Wikia

Kaliman, el hombre increible

El Terror Chino: la Historieta

Discusión0
1.146páginas en el wiki

33 EL TERROR CHINO


PERSONAJESEditar sección

LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICAEditar sección

  • Macao, China
  • montañas del sureste de China

ARGUMENTOEditar sección

Kalimán y Solín llegan por mar a Macao, China, invitados por un viejo amigo de Kalimán llamado Pio-Sam, un arqueólogo que por años ha buscado la tumba milenaria de uno de los emperadores más famosos de la China. Según Kalimán el emperador Pam-Wao, apodado el Iluminado, reinó durante lo que posteriormente se llamó el Siglo de Oro de la China, una época durante la que se inventaron el papel, la imprenta y la pólvora. A la muerte del emperador y durante diez años se trabajó para sepultar su palacio bajo una montaña y convertirlo en un gigantesco mausoleo que además de su tumba contiene todos sus tesoros y un ejército de más de mil hombres. Pio-Sam ha dedicado su vida a encontrar ese palacio.

En el puerto de Macao un enviado de Pio-Sam espera la llegada de Kalimán y Solín. Se trata de un joven despierto y alegre llamado Tip-Tap a quien según sus propias palabras sus padres dieron ese extraño nombre al comprobar lo duro de su cabeza. Desafortunadamente para él otro hombre también espera en el puerto de Macao la llegada de Kalimán, éste con órdenes de secuestrarlo, y a la primera oportunidad ataca a Tip-Tap y toma su lugar. Inicialmente Kalimán es engañado, pero cuando el hombre le dice a Kalimán que se gana su vida excavando, Kalimán descubre su mentira al comprobar que sus manos son suaves, definitivamente no como las de alguien que se gane la vida removiendo tierra. Kalimán intenta interrogar al impostor, pero un cómplice suyo lo apuñala desde las sombras antes de que pueda hablar. Cuando Kalimán intenta dar parte del asesinato a la policía, ésta se muestra muy desinteresada; asesinatos como ese ocurren en Macao todos los días. Kalimán decide entonces investigar el cadáver y descubre un tatuaje en su pecho que lo identifica como miembro de una peligrosa organización criminal, la secta del "Dragón Negro".

Eventualmente Tip-Tap recobra el conocimiento y se presenta ante Kalimán, logrando convencerlo de que él es efectivamente el enviado de Pio-Sam. Acompañado por Solín, Kalimán aborda el carro de Tip-Tap e inicia un viaje por carretera a través del sur de la China para llegar al lugar donde se lleva a cabo la excavación arqueológica. El asesino del hombre del puerto también resulta ser miembro de la secta del "Dragón Negro", y no habiendo podido detener a Kalimán llama por teléfono a sus cómplices, quienes como él tienen órdenes de capturar a Kalimán vivo o muerto. Para detener el vehículo de Kalimán este nuevo grupo de agentes del "Dragón Negro" utiliza explosivos para abrir una brecha gigantesca en un lugar oculto de la carretera. Solamente la percepción extrasensorial de Kalimán impide un accidente, pero cuando Kalimán obliga a Tip-Tap a detenerse, un grupo de matones sale de su escondite en las montañas y se lanza contra los viajeros. Sobreviene una lucha feroz entre Kalimán y los hombres del "Dragón Negro", pero Kalimán termina imponiéndose y logra continuar su viaje indicándole a Tip-Tap que utilice algún desvío para llegar a su destino.

Uno de los hombres vencidos decide informar por teléfono al jefe máximo de la secta del "Dragón Negro", un misterioso hombre llamado Lin-Poo, acerca de lo ocurrido. Lin-Poo, cuyo nombre significa "Sangre Vengadora", resulta ser un extraño personaje vestido con una larga túnica multicolor que le da la apariencia de un mago poderoso. Vive en un refugio secreto en medio de las montañas con a su hija Mao-Lin, una hermosísima mujer también poseedora de poderes mágicos, y un gato llamado Neko cuyas uñas están impregnadas de un potente veneno. Lin-Poo había averiguado de la llegada de Kalimán por medio de espías entre los hombres de Pio-Sam, y había decidido eliminarlo tan pronto desembarcara en China para evitar que pudiera ayudar al arqueólogo. Anticipando la ruta que Tip-Tap escogerá para llegar al campamento de Pio-San, Lin-Poo decide destruir un puente en la carretera. Cámaras de televisión habían sido instaladas previamente en el lugar, así como cargas de dinamita en las bases del puente. Cuando el vehículo de Tip-Tap empieza a cruzar, Kalimán percatándose del peligro por medio de percepción extrasensorial da la voz de alarma y ordena a sus amigos abandonar el vehículo y saltar desde lo alto del puente hasta el río que corre debajo. Lin-Poo hace estallar la dinamita en ese momento, el puente se derrumba y el carro de Tip-Tap explota. En el río Kalimán y sus amigos alcanzan la orilla, y Tip-Tap les explica que el atentado tiene que haber sido perpetado por Lin-Poo, el jefe de la secta del "Dragón Negro", un hombre desalmado que ansía apoderarse de los tesoros del emperador Pam-Wao y que ha estado interfiriendo constantemente en las actividades de Pio-Sam. Oyendo la noticia Kalimán declara que espera encontrarse algún día con Lin-Poo, y luego inicia con sus amigos una larga caminata hasta el cuartel general del arqueólogo.

