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Kaliman, el hombre increible

La Atlántida, la Ciudad Perdida: la Radionovela

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R09 LA ATLANTIDA LA CIUDAD PERDIDA

PERSONAJESEditar sección

  • Narrador (Isidro Olace)

LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICAEditar sección

  • Atenas, Grecia
  • Mar Egeo
  • Corales de Capricornio
  • Atlántida
  • Nueva Atlántida

Los Corales de Capricornio son en la vida real una sección del Gran Arrecife de Coral de la costa este de Australia, no están en Grecia, y su nombre tiene que ver con el hecho de que están situados a lo largo del trópico de Capricornio. La Atlántida no ha sido descubierta en la vida real, así que hay que considerarla una ciudad ficticia. El mar Jónico separa a Grecia de Italia, no a Atenas de Rodas.

ARGUMENTOEditar sección

Una hermosa joven griega, Elena Mitrópulos, llega a la ciudad de Atenas a bordo de un transatlántico acompañada de su prometido, un buscador de tesoros submarinos de origen alemán llamado Daniel Fond. En el mismo barco viaja también Kalimán, quien esta vez no está acompañado de Solín. Antes de llegar a tierra Kalimán recibe un telegrama que lo preocupa, y luego de que lo descarta, Elena, curiosa, lo recoge del suelo y lee su contenido: el encargado de la embajada de la India en Grecia no podrá venir a recoger a Kalimán en el puerto debido a graves problemas en la embajada.

Al llegar a los muelles Kalimán parte hacia la embajada de la India, mientras Elena Mitrópulos es recibida por su padre, un riquísimo magnate naviero llamado Claudio Mitrópulos que desaprueba de la relación de la joven con Daniel Fond y solo a regañadientes accede a llevarlo con ellos a su mansión. Durante el trayecto desde el puerto el magnate no cesa de hacer evidente su aversión por Fond, a quien considera un aventurero interesado solamente en el dinero de su hija. Fond, muy molesto, se sume en un hosco silencio pero desarrolla una intensa antipatía contra Mitrópulos, mientras que Elena le explica a su padre la razón que la llevó a regresar a Atenas: Fond tiene los planos del sitio donde se encuentra un importante tesoro submarino, y Elena quiere que su padre les facilite un velero a ella y a su prometido para ir a buscarlo. Claudio Mitrópulos no cree en absoluto en las aseveraciones de Fond y se niega rotundamente a ayudarlos.

Mientras tanto Kalimán es recibido por el embajador de la India, un hombre alto y atildado que dice llamarse Sarim Haraf. El asunto que lo lleva allí tiene que ver con Solín: un mes antes las autoridades de Egipto reclamaron la presencia de Solín en El Cairo para entregarle parte de su herencia como último descendiente de la dinastía de Ramés. En ese momento Kalimán estaba en Barcelona, España atendiendo asuntos importantes que no podía aplazar, así que decidió poner a Solín a cargo de la embajada de la India primero en España y luego en Egipto con instrucciones exactas de que se reencontraría con el niño un mes después en la embajada de la India en Atenas. Sin embargo desde el primer momento que ve a Haraf Kalimán nota al funcionario muy preocupado, y eventualmente se entera de la razón: Solín ha sido secuestrado. Haraf explica que el día anterior Solín llegó sin contratiempos a Atenas, como ya Kalimán sabe ya que esa noche habló con él por teléfono. Sin embargo, tarde en la noche un grupo de desconocidos se introdujo por la ventana de la embajada hasta la habitación de Solín llevándoselo consigo. Hasta ese momento no se han recibido noticias del niño. Kalimán decide investigar las habitaciones de Solín inmediatamente, pero aunque encuentra intacto todo el equipaje del niño, no encuentra ninguna pista de su paradero. Extremadamente preocupado, Kalimán intenta entonces ponerse en contacto telepáticamente con Solín, pero no lo consigue: el niño o perdió el sentido o ha muerto. Haraf se muestra muy interesado por el hecho de que Kalimán pueda utilizar la telepatía para buscar a Solín y durante varias conversaciones pide más detalles al respecto.

Al mismo tiempo, también en la mansión de Mitrópulos se reciben malas noticias: una violenta marejada ha hundido uno de los barcos del magnate naviero cerca a las costas de la isla de Rodas. Mitrópulos queda además de entristecido muy preocupado con el evento pues es la segunda vez que algo así ocurre en los últimos días: un mes antes un segundo barco había naufragado cerca a Creta matando a cientos de personas, y el magnate no se explica qué puede estar causando las marejadas. Durante los días siguientes, mientras Mitrópulos se ocupa de averiguar los pormenores de los naufragios Fond utiliza su tiempo para mostrarle a Elena los planos que tiene que según él revelan el lugar donde yace un importante tesoro no lejos de las costas de Rodas. Su intención es presionar a la muchacha para que ella obtenga un velero de su padre y lograr llegar al sitio.

Kalimán recibe una llamada telefónica que resulta ser de los secuestradores de Solín, quienes le exigen un cuantioso rescate para liberarlo; más tarde le harán saber los pormenores de cómo pagar. Haraf no consigue rastrear la llamada, pero analizando los sonidos que escuchó a través del teléfono, Kalimán deduce que los secuestradores son gente de mar que llamaron desde los muelles de Atenas.

Esa noche Daniel Fond se dirige a una taberna de mala calaña cerca de los muelles donde se encuentra con un marino rudo y corpulento llamado Roco. Fond le confiesa a Roco que aún no encuentra una embarcación para llevar a cabo la expedición para la que los tiene contratados a él y a sus hombres como tripulación. Sin embargo ha formulado un plan para solucionar ese problema: secuestrar a Elena Mitrópulos; con el rescate que obtengan de su padre podrán comprar alguna embarcación. Roco accede al plan de Fond, quien promete llevar a Elena la noche siguiente a una taberna llamada de El Greco con la excusa de presentarle a la tripulación que ha contratado, incluyéndolo a él. Los hombres de Roco deberán estar esperando cerca para llevar a cabo el secuestro.

Al mismo tiempo, Kalimán pasea preocupado por los jardines de la embajada de la India pues no ha tenido más noticias de los secuestradores. De pronto un cuchillo vuela por el aire y se clava en un árbol no lejos de su cara. Ensartado en el cuchillo hay un mensaje: Kalimán deberá ir la noche siguiente a la taberna de El Greco, situada en los muelles de Atenas; allí se le informará cómo y dónde entregar el rescate de Solín.

La noche siguiente Kalimán llega en taxi a los muelles de Atenas. La taberna de El Greco resulta ser un cabaretucho de mala muerte, y cuando Kalimán entra es abordado por una hermosa mujer que baila para los clientes del sitio, una turca llamada Marcia que le dice que deberá llevar el rescate de Solín al otro día a una barca marcada con un farol que encontrará en los muelles. Kalimán se queda en la taberna esperando el final del turno de Marcia, pues planea salir en su persecución cuando la muchacha termine su actuación y así enterarse del escondite de los secuestradores. Sin embargo antes de lograr hacer esto Kalimán se sorprende al encontrarse con la hermosa mujer que conociera en el transatlántico que lo trajo de España, Elena Mitrópulos, conversando tranquilamente con su prometido Daniel Fond y con un rudo marinero, Roco.

Cuando Marcia se decide por fin a salir al exterior Kalimán intenta seguirla, pero durante la persecución escucha gritos de Elena Mitrópulos pidiendo ayuda, pues una vez terminada su entrevista con Roco y mientras camina por un callejón un grupo de hombres se lanza contra ella con la intención de secuestrarla. Daniel Fond cae supuestamente vencido ante el primer golpe de los agresores, pero Kalimán interviene y a puñetazos vence a los hombres de Roco. Elena Mitrópulos se muestra muy agradecida con Kalimán, y Daniel Fond hace como si recobrara el sentido y decide acompañar a su prometida de vuelta a la mansión. Elena está cada vez más impresionada con Kalimán, y se hace el propósito de conocerlo más a fondo en un futuro cercano. Kalimán mientras tanto descubre la presencia de alguien más entre las sombras, Roco, quien le dice que no acostumbra inmiscuírse en peleas ajenas. Kalimán aparenta aceptar su explicación y se aleja sin más comentarios, aunque sospecha de que él pudo estar aliado a los secuestradores.

La noche siguiente Kalimán regresa a los muelles llevando consigo un maletín que aunque vacío parece contener el rescate de Solín, el cual deja en la barcaza marcada con un farol indicada por Marcia. Poco tiempo después la bailarina sale de un escondite y se apodera del maletín, pero Kalimán, quien se había quedado vigilando, logra atraparla. Marcia explica que dos días antes alguien lanzó un puñal a su camerino con un mensaje ordenándole que le dijera a un extranjero que vendría esa noche al cabaret, Kalimán, que llevara el dinero del rescate al bote con el farol; luego le lanzaron un segundo puñal que la hirió en un brazo para probar la seriedad de sus amenazas. Kalimán examina el brazo izquierdo de Marcia y efectivamente encuentra una herida reciente mal cicatrizada. La bailarina sospecha que el grupo puede estar liderado por un peligroso hombre llamado Sebastián, y le dice además que la noche anterior, luego de la partida de Kalimán le lanzaron un tercer puñal, esta vez ordenándole que viniera a recoger el maletín. Ante la pregunta de Kalimán de qué es lo que debería hacer con el maletín, Marcia revela que debe usar una lancha anclada en los muelles y marcada con una manta amarilla para ir a la entrada del puerto, donde deberá dejar el maletín colgado de un gancho en una boya también marcada. Kalimán decide creerle a Marcia, pero insiste en acompañarla a cumplir su misión. Los dos encuentran sin dificultad la lancha, y pocos minutos después llegan a la entrada del puerto, donde Kalimán se inclina sobre la borda para enganchar el maletín en un garfio atornillado a la boya. Marcia aprovecha ese momento para empujar a Kalimán al agua y huir en la lancha, arguyendo que si se quedan a esperar a los secuestradores como Kalimán quiere terminarán siendo muertos por ellos.

Kalimán pasa varias horas en el agua, agarrado a la boya y esperando los acontecimientos. Poco antes del amanecer un barco carguero llamado "El Corso" llega al lugar. Un esquife es echado al agua, y mientras un marino se acerca a recoger el maletín Kalimán se hunde para no ser visto. Cuando el marino intenta desenganchar el maletín usando una pértiga, Kalimán surge sorpresivamente y lanza el marino al agua. Su objetivo es hacerse con el esquife y abordar el carguero, pero es descubierto antes de tiempo y una lluvia de balas cae sobre él. Tiene tiempo de agarrar el maletín, y con él entre sus manos se sumerje por largos minutos. Los marinos de "El Corso" piensan que se ha ahogado, especialmente cuando ven el maletín salir a flote. Lo sacan del agua, lo llevan al carguero y se alejan, y Kalimán no tiene más remedio que regresar a nado al muelle. Solo cuando se han alejado los marinos descubren que el maletín está vacío.

