto a Kalimán, y cuando los dos hombres van a investigar encuentran un maletín con 20 000 dólares, el pago del Triángulo Verde a Terán, pero además de eso una nota escrita a mano en la que se le da gracias al malhechor. Mientras Connelly cuenta el dinero del maletín, Kalimán se percata de que además del dinero el maletín contiene una bomba a punto de estallar. Kalimán toma entonces el maletín de las manos de Connelly, se lanza contra un ventanal del aeropuerto, quebrándolo, y luego tira la bomba a una de las pistas de aterrizaje que están sin usar en ese momento. La bomba estalla, pero no causa mayores daños.

Kalimán decide viajar a Estambul, Turquía esa misma noche, pues es de allí que vino el asesino Jafa Terán y él sospecha que la persona que dio órdenes de asesinarlo está allí. Sasha se alegra con esta desición, pues según dice así regresará sin problemas a su tierra natal. Cuando Kalimán compra los boletos de avión para él mismo, Solín y Sasha, la aeromoza que se los vende despierta sospechas en Kalimán porque aunque dice ser de origen yemení Kalimán descubre por un anillo que lleva que su origen es de una zona rural de Turquía. Intranquilo, antes de montar al avión Kalimán le pide a Connelly que investigue a la mujer más a fondo.

La aeromoza es efectivamente una mujer turca, una terrorista llamada Amejra El-Rahim que trabaja para la organización del Triángulo Verde que inmediatamente después de hablar con Kalimán se comunica por teléfono con el señor Jazil y le comunica que Kalimán viaja a Estambul. Sorprendido de que Kalimán siga vivo Jazil le ordena embarcarse en el mismo avión con Kalimán, cuando esté allí alguien le dará más instrucciones.

El avión despega de Nueva York sin novedad, y pocas horas después Connelly se entera por su secretaria de la verdadera identidad de El-Rahim. Desafortunadamente para entonces Connelly no tiene manera de avisarle a Kalimán la situación, y su única opción es esperar a que el avión aterrice en una escala programada en París y mandarle un mensaje hasta allí.

En el avión Kalimán descubre sorprendido la presencia de El-Rahim y decide vigilarla de cerca. Varias horas después del inicio del vuelo, un pasajero sentado detrás de Kalimán se acerca a la mujer y le entrega un pequeño maletín. Kalimán observa lo que ocurre detenidamente, aunque se sorprende de que inicialmente Amejra no haga nada. Pocas horas antes de la llegada del avión al lugar de su primera escala, París, Amejra se levanta de su asiento y lleva el maletín al baño del avión. Cuando Kalimán la ve regresar sin él sospecha inmediatamente que puede tratarse de una bomba y decide ir él mismo al baño a investigar. Desde su asiento el cómplice de Amejra, un hombre llamado Cásmar, observa lo que ocurre con mucha atención. Kalimán encuentra el maletín en el baño y lo abre para examinarlo, descubriendo en su interior una serpiente venenosa que logra hipnotizar para extraerle el veneno. Luego regresa a su asiento tranquilamente sin dar muestras de haber visto el maletín. Los minutos pasan sin que nada más ocurra hasta que Cásmar, intrigado, decide ir también al baño a investigar lo sucedido. Cuando entra es atacado por la serpiente, quien sin darle ocasión de resistir lo muerde en la mano. Cásmar se siente morir, y cuando pide auxilio Kalimán se acerca a él y le pide información acerca de la secta del Triángulo Verde como condición para ayudarlo. Cásmar confiesa que efectivamente el Triángulo Verde es quien lo contrató para asesinarlo, y ante la insistencia de Kalimán le revela que su jefe se llama Jazil y vive en Estambul. Kalimán le revela entonces al malhechor que la serpiente que lo mordió no tenía veneno y que él nunca ha corrido peligro.

El señor Jazil mientras tanto ha decidido viajar de Estambul a París para tenderle él mismo una trampa a Kalimán en caso de que sus agentes fallen. Un cómplice suyo, un hombre de ascendencia árabe llamado Buman Tashma, es encargado junto con cinco cómplices de determinar si Kalimán fue muerto por Cásmar y Amejra, y en caso negativo de asesinar a los dos agentes y si es posible a Kalimán mismo a su llegada a la ciudad. Cuando el avión aterriza Kalimán y sus amigos desembarcan llevando prisioneros a Cásmar y a Amejra, y Tashma los descubre inmediatamente. Dándose cuenta de la situación el asesino cumple las órdenes de Jazil y abre fuego sobre los pasajeros que desembarcan, alcanzando a Amejra El-Rashim y matándola. En la confusión Cásmar logra escapar hasta el sitio donde está Tashma y escapa con él y sus cómplices a bordo de un carro que los espera. Kalimán, Solín y Sasha sobreviven ilesos, pero muchos otros pasajeros del avión mueren víctimas del atentado.

Las autoridades francesas posponen la continuación del vuelo por unas horas, y un inspector de policía llamado Leclaire se entrevista con Kalimán y le pregunta acerca del incidente. Kalimán revela lo que sabe, y es entonces cuando se entera del mensaje que le mandó Reed Connelly varias horas antes y que para entonces no tiene ninguna importancia. Mientras tanto Tashma lleva a Cásmar a una mansión de las afueras de París en la que para su sorpresa se encuentra con el señor Jazil en persona. El jefe máximo del Triángulo Verde está muy disgustado por el fracaso de Cásmar y amenaza matarlo, pero finalmente decide darle otra oportunidad y lo deja libre. Luego Jazil regresa al aeropuerto y e inicia su plan para deshacerse de Kalimán.

Utilizando sus contactos en el aeropuerto Jazil arregla sentarse al lado de Kalimán en el segundo tramo del vuelo, es decir entre París y Lisboa. Se presenta ante él como Ahmed Jailam, un potentado árabe con tierras en la zona petrolífera de Libia que habita en Estambul, y a lo largo del vuelo aparenta ganar confianza con Kalimán y le revela que ha sido amenazado de muerte por miembros de la organización del Triángulo Verde. Cuando Kalimán le pide detalles de lo que dice, Jazil saca una nota escrita a mano en la que se amenaza al falso Jailam durante su vuelo a Estambul. Kalimán constata inmediatamente que quienquiera escribió esa nota también escribió la que encontró en el compartimiento de equipajes del aeropuerto de Nueva York, y así le promete a Jailam ayudarlo si ocurre algún incidente. Sin embargo varios detalles inquietan a Kalimán, pequeñas inconsistencias en el discurso de su compañero. Por ejemplo Jailam primero le pide ayuda para identificar el vuelo que le corresponde abordar y luego dice que viaja constantemente; además asume que Kalimán investiga la organización del Triángulo Verde sin que él se lo haya dicho. Otra pista inquietante para Kalimán es el hecho de que Jailam es zurdo, como lo es la persona que escribió las notas amenazantes.