Desde su refugio Lin-Poo observa lo sucedido a través de las cámaras de televisión, e intrigado por la hazaña de Kalimán decide presentarse personalmente ante él para hipnotizarlo y así adivinar sus secretos. Para eso hace uso de una túnica mágica que posee y que cubriéndolo lo hace invisible, y se aposta a la vera del camino. Sin embargo cuando Kalimán llega frente a él, Lin-Poo, disfrazado de pordiosero no logra hipnotizarlo. Tip-Tap lo reconoce por un anillo como miembro de la secta del "Dragón Negro" e insta a Kalimán a huir, y Lin-Poo, utilizando el nombre propio de Kalimán, le dice que ese lugar será su tumba. Luego, el poderoso mago parece desaparecer entre las sombras. Kalimán se extraña de que el pordiosero haya sabido su nombre, y Tip-Tap le dice que él cree que el hombre que encontraron fue Lin-Poo en persona. Poco después Kalimán y sus amigos llegan al campamento de Pio-Sam, y el anciano arqueólogo sale emocionado a recibirlos.

Lin-Poo decide intentar de nuevo acabar con Kalimán, y para eso decide utilizar dos de sus armas más poderosas. La primera es un gigantesco luchador llamado Chan-Tao, quien aunque está ciego posee un asombroso sentido del oído y es un poderosísimo adversario en lucha cuerpo a cuerpo. La segunda arma es su gato Neko, un adversario temible debido entre otras cosas a que posee filosas uñas envenenadas. Horas más tarde, después de comer y descansar luego de su accidentado viaje, Kalimán decide estudiar los planos de las excavaciones de Pio-Sam mientras Solín se queda en una de las cabañas del campamento. Chan-Tao se presenta ante Kalimán y lo ataca ferozmente. Kalimán logra defenderse, y ambos contrincantes se percatan de la fuerza extraordinaria de su adversario. Chan-Tao tiene todas las intenciones de continuar atacando a Kalimán, pero el grito de la pelea atrae a varios de los trabajadores de la expedición, y Chan-Tao, que no quiere ser visto, decide escapar.

Neko mientras tanto se presenta ante Solín, pero el niño lejos de mostrarse temeroso lo toma entre sus brazos y se muestra amigable con él. El gato parece disfrutar de las caricias de Solín, pero cuando un criado de Pio-Sam entra en la cabaña llevando un plato de comida, el gato salta sobre él y le clava sus uñas envenenadas. El criado muere inmediatamente y Neko escapa por entre las sombras mientras Solín mira estupefacto. Pocos minutos después Kalimán y Pio-Sam llegan junto al niño, y el anciano arqueólogo le revela a Kalimán la existencia de Neko, quien según él además de sus uñas envenenadas tiene también inteligencia humana.

Al mismo tiempo, en el palacio de Lin-Poo la hermosa Mao-Lin es víctima de una crisis de epilepsia. Lin-Poo hace un pase mágico que eleva a su hija por el aire, e hipnotizándola parece curar su dolencia. Cuando la muchacha le pregunta por la causa de la extraña enfermedad que la atormenta, Lin-Poo responde que se trata de una antigua maldición heredada: tanto su madre como su abuela se enamoraron de extranjeros y traicionaron así su raza y tradiciones; según Lin-Poo esa es la razón por la que ahora Mao-Lin está maldita y sufre de la enfermedad. Luego de advertir a su hija que tampoco ella deberá enamorarse jamás de un extranjero, Lin-Poo comenta que cuando encuentren los tesoros de la tumba imperial Mao-Lin podrá ser curada: en el interior de la tumba existe una máscara de marfil que según la leyenda cura todas las enfermedades y preserva la juventud eternamente. Una vez se cerciora de que Mao-Lin está completamente recuperada, Lin-Poo le confía a su hija una importante misión: deberá acercarse al campamento de Pio-Sam y averiguar el progreso que se ha logrado desde la llegada de Kalimán. Mao-Lin está dispuesta a obedecer pero teme ser descubierta antes de tiempo, así que Lin-Poo le entrega la túnica de la invisibilidad. Equipada con el poderoso objeto, Mao-Lin se aleja entonces dispuesta a espiar a Kalimán.

Esa noche en el campamento de Pio-Sam Kalimán decide utilizar sus poderes sobrenaturales para ayudar al anciano arqueólogo: efectuará un experimento de desdoblamiento corporal para introducirse al interior de la tierra y así encontrar el emplazamiento exacto de la tumba imperial. Solín queda a cargo de vigilar su cuerpo, y a la menor señal de peligro deberá hacer sonar una campanita que hará volver al espíritu de Kalimán a su cuerpo en la cabaña que sirve como base a la expedición arqueológica. El experimento se lleva a cabo sin incidentes, pero Solín, vencido por las fatigas del día, cae dormido al lado de su señor. El espíritu de Kalimán efectivamente encuentra el emplazamiento de la tumba imperial luego de largos minutos de búsqueda, pero mientras Solín duerme y Kalimán está en trance Mao-Lin se introduce a la cabaña, e invisible se dedica a estudiar los mapas que están abiertos sobre el escritorio de Pio-Sam. En ese momento Solín despierta y la capa mágica de Mao-Lin se mueve permitiendo al niño descubrir la cara de la mujer. Sin embargo Mao-Lin es más rápida que Solín y de un golpe de tajo deja al niño sin sentido. Presintiendo que la inmobilidad de Kalimán es un signo de que está a su merced, Mao-Lin decide atacarlo y acabar de una vez por todas con él y con Solín, y para esto quiebra una lámpara de aceite sobre los leños secos de la cabaña. Con esto produce un incendio, y mientras la muchacha huye la cabaña es presa de las llamas.

