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R10 LOS BRUJOS DIABOLICOS

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PERSONAJESEditar

  • Narrador (Isidro Olace)

LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICAParís, FranciaEditar

ARGUMENTOEditar

Kalimán y Solín son atacados en su habitación de un hotel de París por un enmascarado que intenta asesinar a Kalimán con su espada. Kalimán pronto lo neutraliza, y el visitante se desenmascara y revela su identidad: es el conde Jonathan de Roselle, un antiguo amigo de Kalimán de los tiempos en que ambos visitaban la academia de esgrima de Santaire que ha querido jugarle una broma a su viejo amigo con un ataque fingido.

Después de las explicaciones de rigor, Roselle explica la razón de su visita: está extremadamente preocupado a causa de la influencia que Karma, una mujer que se dice vidente, tiene sobre su esposa la Condesa de Roselle y quiere que Kalimán investigue la situación. A diferencia de Roselle Kalimán ciertamente cree en los fenómenos parasicológicos pero aún así concede que en muchos casos farsantes se aprovechan de la credulidad de gentes ingenuas y accede a investigar.

Esa noche los Roselle dan una fiesta en su fastuosa mansión de las afueras de París durante la cual la condesa quiere presentar la vidente a sus amistades, y allí Kalimán conoce no solo a ambas mujeres sino también a la hija de los Roselle, una encantadora muchacha llamada Silvia. La vidente llega acompañada de un gigantesco hombre barbado y vestido a la usanza rusa, Rasputín, e inmediatamente se interesa por Kalimán habiéndolo visto en su bola de cristal pocos días antes. La condesa de Roselle los presenta, y Karma inmediatamente advierte a Kalimán que deberá abstenerse de investigarla si no quiere problemas. Kalimán reconoce que exactamente esas son sus intenciones, mientras Solín observando detenidamente a la mujer descubre que lleva un extraño collar que la identifica como miembro de una secta criminal que él conoce desde que vivía en El Cairo, la secta Brahmin, también llamada del Círculo Rojo. Cuando vuelven a quedarse solos Solín le comunica su descubrimiento a Kalimán, quien alaba las dotes de observación del niño.

El conde de Roselle insiste en que no cree en los fenómenos parasicológicos, y Karma le dice que una carta sin abrir que tiene en el bolsillo le informará que a causa de un accidente en una de sus fábricas ha tenido cuantiosas pérdidas en sus negocios. Roselle constata sorprendido que la mujer tiene razón, pero aún así sospecha alguna trampa. Más tarde en la velada Karma hace una predicción inquietante: el conde de Roselle morirá guillotinado esa misma noche. Roselle no cree en absoluto en las palabras de la mujer, pero aún así la mala noticia amarga la fiesta que poco después se da por terminada.

Kalimán si bien respeta las aparentes capacidades de Karma para la clarividencia no cree que la predicción sea cierta, y así en vez de dedicarse a proteger a su amigo decide investigar a la mujer. Para averiguar dónde vive le ordena a Solín desinflar las llantas de su coche, y cuando la mujer se ve impedida a abandonar la casa de los Roselle, Kalimán se ofrece a llevarla a ella y a Rasputín en su propio coche. Sorprendido constata que Karma lo guía hacia el cementerio de Saint-Cire en las afueras de la ciudad, y cuando Karma y Rasputín bajan del coche, Kalimán decide seguirlos.

Luego de internarse por el cementerio, Karma y Rasputín entran a una cripta y desaparecen en ella. Kalimán, muy sorprendido, decide investigar, pero cuando entra a la cripta la encuentra cerrada y cubierta de polvo. En su interior hay un sarcófago con una leyenda que identifica el cadáver que yace ahí, una mujer llamada Amrak que murió quemada en la hoguera acusada de hechicería en el año 1715. Kalimán pronto descubre la similitud entre el nombre de Amrak y el de Karma y sospecha que la vidente puede haber puesto el sarcófago allí para impresionar a los incautos y sugerir una relación con la hechicera, pero no tiene tiempo de investigar más: un extraño ser mitad hombre y mitad lobo los observa a él y a Solín de entre las sombras. Cuando Kalimán y Solín salen a investigar, el extraño ser salta sobre sus cabezas y se pierde en la noche.

Minutos después dos hombres se topan con Kalimán. Se trata de un policía y un médico veterinario que recorren el cementerio tarde en la noche buscando un perro rabioso que ha causado ya varias muertes. Le preguntan a Kalimán y a Solín si lo han visto, y ellos responden con una negativa; Kalimán sabe que lo que vio antes no era un perro. Los dos hombres continúan su camino y poco después escuchan los rugidos de una pelea de animales. Acuden a investigar lo que sucede y descubren el cadáver destrozado del perro que buscan, pero antes de que puedan examinarlo a fondo el extraño hombre-lobo que Kalimán viera antes salta sobre ellos y los destroza a mordiscos. Kalimán oye la conmoción e intenta acudir en ayuda de los dos hombres pero llega demasiado tarde y solo encuentra sus cadáveres. Decide entonces terminar su investigación por esa noche y dar parte a la policía de lo sucedido. En el interior de la cripta, en un refugio subterráneo secreto, Karma estudia su bola de cristal y observa lo sucedido alegrándose cuando Kalimán decide irse.

En su mansión de las afueras de París el conde y la condesa de Roselle se retiran a sus habitaciones a descansar. La condesa no puede dejar de pensar en la predicción de Karma y preocupada yace en su cama sin poder dormir. De pronto escucha un ruido y decide despertar a su esposo. Inicialmente éste no cree en las palabras de la condesa, pero pronto también él escucha algo extraño en el jardín. Decide levantarse a investigar y se asoma por la ventana de su cuarto hacia el jardín sin saber que el vidrio de la ventana ha sido manipulado y está flojo. Mientras el conde atisba por la ventana, el vidrio termina de zafarse y cae sobre la nuca del conde, decapitándolo.

Minutos después Silvia Roselle llama muy alterada a la habitación de hotel de Kalimán para informarlo de lo sucedido. Para entonces Kalimán y Solín ya han regresado de su visita al cementerio e inmediatamente acuden a la mansión de sus amigos y descubren a la condesa al borde de un ataque de nervios y postrada junto al cadáver de su esposo. Kalimán la hipnotiza para calmar su desesperación mientras que Solín aprovecha para examinar detalladamente el cadáver. Descubre un detalle interesante: junto al cadáver hay una tarjeta negra con un círculo rojo pintado. Intrigado se la muestra a Kalimán, y este le informa que los brahmines, los miembros de la secta del círculo rojo, siempre dejan una tarjeta con un círculo rojo marcado cuando cometen sus asesinatos.

Kalimán llama a la policía y acompaña a Silvia al primer piso de la mansión para intentar reconfortarla. La llegada de Karma y Rasputín los sorprende a ambos, y cuando Silvia pregunta lo que hacen allí, Karma responde que viene a darle sus condolencias a la condesa. Kalimán se sorprende que Karma haya averiguado tan pronto la noticia de la muerte del conde, y la mujer responde que lo percibió con sus dotes de clarividente. En ese momento se escuchan las sirenas de los carros de policía que se acercan, y Kalimán observa sorprendido como Karma empalidece y aprovecha un descuido para perderse con Rasputín entre las sombras.

Mientras Kalimán, Solín y Silvia Roselle se preparan para recibir a la policía, Karma y Rasputín suben a la habitación de la condesa y utilizando sus propias dotes de hipnotista Karma logra despertar a la mujer del sueño hipnótico inducido por Kalimán. Inicialmente la condesa se muestra muy asustada y le pide a Karma que la deje sola, pero la vidente la hipnotiza y la obliga a acatar sus órdenes. Bajo el influjo de Karma el comportamiento de la condesa cambia radicalmente, y para cuando Kalimán y la policía suben a verla en vez de estar desesperada y al borde de una crisis de nervios se muestra muy calmada y asume la muerte de su esposo con aparente entereza. Karma y Rasputín logran salir de la casa sin ser vistos. Muy extrañado Kalimán le pregunta a la condesa lo que ha pasado y esta revela la visita de Karma. Kalimán se da cuenta entonces que se las está viendo con un enemigo de mucho cuidado.

Al otro día en la sala de desayuno de su hotel Solín le muestra a Kalimán un artículo en un periódico redactado por un tal Pierre Fontaine que acusa sin tapujos a Karma de la muerte del conde de Roselle, pero Kalimán no aprueba del artículo porque considera que aún no hay pruebas de que la mujer haya estado involucrada en el asesinato. Para su sorpresa minutos después Silvia Roselle se presenta ante él acompañada de su prometido, nada menos que el mismo Pierre Fontaine. Cuando Kalimán le comunica al periodista sus objeciones acerca del artículo éste responde que está absolutamente convencido de la culpabilidad de Karma porque la conoce desde hace varios años: ofreciendo ayudarlos a comunicarse con espíritus del más allá Karma engatusó a sus padres y les quitó hasta su último centavo; los dos ancianos murieron en la ruina, y ahora Fontaine odia fervientemente a la vidente. Conociendo por Silvia la misión que el conde de Roselle le encargó a Kalimán, Fontaine le propone trabajar juntos para desenmascararla. Kalimán se rehusa arguyendo que prefiere trabajar solo.

Esa noche Kalimán y Solín deciden regresar al cementerio donde saben está la guarida de Karma. Pierre Fontaine, obsesionado por obtener más información acerca de la mujer decide seguirlo y convence a Silvia de que lo acompañe, pero mientras persiguen a Kalimán terminan siendo atacados por el hombre-lobo, a quien Karma en su refugio llama Igor y considera su fiel guardián. Kalimán sin embargo nota a tiempo que es seguido y desde las sombras logra intervenir lanzando piedras hacia Igor, quien desconcertado se esconde entre las sombras. Aterrorizados y sin saber quien es su salvador, Fontaine y Roselle deciden escapar del cementerio en su coche. Más tarde, ya más calmado Fontaine sospecha de que los dos han sido víctimas de algún truco de Kalimán para lograr que abandonen el cementerio.

Kalimán regresa a la cripta y examina el sarcófago de Amrak, el cual efectivamente contiene los restos de la mujer. Alrededor de su cuello el cadáver tiene un amuleto como el de Karma que identifica a la muerta como miembro de la secta brahmin del Círculo Rojo.

Los aullidos de Igor mientras tanto logran intranquilizar a Karma y a Rasputín, y el gigante barbado decide salir a investigar. Descubre a Kalimán y a Solín indagando en la cripta y decide matarlos, pero en el preciso instante que le lanza un puñal a Kalimán, un fósforo en la mano de Solín se apaga y Rasputín falla el tiro. Kalimán dándose cuenta de que es atacado corre hacia la salida intentando capturar al agresor, pero Rasputín logra huir entre las sombras. Poco después le informa a Karma de que Kalimán está ahí.