El vuelo aterriza sin novedad en Lisboa, pero cuando llegan allí el falso Jailam le dice a Kalimán haber reconocido a uno de los terroristas que lo amenazan en la persona del copiloto de su vuelo. Kalimán le pide se lo señale, y Jazil lo lleva hasta un lugar de la sala de espera del aeropuerto desde el que se puede ver a la tripulación del avión a través de un cristal. Cuando Kalimán ve al copiloto se da cuenta inmediatamente de que se comporta extrañamente, presa de un intenso nerviosismo. Poco después los pasajeros son llamados a reabordar, pero poco antes del despegue Kalimán llama a una azafata y le pide que lo lleve a la cabina del avión. Ella inicialmente se rehusa, pero Kalimán consigue convencerla cuando le explica sus razones. En la cabina de mando Kalimán le explica al piloto sus sospechas de que alguien pudiera estar tramando un atentado terrorista contra el avión. El piloto toma muy en serio la acusación de Kalimán, especialmente sabiendo que otros vuelos han estado desapareciendo sin que se conozca su paradero mientras sobrevuelan esa misma ruta. El copiloto, cada vez más nervioso, empieza a delatarse por sus acciones, hasta que en un descuido Kalimán le arrebata un maletín que lleva y descubre en su interior una bomba sin activar. Con esto el criminal es descubierto, y aunque amenaza al piloto con una pistola Kalimán consigue desarmarlo y ponerlo fuera de combate. Kalimán intenta entonces interrogarlo para que revele la identidad de sus jefes en la organización, pero el copiloto prefiere romper una cápsula de cianuro entre sus dientes y muere envenenado sin dar ninguna información.

El vuelo se retrasa algún tiempo a consecuencia del incidente y Jazil aprovecha para ponerse en contacto telefónico con su cómplice Cásmar, quien a bordo de otro avión ya ha llegado a Estambul. Sus órdenes son terminantes: asesinar a Kalimán en cuanto lleguen a Turquía más tarde ese día. El vuelo de Lisboa a Estambul transcurre sin más incidentes, pero el falso Jailam logra convencer a Kalimán y a sus amigos de que a su llegada a Estambul se alojen con él en su mansión alegando haber sido el mejor amigo del padre de Sasha, un hombre recientemente asesinado llamado Tareiba Zosman. Según Jailam no sólo su propia vida está en peligro sino la de Sasha también, y sus mejores posibilidades de supervivencia están alojándose en su mansión, estrechamente vigilada. Además Jailam observa que tiene muchos contactos en Estambul que podrían ayudar a las investigaciones sobre la organización del Triángulo Verde. Kalimán termina aceptando el ofrecimiento porque encuentra a Jailam desconcertante y quiere investigarlo mejor: por un lado están las sospechas que le causa, mientras por otro está el hecho de que él fue quien denunció al copiloto terrorista. Aún Sasha, quien siendo turca posee su propia casa en la ciudad, decide alojarse con Jailam para así disfrutar de la protección (y la compañía) de Kalimán, de quien ha empezado a enamorarse profundamente.

Cásmar mientras tanto ha estado preparando su asesinato, y a la salida del aeropuerto de Estambul dispara contra la cabeza de Kalimán. Desafortunadamente para él la bala da de lleno en la esmeralda que éste lleva en su turbante, no solo partiéndola sino además desviando su trayectoria. Kalimán es herido, pero la rozadura de bala en su cabeza no tiene mayor importancia. Jazil, furioso, no tiene más remedio que continuar su pantomima y ordena a su chofer, un hombre llamado Rasbail, que los lleve a todos a su mansión en las afueras de la ciudad. Cásmar escapa con un cómplice sin ser visto.

Más tarde ese día, mientras Kalimán y sus amigos reposan en la lujosa mansión, Jazil se reúne con Cásmar en un lugar secreto y le comunica el hecho de que Kalimán sobrevivió su ataque. Considera hacer asesinar a su subordinado por su ineptitud, pero pensándolo mejor decide utilizarlo para continuar ganándose la confianza de Kalimán. Después de prevenir a Cásmar de lo que piensa hacer, Jazil regresa a su mansión y le sugiere a Kalimán que investigue más acerca de la persona que atentó contra él en el vuelo de Nueva York a París, es decir el mismo Cásmar. Kalimán actúa de acuerdo a las recomendaciones de su falso amigo y llama por teléfono a su amigo en el servicio de policía de París, el inspector Leclaire, quien le informa que los servicios de inmigración franceses han determinado que Cásmar salió del país con destino a Estambul y desafortunadamente no fue detenido por las autoridades del aeropuerto. Con ésto Kalimán se entera de que Cásmar está en la ciudad y Jazil obtiene su objetivo: ganarse la confianza de su enemigo.

Esa noche Kalimán decide visitar el barrio árabe de la ciudad para entrevistarse con un antiguo amigo suyo, un monje budista llamado Maijal Jamá que suele meditar en una mezquita de la ciudad. Jazil le ofrece su auto, y Kalimán acepta gustoso el ofrecimiento, aunque le ordena a Solín quedarse en la mansión esa noche y no acompañarlo. Cuando llega al centro de Estambul Kalimán tiene un encuentro con un hombre cuya carreta cargada de víveres está averiada en medio de la vía, y aunque el hombre lo conmina a abandonar su carro y continuar a pie, Kalimán logra mover la carreta utilizando su fuerza sobrehumana y así despeja el camino. A pesar de eso no puede avanzar mucho más, y en un momento dado las estrechas callejas del centro de Estambul lo obligan a abandonar el carro y continuar a pie.

Cuando llega a la mezquita se sorprende al descubrir de nuevo al carretero, en realidad el mismo cómplice de Cásmar que estuviera presente durante el atentado contra su vida en el aeropuerto de Estambul. El hombre dice ser un guardián de la mezquita, y cuando Kalimán le pide información acerca de Maijal Jamá él lo lleva a su celda monástica. En su interior Kalimán descubre sorprendido el cuerpo sin vida de Jamá, quien ha sido estrangulado momentos antes. Una serie de mentiras del falso guardián le indican a Kalimán que se las está viendo con un enemigo, y así se lanza contra él con intenciones de obligarlo a hablar para así vengar la muerte de su amigo. El hombre calla pero dirige su mirada hacia una puerta semioculta en la oscuridad, y allí Kalimán descubre a Cásmar, quien dispara sobre él. Kalimán logra evadir las balas y se lanza contra su enemigo, pero Cásmar logra llegar hasta un auto que tiene escondido cerca de la mezquita y se lanza a la fuga. Kalimán decide perseguirlo a bordo de su propio vehículo e inicia así una loca carrera a lo largo de las calles de Estambul. Cásmar se dirige hacia una carretera panorámica que bordea un acantilado costero siempre seguido por Kalimán, quien en un momento dado descubre que ha caído en una trampa mortal: mientras investigaba en la mezquita, Rasbail, el chofer de Jazil, averió los frenos de su vehículo que ahora inicia un descenso desenfrenado por la carretera del acantilado. Cásmar para al borde de la carretera, y Kalimán pasa a gran velocidad por su lado sin poder detenerse. Eventualmente el carro se despeña por el risco y cae muchos metros más abajo al mar, pero Kalimán logra saltar afuera sin ser visto y así se salva de morir en el accidente.

Mientras tanto, en la mansión de Jazil Solín no puede conciliar el sueño y aburrido se asoma a su ventana. Descubre en el jardín la figura de un hombre que pronto identifica como el señor Jailam, su anfitrión, que se dirige a altas horas de la noche a un cobertizo en el jardín. Intrigado y aburrido, Solín decide seguirlo, y así descubre que el interior del cobertizo está cubierto de mapas y contiene sofisticados instrumentos de comunicación transoceánica. Solín no sabe que pensar y decide informar a Kalimán a la primera oprtunidad, y antes de ser descubierto regresa a sus habitaciones.