Los hombres de Pio-Sam pronto se dan cuenta del incendio, pero no consiguen entrar a la cabaña en llamas. El espíritu de Kalimán está inicialmente muy entretenido con su misión, pero eventualmente se percata de que algo extraño le sucede a su cuerpo. Apenas logra regresar a tiempo antes de morir abrasado, y segundos antes de que la cabaña se desplome sobre él logra salir llevando a Solín en brazos. Minutos después masajes especiales logran despertar al niño, quien informa que el incendio fue causado por una extraña mujer armada con una capa que la hacía invisible. Pio-Sam y Tip-Tap deducen inmediatamente que se trata de Mao-Lin, la hija de Lin-Poo, según ellos una hechicera tan poderosa como su padre. Desde lo alto de una colina Mao-Lin vigila lo que sucede y se asombra de la astucia y valor de Kalimán. Decide continuar vigilando.

Kalimán le informa a Pio-Sam que ha descubierto el emplazamiento de la tumba sagrada y les indica a los trabajadores el sitio donde deberán excavar. Luego de seis horas de intenso trabajo los hombres de Pio-Sam descubren una inmensa puerta de mármol cubierta de inscripciones, la entrada al palacio subterráneo del emperador Pam-Wao. Los esfuerzos iniciales para abrir la pesada puerta son en vano pues el material de la puerta es extremadamente duro y es imposible destruirlo con ninguna de las máquinas que los arqueólogos tienen a su disposición. Usando percepción extrasensorial Kalimán encuentra la manera de abrir la pesada puerta: se hace con un pesado mazo y la golpea fuertemente en un sitio en particular. El efecto es inmediato y casi mágico: el mármol de la puerta se pulveriza instantáneamente, dejando libre el paso a un largo y oscuro túnel que se interna hacia las profundidades de la tierra. Muy emocionados los hombres de Pio-Sam se disponen a entrar, pero Kalimán advierte que en el interior de la gran tumba habrán centenares de trampas; todos tienen que estar preparados a cualquier eventualidad. Con esto, Kalimán, Solín, Pio-Sam y Tip-Tap se adentran por el túnel seguidos de muchos de los trabajadores de la excavación. Mao-Lin ha estado vigilando desde un escondite, y protegida por la túnica mágica que la hace invisible decide también adentrarse hacia el interior del pasadizo subterráneo.

En las paredes del túnel hay inscripciones milenarias y hermosas estatuas labradas en la piedra, pero ante el desconcierto de Solín, Pio-Sam y Tip-Tap el pasadizo subterráneo termina abruptamente frente a una pared de roca maciza. Kalimán sin embargo ya había estado ahí en su forma astral y conoce el camino a seguir, y ante el desconcierto de todos levanta una trampilla en el suelo que deja al descubierto una escalera de piedra que desciende hacia las profundidades. Los expedicionarios inician el descenso y descubren que las paredes de las cuevas por las que transitan están cubiertas de un material extrañamente fosforescente que produce luz e ilumina un paisaje asombroso. Descubren cuevas en todas direcciones formando un extraño laberinto, y en la distancia, las murallas exteriores de los "jardines" de piedra y los edificios exteriores de la gran tumba imperial.

Mao-Lin descubre también la trampilla de acceso al palacio e inmediatamente hace contacto telepático con su padre y lo informa de lo que sucede. Lin-Poo, muy halagado, decide que es tiempo de acabar de una vez por todas con Kalimán para impedir que siga revelándole secretos a Pio-Sam. Mientras que Kalimán y los hombres de Pio-Sam exploran los extraños laberintos intentando encontrar un camino para llegar al palacio subterráneo, Mao-Lin se descubre y hace contacto con uno de los trabajadores de Pio-Sam, quien resulta ser un espía miembro de la secta del "Dragón Negro". El hombre, un dinamitero, tiene acceso a los explosivos del equipo de Pio-Sam y ante las órdenes de Mao-Lin lanza de repente un cartucho de dinamita a la cueva donde están Kalimán y Solín. Cuando la dinamita estalla, el sistema de cuevas se estremece y partes de los muros empiezan a derrumbarse, separando a Kalimán y Solín del resto de la expedición. Pio-Sam y sus hombres logran huir hacia el exterior seguidos por la invisible Mao-Lin, quien decide regresar al palacio de su padre. Cuando se da cuenta que Kalimán y Solín no están entre los sobrevivientes, Pio-Sam organiza una brigada de rescate e intenta desenterrarlos, pero no sabe exactamente dónde están y excava en el lugar equivocado.

El derrumbe separa a Kalimán de Solín. El niño tiene suerte y sobrevive protegido por una oquedad en la roca, pero muchas toneladas de escombros caen sobre el cuerpo de Kalimán quien pesar de eso logra desenterrarse, aunque pronto descubre que no podrá salir por sus propios medios hacia el exterior. Decide hacer un experimento de desdoblamiento corporal para encontrar a Solín, y utilizando su forma astral guía al niño a través del laberinto de túneles hasta afuera. Una vez Solín emerge de la tierra a través de un agujero puede indicar a los hombres de Pio-Sam el sitio donde deben excavar para rescatar a Kalimán. Sin embargo deberán darse prisa, porque la galería donde Kalimán ha quedado atrapado es pequeña y solo tiene aire para pocos minutos más.

Mao-Lin regresa al palacio de Lin-Poo, quien mientras tanto ha ordenado a su gato Neko asesinar a uno de sus mejores artistas acusándolo de infidelidad. El perverso mago observa complacido como sus planes van desarrollándose sin contratiempos y decide que estando Kalimán muerto ha llegado el momento de asesinar también a Pio-Sam, pues según él el arqueólogo ya ha cumplido su cometido de localizar el palacio subterráneo de Pam-Wao; él mismo, Lin-Poo, tomará el mando de la expedición arqueológica y dominará a los hombres de Pio Sam por medio de su magia, el miedo, y la acción de los miembros de la secta del "Dragón Rojo".