De regreso en la cripta, Kalimán y Solín buscan afanosamente alguna entrada secreta por la que Karma y Rasputín pudieran haber desaparecido. Solín la encuentra accidentalmente: un grillete en el piso abre una trampa que da a una escalera que desciende bajo la cripta. Solín cae a su interior y Kalimán no tiene más remedio que seguirlo para intentar rescatarlo. La trampilla aparentemente solo puede abrirse desde fuera, y cuando Kalimán intenta salir luego de haber rescatado a su amigo descubre que no puede. Sin otra alternativa terminan de bajar la escalera que desemboca en una cripta subterránea llena de tumbas y de esqueletos esparcidos por doquier. Leyendo los epitafios en lengua brahmin Kalimán descubre que se trata de miembros del Círculo Rojo, aunque también hay muchos cadáveres de personas que evidentemente murieron atrapadas en la cripta y sin poder salir. Kalimán está convencido de que tiene que haber una salida secreta de la misteriosa cripta y se da a la tarea de descubrirla. Utilizando una serie de razonamientos basados en las creencias de los brahmin y en la astrología, Kalimán termina por descubrir una piedra suelta que acciona un mecanismo para abrir la entrada a un pasadizo secreto.

Cuando Kalimán y Solín se adentran por la oscuridad descubren una serie de mazmorras abiertas, y dentro de una de ellas a un gigantesco jorobado que enloquecido se lanza contra ellos. Antes de que Kalimán logre reaccionar se escucha un látigo y luego la voz de Rasputín que le ordena al gigante, un hombre llamado Karzo, mantenerse quieto. El gigante, no solo sordomudo sino a todas luces un retrasado mental, obedece sin rechistar las órdenes de Rasputín y regresa a su mazmorra, y Rasputín le ofrece a Kalimán llevarlo ante la presencia de Karma.

Tras franquear una puerta Kalimán y Solín se encuentran en una extraña habitación con paredes tapizadas en terciopelo verde, muebles antiguos y pesados cortinajes con el símbolo del Círculo Rojo. Karma se presenta ante ellos y ante una pregunta de Kalimán le revela que Rasputín es la reencarnación del monje negro que vivió en la Rusia de los zares; en esta vida lo encontró moribundo en un pueblo de Siberia convicto y confeso de varios crímenes en una aldea vecina y ajusticiado con varios balazos en el pecho y en la cabeza. A pesar de sus graves heridas Karma logró salvar su vida, y desde entonces Rasputín decidió convertirse en su fiel compañero. Kalimán luego le pregunta por Karzo, y Karma responde que se trata de un retrasado mental sordomudo y poseído por los malos espíritus y en consecuencia extremadamente violento. Karma lo mantiene vivo, pero no puede dejarlo en libertad porque asesinaría a cualquier persona que se cruzara en su camino. Kalimán no está de acuerdo en el trato que ella le da a Karzo, pero Karma se rehusa a seguir hablando de él y en vez de eso trata de averiguar si hay alguna posibilidad de acercarse románticamente a Kalimán. Este sin embargo sigue cuestionándola, y mostrándole la tarjeta que halló al lado del cadáver de Roselle le dice que si bien está dispuesto a aceptar que ella tenga poderes sobrenaturales, nunca aceptará que reviva una secta de asesinos tan peligrosa como la del Círculo Rojo. Esto equivale a una declaración de guerra contra Karma, y la mujer inmediatamente interrumpe la conversación, invita a Kalimán a irse, se escurre hacia las sombras del salón y de pronto desaparece misteriosamente. Kalimán, intrigado, se acerca al sitio donde la vio por última vez para investigar, pero la mano de Rasputín se posa sobre él exigiéndole salir del lugar. Kalimán termina por acceder, y con los ojos vendados por Rasputín él y Solín son conducidos por una serie de túneles y pasadizos al exterior de la cripta.

Kalimán decide dirigirse inmediatamente a la mansión de la condesa de Roselle y allí le aconseja vehementemente alejarse de Karma, a quien cada vez considera más peligrosa. Desde su refugio Karma deduce que exactamente eso es lo que su enemigo piensa hacer, y por vías telepáticas le ordena a la condesa sacar un revólver de su bolso y disparar sobre Kalimán para matarlo. Kalimán apenas logra esquivar el balazo, y después la condesa no puede recordar lo que la hizo disparar. Kalimán sospecha la verdad y decide no insistir sobre el tema, pero a pesar de sus esfuerzos no logra convencer a la condesa de la peligrosidad de Karma, a quien la mujer sigue considerando su amiga y confidente. Cuando Solín más tarde le pregunta si no puede liberar a la condesa del dominio hipnótico de Karma, Kalimán responde que solo puede hacerlo si la condesa misma accede a ello, y en ese momento ese no es el caso.

Dos días después Karma acude a visitar a la condesa para despedirse; según dice sus discípulos en la India han agotado todos sus recursos económicos y se ven obligados a mendigar por las calles implorando ayuda y ella quiere iniciar una serie de conferencias para obtener dinero para ayudarlos. Todo esto conmueve profundamente a la condesa, quien decide escribirle a Karma un cheque por una fuerte suma de dinero para evitar que tenga que irse. Luego de unos momentos de aparente vacilación Karma termina por aceptar el cheque, pero cuando la condesa se lo entrega Pierre Fontaine entra en la habitación y es testigo de lo que sucede. Ante las preguntas de la condesa acerca de su presencia ahí el periodista revela que por muchas semanas ha estado buscando a Karma para entrevistarla, y cuando esa mañana Silvia le dijo que la mujer estaba allí él decidió acudir a verla. La condesa trata de proteger a Karma diciendo que ella no tiene por que aceptar una entrevista, pero Karma se muestra dispuesta a ser entrevistada. Solo entonces Pierre Fontaine revela que un médico lo acompaña, un miembro de la academia de investigaciones síquicas de París llamado Auguste Lafarte. Esto no gusta a Karma, pero habiendo ya dado su consentimiento a la entrevista no tiene más remedio que continuarla.

Al mismo tiempo Kalimán decide investigar el pasado de Karma y contacta a un antiguo amigo suyo en la Sureté, el servicio secreto francés, quien le informa que varios años atrás hubo un escándalo en París que involucró a una supuesta vidente llamada Ámbar en el asesinato de un miembro del público de un teatro que se burló de ella; nunca se hallaron pruebas contra ella, pero se le prohibió actuar en los teatros de la ciudad. Kalimán, intrigado, decide obtener más información acerca de Ámbar y acude a los archivos de uno de los principales periódicos parisinos para obtener más información. En un periódico de ocho años atrás encuentra por fin lo que busca, una fotografía de Ámbar que comprueba que ella y Karma son la misma persona.

En la mansión de la condesa de Roselle el doctor Lafarte y Pierre Fontaine entrevistan a Karma y graban sus respuestas en una cinta magnetofónica, y la mujer pronto descubre por sus preguntas que intentan demostrar que ella es una farsante. La entrevista se desarrolla de una manera muy negativa para Karma, quien poco a poco va perdiendo la serenidad y comete varios errores que sus interrogadores inmediatamente aprovechan. Furiosa, Karma predice la muerte próxima de sus dos interrogadores, el doctor Lafarte a causa del veneno de una serpiente. Ni Lafarte ni Fontaine creen en sus palabras, y cuando Karma se marcha, Fontaine, muy contento por su éxito, decide irse a su casa a escribir un artículo periodístico desenmascarando a la vidente; la cinta de la grabación le servirá de prueba. Sin embargo antes de salir de la casa de los Roselle se encuentra con Kalimán, quien le confiesa haber oído el final de la conversación con Karma y revela estar extremadamente preocupado por su vida.

Fontaine regresa a su apartamento, y poco después escucha el timbre de la puerta principal. Cuando acude a abrir solo encuentra una extraña esquela que contiene una cadena con una campanita. Minutos después Silvia Roselle acude a visitar a su novio y lo convence de salir a comer, y al salir del apartamento los enamorados descubren un extraño gato que los vigila de entre las sombras. Mientras Pierre y Silvia están fuera alguien entra a la vivienda de Fontaine, destruye la cinta magnetofónica con la entrevista a Karma y deja una tarjeta marcada con un Círculo Rojo. Kalimán mientras tanto, preocupado por lo que le pueda pasar a Fontaine después de la predicción de la vidente decide visitarlo para intentar protegerlo, y cuando llega al apartamento del periodista es él quien descubre la puerta abierta y la tarjeta del Círculo Rojo. Fontaine llega pocos minutos después, solo, y le revela a Kalimán que le ha regalado la cadena con la campanita a Silvia Roselle. Kalimán entra inmediatamente en acción, corre a su vehículo donde espera Solín y se dirige a toda velocidad a la mansión de los Roselle.

La campanita resulta ser el medio con el que los miembros del Círculo Rojo entrenan gatos asesinos con veneno en sus uñas. Silvia Roselle se cuelga la cadena al cuello y se va a la cama, pero con cada movimiento el sonido de la campanita irrita más y más al gato asesino que la ha seguido y que termina por entrar a su habitación por una ventana abierta. Justo cuando va a saltar sobre ella, Kalimán entra a la habitación y le dispara un dardo somnífero al gato, que cae inconsciente. Karma, sentada en un automóvil fuera de la casona es testigo de lo ocurrido y muy enfadada decide añadir el nombre de Kalimán a la lista de sus enemigos mortales. Esa noche una tarántula venenosa aparece en la cama de Solín, pero Kalimán logra matarla lanzándole una daga y luego encuentra la tarjeta de presentación de los asesinos del Círculo Rojo.

Al día siguiente Fontaine se encuentra con Lafarte, quien le comparte el hecho de que empieza a sospechar de la inocencia de Kalimán pues en su opinión sabe demasiado como para ser ajeno a lo que pasa. Por la noche, de regreso en su laboratorio, Lafarte recibe la visita inesperada de Karma y Rasputín, quienes le recuerdan al médico la profecía de muerte hecha tres días antes.

Kalimán y Solín mientras tanto han regresado al cementerio de Saint-Cire a continuar sus investigaciones. Encuentran las huellas de Igor, el hombre-lobo, y deciden seguirlas hasta una cueva en la que terminan internándose y en la que terminan siendo atacados por el monstruo. La pelea que sobreviene entre Kalimán e Igor es brutal, y Kalimán, puesto a la defensiva, tiene que retroceder hasta quedar atrapado entre el muro de la cueva y la bestia humana que furiosa continúa su ataque. Solín logra reunirse con Kalimán dispuesto a morir con él, pero tastabilleando hacia atrás abre de repente una puerta oculta en el muro de la cueva que les permite a él y a Kalimán escapar de la furia de Igor.