Ese día Daniel Fond y Elena intentan una vez más convencer a Claudio Mitrópulos de que los provea de un velero. Para entonces Fond está desesperado, Roco le ha dicho que la tripulación que había contratado ha empezado a abandonarlos, así que decide hacer algo que tenía pensado evitar: explicarle a Mitrópulos la naturaleza exacta del tesoro que se propone rescatar. Al final de la Segunda Guerra Mundial Adolfo Hitler, viéndose perdido, embarcó un cargamento de 300 millones de dólares en barras de oro hacia la Argentina con intenciones de que sirvieran para financiar allí la fundación de un Cuarto Reich. Sin embargo el barco fue interceptado por la marina británica en el Atlántico oriental y persiguiéndolo lo obligó a escapar hacia el Mediterráneo. Según Fond, el barco alemán "Düsseldorf" alcanzó a llegar hasta las costas de la isla de Rodas, en Grecia, donde una tormenta terminó hundiéndolo. Fond ha pasado su vida intentando localizar el sitio exacto donde ocurrió el naufragio, y según él ahora lo ha localizado. Para llegar allí necesita el velero de Mitrópulos, él mismo contratará la tripulación, y si encuentra alguna vez el tesoro le ofrece al naviero el 50% de lo que rescate. Claudio Mitrópulos, ahora más interesado, descubre que el sitio del naufragio del "Düsseldorf" no está lejos de donde su propio barco se hundió recientemente, así que le dice a Fond que le prestará un velero si él accede a investigar el sitio de ese naufragio. Sin embargo sigue negándose rotundamente a que Elena acompañe a su prometido.

De vuelta en tierra firme Kalimán conversa con el embajador Haraf en los jardines de la embajada y le pide que le ayude a encontrar información acerca de "El Corso". Haraf descubre que el barco se dirige a Rodas, y ante la pregunta de Kalimán de cómo encontrar una embarcación que le permita seguirlo, Haraf sugiere que se ponga en contacto con Claudio Mitrópulos, el dueño de la mayoría de las embarcaciones de Atenas; Haraf es amigo suyo, y si Kalimán lo desea él podría organizar un encuentro entre los dos. De pronto un puñal vuela por el aire, y el mensaje que trae dice que como Kalimán intentó pasarse de listo, ahora el precio por el rescate de Solín se ha duplicado. Kalimán descubre a quien lanzó el puñal escondido entre los arbustos, y sorpresivamente lanza el mismo puñal de vuelta hacia el agresor, que resulta ser Marcia. Ahora Kalimán ya no le cree sus mentiras, pero aún así la deja escapar.

Esa noche, mientras Fond le informa a Roco que ya tienen un velero a su disposición, Kalimán se dirige al exclusivo club "Atenas" donde espera encontrarse con Claudio Mitrópulos. El magnate efectivamente está ahí acompañado de su hija Elena, y cuando la muchacha descubre a Kalimán le revela a su padre lo que sucedió durante el intento de secuestro. Todavía empeñada en encontrar una manera de poder tomar parte en la expedición de Fond, Elena le sugiere a su padre intentar convencer a Kalimán de que se una él también a la tripulación en calidad de guardaespaldas suyo. Mitrópulos sospecha que si se niega su hija podría escaparse sin su permiso, y así accede a encontrarse con Kalimán. Los intereses de los dos hombres son complementarios, y así pronto se conversa la posibilidad de que Kalimán tome parte en la expedición, aunque Kalimán deja muy en claro que su principal interés es el rescate de Solín. Los Mitrópulos le dicen que el objetivo de la expedición es investigar las causas del hundimiento del transatlántico del magnate cerca a las costas de Rodas, no le dicen nada acerca de los planes de Daniel Fond porque a pesar de todo no conocen a Kalimán y todavía no confían en él completamente. Sin embargo, antes de cerrar el trato, Mitrópulos decide poner a prueba la fuerza y habilidad de Kalimán pues no está convencido de que sea lo suficientemente diestro para convertirse en el guardaespaldas de su hija. Lo insta a bajar a los sótanos del club, y allí le dice que deberá enfrentarse a un campeón de lucha grecorromana llamado Orestes. Kalimán accede a pelear, aunque a disgusto, y vence fácilmente a Orestes, con lo que el trato con Mitrópulos queda sellado.

Para entonces Fond ha terminado su entrevista con Roco y ha llegado también él al club "Atenas" para ultimar con Mitrópulos los detalles de su partida. Cuando el magnate le informa que Kalimán tomará parte en la expedición, Fond se disgusta muchísimo, pero como esa es la condición de Mitrópulos para que el viaje se lleve a cabo termina accediendo. Sin embargo una vez Kalimán y los Mitrópulos se han ido, Fond regresa a la taberna donde sabe encontrará a Roco y le ordena asesinar a Kalimán, a quien por ningún motivo piensa permitir unirse a la expedición. Más tarde esa noche Roco llega a la embajada de la India, y cuando se dispone a trepar por una enredadera hasta la habitación de Kalimán descubre a otro intruso, Marcia, quien también merodea por los jardines. Roco la ataca y la deja sin sentido; su plan es asesinar a Kalimán y hacer que Marcia sea culpada del asesinato. Luego, el marino trepa hasta la habitación de Kalimán y allí acuchilla a la figura que aparentemente duerme en el lecho. Sin embargo Kalimán no está allí: sabiéndose vigilado y en constante peligro ha decidido dormir en otro sitio. Mientras tanto los perros guardianes de la embajada descubren el cuerpo sin sentido de Marcia, y cuando despertado por sus ladridos Kalimán la descubre, ella le dice que Roco estuvo ahí para atacarlo. Kalimán decide volver a dejar escapar la muchacha para lanzarse en persecución de Roco, quien convencido de que ha asesinado a Kalimán se dirige al velero de Mitrópulos a entrevistarse con Daniel Fond. Cuando éste se dispone a pagarle a Roco por el asesinato, Kalimán se presenta ante ellos: ha descubierto su plan y sabe ahora que Fond es su enemigo, aunque aparenta creer en sus explicaciones. Aún así prefiere continuar con su plan de embarcarse, no solo pensando en el bienestar de Solín sino también en el de Elena Mitrópulos.

Faltan aún varias horas para la hora prevista para zarpar, y Kalimán decide regresar a la embajada donde se encuentra con Haraf y le relata el resultado de su persecución a Roco. Sin embargo durante la conversación el embajador utiliza el nombre de Sebastián, un nombre que aunque Kalimán sabe por Marcia que pertenece a uno de los secuestradores nunca ha utilizado en presencia suya. Esto hace dudar a Kalimán de la honestidad de su amigo, y poco después le dice a Haraf que se va a ausentar para terminar unos asuntos mientras en realidad se esconde para vigilarlo. Una vez Haraf cree que Kalimán se ha ido se encuentra con Orestes, el campeón de lucha grecorromana que Kalimán venciera en el club "Atenas". El gigantón resulta ser como Haraf uno de los miembros de la banda de secuestradores, y el falso embajador le ordena introducirse entre la tripulación del "Estrella del Sur", el velero de Mitrópulos, con la misión de vigilar a Kalimán y mantener informado a Sebastián de sus movimientos. Luego de que Orestes se va Haraf se dirige a un aparato de radiocomunicaciones y le informa a Sebastián que Kalimán está a punto de salir a perseguirlo. Kalimán sale entonces de su escondite y confronta a su falso amigo, quien resulta ser en realidad un criminal turco llamado Harbasuy. Un día antes de la llegada de Kalimán a Grecia y habiéndose enterado de que Solín, el heredero de la fortuna de los faraones egipcios, estaría hospedado en la embajada de la India, un grupo de criminales turcos se tomó el edificio asesinando a todos sus ocupantes, incluyendo al verdadero embajador Sarim Haraf. El pirata Sebastián se llevó a Solín drogado a su barco carguero, "El Corso", mientras que habiendo descubierto un extraordinario parecido con el embajador Haraf el lugarteniente de Sebastián, Harbasuy, decidió tomar el lugar del diplomático para mantener a Kalimán vigilado e influenciar sus decisiones. Kalimán insiste en que Harbasuy le revele el paradero del verdadero embajador Haraf, y cuando Kalimán descubre su cadáver en un armario de la embajada, Harbasuy se hace con un arma y logra dispararle, hiriéndolo levemente en la cabeza. Kalimán pierde el sentido por algunas horas y Harbasuy logra escapar.

Mientras tanto Orestes asesina a uno de los miembros de la tripulación de Daniel Fond y toma su lugar en el "Estrella del Sur". Cuando llega la hora de zarpar, todos los miembros de la tripulación han llegado con excepción de Kalimán, y Daniel Fond se alegra de poder partir sin él. Kalimán llega en el último minuto, y luego de revelarle en el muelle a Claudio Mitrópulos lo que ocurrió en la embajada de la India logra abordar el velero saltando espectacularmente desde lo alto de una grúa cercana y asiéndose a las cuerdas de los mástiles del velero.

Cuando llega a su camarote, Kalimán descubre que Marcia está escondida ahí y viaja como polizón, según ella huyendo de una amenaza contra su vida. Kalimán la interroga, e inicialmente la muchacha intenta continuar mintiendo, pero cuando Kalimán amenaza con delatarla a Daniel Fond la muchacha accede por fin a decirle la verdad. Conoce a los secuestradores de Solín por haber estado casada con uno de los jefes de la banda, Sebastián, a quien describe como un hombre brutal y malvado. Sebastián fue a verla el día que llegó a Atenas diciendo que tenía un excelente negocio entre manos, y esa noche la bailarina vio como él y sus hombres subían un niño a "El Corso"; sólo entonces se enteró de que se trataba de un secuestro. Bajo amenaza de muerte los hombres de Sebastián la obligaron a convertirse en su mensajera explicándole que en los jardines de la embajada de la India siempre estaría a salvo. Después de que Kalimán la obligó a acompañarlo a dejar el rescate de Solín en la entrada del puerto los hombres de Sebastián quedaron convencidos de que ella los traicionaba e intentaron matarla varias veces. Buscando la protección de Kalimán fue a la embajada de la India en la ocasión en que fue atacada por Roco, pero tuvo que huir cuando Kalimán salió en persecución del marino. Cuando supo que el "Estrella del Sur" partiría esa noche decidió introducirse al barco a escondidas para alejarse lo más posible de los hombres de Sebastián; la presencia de Kalimán (y de Roco) en el barco son sorpresas para ella. Ahora que está en manos de Kalimán, la muchacha le ofrece toda su ayuda, por ejemplo le podrá ser útil revelándole los escondites de Sebastián en la isla de Rodas. Kalimán acepta su ayuda y accede a esconder a Marcia en su camarote.

La tripulación del "Estrella del Sur" resulta estar compuesta de malhechores, y cuando Kalimán intenta hablar de esto con el capitán Fond, éste se ríe en su cara; secretamente Fond ha ordenado a Roco y a sus hombres asesinarlo. Primero intentan hacer caer un travesaño del velero sobre él simulando un accidente, pero Kalimán lo esquiva fácilmente. Luego Roco intenta apuñalar a Kalimán con intenciones de tirarlo por la borda, pero la oportuna aparición de Elena Mitrópulos le impide llevar a cabo el asesinato. Kalimán termina descubriendo a Roco armado y escondido en las sombras, y sólo la presencia del capitán Fond impide que se desencadene una riña.