Mientras sus hombres trabajan arduamente para desenterrar a Kalimán, el anciano Pio-Sam, exhausto, decide tomar una taza de té vencido por la fatiga. Un mensajero de Lin-Poo llega ante él y le entrega un cofrecillo labrado hermosamente diciéndole que se trata de un regalo de su amo. Pio-Sam, quien de sobra conoce las artimañas del mago, agradece al mensajero pero presintiendo peligro deja el cofrecillo abandonado; no tiene ninguna intención de abrirlo pues teme alguna trampa. Una de las doncellas que trabaja para la excavación descubre el cofrecillo a la vera del camino y curiosa lo abre. Resulta contener una peligrosa serpiente estranguladora, que inmediatamente se enrosca en el cuello de la mujer y termina por ahorcarla. Los hombres de Pio-Sam se dan cuenta de lo que sucede y alcanzan a decapitar a la serpiente con sus machetes, pero para entonces la doncella ha muerto. En ese momento se escucha la risa de Lin-Poo, quien se presenta personalmente ante Pio-Sam y le informa que a partir de ese momento él mismo se hará cargo de la expedición; si no quiere morir, él, Pio-Sam, deberá abandonar el lugar inmediatamente. Pio-Sam se rehusa a obedecer, y Lin-Poo, furioso, hace un pase mágico y una nuve de polvo y tierra se levanta del suelo y envuelve al anciano arqueólogo amenazando con asfixiarlo. Los trabajadores de la expedición observan desde una prudente distancia lo que ocurre, y furiosos y arengados por Tip-Tap se lanzan contra Lin-Poo armados de picos y palas; no permitirán que el mago asesine a su jefe, a quien respetan y obedecen. Atacado por cientos de trabajadores, Lin-Poo no tiene otra alternativa que dejar libre a Pio-Sam y huir, pero jura regresar y tomar venganza.

Mientras tanto, otro grupo de trabajadores ha logrado llegar al sitio donde está Kalimán, a quien encuentran en un estado similar a la muerte: ha realizado un experimento de actus mortis para minimizar su consumo de oxígeno en el reducido espacio donde se encontraba y así les ha dado tiempo a sus salvadores de llegar hasta él.

Lin-Poo regresa furioso a su palacio e inmediatamente ordena al asesino ciego Chan-Tao encaminarse al campamento arqueológico y asesinar a Pio-Sam. Los hombres del anciano arqueólogo descubren al matón cabalgando hacia ellos mucho antes de que éste llegue al campamento e intentan detenerlo con una serie de trampas, pero no lo logran. Chan-Tao consigue llegar, y luego de asesinar a golpes a muchos de los trabajadores de la mina logra llegar ante Pio-Sam. Se dispone a matarlo cuando escucha tras él la voz de Kalimán, quien no está dispuesto a permitir el asesinato. Chan-Tao, sorprendido de ver vivo a Kalimán no tiene más remedio que enfrentarse a él, pero la fortaleza física de Kalimán resulta ser superior a la suya y el gigante ciego termina siendo vencido. Kalimán monta su cuerpo inconsciente sobre un caballo que envía de regreso al palacio de Lin-Poo, advirtiendo así al mago que los hombres de la expedición no están dispuestos a tolerar sus amenazas. Cuando Chan-Tao ya recuperado llega ante la presencia de Lin-Poo, este decide castigarlo severamente por su fracaso y lo lanza a un profundo pozo lleno de sanguijuelas, donde permanecerá muchas horas expuesto a que los voraces animales le chupen la sangre.

Al día siguiente Kalimán y Pio-Sam deciden continuar con las excavaciones, Kalimán dirigiendo a los trabajadores hacia el sitio exacto en el que deberán excavar para rodear los derrumbes. Eventualmente descubren una gran argolla metálica en el piso, aparentemente el cerrojo de otra trampilla para descender aún más por el túnel. Sin embargo no lo es; Kalimán ya ha investigado el lugar en su forma astral y sabe exactamente qué es lo que debe hacer. Luego de ordenarle a los trabajadores apartarse hacia una de las paredes, Kalimán tira fuertemente de la argolla, y al instante pesadas rocas se desploman de detrás de él y un nuevo portón hacia el palacio subterráneo queda al descubierto. Sin embargo aunque los hombres de Pio-Sam arden en deseos de adentrarse por el nuevo pasadizo, Kalimán ordena esperar hasta el día siguiente, según él metales encerrados durante muchos años pueden ser tóxicos para los expedicionarios y es mejor esperar a que la tumba se airee antes de adentrarse en ella.

Pio-Sam estudia mientras tanto nuevos planos dibujados por Kalimán cuando es sorprendido por el mago Lin-Poo. Pio-Sam no teme verdaderamente al mago, pues sabe que lo único que él puede hacerle es matarlo, y el anciano desde muchos años atrás está preparado a morir. Sin embargo, esos no son los planes del mago; habiendo descubierto que Kalimán sigue con vida Lin-Poo ha decidido utilizar al arqueólogo para acabar con él. Con un pase hipnótico se apodera de la voluntad de Pio-Sam, y entregándole un frasco con un extraño veneno ordena al anciano vertirlo en uno de los oídos de Kalimán cuando este duerma. Luego el poderoso mago decide dirigirse a la tumba imperial dejando a Pio-Sam bajo su control hipnótico.