Cuando Kalimán regresa a la mansión les pide a sus amigos y a Jazil no revelar a nadie el hecho de que sobrevivió el aparatoso accidente; su idea es que así la organización dejará de perseguirlo y él podrá dedicarse de lleno a contraatacarla. Evidentemente esta estrategia está destinada a fracasar, porque a la primera oportunidad Jazil se entrevista con Cásmar y le ordena planear un nuevo atentado. Esta vez la idea es hacerle creer a Kalimán que Cásmar, asustado porque debido a sus continuos fracasos el señor Jazil ha decidido asesinarlo, piensa entregarse; cuando Kalimán llegue a capturarlo cinco hombres dispararán sobre él y lo asesinarán.

Mientras Jazil se entrevista con su cómplice, Solín le informa a Kalimán acerca de su descubrimiento de la sala de transmisiones. Kalimán decide investigar esa misma noche, y a la primera oportunidad él y Solín van al cobertizo del jardín que Solín descubriera antes. Lo que encuentran es muy diferente a lo que Solín viera el día anterior: está vacío y cubierto de polvo, y aparenta no haber sido utilizado en muchos años. Solín, desconcertado, no sabe qué pensar, pero Kalimán pronto descubre un cable eléctrico recientemente cortado y así comprueba que el niño dice la verdad. Solín se da cuenta que el sitio en el que están es más pequeño que la sala que viera el día anterior, y así Kalimán se da a la tarea de buscar alguna pared falsa, misma que pronto descubre. Detrás de la pared Kalimán alcanza a darle un vistazo a lo que Solín había descrito: una sala de transmisiones y mapas de Norteamérica, Europa y el Atlántico Norte, pero antes poder investigar más a fondo escucha llegar a Jazil y no tiene más remedio que regresar a sus habitaciones inmediatamente para evitar ser descubierto. Solín queda convencido de que Ahmed Jailam es en realidad un miembro de la organización del Triángulo Verde, pero Kalimán señala que también es posible que uno de los criados del magnate esté utilizando el lugar sin el consentimiento del dueño de la casa.

Al día siguiente, mientras Kalimán y sus amigos descansan en la biblioteca de la casa un puñal es lanzado contra uno de los estantes. Lleva ensartado un mensaje: Cásmar piensa entregarse porque teme ser asesinado por la organización, y si Kalimán quiere capturarlo no tiene más que presentarse esa noche en un bazar de la ciudad. Aunque todos los presentes opinan que el mensaje es una trampa, Kalimán insiste en que acudirá a la cita para averiguar si Cásmar miente o no. Sin embargo no lo hace de cuerpo presente sino utilizando su forma astral, y así luego de evadir a los cinco matones que lo esperan se presenta ante un Cásmar que mira estupefacto lo que él cree que es un fantasma. Una vez Kalimán ha comprobado que Cásmar volvió a mentirle y le tendió una celada se da a la tarea de perseguirlo a dondequiera que va con el fin de aterrorizarlo. La estrategia da muy buenos resultados, y eventualmente Cásmar se asusta tanto que empieza a hacer confesiones importantes. Desafortunadamente en ese momento Jazil y Sasha deciden acudir a la habitación de Kalimán para cerciorarse si sí salió de la casa o no para acudir a la cita, y Solín, quien había sido encargado por Kalimán de avisarle si algo pone en peligro su cuerpo, decide dar la señal de peligro temiendo que el señor Jailam, de quien ya desconfía, pudiera atacarlos. Con esto Kalimán tiene que regresar a su cuerpo justo cuando Cásmar se dispone a revelarle el escondite de Jazil.

Más tarde esa noche, Kalimán y Solín deciden regresar al cobertizo del jardín a continuar sus investigaciones acerca de la sala de telecomunicaciones, pero cuando regresan allí sólo descubren una bodega vacía, aunque otra vez con señas de que recientemente cables eléctricos fueron cortados. Evidentemente los miembros de la organización del Triángulo Verde se enteraron de que habían sido descubiertos e intentaron borrar, sin éxito, cualquier huella de su presencia en el lugar.

Desde varios días antes Jazil había estado mencionándoles tanto a Kalimán como a Cásmar que debía viajar a sus tierras en el sur de Libia para arreglar unos asuntos, en realidad intimidar a una serie de habitantes de la zona para obligarlos a abandonar sus tierras. A Kalimán le da otro motivo para su viaje, y éste se había ofrecido a acompañarlo y protegerlo. Jazil, pensando que para entonces su huésped estaría muerto, no había tenido reparos en acceder, pero como Kalimán sobrevive los varios atentados del Triángulo Verde cuando llega el día de la partida Kalimán, Solín y Sasha están listos a acompañar a su anfitrión. Jazil decide aprovechar la situación y tenderle otra trampa mortal a su enemigo. Los lleva a él y a sus amigos a un aeropuerto secreto en la costa turca, explicando que evita volar en vuelos internacionales por miedo a ataques terroristas. Cuando llegan sube a un avión de su propiedad acompañado de su piloto Rasbail. Kalimán, Solín y Sasha los siguen, pero pocos minutos antes del despegue Jazil entra a la cabina de mandos del avión alegando que tiene instrucciones importantes para darle a Rasbail. Cierra la puerta de la cabina, y una vez oculto de la mirada de Kalimán él y Rasbail utilizan una salida de emergencia para descender del avión sin ser vistos. Kalimán no se da cuenta de la maniobra, y poco después el avión despega sin piloto y controlado desde tierra por un mecanismo especial.

Eventualmente Kalimán se preocupa por la prolongada ausencia de Jazil y entra a la cabina de mando del avión descubriendo el engaño. Jazil ha dejado una grabadora sobre uno de los asientos, y por ese medio le revela que desde un principio estuvo siendo vigilado por la organización del Triángulo Verde que ahora va a eliminarlo. El avión toma rumbo hacia el suroeste, hacia el Mar Egeo, y Jazil le informa a Kalimán que sólo lleva combustible para un vuelo de 30 minutos, después la nave se estrellará en el mar.

Luego de cerciorarse que no hay paracaídas disponibles Kalimán utiliza el tiempo que tiene para desarmar el sistema de controles de mando del avión e intentar neutralizar el mecanismo que recibe órdenes de tierra. Termina consiguiéndolo y tomando el control de la nave. Lo primero que hace es apagar los motores para disminuir la velocidad y a la vez ahorrar combustible, y utiliza corrientes de aire para planear hacia el suelo. Sin embargo el avión prueba ser demasiado pesado y se precipita hacia el mar, y Kalimán intenta frenar su caída utilizando los últimos restos de combustible para estabilizarse. Logra su objetivo, y así el avión se estrella contra el mar a una velocidad relativamente reducida, lo que maximiza las posibilidades de supervivencia de sus tripulantes. Aún así el impacto es brutal y el avión se destroza.