El barco de Sebastián, "El Corso", viaja muchos kilómetros por delante del "Estrella del Sur" y efectivamente lleva a Solín a bordo, drogado para que no pueda hacer contacto telepático con Kalimán (Sebastián ha sido informado por Harbasuy de los asombrosos poderes mentales de Kalimán). Desde Atenas Harbasuy vuelve a comunicarse con su jefe y le informa que el "Estrella del Sur", con Kalimán a bordo, ha partido en su persecución. Sin embargo "El Corso" se interna en un banco de niebla, y ante una visibilidad nula es forzado a detenerse dándole al "Estrella del Sur" la oportunidad de alcanzarlo. Horas más tarde también el "Estrella del Sur" entra en el banco de niebla y es forzado a avanzar a muy poca velocidad. Cuando el "Estrella del Sur" está cerca del barco de Sebastián Kalimán percibe la cercanía de Solín por medio de P.E.S. y le pide a Fond que cambie de dirección. Pronto la tripulación del "Estrella del Sur" descubre al "Corso" entre la niebla, pero cuando Fond y Kalimán les preguntan a la tripulación de ese barco su identidad, ellos les dan un nombre falso: Sebastián sabe que en el "Estrella del Sur" viaja Kalimán y no es de su interés ser descubierto por él. Fond cree inmediatamente en las palabras de Sebastián y se dispone a alejarse, pero en ese momento Solín recupera temporalmente el sentido y escuchando la voz de Kalimán grita con todas sus fuerzas para hacer notar su presencia. Los piratas lo golpean salvajemente hasta hacerlo perder el sentido, pero ya es demasiado tarde: Kalimán ha escuchado los gritos del niño y se dispone a abordar un esquife para cruzar el tramo de mar que lo separa del "Corso". Daniel Fond no se lo impide, pero en el momento en que Kalimán abandona el velero prende motores y se aleja dejando a Kalimán abandonado en alta mar.

Kalimán rema hasta "El Corso" y trepa por una cuerda hasta cubierta, donde descubre a Solín colgado de las manos de un travesaño. Furioso, Kalimán descuelga al niño, pero pronto descubre que la tripulación entera del barco lo espera y le ha tendido una trampa: una inmensa y pesada red cae sobre él y termina inmovilizándolo, permitiéndole a la tripulación de Sebastián acercarse y golpearlo salvajemente hasta hacerle perder el sentido. Sebastián se acerca entonces a Kalimán y le roba su esmeralda, la daga de su atuendo y otras joyas que lleva consigo, y luego amarra a sus dos prisioneros a dos mástiles del barco para asesinarlos lentamente.

En el "Estrella del Sur" Elena ha despertado de un largo sueño, y cuando pregunta por qué Kalimán no está con ellos Fond le dice que durante la noche cayó al agua y murió ahogado. Mientras tanto Marcia se ha dado cuenta que el velero se aleja a toda velocidad del sitio donde Kalimán fuera abandonado. Esto no conviene a la muchacha, quien ahora considera a Kalimán su protector, y para impedir que el velero siga alejándose baja a la sala de máquinas e introduce una pesada barra de hierro en el mecanismo del timón del barco, descomponiéndolo. Fond no tiene más remedio que detenerse para arreglar el desperfecto, pero se da cuenta que se trata de un acto de sabotaje y ordena buscar por todo el barco al culpable. Pronto descubre que el saboteador sólo puede estar escondido en un sitio: la sala de máquinas, y llenando el lugar de humo termina por descubrir y capturar a Marcia.

Esa noche Kalimán logra liberarse hipnotizando al marino que Sebastián dejara vigilándolo y ordenándole cortar sus ataduras y las de Solín. Luego riega gasolina por cubierta y espera agazapado el momento que Sebastián regrese para iniciar su tormento. Cuando ve al pirata salta sobre él, lo inmoviliza y recupera sus joyas. Luego, teniendo a Sebastián prisionero le ordena a la tripulación del "Corso" que le preparen un esquife, y cuando todo está preparado golpea fuertemente a Sebastián y lo lanza contra los demás miembros de su tripulación. Aprovecha la confusión para saltar con Solín al esquife y empezar a remar alejándose, pero cuando los piratas se recuperan de su sorpresa empiezan a disparar contra ellos. Una chispa de uno de los disparos enciende la gasolina que Kalimán había regado sobre cubierta, y con eso el barco entero se convierte en una gigantesca hornaza. El "Corso" nunca está en peligro de hundirse, pero el incendio ocupa todas las fuerzas de la tripulación de Sebastián y termina causando graves desperfectos, y Kalimán y Solín tienen tiempo de perderse entre la niebla.

Se alejan remando, pero pronto descubren que el "Estrella del Sur" los ha abandonado y se ven perdidos en la inmensidad del océano. Kalimán intenta remar en la dirección que sabe lleva el velero, el trayecto más corto a Rodas, pero sabe que nunca le dará alcance. De repente y sin causa aparente una gigantesca tromba de agua de más de 50 metros de altura surge prácticamente de la nada, se estrella contra el esquife, lo destruye, y transporta a Kalimán y a Solín a decenas de kilómetros de donde estaban. Con mucho esfuerzo los dos amigos logran evitar morir ahogados, pero quedan muy debilitados, agarrados como náufragos a los restos de su embarcación.

Esa misma marejada pronto alcanza al "Estrella del Sur" y también se rompe sobre el velero. La embarcación está a punto de hundirse, pero Daniel Fond logra maniobrarla a una posición en la que resiste el embate de la tromba de agua. Después del incidente Roco le informa a Daniel Fond que la tripulación está intranquila: cree que la presencia de dos mujeres en el velero es lo que los está haciendo tener mala suerte. Como solución Roco le propone al capitán Fond matar a Marcia, aunque no sin antes desposarla a la fuerza con alguno de los miembros de la tripulación. Fond accede a la petición. Según una antigua tradición marinera hay que luchar a mano limpia por los derechos sobre mujeres en barcos griegos, y aún contra las vehementes protestas de Elena Mitrópulos Roco desafía a cualquier miembro de la tripulación del "Estrella del Sur" a pelear contra él por el derecho de poseer a Marcia. Orestes, considerando a Marcia una potencial aliada suya y de Sebastián decide aceptar el reto y se enfrenta a Roco, pero es vencido porque el astuto marinero hace trampa y enreda un látigo en el cuello de su rival. Nadie más quiere enfrentarse a Roco, y cuando Marcia está a punto de serle entregada, Elena descubre a Kalimán y a Solín flotando en aguas cercanas. Muy a regañadientes y para no ganarse la enemistad de la muchacha Fond accede a rescatarlos. Son llevados al camarote de Elena donde ella se esmera en cuidarlos, y pocos minutos después Kalimán recupera el sentido y le explica a la muchacha la verdad de lo que pasó. Muy sorprendida Elena empieza a descubrir las mentiras de su prometido. Un grito de Marcia revela a Kalimán que ha sido descubierta y está siendo "subastada" entre la tripulación. Kalimán decide tomar parte en el duelo por la muchacha y reta a Roco, quien no puede negarse a pelear contra él. A pesar de muchos trucos sucios y de la debilidad de Kalimán, Roco termina siendo vencido y a Marcia se le permite continuar el viaje en el camarote de Kalimán.

Durante los días siguientes, Daniel Fond y Roco intentan varias veces deshacerse de Kalimán, por ejemplo retándolo a hacer trabajos peligrosos en el barco; Kalimán repara por ejemplo la vela mayor de la embarcación, un trabajo necesario pero altamente peligroso. Una noche Roco amenaza a Solín con un cuchillo mientras Kalimán está en cubierta, y solo la oportuna intervención de Marcia salva al niño de ser asesinado. Al mismo tiempo la atracción entre Kalimán y Elena Mitrópulos se hace más intensa. En una ocasión la muchacha comete una indiscreción que hace pensar a Kalimán que el objetivo de la expedición no es lo que se le ha dicho, pero cuando intenta interrogar a Elena al respecto, la muchacha se rehusa a revelarle nada.

Eventualmente el barco llega a los Corales de Capricornio, un sitio infestado de tiburones en el que Daniel Fond cree que yacen los restos del barco alemán. Kalimán se extraña de que el velero se detenga precisamente ahí, a varias millas del sitio donde se hundió el barco de Claudio Mitrópulos, y para obtener más datos acerca de lo que sucede lee el libro de bitácora del capitán, que aunque le da más información le deja muchas dudas. Daniel Fond, empeñado en que Kalimán no descubra sus planes ordena a Roco simular un accidente que cause que Solín caiga al agua para hacer que Kalimán vaya en su busca y lograr que ambos sean devorados por los tiburones. Roco obedece y enreda una soga en los pies del niño, tumbándolo al mar. Kalimán se lanza tras él y así los dos tienen que enfrentarse a decenas de tiburones que se lanzan contra ellos. Kalimán se sumerje y desprende un caracol del casco del barco, y con él ataca a uno de los tiburones. La sangre del tiburón herido atrae a sus congéneres, y mientras los animales están ocupados en devorarlo, Kalimán y Solín suben de vuelta al velero.

Marcia sin embargo está empeñada en ayudar a Kalimán y decide introducirse en el camarote de Daniel Fond y robarle los mapas del sitio donde se halla el barco alemán hundido. Cuando se los muestra a Kalimán, éste comprende por fin el verdadero objetivo de la expedición y después de amonestar a Marcia por su conducta decide devolver los planos al camarote de Fond. Allí descubre una fotografía del padre del capitán, un marino alemán muerto durante la Segunda Guerra Mundial a bordo del acorazado nazi "Bismarck". Antes de poder abandonar el camarote es descubierto por Fond, y luego de que Kalimán le explica que está en su camarote porque lo buscaba Fond le revela detalles de la vida de su padre y la manera como nació su interés en tesoros submarinos. Sin embargo no dice nada acerca del "Düsseldorf" y su millonario tesoro, y Kalimán, fingiendo ignorancia, le dice que es peligroso dejarse cegar por el espejismo de tesoros submarinos.

Al otro día Daniel Fond y Elena Mitrópulos deciden bucear para empezar la búsqueda del acorazado alemán, y para protegerse del ataque de los tiburones deciden utilizar repelentes especiales. Kalimán aparenta estar completamente desinteresado del asunto y no pregunta acerca de lo que van a hacer, pero sabiendo que la expedición puede ser peligrosa le entrega a Elena una pequeña esfera roja flotante: si la muchacha se ve en peligro deberá soltarla y Kalimán acudirá inmediatamente en su ayuda. Cuando Roco se entera de que el capitán se va a ausentar, decide matarlo, amotinar a la tripulación y hacerse con el control del barco para buscar él mismo el tesoro submarino. La primera persona a la que confía sus planes es a Orestes, y los dos deciden entregarles tanques medio vacíos a Elena Mitrópulos y Daniel Fond al inicio de su expedición. Estando a 30 metros de profundidad Fond y Mitrópulos descubren que se les acaba el aire y no logran regresar a la superficie. Durante sus últimos momentos de lucidez Elena Mitrópulos suelta la esfera que le diera Kalimán, y en el barco Solín la descubre flotando en el agua. Kalimán agarra inmediantamente un tanque de aire lleno y se lanza al rescate, logrando salvar la vida de Fond y de Mitrópulos y subirlos a bordo del barco antes de que Roco y Orestes reaccionen. Ayudado por Solín los lleva inmediatamente a su propio camarote y allí empieza a tratarlos con hierbas curativas.