Neko también ha venido al campamento acompañando a su amo, pero cae en una trampa preparada por un grupo de trabajadores de la excavación. Conociendo la peligrosidad del gato asesino, los trabajadores evitan ponerse al alcance de sus uñas envenenadas y deciden acabar con él de una vez por todas ahogándolo en el río. Solín alcanza a ver como la trampa que contiene a Neko es lanzada al río, y el gato, desesperado, empieza a ahogarse. Solín sin embargo no está dispuesto a que un animal sea muerto de esa manera, y salta al río y libera a Neko, quien una vez en la orilla salta sobre uno de sus atacantes, lo mata con sus uñas envenenadas, y luego huye perdiéndose en la noche. Los trabajadores, furiosos con Solín lo devuelven a la cabaña donde está Kalimán, pero Neko queda agradecido por las acciones del niño y desarrolla cierta afinidad para con él.

Más tarde esa noche Kalimán regresa de la excavación y decide descansar por unas horas antes de continuar los trabajos. Cuando se queda dormido, Pio-Sam, bajo el dominio hipnótico de Lin-Poo, se acerca a él y se dispone a vertir el veneno del mago en su oído cuando Solín entra a la cabaña y lo descubre. Pio-Sam, sorprendido, deja caer el frasco de veneno al piso donde se rompe en mil pedazos. Kalimán se despierta con el ruido, pero cuando se ve descubierto Pio-Sam replica que le quería consultar un asunto. Solín, intrigado por las acciones del profesor investiga los restos del frasco quebrado en el piso y descubre que se trataba de un veneno. Sin embargo al igual que Kalimán confía plenamente en el anciano arqueólogo, y sin darle más importancia al asunto se acuesta a dormir. Kalimán, intrigado por lo que Pio-Sam le quiere consultar sale acompañándolo al exterior, y allí los dos hombres discuten los acontecimientos del día. El anciano arqueólogo no se muestra tan sagaz como es su costumbre, y Kalimán teme que pueda estar enfermándose.

Lin-Poo mientras tanto se ha adentrado en secreto por el túnel que fue excavado durante el día intrigado por los nuevos hallazgos que se han hecho. Es descubierto por uno de los guardias que Kalimán dejara vigilando, pero utilizando certeros golpes de karate el mago lo asesina y deja libre el paso. Un segundo guardia da muestras de sospechar que algo anda mal, así que no deseando llamar más la atención Lin-Poo decide regresar a su palacio y proseguir sus investigaciones después. A la salida del túnel, el mago encuentra a Kalimán y Pio-Sam hablando cordialmente, y así se entera de que su plan de hacer asesinar a Kalimán fracasó. Kalimán advierte la presencia del mago por medio de percepción extrasensorial, pero éste logra escapársele de nuevo envuelto en la túnica de la invisibilidad.

Al otro día el cuerpo del guardia asesinado es descubierto por los trabajadores de la excavación, quienes asustados creen que se trata de una maldición. Kalimán no impide que nadie abandone el sitio arqueológico si tiene miedo, pero arenga a los trabajadores a continuar; según él están a punto de realizar algunos de los descubrimientos arqueológicos más importantes de la historia de la China. Animados por las palabras de Kalimán y por el hecho de que éste mirando en los ojos de varios trabajadores los ha desenmascarado como espías de la secta del "Dragón Negro" la mayoría de ellos decide quedarse y se interna por el túnel que habían descubierto el día anterior. Como en ocasiones anteriores el túnel temina en una pared de roca maciza, pero esta vez Kalimán ordena derribarla a golpes de pico.

En el palacio de Lin-Poo, el mago decide terminar con el suplicio de Chan-Tao y lo deja salir del pozo de las sanguijuelas. El mago tiene un nuevo plan para detener los planes de Pio-Sam y acabar con Kalimán. Hace llamar a uno de sus hombres, un oriental alto y fornido llamado Tai-Pei al que hace vestir con ropas idénticas a las que usa Kalimán. Palpando las facciones del nuevo personaje Chan-Tao descubre que Tai-Pei no se parece en absoluto a Kalimán; nadie que lo viera los podría confundir al uno con el otro. Sin embargo Lin-Poo tiene poderes mágicos muy poderosos, y con un pase de magia transforma la cara de Tai-Pei en la de Kalimán. Su misión es adentrarse en la excavación, atacar a Kalimán y matarlo, y luego tomar su lugar entre los hombres de Pio-Sam. Habiendo comprendido su cometido, Tai-Pei, ahora con una cara idéntica a la de Kalimán, se aleja en dirección a la excavación arqueológica. Mientras tanto, en sus habitaciones Mao-Lin toma un baño espumoso. No puede apartar a Kalimán de su mente y lamenta que un hombre tan valeroso tenga que morir.

Solín ha sido encargado de llevar agua a los trabajadores y de vigilar la entrada al túnel principal de la excavación, y así para su sorpresa descubre a "Kalimán", en realidad Tai-Pei, vagando por el exterior a pesar de haberlo visto momentos antes dirigiendo los trabajos en el interior del túnel. Intrigado se dispone a hablar con él, pero en ese momento es interceptado por Neko, quien ha recibido de Lin-Poo la orden de asesinar al niño. Cuando Solín descubre al gato asesino, se acerca a él sin mostrar miedo. Neko se acuerda de que fue salvado horas atrás de morir por el niño, y así a pesar de las órdenes de Lin-Poo decide dejarlo vivir y se aleja escondido entre el follaje. Tai-Pei mientras tanto se ha dado cuenta de la presencia de Solín y decide matarlo. Le lanza su puñal a la espalda, pero yerra el tiro y el arma va a clavarse en un árbol cercano. Asustado, el niño corre hacia el túnel; sabe que algo anda mal y debe ir a dar la alarma. Sin embargo cuando llega ante el verdadero Kalimán termina por callar porque no entiende lo que ha ocurrido y Kalimán está ocupado con los pormenores de la excavación.