Kalimán se da cuenta que están en uno de los pasadizos que lleva a la guarida de Karma y muy contento se prepara a investigar, pero en ese momento la mujer y su criado Rasputín regresan de su entrevista con Auguste Lafarte. Kalimán y Solín se esconden tras una puerta y escuchan a Karma decir que Lafarte morirá antes de que llegue la medianoche, así que Kalimán se decide a intervenir para salvar al médico. Primero utiliza su ventriloquía para proyectar su voz a un lugar lejano y hacer que Karma y Rasputín la sigan. Cuando ellos se han ido, Kalimán se dirige al lugar en el que en su visita anterior Rasputín le vendó los ojos para llevarlo al exterior. Le revela a Solín que en esa ocasión contó los pasos en su camino hacia afuera, y así logra encontrar una tercera salida del refugio de Karma, esta vez a través de una tumba abandonada.

De vuelta en su carro Kalimán decide buscar al periodista Pierre Fontaine para que le indique la localización del laboratorio de Lafarte. Cuando llega donde Fontaine el periodista inicialmente se niega a cooperar porque cada vez está más convencido de que Kalimán es un cómplice de Karma, y así Kalimán tiene que usar la fuerza para lograr que Fontaine lo lleve donde el doctor. Desafortunadamente haciendo eso pierde minutos preciosos que eventualmente le cuestan la vida al médico. Al mismo tiempo, en su laboratorio Auguste Lafarte recuerda las amenazas de Karma mientras manipula una serie de reactivos para sus experimentos. De repente uno de los vasos de vidrio se quiebra entre sus manos, y el médico se hace una pequeña herida en uno de sus dedos. Inmediatamente siente un profundo dolor que se extiende a todo su cuerpo: el reactivo del contenedor ha sido cambiado por veneno de cobra que se introduce en el cuerpo del médico por la pequeña herida en su mano. Lafarte muere entonces tal como lo predijo Karma, envenenado por el veneno de una serpiente.

Kalimán, Solín y Pierre Fontaine llegan al laboratorio pocos instantes después, y Kalimán descubre no lejos del cadáver del médico una tarjeta marcada con un círculo rojo. Solín llama a la policía, y minutos después, mientras Kalimán y Fontaine hacen sus declaraciones, Karma hace su aparición en la escena. El inspector de policía de París, un hombre llamado Duclare, la interroga, pero aunque queda claro que la vidente predijo la muerte del médico días antes no se la puede relacionar con lo ocurrido esa noche. Fontaine, furioso, amenaza a la mujer y le dice que tiene pensado destrozar su reputación en su periódico, ante lo cual Karma solo ríe. Cuando la mujer se va Kalimán se acerca al periodista y le ofrece su protección pues según él ha hecho muy mal en desafiar tan abiertamente a Karma. Fontaine sin embargo se rehusa a cooperar con Kalimán porque ahora está completamente convencido de que él es cómplice de la mujer.

Fontaine regresa a su apartamento, y mientras se prepara a escribir un reportaje sobre Karma escucha el timbre de su puerta. Cuando abre alcanza a ver una figura que corre escaleras abajo, pero no lo reconoce. En vez de eso encuentra bajo su puerta un sobre que contiene un disco. Intrigado el periodista pone a sonar el disco, y mucha es su sorpresa al escuchar la voz de Karma. No tiene tiempo de reaccionar, porque la voz de Karma lo hipnotiza inmediatamente y él pierde su voluntad. Por medio del disco Karma le ordena a Fontaine escribir una nota de suicida y luego le ordena trepar a una ventana y saltar al vacío. Kalimán mientras tanto ha decidido vigilar estrechamente al periodista, a quien cree en inminente peligro de muerte, y cuando llega a su apartamento lo encuentra en el marco de una ventana en el octavo piso de su edificio a punto de saltar al vacío. Kalimán corre escaleras arriba y logra impedir el suicidio del periodista, pero cuando trata de examinar el disco con las instrucciones de Karma este estalla en llamas y se consume completamente. Fontaine recupera inmediatamente su uso de razón y se da cuenta que Kalimán es quien lo ha salvado; queda muy agradecido, y desde ese momento se esfuman sus sospechas de que pueda ser cómplice de Karma. En un auto estacionado en la calle Karma y Rasputín vigilan los hechos, y cuando Karma descubre que su plan para asesinar a Fontaine ha fracasado por culpa de la intervención de Kalimán una vez más, decide acabar con él antes de que pueda seguir interfiriendo en sus planes.

Al otro día Fontaine visita a su prometida en casa de la Condesa de Roselle, y Silvia, preocupada, le revela que ha estado convenciendo a su madre de salir de viaje para sacarla así de la nefasta influencia de Karma. Justo cuando Silvia le dice a Fontaine que ha prohibido a la servidumbre dar paso a Karma la mujer se presenta en persona en la mansión habiendo hipnotizado a quien intentaba impedir su entrada. A pesar de los esfuerzos de Silvia Roselle para evitar una entrevista con su madre Karma logra hablar con la Condesa y la convence de que muy en contra de la opinión de Silvia cancele sus planes de viaje arguyendo que las fuerzas astrales no son propicias para eso en ese momento. Karma informa además a la Condesa de que el espíritu del difunto Jonathan Conde de Roselle aún vaga en las sombras de la muerte y que necesita de su ayuda, y ante una sugerencia de Karma la Condesa accede inmediatamente a una sesión espiritista durante la que piensa entrevistarse con su fallecido esposo. Karma sugiere entonces hacerlo esa misma noche; Rasputín vendrá a recogerla para llevarla a un lugar secreto.

De vuelta en su guarida en el cementerio Karma realiza una extraña misa negra durante la que se comunica con un espíritu del mal al que llama Brahmín y sumida en una especie de trance da forma a dos pares de estatuas de barro que representan las figuras de Kalimán y de Solín. Se queda con uno de los pares, y le ordena a Rasputín introducir el otro a la habitación del hotel de Kalimán sin ser visto.

Más tarde ese día, cuando Kalimán regresa de comer descubre que Solín está actuando de un modo muy extraño, parece ausente y en varias ocasiones menciona el nombre de Brahmín. Kalimán descubre entonces las dos estatuillas de barro, y cuando le pregunta a Solín acerca de ellas el niño no le puede dar explicaciones, simplemente aparecieron allí. Kalimán, sospechando la verdad, destruye las dos estatuillas de un manotazo y Solín aparentemente retorna a la normalidad, pero en su guarida Karma le revela a Rasputín que a partir de ese momento el niño está embrujado y que perderá la voluntad en el momento que ella lo desee.

Silvia Roselle ha averiguado mientras tanto los planes de su madre para esa noche, y a pesar de que intenta convencerla de que se quede no tiene éxito. Desesperada intenta contactar a Pierre Fontaine, pero no lo localiza, así que termina llamando por teléfono a Kalimán para pedirle ayuda. Solín mientras tanto ha caído en un profundo sueño, y Kalimán decide no despertarlo cuando se marcha a la mansión de los Roselle. Cuando llega allí Kalimán se introduce a la habitación de Silvia por una ventana justo cuando Rasputín llega en su auto negro para recoger a la Condesa. Kalimán decide seguirlos, y Silvia insiste en acompañarlo, y así Kalimán y Silvia siguen en su propio auto a Rasputín y la Condesa, quienes poco a poco se internan por los barrios más sórdidos de París. Rasputín conduce extremadamente despacio porque sabe que Kalimán lo sigue y no quiere que le pierda la pista, y así lo lleva a una casucha en un barrio bajo de París. A la Condesa le indica que espere la llegada de Karma en una habitación oscura, y luego, muy consciente de que Kalimán y Silvia vigilan a la mujer se escabulle hasta su auto y se dirige a toda velocidad al hotel de Kalimán donde duerme Solín. Logra entrar a la habitación del niño sin ser visto utilizando una llave maestra, y cuando llega junto a él le inyecta una extraña sustancia en su brazo izquierdo. Solín cae inmediatamente en un extraño sopor, y Rasputín se pierde entre las sombras.

Karma nunca llega a su cita con la Condesa; las horas pasan y nada sucede. Kalimán eventualmente empieza a sospechar que ha caído en una trampa y decide informar a la Condesa de su presencia y llevarla a casa. Cuando la Condesa se entera de que ha estado vigilada tanto por Kalimán como por su hija Silvia se enfada muchísimo con ambos y les echa la culpa de que Karma no se haya presentado, llegando al punto de prohibirle a Kalimán volver a visitarla a su casa. Él sin embargo ha deducido que Karma y Rasputín seguramente intentaron entretenerlo para separarlo de Solín y está desesperado por regresar a su hotel, así que sin muchos miramientos lleva a las dos mujeres a su casa. De regreso en el hotel encuentra al niño completamente paralizado por el veneno que le fue inyectado; si bien está completamente consciente de todo lo que lo rodea no está en capacidad de mover un solo músculo. Kalimán intenta sacar a Solín de ese estado con todos los medios que posee, tanto médicos como mentales, pero pronto se da cuenta de que sus esfuerzos son infructuosos.

En la mansión de los Roselle Silvia encuentra a Pierre Fontaine, quien ha estado allí esperándola preocupado. Cuando Silvia le relata lo sucedido, Fontaine insiste en ir al hotel de Kalimán a ver si pueden ayudarlo en algo, y cuando llegan allí encuentran a Kalimán completamente concentrado en lograr curar a su amigo. Inicialmente sorprendido Kalimán ataca a los dos extraños en su habitación, pero pronto se da cuenta de su error y les explica lo sucedido, pidiéndoles luego que se marchen; él mismo tiene mucho que hacer para buscar una cura para Solín antes de que el niño muera. Fontaine y Roselle aparentan acceder a la petición de Kalimán, pero en lugar de eso se quedan vigilando la salida del hotel dentro de su auto.

En el cementerio de Saint-Cire, Karma decide continuar con su plan y entregándole a Rasputín una campanita mágica le ordena ir al hotel de Kalimán y hacerla sonar desde la calle, el leve tañer del objeto atraerá a Solín y así podrá secuestrarlo y llevarlo con ella a pesar de la vigilancia de Kalimán. Todo ocurre exactamente como Karma lo ha planeado: al escuchar el leve ruido de la campanita Solín parece despertar y como un zombie se dirige a la calle. Kalimán decide no impedírselo y va tras él, pero cuando llega a la calle Rasputín le lanza el carro encima y luego atrapa a Solín y se marcha a toda velocidad. Kalimán corre hacia su propio auto y se dirige hacia Saint-Cire, donde sabe que Karma lo espera, sin saber que Fontaine y Silvia lo han presenciado todo y tambien ellos se dirigen al cementerio.