Mientras tanto, en Estambul Jazil da por muerto a Kalimán y decide retomar sus actividades en relación con el Triángulo Verde. Según sus informaciones un acaudalado dueño de tierras petrolíferas en Kuwait, un hombre llamado Omar Tayán, está por hacer un viaje de París a Nueva York, y Jazil decide secuestrarlo para obligarlo a cederle sus tierras. Para ésto se pone en contacto telegráfico con la isla de Scorpio en las Bahamas, su centro de operaciones en el océano Atlántico, y les ordena a sus agentes de allí secuestrar el avión en el que viaja el acaudalado hombre de negocios. A Cásmar le ordena viajar junto a Tayán en el vuelo a Nueva York y ganarse su amistad para vigilarlo e instarlo a actuar de la manera que ellos quieren cuando el secuestro se lleve a cabo. Horas después, durante el viaje de Tayán y Cásmar a Nueva York, dos pequeños aviones caza se colocan a lado y lado del avión de pasajeros donde ellos viajan y amenazan al piloto con derribarlo si no acepta cambiar su ruta y viajar al lugar que le indican, la isla de Scorpio. El piloto, temeroso por la vida de sus pasajeros termina accediendo, aunque intenta comunicarse por radio con tierra para informar de lo que ocurre. Cásmar interviene y armado con un arma logra impedir esto, y así el avión desaparece sin dejar rastro y aterriza en la isla de Scorpio, en las Bahamas. Cuando Jazil es informado del éxito de la operación decide posponer su viaje a Libia y en vez de eso transladarse a Scorpio para dirigir personalmente el interrogatorio del desafortunado Omar Tayán.

Kalimán, Solín y Sasha sobreviven el accidente aéreo y utilizan como salvavidas un ala del avión que por estar vacía de combustible no se ha hundido en el mar. Sin embargo están en una situación extremadamente precaria, heridos y flotando a la deriva en medio mar Egeo en una zona de poca actividad naviera. Después de dos días a la deriva bajo un sol ardiente, Solín y Sasha empiezan a dar muestras de deshidratación, y cuando Kalimán nota que empiezan a desesperarse decide hipnotizarlos para librarlos de su sufrimiento. Pasan así dos días más, al cabo de los cuales Kalimán descubre muy a lo lejos un barco que aunque no pasa verdaderamente cerca de ellos podría buscarlos si se lo propusiera. Sabiendo que si no actúa el barco pasará de largo, Kalimán decide hacer un viaje astral hasta la sala de comunicaciones del barco en cuestión. Allí se comunica con el oficial a cargo de las telecomunicaciones, quien inicialmente no comprende lo que ocurre pero eventualmente notifica al capitán de lo que ocurre. Poco después también él escucha la voz telepática de Kalimán pidiendo ayuda y señalando un lugar específico en el mar, así que sin estar demasiado convencido de lo que hace ordena dirigir el barco al sitio indicado. Minutos después los náufragos son descubiertos y rescatados.

El barco se dirige hacia Estambul, pero Kalimán decide no presentarse ante las autoridades migratorias temiendo que puedan estar infiltradas por la organización del Triángulo Verde. Antes de llegar al muelle donde el barco atracará, Kalimán, Solín y Sasha se descuelgan por una cuerda desde cubierta hasta el mar y luego nadan hasta tierra firme. Cuando el capitán del barco se percata de la desaparición de los náufragos decide no crearse problemas y no informar a las autoridades portuarias del rescate, y así Kalimán y sus amigos logran entrar a Turquía sin que la organización del Triángulo Verde lo sepa. Poco después se enteran por un periódico de la desaparición del avión de la ruta París-Nueva York.

Luego de visitar un bazar para comprar largas túnicas negras con qué cubrirse, Kalimán decide iniciar su contraataque visitando la mansión de Jazil. La encuentra casi abandonada, solo un guardia parece estar encargado de vigilarla, y así decide atacar a ese guardia y obligarlo a decir lo que sabe enterándose de que Jazil partió varios días antes con un destino desconocido. Kalimán decide entonces volver a la sala de telecomunicaciones que visitara previamente junto a Solín, y luego de llevar al guardia hasta allí le clava un dardo somnífero que lo deja sin sentido por muchas horas. La sala de telecomunicaciones parece estar abandonada, aunque ciertamente fue utilizada pocas horas antes. Kalimán la investiga en detalle y descubre en uno de los mapas de la pared una señal sobre una pequeña isla de las Bahamas llamada Scorpio. Junto al mapa hay un número que Kalimán interpreta como el código que el equipo de telecomunicaciones debe utilizar para comunicarse con la isla. Para cerciorarse de que Scorpio es verdaderamente un lugar relacionado con el Triángulo Verde decide encender uno de los equipos de telecomunicación e intentar ponerse en contacto con la isla. Su plan da resultado, y así se entera de que en esa isla de las Bahamas existe un refugio secreto de la organización criminal. Con esta información Kalimán, Solín y Sasha abandonan la mansión y se pierden en Estambul decididos a intentan llegar a Scorpio por cualquier medio posible.

Cuando Jazil llega a la isla de Scorpio, su primera orden es asaltar y luego ejecutar a los 217 pasajeros del avión secuestrado. La orden se lleva a cabo sin contratiempos, y los pasajeros son fusilados en grupos en un patio del refugio. El avión mismo es desmantelado y escondido en piezas en otra sección especial de la isla. El único sobreviviente de la matanza es Omar Tayán, a quien Jazil necesita vivo para que firme los documentos de translado de las tierras petrolíferas kuwaitíes a un testaferro. Tayán se niega de plano a firmar, especialmente porque pronto se da cuenta de que su carcelero, Jazil, es el mismo hombre que muchos años antes asesinara a su esposa y a su hijo mayor durante otro intento de hacerse con las valiosas tierras. Jazil decide entonces torturar a Tayán para obligarlo a firmar, y así el magnate termina siendo colgado por los pies de un gigantesco árbol en medio del patio donde minutos antes se llevaron a cabo las ejecuciones.

En Estambul Kalimán se comunica por teléfono con su amigo Reed Connelly en Nueva York y le pide más información acerca del avión desaparecido. Además le solicita ayuda para que a través de la Interpol se les expidan a él, a Solín y a Sasha documentos para salir de Turquía bajo nombres falsos, pues quiere impedir a toda costa que agentes del Triángulo Verde infiltrados en los servicios de inmigración turcos se enteren de que siguen vivos. Sin embargo a pesar de sus esfuerzos Jazil termina enterándose de la supervivencia de su enemigo: el agente de telecomunicaciones de Scorpio, intrigado por la extraña llamada que recibió días antes decide investigar y así descubre que el guardia de la casa de Jazil en Estambul fue atacado con un extraño dardo somnífero. Cuando se le menciona a Jazil este dardo somnífero inmediatamente se convence de que el único que podría haber hecho este ataque es Kalimán, y ordena por radio a todos sus agentes buscarlo a él y a sus amigos en Estambul para matarlos.

Connelly se pone en contacto con Raga Bairam, el jefe de control aéreo del aeropuerto de Estambul y uno de los agentes de la Interpol en Turquía, y le solicita la expedición de los pasaportes falsos para Kalimán. Sin embargo Bairam resulta ser un triple agente, a la vez funcionario del gobierno turco, agente de la Interpol y uno de los agentes de mayor rango de la organización del Triángulo Verde, un hombre al que generalmente se le conoce por su apodo, el Hombre de Estambul. Cuando Kalimán va a su oficina a recoger los pasaportes, el Hombre de Estambul se muestra muy servicial con él aunque algo curioso con respecto a sus planes futuros. Sin embargo una vez Kalimán se va el agente se pone inmediatamente en contacto telefónico con Jazil, quien así se entera sin lugar a dudas que efectivamente Kalimán y sus amigos han sobrevivido el atentado contra sus vidas.