Pio-Sam se encuentra con Tai-Pei a la entrada del túnel principal de la excavación, y confundiéndolo con Kalimán intenta consultar con él detalles de un plano que ha descubierto. Tai-Pei sin embargo se muestra rudo y cortante, y deja a Pio-Sam muy extrañado ante la grosería de quien cree es su viejo amigo. Pensativo se interna por el túnel, y allí descubre que muchos de sus trabajadores huyen despavoridos. Preguntándoles lo que sucede se entera que el muro que están intentando demoler parece ser mágico: ante los golpes de pico, el muro parece sangrar. Llega hasta lo más profundo de la excavación donde extrañado descubre que Kalimán ya está ahí. Le pregunta lo que sucede, y Kalimán le explica que sangre humana parece brotar del muro cuando se intenta derribarlo. Los trabajadores de Pio-Sam, temiendo una maldición, se rehusan terminantemente a continuar excavando, pero Kalimán, sabiendo que este es el único camino para llegar a la tumba imperial decide derribar el muro él mismo. Torrentes de sangre llenan el pasadizo, pero Kalimán no se detiene y por fin consigue hacer un orificio hasta el otro lado, donde descubre asombrosas estatuas de piedra de dos antiguos guerreros que lo miran amenazantes. Entra a la nueva sección que ha descubierto y allí descubre la razón por la que la pared sangra: gigantescos jarrones llenos de sangre humana han sido colocados en lo alto de la pared, comunicados por tubos a un complicado sistema de canales que penetran el muro como si fueran venas. Los jarrones y el interior del muro han estado sellados herméticamente durante siglos, conservando así la sangre relativamente fresca. Todo esto es un mecanismo para asustar a posibles profanadores e impedir que la tumba sea excavada. Las estatuas de piedra se desploman sobre Kalimán amenazando con aplastarlo, pero él logra evadirlas. Cuando decide que no hay más peligros, Kalimán permite el paso al resto de los miembros de la expedición y junto con ellos se interna por otro túnel que se adentra a las profundidades de la tierra. Pocos minutos después Tai-Pei descubre el hueco en el muro sangrante y sigue al resto de la expedición.

Kalimán escucha pasos distintos a los de los trabajadores que van con él que parecen seguirlo, y extrañado decide separarse del resto del grupo para investigar. Con esto Tai-Pei es descubierto, y Kalimán descubre estupefacto que alguien idéntico a él lo persigue por los túneles de la tumba imperial. Intenta atrapar al farsante, pero éste logra escabullírsele entre las sombras de los túneles. Kalimán se lanza tras él, pero en ese momento escucha la voz de Solín que lo llama insistentemente. Durante la ausencia de Kalimán, el grupo de trabajadores ha continuado explorando la sección de la tumba en la que se encuentran, y sorprendidos han descubierto entre las sombras lo que parece ser un auténtico ejército de arqueros de piedra. Kalimán, distraído por el nuevo descubrimiento olvida informar a sus amigos acerca de la existencia del impostor. Tip-Tap mientras tanto se adelanta para investigar a los arqueros, y de repente todos ellos lanzan sus flechas contra el grupo de trabajadores matando o hiriendo a muchos de ellos. Kalimán consigue salvar a Solín, Pio-Sam y Tip-Tap de ser atravesados por las flechas, pero muchos de los trabajadores son heridos de muerte. Kalimán se acerca entonces a los arqueros, cuyos cuerpos son de un realismo asombroso. Cuando constata que no hay ninguno de ellos que esté todavía armado, da la señal de continuar por el túnel, el peligro ha sido sorteado. Sin embargo una vez Kalimán y sus hombres se alejan, algunos de los arqueros revelan lo que son en realidad, seres humanos, no estatuas, miembros de la secta del Dragón Negro cuya misión es entorpecer los descubrimientos de Pio-Sam y Kalimán. Cuando los expedicionarios se alejan, los arqueros humanos recogen más flechas y se lanzan tras ellos para volver a atacar.

Más adelante, Kalimán y sus amigos descubren un gong gigantesco colgando del techo del pasadizo. Kalimán lo hace sonar y el estruendo causa un derrumbe que descubre una nueva puerta que los expedicionarios deberán franquear. Cuando Kalimán se acerca para investigarla, los arqueros de Lin-Poo inician su ataque amparados entre las sombras y logran asesinar a más trabajadores. Mientras los arqueros utilizan sus últimas flechas, Kalimán se lanza tras ellos intentando capturarlos. En ese momento vuelve a encontrarse con Tai-Pei, quien esta vez está preparado e inmediatamente se lanza contra su enemigo. Sobreviene una lucha feroz en la que Kalimán es obligado a retroceder ante el ataque de su contrincante. Poco a poco Tai-Pei va llevando a Kalimán hacia un sitio específico, y de repente lo empuja hacia atrás lanzándolo a un profundo pozo que había permanecido oculto entre las sombras y que Kalimán no había visto. Kalimán cae hasta el fondo del pozo, y el impacto que recibe al contacto con el agua lo hace perder el sentido mientras que Tai-Pei, victorioso, se dirige hacia donde están los trabajadores sobrevivientes; ahora está dispuesto a tomar el puesto de su enemigo. Mientras tanto Kalimán, incosciente, es arrastrado hacia las profundidades de la tierra por la corriente de un río subterráneo.

En su propio palacio Lin-Poo se pregunta si sus planes para acabar con Kalimán han tenido éxito: dos aliados suyos, Tai-Pei y el hipnotizado Pio-Sam están cerca de Kalimán, y cualquiera de los dos puede haberlo asesinado ya. Sediento de información, Lin-Poo ordena a su hija Mao-Lin regresar a la excavación, y esta se aleja protegida una vez más por la túnica de la invisibilidad.