Cuando Rasputín llega al cementerio entra al refugio de Karma a través de la cripta donde reposa Amrak y le entrega a Solín a la vidente sin mayores problemas. Kalimán llega instantes después e intenta seguirlos, pero cuando entra a la cripta es atacado por la momia de Amrak, quien por medio de un hechizo de Karma ha vuelto a la vida. Kalimán logra vencer a la extraña momia con un puñetazo que la convierte en polvo, pero cuando intenta levantar la argolla en el piso que abre el paso al pasadizo secreto que lleva al refugio de Karma la cripta entera se cimbra sobre sus cimientos y se derrumba sobre él, sepultándolo. Tanto Rasputín como Pierre Fontaine y Silvia son testigos del suceso, y cuando Rasputín le informa lo sucedido a Karma la mujer le ordena regresar a la cripta acompañado del gigante sordomudo Karzo para sacar a Kalimán de entre los escombros.

Cuando Rasputín y Karzo tienen en su poder al inconsciente Kalimán, Pierre Fontaine, armado con un revólver, sale de entre las sombras y amenaza a los dos hombres. Rasputín, furioso, avanza contra Fontaine sin darle importancia al hecho de que este está armado e ignorando sus amenazas de disparar. Cuando Rasputín ya está muy cerca Fontaine no ve otra opción que disparar, pero aunque las balas dan de lleno sobre el pecho del gigante barbado no parecen hacerle daño. Fontaine descarga su revólver sobre Rasputín sin lograr detenerlo, y cuando el gigante llega junto al periodista salta sobre él y le da una paliza que lo deja muy malherido. A pesar de todo decide dejarlo vivo, y luego de amenazar a Silvia Roselle con matarlos a ambos si los vuelve a ver en el cementerio los deja ir. Luego él y Karzo cargan con el cuerpo de Kalimán y lo llevan junto a Karma.

Cuando la mujer se entera de lo sucedido monta en cólera: el hecho de que Fontaine y Silvia Roselle hayan sido testigos de como Rasputín llevó el cuerpo de Kalimán a la guarida de Karma le va a impedir a ella continuar con sus planes, porque si Kalimán o Solín mueren Fontaine y Roselle serán testigos que le causarán a ella problemas con la policía. Ante esta situación Karma se limita a amenazar a Kalimán una vez más cuando éste despierta, y cuando Kalimán exige una cura para Solín la mujer le dice que recuperará sus plenas facultades en menos de una hora. Lo que Karma le oculta a Kalimán pero le revela a Rasputín es que aunque el efecto de la sustancia inyectada dejará pronto de surtir efecto, el embrujo causado por las figuras de barro continúa activo, y en el momento que ella quiera volverá a apoderarse de la voluntad de Solín.

Silvia Roselle furiosa decide informar a la policía de lo ocurrido en el cementerio de Saint-Cire con la esperanza de que al menos ellos puedan rescatar a Kalimán. Sin embargo cuando intenta hacer la llamada la Condesa de Roselle irrumpe en su habitación, y cuando oye que su hija va a actuar en contra de Karma parece transformarse, llegando al punto de amenazar a su hija con una pistola para lograr que suelte el teléfono. Cuando Silvia accede a sus deseos la Condesa parece retornar a la normalidad, pero Silvia queda convencida de que su madre está bajo el influjo de una sugestión hipnótica que se activa cuando se entera de algo que va contra los intereses de Karma. A pesar de eso Silvia insiste con su historia, y la Condesa solo accede a llamar a la policía si no encuentran a Kalimán en su habitación. Llama entonces a Kalimán por teléfono, y cuando éste le responde y le dice que todo está sin novedad, la Condesa queda convencida de que su hija padece de una crisis de histeria. Silvia pasa entonces al teléfono, y Kalimán le dice que debido a la condición de la Condesa no pueden decirle absolutamente nada acerca de sus planes contra Karma. Silvia termina aceptando los argumentos de Kalimán y acepta obedecerlo. Al mismo tiempo Solín despierta de su letargo y se comporta como si nada hubiera pasado.

Al día siguiente Karma decide visitar de nuevo a la Condesa de Roselle, y aunque Silvia intenta impedírselo prohibiéndole la entrada a la casa, la vidente logra escabullirse y llegar a la habitación de la Condesa a través del jardín. Para entonces el influjo hipnótico al que tiene sometida a la Condesa ha empezado a disminuir, pero en el momento en el que las dos se vuelven a ver Karma reestablece su dominio y le dice a la Condesa que el Conde de Roselle ha vuelto a comunicarse con ella desde el más allá e implora su ayuda; ante esto la Condesa accede a intentar de nuevo hacer una sesion espiritista para comunicarse con él. Además Karma le ordena a la Condesa separar a Silvia de su prometido, Pierre Fontaine, quien según ella es una influencia nefasta para la muchacha, e impedir por todos los medios que Kalimán vuelva a inmiscuirse en sus asuntos. La Condesa accede a todas las órdenes de Karma y esa misma tarde les comunica tanto a Silvia como a Kalimán sus decisiones.

Kalimán sin embargo esta más preocupado que nunca, y esa noche con el permiso de Silvia y acompañado por Solín decide quedarse a vigilar en los jardines de la mansión. A las diez de la noche Karma y Rasputín llegan a la casa, y mientras Karma va a buscar a la Condesa y Rasputín se apea de su carro para vigilar, Kalimán se acerca sigilosamente al carro de sus enemigos y pinta sus llantas con una pintura especial fluorescente que solo se puede ver con luz negra. Poco después la Condesa sale de su casa y se monta al carro con Karma y Rasputín. Kalimán y Solín los dejan ir, pero siguen las huellas de la pintura fluorescente en el pavimento y asi descubren a donde van.

Karma y Rasputín llevan a la Condesa a una extraña casa en el barrio parisino de Montmartre que sirve de refugio a muchos de los miembros de la secta del Círculo Rojo. La Condesa es llevada a una habitación donde Karma le pide despojarse de todas sus joyas, según ella símbolos de vanidad y ostentación que no pueden ser tolerados en la sesión. La Condesa accede y es guiada luego a una gran sala donde descubre asustada a veinte hombres cubiertos por túnicas negras sentados alrededor de una mesa y cantando extraños cánticos. Ellos son los brujos diabólicos miembros de la secta del Círculo Rojo.

También Kalimán y Solín descubren eventualmente la casa, y para no advertir a sus enemigos de su presencia Kalimán decide saltar a la azotea para desde allí investigar sin ser visto. Él y Solín son descubiertos por un perro guardián al que Kalimán logra hipnotizar, y eventualmente logran entrar a la casa y situarse en un lugar estratégico en lo alto de una escalera que les permite observar la sesión espiritista. Mientras tanto en el salón Karma finge caer en un trance y llama al espíritu del Conde de Roselle, quien eventualmente se presenta en el recinto en forma de una cabeza sin cuerpo, desfigurada pero aún reconocible que flota en el centro de la sala. Karma lo interroga, y Roselle responde que sufre en el más allá a causa de su incredulidad en vida, implorándole fervientemente a su esposa no hacer el mismo error que él y obedecer los consejos de Karma sin falta y al pie de la letra. Muy emocionada la Condesa accede, y eventualmente la cara del conde se disipa y la sesión espiritista termina. En su escondite en lo alto de la escalera también Solín esta muy asustado por lo que ha visto, y en descuido hace un ruido que es escuchado por Rasputín. El gigante se lanza escaleras arriba, pero Kalimán hace caer sobre él pesados cortinajes que lo detienen el tiempo suficiente para que él mismo y Solín puedan huir sin haber sido reconocidos. Sin embargo en su huida Kalimán pierde su daga en la azotea de la casa, y Rasputín la encuentra y deduce la identidad de sus visitantes. Cuando Karma se entera no tiene más remedio que ordenar a los brujos miembros del Círculo Rojo cambiar de guarida, y luego lleva a la Condesa de Roselle de vuelta a su casa.

Al otro día Kalimán se presenta en la mansión de los Roselle aún sabiendo que no es bienvenido y le hace notar a la Condesa que sus joyas nunca fueron devueltas. Rasputín llega en ese momento y alcanza a oir parte de esa conversación, así que ostentosamente le entrega a la Condesa un paquete que dice contiene las joyas que dejó olvidadas. Mientras Rasputín se marcha Kalimán le pide a la Condesa permiso para examinar las joyas y pronto descubre que son excelentes imitaciones, no las joyas verdaderas. Cuando le informa de esto a la Condesa, la mujer monta en furia y lo echa de nuevo de la casa, insistiendo que está cansada de escuchar sus constantes calumnias con respecto a Karma, una mujer a la que considera su mejor amiga. Ante esto Kalimán no tiene más remedio que marcharse, muy fastidiado por la reacción de la Condesa.

Karma, más enfadada que nunca a causa de las constantes interferencias de Kalimán en sus planes, decide poner en práctica un plan para irlo debilitando y hacer que eventualmente caiga en su poder. Saca la figura de barro que representa a Kalimán de su escondite y le clava un alfiler de plata, y en ese mismo instante en su habitación de hotel Kalimán siente un agudo dolor en el pecho que prácticamente lo paraliza. Por medio de la concentración mental Kalimán logra dejar de sentir el dolor y soportar el suplicio, y eventualmente deduce la identidad de su atacante. Decide entonces regresar a Saint-Cire para destruir las figuras de barro que Karma tiene en su refugio antes de que ella termine por destruirlo a él, por ejemplo clavando la aguja no en el pecho de la figura sino directamente en la cabeza.

Una vez termina con Kalimán Karma decide visitar de nuevo a la Condesa de Roselle, y cuando se aproxima a la mansión descubre a Silvia Roselle y Pierre Fontaine viéndose a escondidas a pesar de la prohibición explícita de la Condesa. Karma está para entonces interesada en hacer caer a Silvia bajo su influencia, así que se muestra casi amigable con ella y le promete no decirle nada a la Condesa acerca de lo que ha visto. Sin embargo con Pierre Fontaine se muestra mucho menos amigable, advirtiéndole que los signos astrales le han indicado que debera tener cuidado con el fuego. Muy fastidiado por las palabras de Karma, Fontaine decide irse, y cuando se queda sola con Silvia Karma hace uso de sus poderes de clarividencia y telepatía para describir las actividades de la Condesa de Roselle y hacerla venir, de manera que a Silvia no le queden dudas de sus poderes. La Condesa eventualmente se reúne con ellas, y cuando Silvia se retira a dormir Karma le informa a la Condesa que ha vuelto a tener una entrevista con el Conde de Roselle en el más allá en la que él le pide hacer otra sesión espiritista. Muy interesada, la Condesa accede de inmediato y las dos mujeres se citan para mas tarde esa noche.