Roco y Orestes, asustados de lo que el capitán Fond pueda hacer cuando se de cuenta de su traición deciden lanzar a los marinos amotinados contra el camarote de Kalimán para asesinar a sus cuatro ocupantes. Kalimán inicialmente logra construir una barricada que los detiene, pero cuando Roco amenaza la vida de Marcia no tiene más remedio que salir del camarote a defenderla. La tripulación entera se lanza sobre él dispuesta a matarlo, pero Kalimán hace un pase hipnótico y les hace creer a todos que las sogas de las velas se descuelgan y los aprisionan. Habiéndolos dominado, Kalimán hace prometer a la tripulación que no se amotinará de nuevo, so pena de hacerles sentir toda la fuerza de su poder. Al único al que no perdona es a Roco, a quien decide dar un castigo ejemplar: es amarrado con una soga por la cintura, y después de ser tirado al agua es jalado por debajo del casco del barco. Roco traga muchísima agua y su influencia sobre el resto de la tripulación disminuye, por lo que se recrudece aún más su odio contra Kalimán. Orestes escapa a cualquier castigo. Eventualmente Kalimán logra revivir tanto a Elena Mitrópulos como a Daniel Fond, y esperando convencerlos de que desistan de su búsqueda del tesoro submarino les revela que está enterado de su secreto. Daniel Fond le revela a Kalimán el monto exacto del tesoro que buscan: 300 millones de dólares en lingotes de oro, y le responde que no piensa detenerse de buscar ese tesoro por nada del mundo. Desafortunadamente para él, Roco y Orestes escuchan la conversación desde el exterior del camarote, y sólo entonces se percatan de la magnitud del tesoro que buscan. Más tarde en la noche Fond y Roco se entrevistan y Roco logra convencer a Daniel Fond de que Kalimán, no él, fue quien le dió tanques de oxígeno vacíos. Elena por su parte se siente cada vez más atraída por Kalimán, algo que despierta fuertes celos en Marcia.

Una tarde Kalimán, oteando la lejanía, descubre extraños seres retozando entre las olas: sirenas que cantan extrañas melodías. Ni él mismo está convencido de que lo que ve y oye es real, pero cuando esa noche vuelve a escuchar el canto de las sirenas, aprovechando que el barco está detenido se lanza al mar en su busca. Regresa varias horas más tarde, y les dice a Fond y a sus amigos que esa noche les dará pruebas de la existencia de las sirenas. Muy a su pesar Daniel Fond accede al otro día a acompañar a Kalimán, Solín y Elena a buscar rastros de las sirenas a bordo de un esquife. Kalimán los guía hacia los alrededores de un pequeño islote de arena, y allí efectivamente descubren a un grupo de sirenas retozando entre las aguas. Fond cree que Kalimán lo engaña y que se trata de un acto de hipnotismo o un espejismo, y para demostrarlo dispara un revólver contra una de las sirenas, hiriéndola. Sus compañeras terminan llevándosela al fondo del mar, pero sobre la arena del islote quedan marcadas huellas de su presencia y un rastro de sangre que Kalimán recoge para examinarlo más detenidamente.

A bordo del "Estrella del Sur" Roco encuentra los planos con la localización del "Düsseldorf" en el camarote del capitán, decide que no tiene por qué compartir el tesoro con nadie y traiciona una vez más a Fond volviendo a hacerse con el control del velero y ordenando a la tripulación alejarse del lugar. Kalimán deduce inmediatamente lo que sucede, y desde la distancia hipnotiza a Roco y lo obliga a revocar su orden a la tripulación. Aunque extrañados por la mercurialidad de Roco la tripulación obedece y el velero pronto llega al sitio donde está el esquife. Una vez en cubierta Kalimán suspende la hipnosis de Roco, y el marino se sorprende al ver al capitán a bordo. Fond ordena que Roco sea castigado con 100 latigazos, y Kalimán no hace nada para impedirlo.

A bordo del velero hay un microscopio rudimentario, y lo primero que Kalimán hace cuando regresa es examinar la muestra de sangre de la sirena. Descubre que además de parecerse a la sangre humana tiene componentes celulares de sangre de pez, por lo que Kalimán piensa que las sirenas son organismos de sangre fría. Muy intrigado por su descubrimiento decide tratar de averiguar más acerca de esos seres, y por eso no se opone a que Fond y Elena continúen la búsqueda del tesoro submarino.

Orestes descubre la presencia del barco de Sebastián en las cercanías oteando una noche el horizonte, así que decide robar uno de los esquifes del "Estrella del Sur" y remar hasta él para informarle a su jefe acerca de la existencia y la magnitud del tesoro del barco alemán. Sin embargo necesita dejar un aliado a bordo del "Estrella del Sur", y para eso se entrevista con Marcia. Inicialmente la muchacha no quiere tener nada que ver ni con él ni con Sebastián, sintiéndose bien protegida por Kalimán. Sin embargo Orestes amenaza de muerte a la familia de Marcia en la isla de Rodas, y ante esto la muchacha no puede sino aceptar convertirse en su aliada. Cuando Orestes abandona el "Estrella del Sur", Marcia corre a donde están Kalimán y Fond y les dice que vio a Orestes caer borracho al mar. El luchador llega sin contratiempos al barco de Sebastián y allí le informa a su jefe lo que sabe. Sebastián decide no atacar todavía: esperarán a que Daniel Fond localize el tesoro, y una vez lo haya rescatado, ellos podrán apoderarse del "Estrella del Sur" y de toda su tripulación.

Kalimán pasa su tiempo nadando en el mar e intentando encontrar más rastros de las sirenas, mientras Daniel Fond y Elena Mitrópulos se preparan a continuar su búsqueda submarina. Fond no quiere compartir de ninguna manera el tesoro que encuentre con Kalimán, así que decide intentar asesinarlo otra vez. Para eso le propone a Kalimán que lo acompañe a una expedición en escafandras, Elena y Solín se quedarán en la superficie vigilando que nadie, especialmente Roco, interfiera con los mecanismos de la bomba que les hará llegar aire. Kalimán acepta, y mientras Fond le entrega un arma a Elena para que pueda defenderse de Roco, Kalimán le entrega su cerbatana de dardos somníferos a Solín. Kalimán y Daniel Fond se sumergen a más de 40 metros de profundidad, y durante la expedición Kalimán localiza los restos del barco alemán hundido. A pesar de eso Fond dispara un arpón que lleva, aparentemente accidentalmente. Kalimán se agacha en el último segundo y logra evitar ser arponeado, mientras Daniel Fond le da a entender que el ataque fue accidental.

En la superficie Marcia llega al sitio donde están Elena y Solín, y fingiendo tropezar hace que Elena suelte el arma que le entregara Daniel Fond y la tire accidentalmente al mar. Roco observa lo sucedido desde lejos. Marcia entabla una conversación con Solín, y el muchacho le revela la existencia de la cerbatana de dardos somníferos y la manera como funcionan. Mientras Elena, Solín y Marcia conversan, Roco se acerca al mecanismo de la escafandra y en un momento de descuido inserta una barra de hierro en el mecanismo que servirá para subir los buzos. Cuando llega el momento de terminar la expedición submarina, no hay manera de izar a los dos buzos, quienes llevando sus pesadas escafandras no podrán nadar a la superficie. Dándose cuenta del peligro, Kalimán decide trepar a mano por la cuerda que lo conecta a la superficie, a pesar de que la escafandra que lleva encima lo hace muchísimo más pesado. Logra su objetivo y consigue llegar al barco, donde a pesar de que Roco le sugiere dejar morir a Fond en el fondo del mar procede a reparar el mecanismo descompuesto y a izar a Daniel Fond. Nunca se descubre quién introdujo la barra de hierro en el mecanismo. En cuanto al intento de Fond de arponear a Kalimán, éste decide creerle al capitán su historia de que fue algo accidental.

El barco alemán ha sido localizado, y Daniel Fond apenas puede contener su entusiasmo. Al día siguiente revela que el "Estrella del Sur" está mejor equipado que lo que Kalimán y Elena creen; lleva a bordo dos minisubmarinos que necesitan ser manipulados cada uno por dos tripulantes y que pueden ser utilizados para exploraciones submarinas. Ahora Fond tiene más confianza en Kalimán y le propone que lo acompañe en la siguiente expedición submarina: mientras Fond y Elena tripularán uno de los submarinos, Kalimán y Solín irán en el otro. Marcia, Roco y el resto de la tripulación se dan cuenta de que algo interesante está sucediendo, pero Daniel Fond se cuida bien de darles cualquier información concreta. Kalimán tampoco revela nada. Esto es inaceptable para Marcia, y así se decide a actuar: en un descuido de Solín roba uno de los dardos somníferos que guarda el muchacho y lo enreda en la bufanda de Elena Mitrópulos. Pocos minutos después de haberse iniciado el viaje en los submarinos Elena decide ponerse su bufanda y se pincha con el dardo somnífero, cayendo en un profundo letargo. Fond no sabe lo que sucede y se ve obligado a interrumpir la expedición, siempre manteniendo a Kalimán y a Solín informados de lo que sucede. Una vez de vuelta a bordo del velero, Kalimán examina a Elena, descubre el dardo, y les informa a todos que Elena no está en peligro, aunque seguirá aletargada por seis horas más. Fond se muestra muy reacio a perder el día de investigación, y Marcia se ofrece para acompañarlo en el submarino. Fond se rehusa a ser acompañado por Marcia, en quien no confía en absoluto, pero Kalimán pronto encuentra una solución a la situación: Fond irá con Solín en uno de los submarinos, mientra él mismo tripulará el otro con Marcia. Tanto Fond como Solín aceptan muy a regañadientes, mientras Marcia se muestra muy complacida con la idea. A bordo del submarino le confiesa a Kalimán que ella fue quien puso el dardo somnífero en la bufanda de Elena, y éste decide no darle más importancia al asunto. Sin embargo con esta maniobra Marcia ha logrado su objetivo: enterarse exactamente del progreso de los expedicionarios en sus esfuerzos por localizar el tesoro.

El barco alemán "Düsseldorf se encuentra entre 40 y 90 metros de profundidad, y Daniel Fond pronto encuentra un boquete en el fuselaje por el que puede introducir su minisubmarino a la bodega del carguero, siempre seguido de cerca por Kalimán. En el interior de la bodega Fond encuentra por fin el tesoro que tanto ha buscado: cientos de lingotes de oro listos para ser rescatados. Utilizando una tenaza del submarino Fond recoge una de las barras de oro e inicia el camino de vuelta a la superficie. De pronto Kalimán y Marcia descubren a un pulpo anormalmente grande, un monstruo marino, que se lanza contra el submarino de Fond y Solín. Pronto los atrapa y amenaza con llevárselos a las profundidades del mar. Kalimán decide acudir en ayuda de sus amigos y luego de entregarle los controles del minisubmarino a Marcia se pone un traje de buzo y se arma con un arpón. El minisubmarino está dotado de una escotilla que permite el acceso al mar, y así Kalimán sale al exterior a enfrentarse con el pulpo, le clava el arpón en un ojo y así logra que el monstruo suelte a sus amigos. Kalimán regresa a la superficie agarrado de la tenaza que lleva el lingote de oro, mientras Marcia conduce sola el otro submarino.