Tai-Pei regresa a donde están Solín, Pio-Sam y el resto de la expedición e insiste en abrir él mismo la gigantesca puerta metálica que cierra su paso. Su actitud para con ellos es grosera y arrogante, y desde el primer momento Solín sospecha que puede tratarse del impostor que encontrara horas atrás. Sin embargo no tiene tiempo para informar a nadie de sus sospechas: cuando el falso Kalimán da la espalda a los expedicionarios para intentar abrir la pesada puerta, la orden mental de Lin-Poo en el cerebro de Pio-Sam se activa y el anciano arqueólogo se lanza armado con un cuchillo contra quien él cree es Kalimán. Sorprendido, Tai-Pei no alcanza a reaccionar y es apuñalado en la espalda, desplomándose y muriendo frente a un Solín que lo mira estupefacto. Cuando Pio-Sam cumple la orden de Lin-Poo, el dominio hipnótico que el mago tenía sobre él cesa y el viejo arqueólogo descubre aterrado lo que ha hecho. Todos lo culpan del asesinato de Kalimán, pero en ese momento las facciones del cadáver de Tai-Pei empiezan a recobrar su forma original y tanto Solín como Pio-Sam y Tip-Tap descubren lo que ha estado ocurriendo: la persona que está frente a ellos no es Kalimán, sino un impostor enviado por Lin-Poo.

Pio-Sam, aterrado con lo ocurrido, preocupado por la suerte del verdadero Kalimán y sin saber si él mismo aún está bajo el dominio hipnótico de Lin-Poo decide interrumpir la excavación y enterrar los cadáveres de Tai-Pei y del resto de los trabajadores muertos durante ese día. Solín mientras tanto insiste en buscar a Kalimán, pero la tarea prueba ser extremadamente difícil porque nadie sabe a partir de cuándo fue suplantado por el impostor. Cuando los hombres de Pio-Sam abandonan por fin la tumba, los arqueros de Lin-Poo salen de sus escondites y deciden informar a su amo acerca de lo sucedido. Mao-Lin mientras tanto llega a la excavación, y cubierta por la túnica mágica se entera de la desaparición de Kalimán. Intrigada, también ella, invisible, se une a la búsqueda.

Cuando Lin-Poo recibe de los arqueros la noticia de la muerte de Tai-Pei y la desaparición de Kalimán decide aprovechar la ausencia de éste para atacar a Pio-Sam y arrancarle el control de los trabajadores de la excavación. Chan-Tao lo acompaña, y aunque los hombres de Pio-Sam intentan defender a su jefe, la fuerza bruta del gigante ciego y los poderes mágicos de Lin-Poo prueban ser demasiado poderosos y entre los dos causan una matanza. Pio-Sam no está dispuesto a permitir la muerte de sus hombres, y muy a regañadientes entrega el control de la excavación al mago y a la organización criminal del "Dragón Negro".

Mientras tanto Solín continúa buscando a Kalimán en el laberinto de túneles y cuevas que llevan a la tumba imperial. Mao-Lin encuentra al niño, y descubriéndose ante él le ofrece ayudarlo a encontrar a Kalimán. Solín respeta los poderes mágicos de Mao-Lin y en ese momento tiene poco que perder, así que termina aceptando el ofrecimiento de la mujer, mientras ella, cada vez más atraída por su recuerdo de Kalimán, decide tomar el riesgo que lleva oponerse a los deseos de su padre e intentar salvar la vida de Kalimán. Por medio de la clarividencia encuentra el pozo al que cayó Kalimán y luego le ofrece a Solín la posibilidad de descender lentamente y en plena seguridad por la boca del pozo utilizando la túnica mágica como si fuera una alfombra voladora. Solín decide tomarse el riesgo de morir al lado de su amigo o traicionado por Mao-Lin y salta sobre la túnica mágica que efectivamente lo lleva hasta el fondo del pozo. Allí Solín salta a tierra y Mao-Lin, desde lo alto hace regresar la túnica mágica hacia ella. Luego se aleja entre las sombras, y al llegar al exterior le informa a Lin-Poo que no ha encontrado a Kalimán.

Solín decide seguir el cauce del río subterráneo que encuentra, y eventualmente descubre un grupo de cabezas aparentemente sin cuerpos que salen de la tierra. Las cabezas dan muestras de estar vivas y lanzan vituperios contra Solín, quien huye aterrado. En su carrera tropieza con un cuerpo que resulta ser el de Kalimán, quien aún permanece sin sentido. Utilizando los conocimientos médicos que ha aprendido de Kalimán, Solín logra hacer reaccionar a su amigo.