En el cementerio de Saint-Cire Kalimán y Solín han visto a Karma y a Rasputín abandonar el refugio y así están seguros de que nadie los molestará. Buscan la tumba por la que salieron al exterior la última vez que visitaron el refugio de Karma y así se introducen en el lugar, donde encuentan sin dificultad la figura de barro que representa a Kalimán (pero no la de Solín) exhibida en un nicho. Kalimán alarga la mano para apoderarse de ella, pero en ese momento una serpiente venenosa surge de entre las sombras y lo muerde en una mano. Kalimán se da cuenta inmediatamente de que se trata de una serpiente de veneno mortal, la mata entre sus manos y succionando intenta extraer de la herida la mayor cantidad de veneno posible. A pesar de sus esfuerzos el veneno es muy potente y Kalimán siente que se va paralizando poco a poco. Solín destruye la figura de barro estrellándola contra el piso y luego ayuda a Kalimán a subir al exterior. Kalimán, a punto de perder el sentido, le da instrucciones precisas a Solín de utilizar una hierba particular tibetana, la hierba guru que lleva en su equipaje, para preparar un antídoto con el que deberá tratarlo. Apenas logra llegar hasta su carro antes de perder el sentido, y es Solín quien tiene que terminar de meterlo al carro para poderlo llevar al hotel. Para entonces Igor se ha percatado de la presencia de los intrusos y ataca ferozmente el auto, pero Solín se sienta en el asiento del conductor y conduce un automóvil por primera vez. Logra eludir a Igor y llegar al hotel sin más percances, y allí ayudado por un grupo de empleados lleva al inconciente Kalimán a su habitación, donde le administra el contraveneno. Varias horas pasan sin que Kalimán aparente mejoría, pero eventualmente recupera el conocimiento y agradece a Solín por su ayuda. Cuando Karma y Rasputín regresan a su refugio más tarde esa noche descubren la figura de barro destruída y el cuerpo de la serpiente muerta, y así deducen lo que pasó. Muy contenta pensando que Kalimán debe haber muerto a causa del veneno de la serpiente Karma llama por teléfono al hotel de Kalimán para cerciorarse de su muerte, y estalla en furia cuando es el mismo Kalimán quien le contesta. Kalimán le advierte que hará todo lo que este en su poder para destruir sus planes, y Karma, furiosa, le cuelga antes de terminar la conversación.

Al mismo tiempo Pierre Fontaine se va a la cama luego de un día muy ajetreado, pero cuando se duerme deja caer un cigarrillo prendido al piso de su apartamento. La llama del cigarrillo enciende su alfombra, y el humo tóxico que el incendio produce lo hace sumirse más y más en su sueño. El sonido de una llamada telefónica fortuita de Silvia Roselle es lo que lo despierta y así le salva la vida. Fontaine logra llegar a la ventana para desintoxicar sus pulmones y luego apaga el incendio utilizando las cortinas de su habitación. Poco después descubre entre los escombros una tarjeta negra marcada con un círculo rojo, y preocupado por su hallazgo decide informar a Kalimán de lo sucedido esa misma noche.

Para entonces ya Kalimán y Solín se han retirado a dormir, muy cansados después de sus aventuras ese día. Karma y Rasputín sin embargo deciden volver a atacar esa misma noche, y desde su carro parqueado cerca al hotel de Kalimán Karma utiliza la última figura de barro y una pequeña campanita para apoderarse de nuevo de la voluntad de Solín. El niño, dominado por la voluntad de Karma y comportándose como un sonámbulo sale de la habitación por la escalera de incendios precisamente en el momento en el que Pierre Fontaine llega a hablar con Kalimán. Cuando Solín llega junto a Karma ésta le entrega la daga que Kalimán perdiera antes y le ordena utilizarla para asesinar a su amigo. Mientras Solín regresa a la habitación, Fontaine se entrevista con Kalimán y le informa no solo del incendio que vivió esa noche sino tambien del hecho de que Solín ha abandonado el hotel. Justo cuando Kalimán se dispone a buscar a su amigo Solín regresa, pero tanto Fontaine como Kalimán se dan cuenta inmediatamente de que algo malo le sucede. Solín se lanza entonces contra Kalimán para apuñalarlo, pero este está preparado y logra evadirlo. Kalimán utiliza entonces su poder mental para entablar una feroz lucha mental contra Karma por la voluntad de Solín. Kalimán es el ganador y logra despertar a Solín mientras que Karma, muy agotada y vencida, no tiene más remedio que regresar a su refugio; ya Solín nunca más podrá ser hipnotizado por la mujer.

Discutiendo su situación con su cómplice Rasputín Karma decide no huir a pesar de la amenaza que supone la interferencia de Kalimán sino por el contrario acelerar sus planes con respecto a la Condesa de Roselle. Con esto en mente Karma se presenta temprano al otro día en la mansión de la Condesa para recordarle su cita esa misma noche para la segunda sesión espiritista. Kalimán mientras tanto se ha disfrazado de jardinero y espía toda la conversación, enterándose así de los planes de las dos mujeres. Cuando llega la noche la Condesa se reúne a la hora acordada con Karma, y Kalimán, acechando desde las sombras, decide seguirlas en su carro. Sin embargo no se da cuenta que esta vez es descubierto por Rasputín, quien le tira su coche encima y lo hace estrellar. Kalimán y Solín sobreviven el accidente y pronto salen del carro en llamas, y cuando Rasputín se acerca a investigar, el carro accidentado explota y el asesino queda convencido de que sus dos ocupantes murieron. Kalimán y Solín se esconden mientras tanto en el piso del carro del propio Rasputín, y así terminan siendo llevados al sitio donde se realizará la reunión espiritista.

Esta vez Karma ha decidido hacer la reunión sola, los brujos diabólicos no están presentes, y llegando a un refugio distinto al de la vez anterior vuelve a pedirle a la Condesa que se despoje de sus joyas antes de invitarla a pasar a un extraño salón. Cuando Rasputín llega pocos minutos después, cambia las joyas por fieles copias, aunque esta vez Kalimán y Solín son testigos de la operación. Kalimán se esconde entonces detrás de pesados cortinajes, y cuando puede le da un fuerte golpe de tajo a Rasputín, quien se desploma sin sentido. Kalimán lo despoja entonces de un extraño hábito de monje negro que lleva sobre sus ropas y asume su identidad. Solín tiene buen cuidado de esconderse tras él.

Karma inicia la sesión espiritista, y como la vez anterior una imagen de la cabeza desfigurada del Conde de Roselle aparece sobre la gran mesa circular en el centro de la habitación. Esta vez el Conde tiene dos mensajes para la Condesa: que ella, la Condesa, va a morir en un corto lapso de tiempo, y que si quiere evitar un destino funesto en el más allá deberá despojarse de todas sus riquezas; el Conde sugiere cambiar su testamento y entregárselas todas a Karma, quien según él sabrá utilizar el dinero para hacer obras benéficas. La Condesa de Roselle no soporta estas revelaciones y cae desmayada, e inmediatamente Karma suspende la sesión y la cabeza del conde desaparece. En su rol de Rasputín Kalimán acuesta a la Condesa en un sofá, pero durante los pocos minutos que se aleja de Solín el verdadero Rasputín recobra el sentido y golpea al niño dejándolo sin sentido. Mientras Karma se ocupa de la Condesa, Kalimán tiene tiempo de examinar la sala donde se desarrolló la sesión espiritista y descubre que todo ha sido un truco elaborado con cámaras, proyecciones holográficas y grabadoras. Es sorprendido sin embargo por Rasputín, quien lo amenaza con una pistola. Kaliman responde diciéndole al gigante que como él ya sabe ni él mismo ni Solín estan ya vivos, son espíritus regresados del más allá para hacer justicia. Furioso, Rasputín intenta disparar contra Kalimán, pero con un pase hipnótico éste le hace creer que su revólver se ha convertido en una serpiente. Durante la conmoción que sobreviene Kalimán logra escapar con Solín en brazos, y cuando Karma llega al lugar y pregunta qué es lo que pasó, Rasputín no está seguro si se las estaba viendo con seres de carne y hueso o con espíritus del más allá. Kalimán continúa la vigilancia de los asesinos cuando estos llevan a la Condesa a su casa, y mientras que Karma se encarga de la Condesa se acerca al carro y vuelve a hipnotizar a Rasputín, haciéndole creer que su espíritu ha regresado del más allá para atormentarlo, es inmune a las balas y sin embargo tiene fuerza en sus manos para amenazar ahorcarlo.

Cuando Karma regresa y se entera de lo ocurrido tampoco puede decidir si Kalimán está vivo o muerto, así que sugiere ir a la morgue de la ciudad para comprobar si los cadáveres de sus enemigos estan allí. Kalimán la escucha escondido entre las sombras y decide que esta será una excelente oportunidad para convencer a la mujer de su muerte. Cuando Karma y Rasputín llegan a la morgue, la vidente hipnotiza al encargado del lugar y lo obliga a mostrarle los cadáveres de las personas accidentadas ese día. Kalimán mientras tanto trasforma su rostro para parecer quemado y desfigurado, se coloca en uno de las gavetas metálicas de la morgue, e inicia un experimento de actus mortis. Es encontrado en esta posición por Karma y Rasputín, quienes quedan convencidos de su muerte. Rasputín sin embargo continua preocupado ante la persecución de la que ha sido objeto por parte de su enemigo, pero Karma le dice que no debe preocuparse, espíritus no pueden hacerles daño y ya ella se encargará de hacer un exorcismo para que el de Kalimán no los moleste más.

Kalimán y Solín siguen a Karma y a Rasputín al cementerio de Saint-Cire, y pasadas varias horas se introducen al refugio de sus enemigos y localizan la habitación de Rasputín donde Kalimán vuelve a aparecérsele al gigante aparentando ser un espectro del más allá. Eventualmente Rasputín pierde los estribos y persigue a Kalimán hasta el exterior del cementerio, y allí lo encuentra en el interior de un ataúd que Kalimán encontrara minutos antes. Rasputín decide prenderle fuego al ataúd, pero Kalimán escapa sin ser visto. La conmoción despierta a Karma, y cuando Rasputín le explica lo que ha pasado la mujer queda convencida de que su cómplice padece de una crisis de histeria.

En su calidad de periodista Pierre Fontaine se entera al otro día de que el auto de Kalimán ha sido encontrado quemado, aunque sus ocupantes no han sido hallados. Primero intenta buscar a Kalimán en su hotel, y al no lograrlo se presenta en la mansión de los Roselle para buscar noticias allí a pesar de la prohibición de la Condesa de que vuelva a visitarla. Ni la Condesa ni Silvia saben algo acerca del paradero de Kalimán, y así Fontaine no tiene más remedio que irse.