Esa noche, Marcia se hace con una luz de bengala y la lanza hacia el cielo anunciándole a Sebastián que el tesoro ha sido descubierto. Poco después se reune con Kalimán, y muy arrepentida le dice que cualquier cosa que haya hecho la hizo obligada por las circunstancias. Inicialmente Kalimán no sabe qué pensar acerca de los comentarios de Marcia, pero cuando pocas horas después el barco pirata de Sebastián aparece en el horizonte y empieza a bombardear el "Estrella del Sur", Kalimán comprende lo sucedido. Daniel Fond no tiene más remedio que rendirse ante el ataque de Sebastián, y los piratas abordan el "Estrella del Sur". En el instante mismo en el que Sebastián descubre a Kalimán entre los miembros de la tripulación del velero dispara contra él con la intención de matarlo. Sin embargo Marcia se atravieza en el trayecto de la bala y escuda con su cuerpo a Kalimán, muriendo en sus brazos. Kalimán, furioso, se dispone a saltar sobre Sebastián, pero Orestes le da un golpe en la cabeza que lo deja sin sentido. Sebastián cambia de opinión y decide torturar a Kalimán antes de matarlo, así que lo amarra a uno de los mástiles del velero.

Daniel Fond dice aceptar la sugerencia de Sebastián de dividir el tesoro entre los dos una vez sea rescatado, pero la verdad es que los dos hombres piensan traicionarse mutuamente a la primera oportunidad. Sin embargo Sebastián sabe que necesita a Fond para sacar el tesoro del mar, y Elena Mitrópulos lo convence de que necesitará a Kalimán también, razón por la que no debería matarlo. Kalimán se rehusa sin embargo a ayudar a Sebastián, y el pirata decide torturar a Solín para convencerlo: cuelga al niño de los pies y le dice a Kalimán que lo dejará así hasta que Kalimán acceda a cooperar. Kalimán no se arredra, y por medio del hipnotismo se hace con la mente de Solín y le ordena dormir profundamente, liberándolo de los efectos del tormento. Esto pone fuera de sí a Sebastián, quien por un momento baja la guardia. Daniel Fond aprovecha ese momento para hacerse con un arma y disparar contra Sebastián, matándolo. Cuando esto sucede el resto de la tripulación del "Estrella del Sur" se rebela y se lanza contra el grupo de piratas. En medio de la confusión Elena Mitrópulos corre hasta donde Kalimán está amarrado y lo desata, y Kalimán trepa hasta lo alto del mástil del velero para liberar a Solín. En ese momento descubre un nuevo peligro mucho más grave que el acoso de los piratas: una nueva marejada se cierne sobre ellos. La muralla de agua de más de 50 metros de altura se rompe inmediatamente encima de las dos embarcaciones y hace que naufraguen. Roco, Orestes y las tripulaciones de los dos barcos mueren ahogados.

Mientras tanto Claudio Mitrópulos ha estado vigilando los movimientos del "Estrella del Sur" desde su centro de control naviero en Atenas y descubre que el velero ha desaparecido de sus aparatos de radar. Testigos en las costas de las islas griegas y sobrevivientes de otras embarcaciones reportan una gigantesca marejada que se abatió sobre el sitio exacto donde estaba la embarcación, así que muy preocupado por la suerte de su hija el millonario decide viajar hasta allí a bordo de su mejor embarcación, un palacio flotante que además está excelentemente equipado para efectuar investigaciones de oceanografía.

Solamente cuatro personas sobreviven los naufragios: Kaliman, Solín, Elena Mitrópulos y Daniel Fond. Cuando la marejada ha pasado, los cuatro sobrevivientes se asen a los restos del velero e intentan sobrevivir su situación desesperada flotando precariamente. Para su sorpresa un grupo de extraños peces que por momentos parecen tener apariencia humana acuden en su ayuda y los empujan hacia el islote donde días antes Kalimán viera al grupo de sirenas. Sin tener manera de abandonar el islote Kalimán decide inspeccionar el lugar a fondo y para su sorpresa descubre allí un jarrón de porcelana de aparentemente muchísimos años de antigüedad que según él sólo puede tener un lugar de procedencia: la famosa Atlántida, la ciudad perdida. Aunque muy impresionado por el hallazgo, Kalimán sabe que tiene que hacer lo posible por escapar del islote antes de que les empiece a faltar el agua, así que ordena construir una balsa con los restos de maderos del "Estrella del Sur"; utilizarán sus propios vestidos y pedazos de lona que encuentran en las playas como velas. Cuando la balsa está terminada los náufragos se hacen de nuevo a la mar, pero para su sorpresa los extraños peces que los llevaron al islote no parecen querer dejarlos escapar. Kalimán decide pelear contra ellos, pero pronto descubre que sus pieles son muchísimo más duras que las de peces normales; además se comportan como si estuvieran dotados de inteligencia. Los extraños peces, cada vez más agresivos empiezan a destrozar los amarres de la improvisada balsa que se deshace en pedazos. Los náufragos caen al mar y empiezan a ser atacados directamente por los peces. Kalimán no encuentra manera de defenderse, pero justo cuando cree que va a morir a manos de sus enemigos, balas de artillería empiezan a caer a su alrededor. Se trata de Claudio Mitrópulos, quien a bordo de su fabulosa embarcación llega justo a tiempo para salvarlos. Las balas de cañón espantan a los extraños peces, y poco después el millonario naviero tiene ocasión de estrechar a su hija entre sus brazos.

Esa noche, Kalimán, Elena y Daniel Fond le relatan a Claudio Mitrópulos todas sus aventuras durante los meses pasados. Daniel Fond muy entusiasmado le revela el hallazgo del tesoro del "Düsseldorf", e inicialmente Mitrópulos se muestra interesado en continuar con las labores de rescate del mismo. Sin embargo cuando Kalimán le muestra al millonario el jarrón que encontrara en el islote, la situación cambia completamente. Mitrópulos resulta ser un arqueólogo aficionado, e inmediatamente concuerda con Kalimán con que el jarrón sólo puede proceder de un sitio: la Atlántida. La posibilidad de encontrar la ciudad perdida llena de entusiasmo al magnate millonario, quien inmediatamente se olvida del barco alemán, muy a disgusto de Fond. Mitrópulos les revela que el barco en el que se encuentran es un asombroso laboratorio de oceanografía que entre otras cosas contiene un submarino esférico de tecnología sumamente avanzada, e inmediatamente pone todo su equipo a las órdenes de Kalimán para buscar la ciudad perdida. Elena también se muestra dispuesta a participar en esta nueva aventura, principalmente porque no quiere perder la oportunidad de pasar más tiempo con Kalimán. Mitrópulos le ofrece a Fond la posibilidad de unirse a ellos, o si lo prefiere de regresar a alguna de las islas griegas e intentar el rescate del "Düsseldorf" por su cuenta. Fond está a punto de escoger esa segunda opción cuando un comentario de Kalimán lo hace recapacitar: todas las leyendas hablan de la Atlántida como un sitio rico y opulento, y es muy posible que allí existan tesoros todavía más cuantiosos que los del barco alemán. Esto resuelve a Fond a tomar parte en esta nueva aventura; el rescate del barco alemán puede esperar.

Durante los próximos dos días, Kalimán, Solín, Elena y Daniel Fond se familiarizan con el equipo del nuevo submarino, y al final del segundo día lo abordan e inician un largo viaje de investigación a gran profundidad. Durante el descenso son atacados por un pulpo gigantesco, pero Kalimán logra ahuyentarlo atacándolo con una descarga eléctrica. A casi 700 metros de profundidad el submarino empieza a sacudirse y Kalimán ordena apagar los motores. Cuando se han estabilizado descubren que están en medio de un mar de columnas creadas por la mano del hombre, cada una de ellas gruesísima y de más de 100 metros de altura. Kalimán identifica el lugar como la muralla de la Atlántida; han encontrado la ciudad perdida. Inmediatamente después Kalimán se pone en contacto radial con Claudio Mitrópulos en la superficie y lo informa del descubrimiento. Mitrópulos se complace grandemente con la noticia.

Pero el submarino de Kalimán y sus compañeros no es el único que patrulla los alrededores de la Atlántida. A bordo de otro submarino, este con la forma de un extraño pez gigantesco, un hombre de razgos orientales vestido con mallas doradas y dotado de branquias en vez de orejas y una piel cubierta de escamas examina una pantalla de radar y comenta sorprendido que nunca ha visto a nadie de la superficie llegar hasta esas regiones del océano. Los pilotos del submarino son extraños hombres-pez, muy semejantes a los que se proponían mantener a Kalimán y a sus amigos prisioneros en el islote de las sirenas. El extraño oriental, un hombre llamado Ling-Fo, resulta obedecer las órdenes de otro extraño personaje que también va en el submarino, un anciano científico vestido con mallas rojas pero sin branquias que se hace llamar Argos. Cuando Ling-Fo informa a Argos de la presencia del submarino de Kalimán en el lugar, éste ordena sin muchos miramientos que deberá ser destruído. Del interior de la nave que tripulan los extraños personajes salen cinco submarinos más pequeños, también ellos aparentando ser peces, y navegan en formación cerrada hacia el sitio donde están Kalimán y sus amigos.

Kalimán descubre a su vez la presencia del submarino de Argos en las cercanías, pero piensa que se trata de un extraño pez gigantesco y no le da mayor importancia. Continuar conduciendo el submarino esférico a través del bosque de columnas de la Atlántida prueba ser peligroso, y Kalimán decide salir al exterior en traje de buceo para investigar el lugar más a fondo. Logra convencer a Daniel Fond de que lo acompañe y deja a Elena y a Solín monitoreando sus actividades desde el submarino matriz mientras él y Fond entran al agua a través de una compuerta especial y se desplazan propelidos por cinturones especiales. Logran atravesar rápidamente la muralla de columnas y llegar a un extraño templo justo detrás, el Templo de Júpiter, donde encuentran decenas de estatuas de la Grecia clásica y perlas del tamaño de puños que entusiasman tanto a Daniel Fond que deja caer su rifle para apoderarse de ellas. En ese momento la escuadrilla de minisubmarinos enviada por Argos y Ling-Fo cae sobre ellos y Daniel Fond no tiene manera de defenderse. Kalimán dispara un arpón que da de lleno en uno de los supuestos peces, pero su cubierta metálica resiste el impacto. Eventualmente descubre que no se trata de seres vivos y contraataca destruyendo las dos cámaras de radar que aparentan ser ojos de uno de los minisubmarinos, el cual termina estrellándose contra otro. Esto da a Kalimán y Fond un breve respiro que aprovechan para intentar escapar. Se internan por el mar de columnas, pero los tres minisubmarinos sobrevivientes se lanzan contra ellos. Desde el submarino esférico Solín ha estado monitoreando las actividades de Kalimán, y cuando lo ve en peligro no duda en disparar una andanada de cañonazos contra los minisubmarinos, que o son destruídos o se alejan derrotados. Para entonces el aire de los tanques de Kalimán y Fond está prácticamente agotado y Fond pierde el conocimiento. Kalimán lo lleva en brazos hasta el minisubmarino donde también él cae sin sentido. En el otro submarino Argos se muestra tan impresionado ante la valentía de Kalimán que decide conocerlo mejor y capturarlo en vez de matarlo.