Kalimán se propone viajar de Estambul a Nueva York en un vuelo con escala en París, y como Jazil y el Hombre de Estambul no logran detenerlo, Jazil le ordena a Bairam que viaje con él hasta París para mantenerlo vigilado. Mucha es la sorpresa de Kalimán cuando ve abordar al avión a quien solo conoce como el jefe de control aéreo del aeropuerto de Estambul, y durante el vuelo y a través de conversaciones que mantiene con él su sorpresa se convierte en una fuerte sospecha acerca de su posible afiliación con el Triángulo Verde.

El vuelo llega sin contratiempos a París, y durante la escala el Hombre de Estambul se pone en contacto con el agente del Triángulo Verde de mayor rango del aeropuerto de esa ciudad, un hombre al que sólo se le conoce como Agente de Orly. Para entonces Jazil ha dictado sus órdenes desde Scorpio, y el Agente de Orly detiene el vuelo a Nueva York afirmando que se ha recibido una amenaza de bomba, aunque a los pasajeros se les dice que el vuelo ha sido pospuesto a causa del mal tiempo que se abate sobre París. Arguyendo que si quieren mantener su incógnito Kalimán, Solín y Sasha no deberán ir al lugar al que el resto de los pasajeros del vuelo están siendo llevados, el Hombre de Estambul los lleva a un vetusto hotel en un lugar solitario y oscuro de París. Allí se despide de ellos, pero en realidad se queda vigilando y esperando a que se duerman. Para las dos de la madrugada el agente de Orly se ha reunido con él, y asumiendo que Kalimán y sus amigos duermen el francés se hace con una ametralladora y sube a la habitación de Kalimán, donde dispara a quemarropa sobre los cuerpos que descubre sobre la cama. Kalimán sin embargo no es asesinado porque desconfiando desde un principio del Hombre de Estambul y esperando una traición vigila desde muchas horas antes la entrada del hotel esperando la llegada de alguien, así que para cuando el asesino llega a sus habitaciones ha advertido a sus amigos y ha reemplazado sus cuerpos sobre las camas por almohadas que son las que reciben los impactos de bala.

Kalimán se lanza sobre el agente de Orly dejándolo sin sentido de un puñetazo. Pocos minutos después el criminal recobra el conocimiento y antes de que Kalimán pueda impedirlo ingiere una cápsula de cianuro mueriendo antes de poder ser interrogado acerca de la identidad de sus jefes. En la calle, el Hombre de Estambul espera en el carro en el que se dispone a huir con su cómplice, pero cuando primero escucha los disparos y luego no ve llegar a su cómplice decide investigar lo que sucede. Kalimán lo está esperando en su habitación, y no solo lo hace su prisionero sino que le saca de la boca una cápsula de cianuro que no alcanza a morder. Kalimán le ordena entonces al Hombre de Estambul ponerse en contacto con Jazil en la isla de Scorpio, y el criminal confiesa que tiene un aparato de radiotransmisión oculto en su carro. Utilizándolo logra entablar la comunicación, y siguiendo órdenes precisas de Kalimán le dice a Jazil que ha logrado dar muerte a Kalimán y que le llevará personalmente una prueba de su éxito a Scorpio. Jazil está de acuerdo y le indica cómo ponerse en contacto con otro agente suyo en el aeropuerto de París, un hombre llamado Abula Taima que organizará su vuelo desde Francia hasta las Bahamas. Una vez termina la conversación Kalimán hipnotiza al Hombre de Estambul y le ordena llevar todas las pruebas que tenga acerca de la organización del Triángulo Verde a la policía francesa. Cuando esto ocurre el criminal es capturado y encarcelado sin que nunca pueda explicarse qué es lo que ocurrió.

Kalimán decide tomar la identidad del Hombre de Estambul y presentarse ante Abula Taima diciendo que las pruebas que le lleva a Jazil son las personas de Solín y Sasha Zosman, quienes deberán llegar con vida a Scorpio. Taima inicialmente solo quiere permitirle volar al Hombre de Estambul mismo, es decir a Kalimán, porque esas fueron las órdenes impartidas por Jazil, pero eventualmente y luego de un intenso interrogatorio Kalimán logra convencerlo de permitirle llevar a sus 'prisioneros' consigo. Para evadir los controles de la policía francesa Kalimán, Solín y Sasha son introducidos en tres cajas de madera que son colocadas en la bodega de un avión de carga próximo a decolar con destino a Nasáu, en las Bahamas. Una vez en el aire se les permite salir, aunque Solín y Sasha continúan siendo tratados como prisioneros tanto por Kalimán como por la tripulación del avión.

Cuando Abula Taima informa por radio a Scorpio que el Hombre de Estambul lleva a dos prisioneros consigo, Jazil empieza a sospechar que algo malo puede estar ocurriendo y decide ordenar que el Hombre de Estambul sea plenamente identificado a su llegada a Nasáu para estar seguro de que efectivamente quien viaja es él. Mientras tanto la serie de torturas que ha llevado a cabo contra Omar Tayán tiene éxito, y el magnate accede por fin a firmar los documentos que le traspasan a Jazil la propiedad de sus terrenos petrolíferos. Tayán está convencido de que una vez firme Jazil lo asesinará, pero para su sorpresa el jefe criminal le da la oportunidad de escapar hacia las selvas de la isla de Scorpio. Ninguno de los dos hombres piensa que Tayán pueda sobrevivir mucho tiempo en el terreno hostil del lugar.

Kalimán, Solín y Sasha llegan sin novedad al aeropuerto de Nasáu, y el agente del Triángulo Verde que los espera allí se da a la tarea de identificarlos plenamente. Insiste en que Kalimán se despoje de la capucha negra que lleva y le muestre su rostro, y Kalimán no tiene más remedio que acceder. Sin embargo mientras lo hace lo hipnotiza y le ordena convencerse de la identidad de su interlocutor. De esta manera el agente de Nasáu le indica la manera de continuar su viaje a Scorpio y más tarde se comunica con Jazil y vuelve a asegurarle que quien se dirige hacia Scorpio es efectivamente Raga Bairam, el Hombre de Estambul.

Kalimán y sus supuestos 'prisioneros' son conducidos a los muelles de Nasáu, donde esa noche abordan un barco carguero llamado "Alejandría" que transporta víveres y armas hacia Scorpio. El capitán del "Alejandría" inicialmente se muestra servicial con quien cree es el Hombre de Estambul y le asigna a él y a sus prisioneros un camarote razonablemente confortable, pero horas después se muestra interesado en Sasha. Kalimán impide sus avances románticos hacia la muchacha y con eso se gana su enemistad.