Kalimán decide revelarle a Silvia Roselle que aún sigue con vida, entre otras cosas porque espera recibir su ayuda para tenderle una trampa a Karma. La vidente visita esa noche a la Condesa y muy contenta le revela que sabe que Kalimán ha muerto porque ha visto su cadáver en la morgue. Silvia, siguiendo las instrucciones de Kalimán, se suma a la conversación, y mostrándose intencionalmente mordaz logra exasperar a Karma hasta el punto que la vidente accede a realizar ahí mismo en la mansión una sesión espiritista para invocar el espíritu de Kalimán. Silvia apaga entonces las luces y Karma inicia la sesión espiritista, y efectivamente lo que parece ser el espíritu de Kalimán aparece, pero muy en contra a los deseos de Karma acusa a la mujer y a su criado Rasputín de haber causado su muerte y haber cometido muchos crímenes más. Karma, aterrada, no tiene tiempo de reaccionar y el espíritu de Kalimán no solo predice entonces la muerte de la vidente, sino que escribe con sus dedos una palabra sobre la mesa: "morirá". Karma eventualmente se desmaya presa del pavor, y cuando el espíritu de Kalimán desaparece Silvia enciende la luz y sale de la habitación para buscar sales para revivir a Karma. Afuera se encuentra con Kalimán, quien le revela que todo ha sido un truco de hipnotismo. Cuando Karma recupera el sentido tilda de mentiroso al espíritu y le promete a la Condesa investigar lo sucedido esa noche. Muy preocupada y sopesando las afirmaciones del espíritu de Kalimán la Condesa se plantea por primera vez la posibilidad de que esté siendo engañada por Karma.

Más tarde esa noche Pierre Fontaine regresa a visitar a Silvia y también él descubre que Kalimán vive. Kalimán sin embargo les hace prometer tanto a él como a Silvia que no revelarán su secreto y se instala en una habitación de huéspedes de la mansión de los Roselle para observar de cerca a la Condesa.

Al otro día, ya mas recuperada, Karma decide utilizar sus poderes de clarividente para investigar los sucesos de la noche pasada. Utilizando un juego de naipes mágicos que le sugiere que Kalimán vive, la mujer empieza a sospechar la verdad, y cuando recuerda que fue Silvia Roselle quien la llevó a organizar la sesión de espiritismo decide interrogar a la muchacha para averiguar lo que ella sabe. Acompañada por Rasputín Karma se presenta no solo en la mansión de los Roselle sino, sin ser invitada, en la habitación de Silvia. Sin muchos miramientos Karma hipnotiza a la muchacha, quien así le revela que Kalimán está vivo y se esconde en la mansión. Sin ser vistos Karma y Rasputín abandonan la habitación de Silvia y sorprenden a Kalimán en la habitación donde se esconde. De un golpe de tajo absolutamente sorpresivo Rasputín logra dejar fuera de combate a Kalimán, pero cuando Karma intenta apresar a Solin armada con cloroformo, el niño a pesar de haber respirado algo del químico logra escabullirse y correr a los jardines. Eventualmente pierde el sentido en un grupo de arbustos, y allí queda escondido de los ojos de Rasputín, quien no logra encontrarlo. Kalimán sin embargo es hecho prisionero y es llevado por Rasputín hasta su carro, donde es encerrado en la cajuela. La llegada sorpresiva del abogado de la Condesa de Roselle impide que Karma y Rasputín se vayan, pues Karma está muy interesada en estar presente cuando la Condesa cambie su testamento.

Karma y Rasputín regresan entonces a la mansión y son testigos de como la Condesa cambia su testamento desheredando a su hija Silvia y dejándole todo lo que posee a Karma. Silvia Roselle, para entonces ya despertada por Karma de su trance hipnótico, también esta presente, pero no puede hacer nada para impedir los deseos de su madre.

Solín se despierta en el jardín y empieza a buscar afanosamente a Kalimán por toda la mansión; también él es testigo de la firma del testamento, escondido entre las sombras. Eventualmente descubre huellas de pisadas en el jardín que llevan al carro de Karma, y por la profundidad de las huellas en la tierra deduce que quien las dejó cargaba algo pesado, seguramente a Kalimán. Termina descubriendo el paradero de su amigo, pero no logra abrir la cajuela del carro de Karma antes de que regresen los criminales. Cuando Karma y Rasputín salen de la mansión, Solín ve desesperado como se disponen a irse llevándose a Kalimán y en el último momento salta sobre el guardabarros del carro y en esa peligrosa posición es llevado hasta el cementerio de Saint-Cire. Cuando llegan allí Solin tiene buen cuidado en esconderse para no ser visto mientras Rasputín saca a Kalimán del carro y lo introduce al refugio. Una vez allí Karma le inyecta a Kalimán una extraña sustancia que según ella lo idiotizará y lo convertirá en su esclavo.

Mientras tanto Solín escucha asustado los aullidos de Igor y decide adentrarse en el refugio por la entrada que ya conoce para buscar a Kalimán. Es testigo de cómo los asesinos inyectan a su amigo con la extraña substancia y también de las reacciones completamente idiotizadas de Kalimán cuando despierta. Eventualmente Karma queda convencida de que Kalimán nunca más representará un peligro y le ordena retirarse a una mazmorra no lejos de la de Karzo. Solín lo sigue hasta allí, y cuando lo cree a solas intenta hacer que reaccione. Kalimán sin embargo no reconoce a su amigo y de malas maneras le ordena alejarse, y así Solín decide avisarles a Silvia Roselle y a Pierre Fontaine acerca de lo sucedido y pedirles consejo. Sin Solín saberlo su entevista con Kalimán es la última prueba que Karma le ha hecho a su prisionero para comprobar su lealtad, pues tanto ella como Rasputín vigilaban escondidos tras una pared secreta de la mazmorra y han sido testigos de la llegada de Solín y su entrevista con Kalimán. Karma decide dejar salir a Solín del refugio para que sea Igor quien lo asesine, pero cuando el niño sale al cementerio y efectivamente es atacado por el hombre-lobo, lanza arena a los ojos del monstruo y consigue escapar.

Cuando llega a la mansión de los Roselle Solín tiene una desagradable entrevista con la Condesa, quien a pesar de declararse sorprendida de ver vivo al niño no puede creer que lo que él dice sea verdad: Kalimán no puede estar vivo, porque si lo estuviera la sesión espiritista en la que ella vio su espíritu sería falsa, y ella no puede creer que Karma pueda mentirle así. La Condesa termina por cerrarle a Solín la puerta en las narices, así que el niño decide entrar a escondidas al jardín de la mansion para entrevistarse can Silvia. En esto tiene éxito y logra informar a la muchacha de lo sucedido, aunque tiene que volver a escapar cuando la Condesa escucha ruidos en la habitación de su hija y acude a investigar. Siguiendo los consejos de Silvia Roselle Solín decide entonces buscar a Pierre Fontaine en su apartamento. La Condesa mientras tanto le echa llave a la habitación de su hija, dejándola encerrada.

Solín llega al apartamento de Fontaine en el momento en el que un policía, el agente Cerdelle, le pide al periodista dirigirse a la jefatura de policía para hacer una declaración acerca de la desaparición de Kalimán. Desesperado por encontrar ayuda para Kalimán, Solín sigue a los dos hombres agarrado al guardachoque del carro policial, y al llegar a la jefatura espera impacientemente a que Fontaine salga luego de hacer su declaración. El periodista cumple su promesa a Kalimán y se abstiene de revelar nada de lo que sabe, y cuando sale a la calle se sorprende mucho al encontrar a Solín esperándolo. Mientras Solín le revela a Fontaine la situación de Kalimán y le pide ayuda para rescatarlo, el agente Cerdelle los descubre y decide seguirlos asumiendo que lo llevaran con Kalimán. Fontaine, armado con una pistola, acepta acompañar a Solín al cementerio no solo para rescatar a Kalimán sino también porque quiere desenmascarar no solo a Karma sino también a Igor, a quien considera un impostor que se hace pasar por lobo-humano.

Karma mientras tanto intenta obtener favores sexuales de Kalimán, pero la frialdad de quien ha terminado por convertirse en su esclavo termina por fastidiarla. Cuando Solín y Fontaine llegan a Saint-Cire, Igor los descubre inmediatamente y empieza a aullar. En su escondite Karma escucha la conmoción, y suponiendo correctamente que se trata una vez mas de Solín decide poner a prueba una vez más la lealtad de Kalimán armándolo con la banda de seda utilizada por la secta de los estranguladores de Calcuta y ordenándole salir al exterior a asesinar al niño.

El agente Cerdelle mientras tanto llega por fin al cementerio y termina siendo encontrado por Igor, quien lanzándose sobre él lo destroza a mordiscos. Fontaine, Solín, Karma y Rasputín escuchan los gritos de muerte del policía y acuden presurosos al lugar de los hechos, y mientras Karma y Rasputín se esconden entre las sombras, Fontaine decide enfrentarse de una vez por todas a Igor, a quien considera un fraude. El hombre-lobo salta sobre él, y Fontaine responde disparándole a quemarropa todas las balas de su pistola. Sin embargo para su inmensa sorpresa las balas no le hacen daño al monstruo, quien a pesar de una intervención de Solín que deja al niño sin sentido se lanza sobre el periodista y lo hiere gravemente en la nuca, siempre alentado por los gritos de Karma y Rasputín. Cuando Fontaine deja de forcejear Igor se torna contra el inconsciente Solín, pero justo cuando va a morder al niño Kalimán irrumpe en la escena, salta sobre él y armado con la banda de seda que le diera Karma empieza a estrangularlo. Karma es quien impide que Kalimán mate a Igor ordenándole detenerse, y cuando después le pregunta a su "esclavo" el por qué de su actuación, Kalimán responde que simplemente esta siguiendo las ordenes de Karma de asesinar a la primera persona que se cruce en su camino. Esta explicación no termina de satisfacer a Karma, quien entonces decide hacer prisionero a Solín para utilizarlo contra Kalimán llegado el caso. Mientras Igor se escabulle malherido de vuelta a las sombras del cementerio Rasputín descubre que Fontaine ha sobrevivido el ataque. Karma decide salvarle la vida tambien al periodista, arguyendo que al haber sido mordido por un hombre-lobo Fontaine se convertirá en hombre-lobo en la próxima noche de luna llena, y ella, Karma, quiere convertirlo en su aliado. La verdad es que quiere utilizar al periodista para tenderle una trampa a Silvia Roselle.

Kalimán lleva a Solín a un calabozo y lo tira bruscamente sobre el piso, mientras que Karma y Rasputín operan a Pierre Fontaine y le salvan la vida. Poco antes del amanecer el periodista recupera el conocimiento, y cuando Karma le revela lo que según ella será su destino de hombre-lobo, Fontaine se sume en la duda y la desesperación. Karma insiste en que solo ella podrá ayudarlo cuando él se transforme y lo invita a quedarse en el cementerio y convertirse en su aliado, y aunque Fontaine inicialmente rechaza el ofrecimiento, cuando el jefe de la policía de París, el inspector Duclare, llega al cementerio y encuentra el cadáver de Cerdelle, Fontaine, siguiendo órdenes de Karma, le dice que la noche pasada vio como un feroz mastín asesinaba el policía. Al mismo tiempo Karma le ordena a Karzo, el gigante sordomudo, que estrangule a un perro de los que como él habitan los pasadizos subterráneos del refugio, y horas despues Fontaine hace como si fuera él quien lo descubrió y se lo muestra al policía, quien así decide por fin irse convencido de haber descubierto al asesino de Cerdelle.