Elena y Solín dan primeros auxilios a sus compañeros y logran revivirlos. Una vez recuperado, Kalimán decide volver a ponerse en comunicación con Claudio Mitrópulos para revelarle sus descubrimientos y el hecho de que no están solos, pero durante la transmisión Argos activa un dispositivo que interrumpe toda comunicación; Mitrópulos logra enterarse del descubrimiento del Templo de Júpiter y sus tesoros en la Atlántida, y de que Kalimán sospecha que no están solos en las profundidades, pero no alcanza a recibir más detalles. A excepción del equipo de comunicación todos los sistemas funcionan a la perfección a bordo del submarino esférico, y Kalimán decide que sería una lástima salir huyendo sin continuar la investigación. Logra convencer a Fond de continuar y dirige el submarino a través del bosque de columnas por un trayecto que descubrió cuando buceaba. Logran llegar al interior de la ciudad, y allí pasan muchas horas investigando y fotografiando los diversos edificios desde el submarino. Eventualmente regresan a las inmediaciones del Templo de Júpiter, y es entonces cuando Argos decide revelarse ante ellos. Por medio de un dispositivo electrónico interviene sobre sus cámaras de televisión y equipos de audio, y de repente la cara de Argos aparece en la pantalla de radar del submarino de Kalimán. Argos felicita a Kalimán por su hazaña de haber sobrevivido los minisubmarinos, pero les informa a los acuanautas que desafortunadamente no los podrá dejar vivir. En ese momento fuertes vibraciones que emanan del submarino de Argos derrumban el Templo de Júpiter y pesadas rocas golpean el submarino esférico, que se avería y empieza a hacer agua. Kalimán ordena a sus amigos ponerse los trajes de buceo e intentar escapar nadando, pero cuando intentan nadar hacia la superficie, otro de los inventos de Argos entra en la escena, una máquina submarina en forma de trompo que crea una fortísima corriente. Kalimán y sus amigos son succionados hacia el extraño aparato y pierden el sentido en el interior de lo que tiene la apariencia de una gigantesca pecera.

Cuando recuperan el sentido se encuentran despojados de sus equipos de buceo y colocados sobre planchas de metal en el interior del submarino de Argos. Ling-Fo les hace una breve visita para comprobar su estado de salud, y Kalimán se sorprende al comprobar que el asiático tiene branquias en lugar de orejas y membranas entre los dedos. Luego, un hombre-pez entra al recinto y provee a los acuanautas de extraños ropajes que pueden vestir en lugar de sus trajes de buzo. Argos ha decidido concederles una audiencia, y los prisioneros son conducidos hasta un recinto que tiene la apariencia del salón de ceremonias de un palacio oriental. Ling-Fo está ahí y obliga a los prisioneros a hincarse de hinojos ante su amo. Argos aparece sentado en un trono de marfil protegido por una extraña esfera de cristal, y les informa a los cuatro acuanautas que los ha condenado a morir. Daniel Fond se lanza contra él, pero sólo consigue recibir una fortísima descarga eléctrica que lo hace perder el sentido. Kalimán intenta obtener la mayor cantidad de información posible acerca de su contrincante, y utilizando una combinación de insultos y halagos logra enterarse de que tanto Argos como Ling-Fo son seres humanos que nacieron en la superficie, y de que más allá de las ruinas de la Atlántida existe una segunda ciudad submarina, ésta moderna y habitada por los extraños hombres-pez, la Nueva Atlántida. Kalimán, intrigado, hace lo posible por hacer que Argos lo lleve a su ciudad, pero el científico no tiene ninguna intención acceder, simplemente quiere divertirse un rato a costa suya y le dice que lo llevará a la Nueva Atlántida si accede a enfrentarse a un gigantesco pulpo en combate mortal. Kalimán accede, pero cuando Ling-Fo le entrega un traje de buzo, una escafandra y un arpón de caza submarina provisto de electricidad, Kalimán se torna contra Argos y lo amenaza de muerte: si no lo lleva a la Nueva Atlántida disparará contra él. Argos no sabe qué le pasará si el arpón electrizado hace contacto con la esfera de cristal que lo proteje, también electrizada, y así termina accediendo a las exigencias de Kalimán.

Ling-Fo es aprisionado por Daniel Fond mientras el submarino se sumerge aún más, rebasando los 1000 metros de profundidad y llegando hasta donde se ven inmensos campos cultivados con algas marinas, hombres-pez trabajándolos y una ciudad cubierta por varias cúpulas de vidrio, la Nueva Atlántida. El submarino penetra a una serie de túneles que conduce a la sección más importante de la ciudad, y allí pronto emerge en un muelle fuera del agua. Kalimán decide desembarcar llevando a sus prisioneros consigo, pero en el momento que abre la escotilla del submarino para entrar a la ciudad descubre que el aire que es forzado a respirar está enrarecido en extremo, lo que causa que Solín, Elena, Fond y eventualmente él mismo pierdan el sentido.

Argos y Ling-Fo retoman así el control de la situación, y mientras Solín, Elena y Daniel son llevados a una sala de atención médica donde se los mantiene inconscientes, Kalimán es llevado a otro lugar donde una misteriosa mujer rubia, Piscis, le inyecta una sustancia extraña que le permite respirar el aire enrarecido de la ciudad y recuperar el sentido. Piscis resulta ser la hija de Argos, y no se rehusa a contestar las preguntas de Kalimán. Ha vivido toda su vida bajo el mar, e informa a Kalimán que Argos odia fervientemente a los habitantes de la superficie, a quienes considera débiles y gobernados por los malos instintos. Esa es también la opinión de la muchacha, quien no tiene razones para dudar de las palabras de su padre; Kalimán es el primer habitante de la superficie que conoce. Cuando Kalimán intenta preguntarle a Piscis acerca de los planes de su padre con respecto al mundo de la superficie, Argos, quien resulta haber estado escuchando la conversación, interviene y obliga a Piscis a retirarse. Argos y Ling-Fo entran en el recinto, y Argos le explica a Kalimán que la fisiología de los habitantes de la Nueva Atlántida ha sido modificada para que soporten las bajas concentraciones de oxígeno de la ciudad; Ling-Fo por ejemplo, aún siendo originalmente un nativo de Hong-Kong tiene branquias en vez de pulmones que le permiten vivir en la Nueva Atlántida, pero nunca sobreviviría en la superficie.

La razón por la que Argos ha dejado a los prisioneros con vida es que quiere utilizarlos en sus experimentos, pero en el caso de Kalimán primero quiere enterarse de la magnitud de su fuerza y poderes mentales. Decide obligarlo a pelear contra un grupo de sus hombres-pez, pero aunque inicialmente Kalimán se rehusa a pelear, termina accediendo cuando Argos amenaza la vida de sus amigos. Durante la pelea Kalimán descubre que los hombres-pez llevan en realidad tanques y máscaras de oxígeno ocultas bajo un disfraz hecho de filosas escamas, y así termina venciéndolos al cortarles su suministro de aire. Argos se muestra impresionado por la hazaña de Kalimán y decide dejarlo presenciar su siguiente acto: la destrucción del barco oceanográfico de Claudio Mitrópulos que todavía navega en la superficie intentando desesperadamente ponerse en contacto con el submarino esférico. Argos activa una serie de máquinas submarinas que resultan ser las causantes de las extrañas marejadas que de un tiempo atrás vienen asolando esas aguas. La marejada que se produce es gigantesca y cae sin previo aviso directamente sobre el barco de Mitrópulos, hundiéndolo. La mayoría de los tripulantes del barco mueren ahogados, pero Mitrópulos mismo y unos pocos marinos logran sobrevivir aferrándose a restos del barco. Argos decide enviar a sus hombres-pez a rematarlos: ninguna de las personas que escucharon a Kalimán describir la existencia de la Atlántida en esos parajes debe sobrevivir, pues la existencia de la ciudad debe continuar siendo un secreto; a Argos no le conviene que científicos de la suprficie vengan a investigar la zona. Kalimán, horrorizado con lo que ve decide intervenir, hipnotizar a Ling-Fo y obligarlo a destruir los controles de las máquinas de comunicación con los hombres-pez. Con esto las órdenes de Argos no llegan hasta ellos, y Claudio Mitrópulos y el resto de los sobrevivientes del naufragio pueden ser rescatados por un buque militar que patrulla las cercanías. Esto constituye una derrota para Argos, quien así descubre que Kalimán es un adversario de temer.

Argos decide poner a Kalimán de una vez por todas bajo su control, y luego de hacerlo perder el sentido con un gas misterioso ataca directamente su cerebro por medio de una serie de descargas eléctricas. Kalimán decide fingir quedar bajo el dominio del científico para lograr que las descargas cesen. Para comprobar si Kalimán sí ha quedado bajo su dominio, Argos ordena a su hija Piscis inyectar a Solín, Elena Mitrópulos y Daniel Fond con la sustancia que les permite respirar en la Nueva Atlántida y llevarlos a los tres a su presencia. Cuando llegan al laboratorio Fond intenta de nuevo atacar a Argos, pero Kalimán lo detiene con un fuerte puñetazo. Luego finge no reconocer a Solín, y Argos lo corta en una mejilla para monitorear sus reacciones; todos quedan convencidos de que Kalimán ha perdido su voluntad. Argos ordena que Solín, Elena y Daniel Fond sean atados a camillas metálicas: piensa decapitarlos a los tres e injertar sus cabezas en tres monstruos marinos diferentes. Kalimán logra impedir el experimento dejando caer un anillo metálico por el interior de uno de los mecanismos de control causando un corto circuito que inutiliza el equipo médico del laboratorio. Mientras arregla el desperfecto, Argos se ve obligado a ordenar a Piscis y a Kalimán llevar a los prisioneros de vuelta a sus celdas, y Kalimán aprovecha ese momento para informar a Solín de que no está bajo el dominio de su contrincante. Además intenta investigar más a fondo la organización de los laboratorios de Argos, y a la primera oportunidad se "pierde" intencionalmente. Para su sorpresa Piscis lo sigue y le dice que sabe que está fingiendo estar bajo el dominio mental de su padre, pero no lo delatará porque ella quiere convertirse en su aliada si le promete ayudarla a escapar de la ciudad submarina y llevarla al mundo de la superficie. Kalimán no cree en las palabras de Piscis y asume que lo que ocurre es una trampa de Argos para descubrir si continúa bajo su dominio o no, así que continúa fingiendo. Piscis lo guía hacia un muelle donde dos minisubmarinos esperan ser utilizados, pero ni aún entonces Kalimán se delata ante la muchacha.

Mientras tanto Ling-Fo ha descubierto el anillo de Kalimán insertado en los mecanismos de su equipo de laboratorio, y así se entera de que Kalimán los engaña. Argos manda a llamar a Kalimán, quien al llegar a su presencia lo informa inmediatamente de los planes subversivos de Piscis. Argos se muestra ligeramente desconcertado con la noticia, y Kalimán empieza a sospechar que puede haber cometido un error delatando a la muchacha. Argos decide poner a Kalimán en una situación imposible, y así le revela que piensa destruir una isla del Pacífico Sur por medio de sus avanzados aparatos. Efectivamente poco tiempo después un maremoto se desencadena en el Pacífico Sur y una pequeña isla es destruida completamente por las olas. Kalimán no logra intervenir, pero jura en su fuero interno destruir a Argos, quien se ha descubierto como un loco asesino.