Jazil mientras tanto decide encargar a Cásmar de una nueva misión: deberá secuestrar al magnate petrolero venezolano Douglas Smith, quien viajará al otro día de Caracas a Miami a bordo de un avión privado. Durante una escala programada en Nasáu el agente del Triángulo Verde de esa ciudad en su calidad de jefe de control aéreo del aeropuerto hace que el piloto de Smith deba descender del avión para cumplir con una serie de requisitos fabricados. Mientras está en la oficina del oficial es abaleado por Cásmar. Poco tiempo después el agente de Nasáu le informa a Smith que su piloto ha sufrido un infarto, pero 'para ayudarlo' le ofrece a Cásmar como reemplazo. Smith accede a la propuesta y así se pone en manos del criminal, quien una vez despega dirige el avión no hacia Miami sino hacia Scorpio. Cuando horas más tarde Cásmar informa a la central de Scorpio que se acerca a la isla, Smith escucha la conversación y descubre el engaño, y furioso se lanza contra su secuestrador. Sobreviene un forcejeo entre los dos hombres durante el cual Cásmar pierde el control sobre el avión. Eventualmente logra hacerse con su revólver y le dispara a Smith al estómago, y el magnate se desploma sobre el piso del avión muy mal herido. Cásmar aprovecha para intentar controlar la caída en picada del avión, pero desafortunadamente para él una de las balas disparadas atraviesa el fuselaje de la nave y avería algunos de los mecanismos de control. Desesperado, Cásmar se comunica por radio con la base de Scorpio y le comunica su posición, pero pocos segundos después el avión se estrella en el mar.

Cuando Jazil se entera de los problemas de su cómplice se pone en contacto radial con el carguero "Alejandría" que coincidencialmente navega por esas aguas y le ordena al capitán dirigirse a las coordenadas indicadas por Cásmar para intentar rescatar no solo al malhechor sino especialmente al magnate Douglas Smith. Kalimán es testigo de la comunicación, y constata preocupado que si Cásmar sobrevive el accidente y es rescatado no tendrá problema en revelar su identidad. Inicialmente el "Alejandría tiene problemas para localizar el avión estrellado, pero Kalimán realiza un experimento de desdoblamiento corporal y en su forma astral lo encuentra fácilmente. Sin embargo tiene problemas para convencer al capitán su hallazgo, y solo luego de un fuerte altercado logra que él se dirija hacia el sitio del accidente.

Cásmar y Douglas Smith son rescatados con vida aunque muy mal heridos, Cásmar con una pierna casi fracturada y Douglas Smith no solo con golpes contusos sino además con una herida de bala en el estómago. Cuando se le informa a Jazil del rescate, éste insiste en que se debe hacer lo posible para que Smith sobreviva el viaje, y como a bordo del "Alejandría" no viajan médicos el capitán no tiene más remedio que confiarle la salud del magnate a Kalimán, quien insiste que puede curarlo. Cuando se entrevista con él Kalimán no solo le salva la vida sino que le revela su identidad y le promete que pronto regresará a rescatarlo.

La presencia de Cásmar a bordo del barco es un problema constante para Kalimán, quien no tiene más alternativa que ocultarle como puede su cara al malhechor. El extraño comportamiento del falso Hombre de Estambul y las noticias de sus aparentes poderes sobrehumanos terminan por hacer pensar a Cásmar que podría estar viéndoselas con Kalimán en persona. Logra convencer al capitán de sus temores, y entre los dos hombres confrontan a Kalimán y lo obligan a despojarse de su capuchón. Kalimán no tiene más remedio que obedecer, pero por medio de gesticulaciones cambia sus facciones a las de un hombre al que ninguno de los dos malhechores conoce. Con esto los dos hombres quedan plenamente convencidos de que no se las están viendo con Kalimán, y Cásmar, temiendo por su vida en consecuencia a su último fracaso, llega hasta el punto de ofrecerle al Hombre de Estambul una alianza para entre los dos derrocar al señor Jazil y tomar el control sobre la organización del Triángulo Verde. Kalimán responde con evasivas, aunque en su fuero interno se alegra de que Cásmar esté dispuesto a traicionar a su jefe.

Pocas horas después el carguero llega a la isla de Scorpio. Kalimán, Cásmar, Solín y Sasha son llevados a bordo de un vehículo a un lugar en medio de la selva donde Cásmar le explica a Kalimán está la entrada al refugio secreto de Jazil, un lugar parcialmente subterráneo camuflado por la manigua y extremadamente bien vigilado. Jazil los recibe en persona e ínmediatamente ordena encerrar a Solín y a Sasha en calabozos separados del refugio. Luego se encara con Cásmar, y reprochándole el hecho de que no rescató del avión accidentado un maletín perteneciente a Douglas Smith que se le había ordenado traer decide condenarlo a morir de hambre y sed en un calabozo.

Jazil se queda solo con Kalimán, e inicialmente aparenta estar convencido de que se las ve con el Hombre de Estambul. Sin embargo en medio de la entrevista le dice a su interlocutor que le quiere presentar a uno de los agentes más astutos de la organización. Kalimán queda estupefacto al ver entrar a Sasha Zosman al recinto, quien así se revela como cómplice de Jazil. Kalimán, descubierto, se despoja de su capucha y se declara vencido, y luego de golpearlo fuertemente Jazil ordena que sea llevado al mismo calabozo donde Solín también está prisionero.

Horas más tarde Kalimán recupera el conocimiento y decide efectuar un experimento de desdoblamiento corporal para explorar el refugio de Jazil, localizar a los guardias que lo protejen y descubrir los sitios donde existen alarmas ocultas. Luego visita en su forma astral a Douglas Smith para darle ánimos y recordarle que no está solo, y a Sasha Zosman con la esperanza de reconvertirla en una aliada. En esto no tiene éxito, y cuando Sasha descubre que la forma astral de Kalimán intenta hablarle grita desesperada y atrae así no solo a la guardia sino al mismo Jazil. Convencida de que Kalimán se convertirá en un enemigo implacable Sasha insiste en que debe ser asesinado inmediatamente. Jazil termina accediendo y organiza un pelotón de fusilamiento, aunque sin saber que el espíritu de Kalimán aún no se ha marchado y lo ha escuchado todo.

La forma astral de Kalimán logra regresar a su cuerpo mucho antes de que Jazil, y así él y Solín tienen tiempo de prepararse contra el ataque. Kalimán rompe de un golpe de karate la mohosa cerradura de la puerta del calabozo y abre la puerta, pero no escapa sino que llevando a Solín sobre sus espaldas trepa por las paredes del calabozo apoyándose en los resquicios hasta llegar al techo de donde queda colgado. Cuando Jazil y sus hombres llegan a fusilarlos quedan convencidos que Kalimán y Solín han escapado y se lanzan a buscarlos. Solo entonces los prisioneros abandonan el calabozo. Caminan por el refugio eludiendo alarmas y a los guardias hasta llegar a una sala con un gran ventanal que mira a la selva, y cuando por fin es descubierto Kalimán se lanza a través de él al exterior llevando a Solín sobre sus espaldas. Los dos amigos logran escapar y se pierden en la manigua en medio de una lluvia de balas.

Sobrevienen varios días de huída desesperada por la selva durante los cuales se encuentran con un Omar Tayán que ha sobrevivido, aunque para entonces está extremadamente débil y macilento. Una noche de tormenta los tres fugitivos se refugian en una cueva en lo alto de un risco, pero cuando al otro día intentan regresar a la selva son descubiertos por un helicóptero de Jazil que inmediatamente dispara sobre ellos. Kalimán decide separarse de sus amigos para atraer el fuego del helicóptero sobre sí mismo y darles a sus amigos una oportunidad de escapar, y así Solín y Tayán logran llegar a la selva y perderse de vista. El helicóptero se ensaña contra Kalimán, quien eventualmente se ve acorralado en lo alto de un acantilado 50 metros sobre la selva. Sin otra oportunidad de escapar decide saltar al vacío. Afortunadamente para él las copas de los árboles amortiguan su caída, y así no solo consigue salvar su vida sino que escapa de la vigilancia del helicóptero, que lo cree muerto. Eventualmente se reúne con Solín y Tayán, pero la extrema debilidad del anciano árabe dificulta mucho su huída.