Karma decide visitar ese día a la Condesa, y la actitud de Silvia Roselle, frenética por la desaparición no solo de Kalimán y Solín sino ahora también de Pierre Fontaine, logra enfurecerla al punto decidir acabar con la muchacha, la última de sus enemigos que puede todavía causarle problemas. Mientras Karma está ausente, Fontaine decide visitar la mazmorra de Kalimán para intentar hablarle, pero pronto descubre que él aún tiene en su cerebro la orden asesina de Karma y está dispuesto a matarlo. Rasputín, encargado por Karma de vigilar de cerca a los dos prisioneros es quien termina impidiendo que Kalimán asesine a Fontaine, y éste no tiene mas remedio que regresar a su celda para esperar a ver si esa noche se convertirá en hombre-lobo.

Cuando Karma regresa decide utilizar a Pierre Fontaine para apoderarse de Silvia Roselle y le ordena al periodista ir a su casa y convencerla de que lo acompañe al cementerio. Inicialmente Fontaine se niega rotundamente a poner la vida de Silvia en peligro, especialmente sabiendo que existe una posibilidad de que él mismo se transforme en hombre-lobo esa noche, pero Karma procede a hipnotizarlo y Fontaine termina cumpliendo sus órdenes sin rechistar. Cuando Silvia se entera en la mansión que su prometido está sano y salvo se alegra tanto que acepta sin reparos la sugerencia de Fontaine de regresar al cementerio, según el para llevar a cabo un plan ideado por Kalimán que más tarde le explicará.

Al mismo tiempo, en el refugio, Kalimán da muestras de recuperarse de los efectos de la droga administrada por Karma, pero la mujer logra darse cuenta a tiempo de lo que sucede y con la ayuda de Rasputín consigue volver a inyectarlo con la nefasta sustancia que lo domina.

Pierre Fontaine y Silvia Roselle apenas tienen tiempo de llegar al cementerio antes de la salida de la luna llena, y a medida que pasa el tiempo la actitud de Fontaine se hace más extraña, urgiendo constantemente a Silvia a caminar más y más rápido y observando detenidamente el cielo para buscar la luna. La muchacha empieza a sospechar que algo anda mal, pero a pesar de eso Fontaine logra conducirla por la entrada de la tumba abandonada hasta el refugio de Karma. Silvia termina descubriendo la herida en la nuca de Fontaine, pero aún así continúa teniendo confianza en su prometido, quien a pesar de eso la lleva a la mazmorra donde también esta aprisionado Solín y la encierra allí. Para entonces el periodista parece estar en pleno proceso de transformación y huye de la mirada de Silvia, pero poco después Karma en persona visita a la muchacha y la lleva a visitar a Fontaine, ahora aparentemente convertido en hombre-lobo. Durante su paso por los oscuros pasadizos Silvia se encuentra también con Kalimán, quien aparentemente idiotizado continúa obedeciendo las órdenes de Karma sin rechistar.

Después de sus encuentros con Fontaine y con Kalimán, Silvia es llevada de vuelta a la mazmorra donde está Solín, y ante la insistencia del niño le entrega la hebilla de su falda. Con este nuevo instrumento Solín se da entonces a la tarea de horadar la piedra donde estan atornilladas las cadenas de sus grilletes.

Durante ese día investigaciones forenses han probado que el mastín muerto por Karzo no es en absoluto el asesino del agente Cerdelle, así que el inspector Duclare decide regresar a Saint-Cire acompañado por dos hombres para buscar más pistas acerca del asesinato de su hombre. No bien llega allí descubre pisadas recientes de Igor, pero Karma se presenta ante él y luego de explicarle que ese es su domicilio y que su familia ha vivido alli por generaciones acusa a Pierre Fontaine de ser un hombre-lobo y de haber sido él el asesino de Cerdelle. Rasputín mientras tanto abre la mazmorra de Fontaine en las catacumbas, y éste, frenético, corre al exterior donde pronto es encontrado por Duclare. Inicialmente el policía intenta razonar con él, pero pronto descubre que si bien las facciones de Fontaine siguen siendo esencialmente humanas están contraídas en una mueca feroz, casi animal. El comportamiento de Fontaine ciertamente es el de una fiera, y cuando se ve amenazado por Duclare salta sobre él e intenta morderlo para luego correr hacia las sombras. Duclare, asustado, dispara sobre el monstruo y consigue herirlo en un brazo, pero Fontaine consigue escapar de los policías que lo persiguen trepando a un árbol. Poco a poco, a medida que se acerca el amanecer, parece recuperar su capacidad de raciocinio y decide regresar a esconderse en el interior del refugio. Karma mientras tanto se entrevista de nuevo con Duclare y constata complacida que el inspector está ahora convencido de que Fontaine es el asesino de Cerdelle. Le pregunta entonces al policía qué debe hacer si es atacada por el hombre-lobo, y éste esencialmente la autoriza a matar a Fontaine si es atacada.

De regreso en el refugio Karma y Rasputín descubren sin dificultad a Fontaine escondido en una mazmorra, herido y asustado pero ahora comportándose como un ser humano. Rasputín cierra la puerta de la mazmorra dejandolo prisionero, y cuando se aleja con Karma la mujer le ordena asesinar a Fontaine al amanecer y entregar su cuerpo a la policía. Kalimán, escondido entre las sombras escucha los planes de los dos, se dirige a la mazmorra de Fontaine y utilizando su fuerza prodigiosa que ahora evidentemente ha recuperado destroza el candado que la mantiene cerrada. Luego se acerca a Fontaine y le venda el brazo herido, ordenándole salir de la mazmorra y esconderse entre los pasadizos secretos del refugio de Karma sin salir al exterior para no ser descubierto por la policía. Luego de que Fontaine se pierde en las sombras de las catacumbas, Kalimán sonríe...

Al amanecer del dia siguiente Karma le ordena a Rasputín asesinar a Pierre Fontaine, pero cuando los dos criminales llegan a su mazmorra constatan sorprendidos que ha escapado. Muy contrariada Karma intenta buscarlo, pero pocos minutos despues se da cuenta que primero tiene que afrontar otro contratiempo: el inspector Duclare ha vuelto al cementerio y esta vez insiste en inspeccionar el refugio de la vidente. Karma tiene buen cuidado de esconder cualquier indicio comprometedor y cierra la entrada a las mazmorras con una puerta secreta, y así cuando la policía inspecciona el refugio no encuentra nada.

El día transcurre sin mayores acontecimientos. Poco antes de anochecer Solín consigue por fin zafar sus grilletes de la pared donde estan empotrados, pero sigue encerrado en la mazmorra. Después de inspeccionar el candado que cierra la puerta de su calabozo le pide a su compañera de celda Silvia Roselle una de sus hebillas para el cabello, forma una ganzúa con ella y se da a la tarea de abrir el candado que los aprisiona. Para sorpresa de Silvia, Solín logra abrir el candado, y asi los dos prisioneros se adentran en las catacumbas del refugio buscando una salida al exterior.

Karma mientras tanto decide poner en marcha la fase final de su plan, y luego de llamar a Kalimán le ordena asesinar a la Condesa de Roselle esa misma noche armado con el trozo de seda anudada de los estranguladores de Calcuta. Kalimán acepta la orden sin rechistar y sale al exterior del cementerio, pero Karma, siempre desconfiada, le ordena a Rasputín seguirlo y ser testigo del asesinato. Mientras atraviesa el cementerio Kalimán se encuentra con uno de los policías de Duclare, y cuando este intenta detenerlo Kalimán se lanza contra él armado de la franja de seda. Rasputín interviene y golpea al policia, dejándolo sin sentido, y así Kalimán queda con el camino libre para continuar su misión. Se aleja entonces en el carro negro de Karma, con Rasputín agarrado del guardachoques decidido a no perderlo de vista. Cuando el policía atacado recobra el sentido descubre que está siendo observado por Karma, quien le dice que acaba de descubrir que Kalimán no sólo sigue vivo sino que además ha intentado matarla; aparentemente también él parece haberse convertido en una fiera sedienta de sangre. El policía, que también ha reconocido a Kalimán como su atacante, no duda en informar a Duclare de lo sucedido.

Solín y Silvia Roselle deambulan mientras tanto por las catacumbas buscando la salida que ya el niño y Kalimán conocen, pero tienen la mala suerte de caer en la guarida del gigante sordomudo Karzo. Muy interesado en Silvia Roselle, Karzo se lanza sobre la muchacha intentando besarla, y aunque Solín intenta detenerlo el gigante lo pone fuera de combate de un manotazo. La conmoción atrae sin embargo a Karma, quien luego de detener a Karzo quita los grilletes de los pies de Solín y lo invita a él y a Silvia Roselle al salón principal de su guarida. Solín sospecha de alguna trampa, pero no tiene ninguna alternativa y los dos prisioneros terminan obedeciendo. En un discurso dirigido especialmente a Silvia Roselle Karma procede a explicarles que Kalimán ha enloquecido y ella teme que cometa un asesinato, que Pierre Fontaine actuó por su cuenta cuando secuestró a Silvia, y que no fue ella, Karma, sino Kalimán mismo quien atacó a Solín y lo puso en grilletes. Silvia le pregunta si ella como vidente conoce la identidad de la persona a quien Kalimán va a asesinar, y Karma responde afirmativamente, aunque añadiendo que le está prohibido tratar de alterar las leyes del destino revelando ese secreto. Solín intenta irse para buscar a Kalimán, pero Karma señala que aunque no está prisionero no tendría ninguna manera de localizar a Kalimán en una ciudad tan grande como París. Con eso convence a los dos a quedarse en el refugio y esperar los acontecimientos.

Cuando Kalimán llega a la mansión de los Roselle salta la verja sin dificultad y cruzando el jardín trepa por el exterior de la casa hasta la terraza de la habitación de la Condesa. Rasputín lo sigue, y eventualmente es descubierto por Kalimán, quien no le presta mayor importancia. Siguiendo las órdenes de Karma Kalimán golpea suavemente los vidrios de la habitación de la Condesa, y cuando intrigada la mujer se acerca a investigar salta sobre ella y la ataca con la franja de seda. Desde un refugio cercano Rasputín es testigo de como la Condesa de Roselle eventualmente deja de forcejear y queda tendida sobre su cama, inmóvil, como muerta.