Al mismo tiempo Piscis, quien no fingía su interés en convertirse en aliada de Kalimán, llega a la celda donde Solín, Elena y Daniel Fond están prisioneros, los libera y los lleva a sus propias habitaciones antes de partir a buscar a Kalimán. Daniel Fond, viéndose libre, decide intentar escapar solo arguyendo que Kalimán los ha traicionado. Elena Mitrópulos decide acompañarlo, pero Solín se rehusa a ir con él y se queda esperando en la habitación de Piscis. Mientras tanto Argos y Ling-Fo continúan divirtiéndose a costa de Kalimán y lo llevan ante un estanque lleno de pirañas. Argos le ordena a Kalimán introducirse al estanque, y así lo pone en una situación imposible: si obedece será devorado por las pirañas, y si no, su engaño será descubierto. La alarma de la celda de los prisioneros lo salva de tener que escoger, y junto a Argos y Ling-Fo corre a los calabozos. En el suelo de la celda Argos descubre un pañuelo de Piscis, y así descubre que su hija lo ha traicionado. Kalimán se da cuenta entonces de su error al no haber confiado en la muchacha, pero en ese momento no puede hacer nada al respecto: Argos y Ling-Fo deciden que es demasiado peligroso tenerlo cerca de ellos y lo dejan encerrado en el calabozo.

Mientras los malhechores regresan a la sala de controles del laboratorio, Piscis encuentra a Kalimán en el calabozo y lo libera explicándole que se rebela contra su padre porque él se ha convertido en un tirano: la población de la Nueva Atlántida lo aborrece y una rebelión se cuece en su contra porque Argos continuamente secuestra personas para utilizarlas en sus experimentos científicos para crear monstruos marinos. Cuando llegan a las habitaciones de la muchacha encuentran a Solín, quien los informa de lo que ha pasado con Elena y Daniel Fond. Sin embargo son descubiertos por Argos y Ling-Fo, quienes lo vigilan todo por medio de cámaras de televisión. Argos decide acabar con los tres fugitivos, incluyendo a su propia hija a la que no perdona su traición, y conecta un rayo gamma que derrite todo a su paso. Sin embargo Kalimán y sus amigos logran eludir la extraña arma y se internan corriendo por los pasadizos.

Daniel Fond y Elena Mitrópulos descubren el muelle con los dos minisubmarinos y cerca de ahí una habitación en la que Argos guarda cientos de kilos de piedras preciosas que usa como simples adornos en el interior de una urna de cristal. Cuando además Daniel Fond descubre un rifle automático decide cargar tantas joyas como le es posible en uno de los minisubmarinos e intentar escapar. Sin embargo el submarino es pequeño, y si carga las joyas no habrá lugar para un segundo pasajero. Esto no es problema para Fond, quien amenazando a Elena con su rifle le anuncia que la dejará abandonada en los dominios de Argos. Kalimán, Solín y Piscis lo encuentran en ese momento, y Daniel Fond no duda en amenazarlos a todos con su rifle decidido a escapar aún si Piscis le advierte que Argos tiene mecanismos para detenerlo. Kalimán decide no hacer nada para detenerlo, y así Daniel Fond sube a uno de los minisubmarinos y se aleja por uno de los túneles. Una alarma suena en centro de controles y Argos ordena a un grupo de hombres-pez apostarse a la salida del túnel. Cuando Fond intenta pasar por el sitio, los hombres-pez disparan sus armas y logran agujerear el submarino de Fond, que empieza a hacer agua y se hunde para siempre en las profundidades del mar. Daniel Fond muere ahogado en medio de toneladas de piedras preciosas.

Argos localiza también a Kalimán y sus amigos, y usando cámaras de televisión les muestra lo que le sucede a Daniel Fond en el exterior. Kalimán sabe que no solo no hay espacio para todos en el segundo minisubmarino, sino que si intentan escapar en él correrán la misma suerte que Fond. Piscis sugiere entonces intentar escapar hacia la ciudad; allí tiene amigos que no dudarán en rebelarse contra la tiranía de Argos. Kalimán accede y los cuatro amigos corren guiados por Piscis hacia la puerta que da acceso al resto de la ciudad submarina. Sin embargo Argos los tiene vigilados, y cuando llegan al umbral de la puerta abre una trampa bajo sus pies. Kalimán, Solín, Elena y Piscis caen a un profundo fozo. Kalimán pronto descubre que se encuentra en la guarida de seres monstruosos, los hombres-cangrejo, creaturas de inteligencia humana acorazados con los caparazones de cangrejos. Los extraños seres pronto los capturan sin que Kalimán pueda hacer nada por evitarlo; su fuerza es asombrosa y los dardos somníferos de Kalimán no penetran sus caparazones. Sin embargo el hecho de que se trata de creaturas con cerebros humanos le da a Kalimán la posibilidad de vencerlos: a la primera oportunidad hipnotiza a uno de los hombres-cangrejo y lo lanza contra sus congéneres. Sobreviene una feroz batalla entre varios de los extraños monstruos y Kalimán y sus amigos aprovechan la confusión para escapar. Encuentran una especie de "lago" subterráneo, pero observándolo detenidamente Kalimán descubre que tiene corriente. Deciden caminar contra la corriente, y así pronto llegan a una cascada que Argos utiliza para mover turbinas y generar electricidad. Alrededor del sitio descubren un nuevo tipo de monstruo de Argos: hombres sin ojos pero con fauces de pez, orejas de murciélago y membranas entre los dedos dotados de un excepconal sentido del oído. Kalimán descubre una puerta de acero tras la cual supone una sala de control y se dirige hacia allí, pero es descubierto por los hombres sin ojos y solo puede escapar luego de una feroz pelea en la que usa sus dotes de ventriloquía para confundir a sus atacantes. Una vez tras la puerta de acero, Kalimán y sus amigos descubren que efectivamente se encuentran en una sala de control, y Kalimán decide iniciar su contraataque.

Lo primero que hace es un experimento de desprendimiento corporal para enterarse exactamente de los planes de Argos y poder impedirlos. Cuando su forma astral llega al escondite del científico, descubre que éste se propone iniciar su ataque contra las ciudades de la superficie: por medio de gigantescas marejadas piensa sembrar la muerte y desolación en todas las ciudades costeras del planeta y luego convertirse en el gobernante de los sobrevivientes. Su primer ataque masivo será contra las ciudades costeras del sur de Europa, sitios como Atenas, Estambul, Marsella, Venecia, Roma y Barcelona serán aniquilados en un ataque simultáneo. Kalimán decide impedir el ataque e investiga el trayecto del cable eléctrico que llevará la señal emitida por el dispositivo en el laboratorio de Argos hacia los equipos que causan las marejadas, y pronto descubre que el cable eléctrico atraviesa la sala de control en la que él se encuentra. Regresa a su cuerpo, y justo cuando Argos intenta enviar la señal de ataque, Kalimán causa un desperfecto que paraliza todos los sistemas del científico. Sin embargo Argos tiene mecanismos que le permiten localizar los sitios en los que han ocurrido fallas eléctricas, e investigando por medio de cámaras de televisión se entera de que su enemigo está vivo y lanza a sus hombres sin ojos contra la puerta de acero, que termina siendo derribada. Sobreviene una feroz batalla, y justo cuando va a ser vencido Kalimán decide atacar a sus enemigos por medio del sonido: se lanza contra uno de los tanques de combustible del recinto y utilizando tubos metálicos lo hace sonar como un gigantesco gong. Los hombres sin ojos no resisten tanto ruido y caen vencidos, y Kalimán y sus amigos logran escapar.

Piscis los guía hacia una escotilla que comunica con el mar, pues según ella la única oportunidad que tienen de llegar a la ciudad de la Nueva Atlántida ahora es nadando. Kalimán acepta la proposición de la muchacha y los cuatro fugitivos se ponen trajes de acuanautas y entran al agua. Sin embargo Argos los ha estado vigilando y decide lanzar a otro de sus monstruos marinos contra ellos: ostras gigantes que a pesar de su condición de moluscos resultan ser extremadamente rápidas. Kalimán y sus amigos son capturados por cuatro ostras distintas, donde el aire de sus tanques termina por agotárseles. Pocos minutos antes de perder el sentido Kalimán descubre la manera de liberarse de los monstruos y se ensaña contra el blando cuerpo en el interior de los animales. Presa del dolor la ostra se abre y lo deja escapar, y Kalimán, quien providencialmente encuentra una lanza submarina en las cercanías puede liberar a sus amigos. Sin embargo para entonces es demasiado tarde: el oxígeno de los tanques de sus amigos se ha agotado y los cuatro acuanautas pierden el sentido.

Argos, fascinado con la astucia y valor de Kalimán y decidido a torturarlo para disfrutar más de su triunfo activa una red mecánica que recoge a los cuatro prisioneros y los lleva a pulmones mecánicos especiales donde logran recuperarse. Argos entrega a Kalimán a Ling-Fo para que lo torture, mientras que Solín, Elena y Piscis son llevados a un calabozo especial de paredes transparentes.

El tormento que Ling-Fo escoge para Kalimán es atarlo a un poste de madera y someterlo al ataque de centenares de voraces sanguijuelas de mordeduras especialmente dolorosas. Kalimán resiste el tormento por medio de control mental, y luego de detener su sensación de dolor inmoviliza su cuerpo a un grado que enfurece a Ling-Fo, quien cree que su tormento no está dando resultado. El asiático, sintiéndose burlado por Kalimán decide matarlo, pero cuando va a hacerlo es detenido por Argos, quien vigila por medio de sus cámaras de televisión. Ling-Fo decide entonces cambiar de tormento y cuelga a Kalimán de los pies por encima del tanque donde están las pirañas; su idea es sumergir partes de su cuerpo separadamente en el tanque para que sean devoradas una tras otra por los voraces peces. Mientras Ling-Fo explica emocionado lo que sucederá en el tormento, Kalimán decide hacer un experimento de actus mortis. Cuando Ling-Fo descubre que su prisionero no respira y sus facciones son las de un cadáver se preocupa muchísimo, pues sabe que Argos le ordenó no matar al prisionero. Baja a Kalimán de donde está para examinarlo más de cerca y administrarle cuidados médicos si es necesario, pero Kalimán revive y atrapa al asiático del cuello. Dueño ahora de la situación Kalimán le ordena a Ling-Fo llevarlo al sitio donde están sus amigos so pena de lanzarlo al tanque de las pirañas, y Ling-Fo, asustado, termina obedeciendo. Sin embargo por el camino el asiático logra desprenderse de los brazos de Kalimán y activar una alarma. Kalimán le lanza un dardo somnífero a su enemigo, quien pierde el sentido por las próximas seis horas, y luego lo arrastra hacia un cuarto oscuro y lo despoja de sus ropas. Procede entonces a vestirlas y a cambiar las facciones de su cara, logrando un parecido asombroso con el asiático.

En el rincón del refugio donde ha ocurrido todo esto no hay cámaras de televisión, así que Argos decide acudir en persona al oír la alarma. Encuentra a Kalimán disfrazado de Ling-Fo, y es informado por él de que Kalimán logró escapar. Argos se cree la patraña de Kalimán y le ordena a quien cree su lugarteniente ir a vigilar a Solín, Elena y Piscis: si Kalimán escapó seguramente intentará liberar a sus compañeros. Kalimán obedece y llega hasta el calabozo de paredes transparentes, pero antes de que pueda revelarse a sus amigos como quien es en realidad, Piscis salta sobre él y lo apuñala cerca del corazón con un puñal de nácar que lleva escondido entre sus ropas. Kalimán pierde el control sobre sus facciones y recupera su propio rostro, y sus amigos, horrorizados, se dan cuenta de su error. Elena y Piscis intentan contener la hemorragia, pero solo tienen éxito cuando Kalimán recupera el sentido y logra retomar el control sobre su cuerpo.