Cuando el piloto del helicóptero le informa a Jazil lo sucedido, éste le ordena buscar el cadáver de Kalimán entre las copas de los árboles donde suponen su cuerpo ha quedado destrozado. La espesa vegetación le impide aterrizar ahí mismo, y así no tiene más remedio que abandonar el helicóptero en un sitio seguro y llegar hasta la selva a pie. Para entonces Jazil ha enviado más hombres para que se reúnan con él, y así el piloto se convierte en el comandante de una patrulla de tierra que se lanza en persecución de los fugitivos. Kalimán, Solín y Omar Tayán los esperan en un claro de la selva, pero cuando los malhechores intentan acercarse a ellos descubren que Kalimán ha puesto trampas por doquier. Los criminales caen en ellas y quedan colgados de los pies de los árboles de la zona. Luego de desarmar a los criminales, Kalimán averigua el sitio donde el piloto ha dejado su helicóptero y le ordena llamar por radio a Jazil para decirle que él mismo, Kalimán, ha sido asesinado por fin. Luego baja al piloto de la trampa y lo amarra fuertemente a un árbol, dándole así la posibilidad de soltarse después de varias horas de esfuerzo. Si logra hacerlo, podrá entonces liberar a sus amigos.

Kalimán, Solín y Omar Tayán regresan a la zona de los riscos siguiendo las huellas dejadas por el piloto en la selva, así que encuentran el helicóptero de los criminales sin mayores dificultades. Kalimán planea utilizarlo para llegar al refugio de Jazil, pero antes de llegar allí decide dejar a Solín y a Tayán en una playa solitaria: lo que piensa hacer es peligroso y no quiere exponer a sus amigos. Una vez solo se dirige hacia el refugio, y como Jazil espera que su piloto le lleve el cadáver de Kalimán, él y Sasha salen a recibirlo. Cuando aterriza los criminales descubren estupefactos que es Kalimán en persona quien sale del helicóptero, pero antes de que logren reaccionar y dar la orden de acribillarlo a tiros Kalimán efectúa un experimento de actus mortis y cae aparentemente muerto a los pies de Jazil. El malhechor, muy sorprendido, no sabe qué pensar y asume que Kalimán murió de un ataque cardíaco ante la posibilidad de tener que enfrentarse a él. Muy contento le quita a Kalimán la esmeralda de su turbante y ordena que el cadáver sea tirado al mismo barranco donde yacen los cadáveres de los pasajeros de los varios aviones secuestrados. Luego se entrevista con Douglas Smith, quien ya algo más recuperado decide no oponer resistencia y firmar el traspaso de sus propiedades petrolíferas en Venezuela a un testaferro del Triángulo Verde.

Mientras tanto Kalimán suspende el actus mortis e inicia una campaña de intimidación contra todos sus enemigos, quienes inicialmente se muestran muy confundidos con la cuestión de si Kalimán está vivo o no. Cuando Kalimán entra al refugio y recupera su esmeralda, Jazil empieza a sospechar que puede haber sido engañado una vez más y decide ir al barranco de los cadáveres para buscar el cuerpo de su enemigo. Kalimán aprovecha la confusión para causar un corto circuito con el sistema de alarmas del refugio y provocar una explosión en una de las bodegas. Jazil, asustado con la posibilidad de que el incendio se extienda al polvorín, no tiene otra alternativa que ordenar a sus guardias combatir el incendio, con lo que el refugio queda casi desprotegido. Kalimán se escabulle entonces hasta los calabozos, donde localiza a Cásmar y lo libera de su prisión advirtiéndole que pronto destruirá el refugio y no quiere que él muera en su prisión. A cambio de su libertad Cásmar accede en convertirse en un aliado de Kalimán y a testificar en un eventual juicio contra Jazil, así que Kalimán le revela el sitio donde esperan Solín y Omar Tayán y le ordena esperarlo ahí. Cásmar aparenta obedecer y se pierde en la noche.

Kalimán prosigue su obra de destrucción incendiando más bodegas, destruyendo el sistema de alarmas, la sala de comunicaciones y eventualmente la planta de energía que alimenta el refugio entero. Antes de destruir el edificio principal del refugio intenta hablar de nuevo con Sasha, pero la muchacha dispara contra él a quemarropa y consigue herirlo en un brazo. Kalimán pierde valiosos minutos escapando hacia la azotea del edificio e intentando parar su hemorragia, algo que eventualmente consigue utilizando el control mental. Luego se dirige al polvorín del refugio y lo llena de dinamita, aunque pocos segundos antes de hacerlo estallar le advierte a Jazil, Sasha y los guardias de lo que piensa hacer. Los guardias huyen despavoridos, seguidos poco después por Sasha y Jazil quienes contemplan anonadados la destrucción total de su refugio en Scorpio. Los documentos firmados por Omar Tayán, Douglas Smith y tantos potentados petroleros más se pierden entre las llamas.

Mientras Jazil, Sasha y los guardias huyen hacia la selva, Kalimán se dirige al aeropuerto de la isla y allí destruye el tanque de combustible de todos los aviones que encuentra. Cásmar mientras tanto decide traicionar a Kalimán, y buscando a Jazil le revela el sitio donde están escondidos Solín y Omar Tayán. Los criminales se dirigen hacia allí sin pérdida de tiempo, y cuando Tayán los descubre intenta huir despavorido. Los criminales disparan contra él, matándolo en el acto. Solín es hecho prisionero, y cuando Kalimán regresa pocos minutos más tarde a recogerlo se encuentra rodeado por Jazil, Cásmar, Sasha y una veintena de los guardias del Triángulo Verde.

Kalimán le revela a Jazil que ha destruido su aeropuerto y que aún si lo mata a él se quedará atrapado para siempre en la isla, y Jazil responde que tiene un pequeño avión escondido que Kalimán seguramente no ha podido destruir. Cuando escucha esto Kalimán intenta sembrar la duda entre los cómplices de Jazil, Cásmar y Sasha principalmente, diciéndoles que seguramente el avión no tendrá espacio para llevarlos a todos ellos, algunos de los guardias deberán quedarse en la isla. Mientras habla Jazil se enfurece cada vez más, pero cuando decide disparar por fin contra Kalimán éste da un salto espectacular llevando a Solín consigo y cae desde los acantilados hacia el mar. Jazil y los guardias disparan contra él logrando herirlo, pero Kalimán consigue sumergirse y nadar bajo el agua el tiempo suficiente para burlarlos. Sale del agua en un lugar remoto de la playa, y allí Solín utiliza la daga de Kalimán para sacar la bala que éste tiene alojada en su hombro derecho.