Cuando Kalimán y Rasputín regresan al cementerio evaden a los policías que aún están allí y encuentran a Karma, Solín y Silvia Roselle esperándolos impacientes. Karma les pregunta lo que ha sucedido, y Kalimán revela que ha asesinado a la Condesa de Roselle, ante lo que Silvia estalla en llanto y en recriminaciones contra él. Rasputín afirma que aunque no tuvo tiempo de impedirlo sí fue testigo del asesinato, y está dispuesto a declarar ante la policía. Siguiendo las recomendaciones de Karma, Silvia sale al exterior del cementerio y encontrando al inspector Duclare acusa a Kalimán de asesinato, añadiendo que Karma y Rasputín lo tienen prisionero en su refugio.

Cuando Silvia Roselle sale de la habitación Karma y Rasputín dejan de fingir y se jactan del éxito de sus planes sin importarles en absoluto que Solín esté aún presente. Karma decide sacar de su trance hipnótico a Kalimán para que la policía lo encuentre en pleno uso de sus facultades y no haya ninguna razón para pensar que actuó hipnotizado, y cuando Kalimán despierta, inicialmente hace creer a los malhechores que está confundido y los lleva a relatar detalladamente sus planes.

En un momento dado, sin embargo, su actitud cambia completamente, diciéndoles a los criminales que a pesar de que su plan fue extremadamente ingenioso, cometieron dos errores importantes. El primero fue pensar que Kalimán caería bajo el influjo de la droga nefasta que le inyectó Karma cinco días antes: si bien Kalimán confiesa que le fue difícil contrarrestar sus efectos en dos ocasiones, revela que lo logró y que ha tenido pleno uso de sus facultades desde un principio; si bien le fue difícil golpear a sus amigos, especialmente a Solín, y soportar los golpes de Rasputín y las distintas pruebas de fidelidad impuestas por Karma, todo lo hizo en bien de poder capturar a los criminales. Luego revela sonriendo el que según él fue el segundo error de los criminales: haber revelado con lujo de detalles sus planes pocos minutos antes. Karma lo mira sin comprender, y Kalimán saca de entre sus ropas una pequeña grabadora en la que ha quedado grabada su conversación. Karma, furiosa, le ordena a Rasputín lanzarse contra él y quitarle la grabadora, pero Kalimán logra derrotar fácilmente al gigante ruso con un golpe en la nuca. Luego se torna contra la mujer, quien lanzándole a la cara una pequeña esfera que contiene gases venenosos aprovecha la confusión para correr hacia el espejo negro que cuelga de la pared y aparentemente escapa a través de él.

Kalimán sin embargo le revela a Solín que ha utilizado los últimos cinco días para investigar a fondo el refugio de la vidente, así que ahora conoce todos sus secretos; el espejo por ejemplo es una sorprendente ilusión óptica, y el corredor por donde ha escapado Karma no se encuentra en el sitio del espejo sino enfrente, a través de un espeso cortinaje negro. Kalimán y Solín pueden pues perseguir a la mujer sin problemas, y llegan a un recinto donde Karma los espera. Cuando Kalimán y Solín llegan a un sitio específico en el salón, Karma hace un pase mágico e inmediatamente queda separada de sus perseguidores por un círculo de fuego que se cierne sobre ellos. Kalimán sin embargo no se inmuta, y protegiéndose la mano derecha con su turbante la estira a través del fuego y apaga una llave de gas que enciende el fuego; el círculo no es en realidad un acto de magia sino otro truco que simplemente funciona con gas y que Kalimán descubrió durante sus cinco días de libertad en el refugio. Sin embargo mientras Kalimán y Solín están ocupados con el círculo de fuego, Karma escapa por otro túnel, aunque no sin ser perseguida por sus enemigos una vez se liberan de la trampa.

Mientras tanto Rasputín recobra el conocimiento y descubre que el inspector Duclare y Silvia Roselle han entrado al refugio. Duclare interroga al criminal acerca del paradero de Kalimán, y Rasputín le dice que va en persecución de Karma, a quien quiere asesinar. Ante la insistencia de Duclare señala el pasadizo tomado por Karma y Kalimán, y luego los tres personajes, Duclare, Silvia Roselle y Rasputín se lanzan tras ellos.

Karma mientras tanto ha llegado a la zona de las catacumbas que contiene tanto la mazmorra de Karzo como la escalera que da acceso a la cripta de los miembros medievales del Círculo Rojo, y poniendo en libertad al gigante sordomudo lo lanza contra Kalimán, quien sin embargo no tiene ninguna dificultad en dar cuenta de él dejándolo sin sentido tirado en el piso. Luego atrapa a Karma por las manos, pero cuando se dispone a llevar a la mujer al exterior Duclare irrumpe en el recinto y le apunta con su revólver. Silvia Roselle y Rasputín lo siguen a poca distancia, y el criminal insta desesperado al policía a que dispare a matar inmediatamente sin darle tiempo a Kalimán a reaccionar. Duclare sin embargo no le hace caso, y Kalimán tiene tiempo de hablar y de demostrar que no se encuentra idiotiotizado. Duclare y Silvia Roselle sin embargo insisten en encarcelarlo a él por la muerte de la Condesa y en dejar a Karma y a Rasputín en libertad, así que Kalimán hace un pase hipnótico frente a la cara de Duclare y le ordena soltar el revólver, que cae al piso. Kalimán lo recoge y se lo entrega a Solín, a quien ordena impedir cualquier movimiento de ninguno de los presentes mientras él mismo va a efectuar una misión que convencerá al inspector de su inocencia y de la culpabilidad de Karma y de Rasputín.

Aunque cuando el pequeño grupo se queda solo Rasputín intenta quitarle el revólver a Solín, el niño logra defenderse primero disparando cerca de sus piernas y luego apuntándole al malhechor a la cabeza. Kalimán logra regresar antes de que la situación se deteriore, y ante la estupefacción de todos hace entrar a la Condesa de Roselle al recinto; evidentemente la mujer sigue con vida y el crimen del que Karma y Rasputín lo acusan no ha sido cometido. La Condesa, muy enfadada, señala entonces a Karma y a Rasputín y los acusa ante Duclare de estafa, robo e intento de asesinato. Ante las miradas inquisidoras de Duclare, Silvia Roselle y el mismo Solín, Kalimán y la Condesa explican lo sucedido: algunos días antes Kalimán visitó en secreto a la Condesa, probándole sin ninguna duda no solo que él mismo sigue vivo, sino llevándole las joyas que Karma le robara y reemplazara. Con esto la Condesa se convenció por fin de la culpabilidad de la mujer y accedió a tomar parte en el plan de Kalimán, haciendo como si hubiera sido asesinada cuando tanto Kalimán como ella misma sabían que eran vigilados por Rasputín. Durante las últimas horas la Condesa ha estado escondida en uno de los recovecos del refugio de Karma esperando las instrucciones de Kalimán de salir, y ha oído por ejemplo de labios de Karma misma todas sus confesiones.

Mientras todas estas revelaciones son hechas, Rasputín aprovecha el momento de distracción para lanzarse contra Solín y arrebatarle el revólver. Creyéndose de nuevo dueña de la situación, Karma le ordena a su cómplice asesinar a todos los presentes, pero cuando el criminal se dispone a disparar contra Kalimán, éste hace otro pase hipnótico y le hace creer a su enemigo que se ha multiplicado para formar doce kalimanes. Rasputín dispara contra varias de esas figuras pero solo consigue terminar las balas de su revólver, y cuando intenta atacar a Solín el Kalimán real se lanza contra él y le da otra paliza. Rasputín decide entonces intentar escapar, pero cuando llega a lo alto de la escalera que a través de la cripta conduce al exterior se encuentra con Karzo, el gigante sordomudo que para entonces ha recuperado el sentido. Karzo ve en ese momento la oportunidad de vengar los años de malos tratos recibidos por Rasputín, y tomando al gigante entre sus brazos se lanza al vacío desde lo alto de la escalera. Los dos hombres mueren cuando se estrellan contra el piso.

Duclare avanza entonces hacia Karma y le pone las esposas, pero la mujer señala hacia otro de los pasadizos del refugio diciendo que aún puede jugarse una última carta. Pierre Fontaine, aparentemente transformado en hombre-lobo, surge entonces de la oscuridad y sin ningún preámbulo se lanza contra Kalimán con intenciones de morderlo. Kalimán sin embargo no tiene dificultad en dominarlo, y cuando lo tiene en sus brazos lo mira a los ojos y rompe lo que se revela como un estado hipnótico inducido por Karma: Pierre Fontaine nunca estuvo en realidad convertido en hombre-lobo; lo que sucedió en realidad es que Karma lo hipnotizó y lo hizo creer que lo estaba, y Fontaine dejó de comportarse como un humano. Su cuerpo y su rostro obviamente nunca fueron transformados, pero la combinación de la oscuridad de las catacumbas, la suciedad del lugar y principalmente las muecas grotescas inducidas por su estado hipnótico les hicieron creer a todos que se las estaban viendo con un hombre-lobo. Luego de la intervención de Kalimán, sin embargo, Fontaine recobra el pleno uso de sus facultades y se lanza a los brazos de Silvia bajo la mirada aprobatoria de la Condesa de Roselle.

Kalimán guía al pequeño grupo hasta el exterior del cementerio, y cuando llega allí se encuentra con el último de los aliados de Karma: Igor. Karma le ordena lanzarse contra sus enemigos y matarlos, pero para entonces ya Kalimán está preparado y le lanza un dardo somnífero al monstruo. Igor cae a tierra, sin sentido, y Kalimán tiene entonces ocasión de mostrarle a los presentes lo que ya había descubierto: tampoco Igor es un verdadero hombre-lobo, sino simplemente otro cómplice de Karma disfrazado con un traje especial cuya misión era vigilar el cementerio e impedir la entrada a cualquier intruso. Duclare esposa también entonces a Igor y le ordena a sus hombres llevarlo también a la jefatura; como la mujer será acusado de asesinato.

Kalimán se queda en París hasta que el juicio de Karma llega a su fin y tanto ella como su cómplice Igor son condenados a muchos años de presidio. La investigación a fondo de su refugio provee a la policía con información suficiente para localizar y encarcelar además a los Brujos Diabólicos, el resto de los miembros de la secta del Círculo Rojo activos en París. Una vez el juicio ha terminado, Kalimán y Solín deciden partir, pero en el aeropuerto son sorprendidos por la Condesa de Roselle, su hija Silvia y el periodista Pierre Fontaine que acuden a despedirse y a agradecerle su ayuda; Fontaine y Silvia revelan además que en un par de meses contraerán matrimonio e invitan a Kalimán a participar en la ceremonia. Kalimán sin embargo se niega educadamente, arguyendo que su vida es el peligro, y que aunque regresará a visitarlos en ese momento su destino lo lleva hacia otra aventura. Luego aborda un avión y se aleja de París acompañado por Solín.

NÚMERO DE EPISODIOSEditar

100

PRIMERA EMISIÓNEditar

México:

CREADORESEditar

  • Original de
    • Rafael Navarro Huerta
    • Modesto Vázquez González
  • Libreto
    • Héctor González Dueñas (Víctor Fox)

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