Argos mientras tanto decide regresar donde Ling-Fo para preguntarle detalles acerca del escape de Kalimán, a quien no consigue encontrar en ninguna parte del refugio. Para cuando llega al calabozo transparente, Kalimán ha logrado contener su hemorragia por medio del control mental, y viendo a Argos acercarse decide continuar con su farza. Cubriéndose la herida con la capa dorada del asiático retoma las facciones del asiático y se entrevista con su "jefe", sugiriéndole que Kalimán puede haber tomado el lugar de alguno de los guardias del refugio. Argos sin embargo decide utilizar a Solín, Elena y Piscis para capturar a Kalimán: anunciará por un altoparlante que matará a los prisioneros si Kalimán no se entrega.

Sin embargo antes de que pueda llevar a cabo su plan, las alarmas de la ciudad suenan: un moderno barco de guerra de la marina griega se aproxima a la zona. Se trata de Claudio Mitrópulos, quien después de ser rescatado del naufragio de su propio barco ha regresado al sitio de donde han estado surgiendo las extrañas marejadas empeñado en descubrir los misterios que según él llevaron a su hija a la muerte. Sin embargo esta vez no viene solo, ha logrado convencer a la marina de Grecia de que algo muy extraño sucede en ese lugar. Kalimán acompaña a Argos de vuelta a la sala de control, y desde allí Argos observa a los invasores lívido de furia y decide atacar al buque militar con otro de sus monstruos: una gigantesca serpiente marina construida en parte de material orgánico pero en parte también de partes cibernéticas. Kalimán decide intervenir y halagando a Argos consigue sonsacarle importante información acerca del monstruo marino, en particular que su punto débil son sus ojos. En un descuido de Argos, Kalimán se hace con un aparato transmisor del laboratorio y envía un mensaje al buque militar previniéndolo del peligro e informándole a los comandantes militares acerca del punto débil de la extraña creatura. Con esta información cuando el buque es atacado por la serpiente marina la tripulación se encuentra preparada y logra enfocar su defensa a los ojos del monstruo hasta derrotarlo. Los restos de la serpiente marina quedan flotando al lado del buque militar, y el capitán decide informar inmediatamente lo sucedido a sus superiores en Atenas, quienes confrontados con la existencia de monstruos marinos deciden enviar toda dos buques más al lugar.

Kalimán tiene problemas en contener su hemorragia y mantener las facciones de Ling-Fo al mismo tiempo, y Argos termina por descubrir la mancha de sangre en el pecho de su enemigo. Kalimán logra convencerlo de que fue herido cuando el verdadero Kalimán escapó, y temiendo perder el control sobre sus facciones le pide a Argos permiso para retirarse a descansar. Argos accede, y Kalimán tastabillea hasta las habitaciones de Ling-Fo donde pierde el sentido en medio de un charco de sangre.

Cuando han transcurrido seis horas después del ataque de Kalimán al verdadero Ling-Fo, éste recupera el sentido y se presenta ante Argos, quien descubre así el engaño del que ha sido víctima. El rastro de sangre de Kalimán es evidente, y así los dos hombres no tienen problema en localizarlo en la habitación del asiático. Cada vez más impresionado con las hazañas de Kalimán, Argos decide salvarle la vida a su contrincante y curar la herida de su pecho; más tarde ideará una manera digna de darle muerte. Cuando Kalimán despierta horas después se encuentra curado de su herida pero aprisionado por fuertes argollas metálicas a una camilla, y Argos le informa que la mejor manera de torturarlo será obligarlo a presenciar la muerte de todos sus amigos. Empezará con Claudio Mitrópulos, a quien piensa asesinar a bordo del buque militar enviando un comando de hombres-pez en medio de la noche para que acabe con todos los miembros de la tripulación. Kalimán envía entonces un mensaje telepático a Mitrópulos. Inicialmente el magnate naviero no sabe exactamente qué es lo que pasa o de dónde viene la voz que resuena en su cerebro, pero ante la insistencia de Kalimán convence con dificultad al capitán del buque de redoblar la vigilancia en cubierta esa noche. Con ésto, la tripulación del barco está en estado de alerta cuando los hombres-pez llegan y así logran repeler el ataque.

Argos, furioso ante su fracaso, decide desencadenar un cataclismo que Kalimán difícilmente podrá evitar y activando sus ya reparados osciladores submarinos causa una gigantesca marejada que sumerje las costas italianas del norte del mar Adriático incluyendo la ciudad de Venecia. Kalimán no puede hacer nada para evitar las inundaciones, pero jura nuevamente acabar con el diabólico científico a la primera oportunidad.

Mientras tanto en la superficie dos barcos de guerra de la marina griega se aproximan al que tripula Claudio Mitrópulos; refuerzos enviados por la comandancia militar para investigar y contrarrestar la amenaza submarina que cada vez es más evidente. Argos no puede tolerar su presencia en esas aguas y decide darles una lección, y al mismo tiempo continuar torturando sicológicamente a Kalimán. Ordena a Ling-Fo traer a Solín, Elena y Piscis a su presencia, y ante un Kalimán que los mira horrorizado obliga a los tres prisioneros subir al interior de un torpedo cargado con una carga nuclear que piensa hacer estallar en la superficie. Sin embargo justo antes de que el torpedo sea disparado, Kalimán logra romper sus ataduras metálicas y saltar a través de una ventana circular hacia el sitio donde está el torpedo; se ase fuertemente a la parte posterior de él y termina siendo disparado junto a sus amigos hacia la superficie. Cuando entra al agua logra mantenerse agarrado al proyectil y aún trozar el cable por el que el aparato recibe órdenes electrónicas de Argos. Para cuando llegan a la superficie Kalimán ha logrado desviar el torpedo y abrir la portezuela del compartimiento donde están sus amigos. Solín, Piscis y Elena saltan al agua, mientras Kalimán logra girar el torpedo 180º y dirigirlo de vuelta hacia donde partió, es decir hacia la ciudad submarina. Desde su laboratorio Argos observa todo lo que sucede y logra detener el torpedo por medio de una red submarina, y cuando descubre que sus prisioneros están a punto de escapar envía a un grupo de hombres-pez a recapturarlos. Kalimán y sus amigos logran reagruparse no lejos de donde están los buques de guerra hacia los que el torpedo había sido dirigido, y uno de los capitanes los descubre flotando en el agua. Se dispone a rescatarlos cuando los hombres-pez de Argos irrumpen en la escena y atacan a Kalimán y a sus amigos salvajemente. Kalimán intenta resistir, pero los hombres-pez terminan venciéndolo y llevándoselos a todos de nuevo a la ciudad submarina. Desde uno de los buques militares el capitán lo ha visto todo e informa a Claudio Mitrópulos de lo sucedido.

Ya plenamente convencidos de la presencia de extraños enemigos bajo las aguas de esa zona, los tres buques de guerra deciden atacar a la ciudad submarina por medio de bombas de profundidad. Inicialmente logran causar algunos daños, principalmente en las ruinas de la Atlántida. Argos, furioso, activa un mecanismo que hace que las bombas estallen en el momento mismo en el que tocan el agua, y así impide que su ciudad continúe siendo atacada.

Cuando Kalimán despierta se encuentra junto a sus tres amigos en una cámara metálica que una lámpara ilumina con fulgores rojizos, un sitio que Argos y Ling-Fo llaman la Cámara Roja. Ling-Fo obliga a Kalimán a asir una pesada cadena metálica, y mientras el asiático sale de la habitación cerrándola con gran cuidado, Kalimán descubre que la cadena sostiene a través de una polea un contrapeso que funciona como válvula para impedir que la cámara se llene de agua: Kalimán y sus amigos solamente vivirán el tiempo que él pueda sostener el pesado contrapeso para impedir que la cámara se inunde. Varias horas más tarde Kalimán descubre que su propio peso es suficiente para sostener la válvula metálica y decide trepar por la cadena hasta la polea, y allí hacer un nudo que atranca la puerta de la compuerta. Mientras tanto Ling-Fo, impaciente, decide regresar a investigar lo que ha sucedido con los prisioneros, y mirando por una ventana se sorprende al descubrir que la habitación no solamente no está inundada, sino que los prisioneros han escapado. Preocupado abre la puerta de la Cámara Roja, y cuando entra a investigar se encuentra con Kalimán, quien lo hace prisionero y lo obliga a llevarlo ante Argos.

Kalimán le informa entonces al científico que ha descubierto su punto débil, la planta generadora de oxígeno, y la ha destruído. En realidad nada de eso es cierto, Kalimán no ha tenido tiempo ni de descubrir los mecanismos generadores de aire ni de destruirlos, pero mientras habla hipnotiza a todos los presentes, incluso a sus amigos, quienes poco a poco empiezan a sentir los efectos de la falta de oxígeno. Ling-Fo, desesperado ante lo que él siente es falta de aire se lanza contra Argos para implorarle que se rinda, pero el científico se siente atacado y presiona un botón que produce una descarga eléctrica. Ling-Fo cae fulminado y muere electrocutado en el acto.

Argos aprovecha el desconcierto de Kalimán y sus amigos para escapar, y corre a otra parte de su laboratorio a intentar reparar un desperfecto en los sistemas de suministro de aire que no existe. Kalimán aprovecha para hacerse con los controles de la ciudad submarina, e imitando la voz de Argos ordena a los hombres-pez regresar a la Nueva Atlántida y abortar un ataque que tenían preparado contra los buques de la superficie. Argos mismo está cada vez más desesperado sintiendo que se asfixia y no pudiendo encontrar la causa del supuesto desperfecto, y así empieza a hacer errores en su manipulación de los sistemas de control de la ciudad causando ahora sí desperfectos reales que cada vez son mayores. Kalimán se lanza tras él y lo conmina a rendirse usando sus dotes de ventriloquía. Argos se apodera de un rifle atómico y empieza a disparar sobre su enemigo, pero lo único que logra es debilitar la cúpula de cristal de la ciudad y causar un gigantesco incendio en la sala de control. Piscis, preocupada con lo que ocurre y pensando en la seguridad de todos los habitantes de la Nueva Atlántida se acerca a su padre para intentar calmarlo, pero Argos dispara contra ella y la mata. Para entonces la cúpula de la ciudad ha empezado a resquebrajarse y la maquinaria de control se viene abajo. Kalimán logra regresar con Solín y Elena al sitio donde Daniel Fond descubriera días atrás dos minisubmarinos y aborda junto a sus amigos el segundo de ellos. Logra escapar justo a tiempo, mientras Argos muere en medio de las explosiones en cadena que destruyen la Nueva Atlántida.

En la superficie, gigantescas marejadas anuncian la destrucción de la ciudad submarina, pero Kalimán y sus amigos logran llegar a la superficie antes de que los barcos de guerra se vayan. Eventualmente son rescatados por Claudio Mitrópulos, quien emocionado logra estrechar de nuevo a su hija entre sus brazos. Para entonces tanto la Atlántida como la Nueva Atlántida han sido destruidas, y Kalimán regala a Mitrópulos un collar que encontrara en las ruinas de la ciudad antigua, un collar con un escudo labrado en concha nácar que representa al Argos antiguo, el fundador de la ciudad de la Atlántida. Con esto los tres buques inician el regreso a Atenas; la aventura ha terminado.

NÚMERO DE EPISODIOSEditar sección

150

CREADORESEditar sección

  • Original de
    • Rafael Navarro Huerta
    • Modesto Vázquez González
  • Libreto
    • Héctor González Dueñas (Víctor Fox)

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