Jazil y sus hombres se encaminan mientras tanto al aeropuerto secreto, pero en el camino Jazil tropieza y se lastima un tobillo. Sasha, preocupada con la posibilidad de que Jazil la abandone en la isla, se muestra muy solícita y le ayuda a caminar, y así el malhechor accede a llevarla consigo en su huída. Se escabullen de los guardias que los acompañaban sabiendo que ellos no permitirían ser abandonados en Scorpio sin agua o alimentos, pero pronto son alcanzados por Cásmar, quien amenaza a Jazil con una ametralladora e insiste viajar con ellos. Sin saber que para entonces han sido alcanzados por Kalimán que los sigue a distancia los malhechores llegan hasta el aeropuerto secreto de la isla, donde Jazil se encamina a una cueva sonde tras una puerta secreta se encuentra una avioneta lista para despegar. Cuando Jazil, Sasha y Cásmar abren una compuerta que comunica con la pista del aeropuerto son descubiertos por un grupo de guardias que disparan contra ellos no queriéndolos dejar escapar. Cásmar responde con su ametralladora, y aunque es alcanzado en la pierna derecha logra matar a sus atacantes y llegar a la avioneta junto a Jazil y a Sasha. También Kalimán y Solín logran abordar la avioneta sin ser vistos durante la refriega con los guardias.

Aunque está bastante malherido Cásmar consigue levantar el vuelo y siguiendo las indicaciones de Jazil se dirige de vuelta a Nasáu mientras Sasha intenta curar las heridas de su pierna con un equipo de primeros auxilios que encuentra. Cuando ya han volado por algún tiempo Kalimán emerge de la parte trasera de la avioneta y se hace notar, y cuando Jazil intenta acribillarlo con su ametralladora lo único que consigue es que Kalimán se lanze contra él y de un golpe lo deje sin sentido. A Cásmar y a Sasha Kalimán les revela sus planes: los entregará a la policía una vez lleguen a Nasáu. Más tarde durante el vuelo Kalimán decide controlar la hemorragia de su hombro por medio de control mental, y Sasha y Cásmar aprovechan para desviar la avioneta hacia Miami. Sin embargo Kalimán se da cuenta a tiempo de la maniobra y los hace corregir el rumbo. Ya cerca a Nasáu Kalimán se hace con la radio de la avioneta y se comunica con el aeropuerto de la ciudad, hablando con un oficial llamado el Teniente Weston al que le revela el hecho de que llega trayendo tres criminales, uno de ellos muy mal herido. Cásmar termina por perder el sentido a causa de sus heridas y amenaza hacer estrellar la avioneta sobre la pista de Nasáu, pero Kalimán logra corregir el rumbo y aterrizar sin novedad.

En el aeropuerto están esperando Weston en persona y una ambulancia que se lleva inmediatamente a Cásmar, cuyas heridas son tan graves que posiblemente causarán que su pierna tenga que ser amputada. Jazil y Sasha son esposados y llevados a un carro de policía mientras que Kalimán, Solín y Weston suben a otro que sigue de cerca al primero mientras se dirigen a la jefatura de policía. Mientras atraviesan la ciudad Weston recibe una llamada de la jefatura de la policía en la que se le ordena cambiar de rumbo y dirigirse con los prisioneros al Edificio de Investigaciones Federales de Nasáu. Kalimán tiene sospechas acerca de la veracidad de la llamada, pero Weston logra desvanecer temporalmente sus dudas.

Sin embargo al llegar al Edificio de Investigaciones Federales Kalimán se convence de que ha caído en una trampa. Eventualmente Weston le dice que un jefe policial pronto vendrá a hablar con él y le deja un radio para pasar el tiempo. Pocos minutos después la música del radio se interrumpe y una voz le anuncia a Kalimán que efectivamente está prisionero de la organización del Triángulo Verde; en pocos segundos el radio, que contiene una bomba que no puede ser movida, estallará. La habitación donde está Kalimán está situada en un tercer piso y solo tiene una salida, así que Kalimán sale por la ventana y se para en un resquicio llevando a Solín en brazos a esperar la explosión que sobreviene pocos segundos más tarde y destruye la habitación. Kalimán y Solín sobreviven sin daño alguno y regresan a la habitación para esconderse entre los escombros y esperar a que alguien venga a comprobar su muerte y abra la puerta que los encierra. No tienen que esperar mucho tiempo hasta que Weston aparece acompañado por cuatro hombres más. Kalimán logra sorprenderlos a todos, y luego de golpearlos toma en brazos a Solín y se lanza corriendo por los corredores del edificio. Logra bajar al segundo piso, pero allí los agentes del Triángulo Verde logran acorralarlo en una bodega que solo tiene una entrada y ninguna ventana.

Mientras tanto Jazil y Sasha han sido puestos en libertad, y cuando se le informa a Jazil de lo ocurrido con Kalimán el malhechor insiste en ir a rematarlo a la bodega en persona. Kalimán mientras tanto descubre un conducto de aire acondicionado en la bodega y escapa por ahí. Cuando Jazil y Sasha llegan a asesinar a su enemigo descubren la fuga, aunque la muchacha descubre que la rejilla del conducto de aire acondicionado ha sido desmontada y así deduce la ruta de escape de Kalimán. Jazil decide entonces atacar a su enemigo con gases venenosos, baja a los sótanos del edificio y ayudado por Sasha y protegido al igual que ella con máscaras de gas produce un compuesto químico que contiene cianuro que hace llegar a los tubos de aire acondicionado. El compuesto se expande por el edificio, y solo los miembros de la organización a quienes Jazil ha dado máscaras de gas se libran de sus efectos, los otros mueren envenenados. Los gases alcanzan también a Kalimán y Solín, y aunque el niño termina por perder el conocimiento, Kalimán consigue llevarlo hasta la salida de los conductos de la azotea del edificio y allí revivirlo al aire libre.

Cuando Solín está fuera de peligro Kalimán inicia el contraataque, y recordando que los gases venenosos utilizados por Jazil son explosivos decide causar una serie de explosiones por todo edificio haciendo estallar los gases en el conducto de aire acondicionado por medio de electricidad. Mientras tanto Sasha se dirige sola a una de las oficinas del edificio, y desde allí se pone en contacto con un oficial de la policía, el inspector Williams, a quien convence sin dificultad de investicar el edificio acompañado por muchos hombres. Pocos segundos después el edificio entero se cimbra a consecuencia de las explosiones causadas por Kalimán, y Jazil, Sasha y los guardias sobrevivientes escapan aterrorizados hacia el exterior. Kalimán vigila desde lo alto del edificio, y cuando descubre a Jazil salta frente a él y lo captura. La policía llega en ese momento y captura a su vez a los guardias sobrevivientes, y el inspector Williams se reúne con Kalimán, Jazil y Sasha. Es entonces cuando Sasha les revela a Kalimán y a Jazil que ella es en realidad una agente de la interpol que por muchos años ha trabajado para destruir a la organización del Triángulo Verde y capturar a su jefe, el señor Jazil.

Jazil es encarcelado y termina por proporcionar a las autoridades una lista con los nombres de los miembros de la organización distribuidos por el mundo. Una flotilla de barcos es enviada a Scorpio para rescatar a los guardias sobrevivientes allí, y son ellos, furiosos por la traición de su jefe, quienes proporcionan a las autoridades las pruebas necesarias para enviar a Jazil a prisión o aún a la silla eléctrica. La noticia de la destrucción del Triángulo Verde causa revuelo en los periódicos, pero Kalimán decide no presentarse a una conferencia de prensa organizada por Williams y Sasha, y en vez de eso decide abandonar Nasáu a bordo de un barco. A Sasha le deja una carta muy amigable como despedida.

NÚMERO DE EPISODIOSEditar

178

CREADORESEditar

  • Original de
    • Rafael Cutberto Navarro Huerta
    • Modesto Vázquez González
  • Libreto
    • Héctor González Dueñas (Víctor Fox)

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