Lin-Poo mientras tanto decide franquear la gigantesca puerta metálica que Tai-Pei no pudo abrir, y cuando lo hace acompañado de Mao-Lin, Chan-Tao, Pio-Sam, Tip-Tap y muchos de los trabajadores de la excavación descubre una caverna gigantesca en la que un ejército completo de guerreros chinos de piedra parece vigilarlo entre sarcófagos y armas esparcidas por doquier. Pio-Sam se muestra extremadamente impresionado por el realismo de las obras de arte que descubre, pero a Lin-Poo le interesa poco el arte y luego de destruir varias de las estatuas sin motivo aparente se da a la tarea de buscar los tesoros ocultos en la tumba. Eventualmente encuentra la sala mortuoria de la tumba, y cuando abre sus puertas todos descubren maravillados una estatua gigantesca del emperador Pam-Wao, el Iluminado, cubierta de joyas. En las manos de la estatua Lin-Poo descubre el primero de los tesoros mágicos que contiene la tumba, los ojos de jade que permiten mirar a través de las paredes. Lin-Poo se apodera de ellos y se los entrega a Mao-Lin, y luego ordena a sus hombres empezar a desmontar las joyas que cubren la estatua. Pio-Sam y Tip-Tap observan aterrados como una obra de arte de valor incalculable es destruída, y Tip-Tap, enfurecido, decide tomar acción para impedir más saqueos. Mientras los hombres de Lin-Poo están distraidos, Tip-Tap se escabulle hacia la salida y se dirige al sitio donde se guarda la dinamita para las obras de la excavación. Su intención es causar un derrumbe que los entierre a todos dentro de la tumba imperial: a él y a Pio-Sam no les importa morir, y así impedirán que la tumba continúe siendo saqueada. Sin embargo Tip-Tap no tiene éxito en su objetivo: es descubierto antes de tiempo por uno de los agentes de Lin-Poo quien se lanza contra él y lo golpea salvajemente. Tip-Tap no es un buen luchador y sucumbe muy mal herido ante la paliza que recibe. Su atacante, creyéndolo muerto, lo deja abandonado en una de las grutas a la entrada de la tumba.

Mientras tanto Kalimán y Solín examinan las extrañas cabezas y descubren que se trata de hombres normales cuyos cuerpos están completamente enterrados. Kalimán intenta desenterrar a uno de ellos, pero el hombre se debate furiosamente. De repente un extraño anciano vestido de harapos surge de entre las sombras acompañado de dos perros gigantescos. Dice llamarse Yii-Tang, "el que castiga", e informa a Kalimán que los hombres enterrados son profanadores de tumbas que están siendo castigados. Kalimán no acepta que ningún hombre sea torturado e insiste en desenterrar a los prisioneros. Yii-Tang responde lanzando sorpresivamente un puñado de un extraño polvo venenoso contra ellos que inmediatamente los hace perder el sentido. Horas después Kalimán y Solín despiertan y descubren que también ellos han sido enterrados y solo sus cabezas sobresalen del suelo. Intentan desenterrarse, pero para amedrentarlos Yii-Tang lanza a sus perros contra dos de sus otros prisioneros y los animales destrozan y devoran sus cabezas. Luego, el anciano se aleja dejando a los perros vigilando.

Kalimán no está dispuesto a permanecer prisionero del extraño anciano y procede a hipnotizar a los dos perros para hacerlos dormir. Luego se desentierra él mismo, y cuando Yii-Tang regresa alertado por los gritos de los demás prisioneros, Kalimán se lanza contra él hipnotizándolo también y haciéndole creer que un tridente que lleva se convierte en una soga que lo aprisiona. Teniendo al anciano y a los perros inmovilizados Kalimán procede a desenterrar a Solín y al resto de los prisioneros y luego se aleja por una de las cavernas. Cuando Yii-Tang se libera de los efectos de la hipnosis lanza sus perros contra Kalimán y Solín, quienes logran eludirlos sin mayores dificultades. Los antiguos prisioneros de Yii-Tang se dan cuenta sin embargo que enviando a los perros tras Kalimán el anciano ha quedado a su merced, así que furiosos lo matan a pedradas.

Kalimán y Solín regresan al río subterráneo y caminan contra la corriente buscando el pozo por el que ambos llegaron hasta ahí. De repente Kalimán siente una corriente de aire, e investigando descubre una serie de túneles que parecen conducir hacia arriba. Decide internarse por ellos, pero a medida que asciende la corriente de aire se va intensificando hasta que en un momento dado Solín pierde pie y es arrastrado por el viento a través de un largo túnel hacia arriba dando tumbos y golpeándose contra las paredes. Kalimán no está dispuesto a dejar perder a su amigo, así que también él se deja arrastrar por el viento huracanado y sigue la misma suerte que Solín. Ambos pierden el sentido en consecuencia a los golpes recibidos en las paredes de los túneles, y eventualmente son depositados en una gruta que resulta estar infestada de serpientes. Sorprendidas de que seres humanos hayan podido llegar hasta allí, las serpientes deciden hacer a Kalimán y Solín prisioneros y llevarlos ante su jefa, una Reina Cobra de muchos metros de longitud. Kalimán recupera el sentido poco antes de ser mordido por las serpientes, y pronto advierte que se las está viendo con seres de alta inteligencia. Utilizando el lenguaje de las fieras se comunica con la Reina Cobra y la desafía a pelear por su vida. La gigantesca serpiente acepta, y así sobreviene una feroz lucha en la que Kalimán logra salir vencedor. Para entonces también Solín ha recuperado el sentido, y Kalimán le ordena a la Reina Cobra guiarlos a ambos hacia el exterior.

Mao-Lin mientras tanto utiliza el poder mágico de los ojos de jade para mirar a través de los túneles de la tumba subterránea y descubrir el sitio donde se encuentra el segundo de los tesoros de Pam-Wao: una espada mágica que puede ser blandida con el pensamiento y que lo corta absolutamente todo. Lin-Poo tiene algunos problemas para hacerse con la espada porque según la leyenda para ser su dueño primero hay que dominarla, pero eventualmente consigue su objetivo y le demuestra su poder a Mao-Lin y Chan-Tao destazando a varios de los hombres de Pio-San moviendo la espada con el poder de su mente. Cuando la demostración termina Lin-Poo y Mao-Lin, cansados por el ajetreo del día deciden regresar a su palacio para descansar mientras que Chan-Tao se queda en la excavación dirigiendo la continuación del saqueo.

La Reina Cobra guía a Kalimán y a Solín hasta un lugar que ya conocen, los túneles a la entrada de la tumba imperial. Poco después de que la serpiente se ha despedido Kalimán descubre el cuerpo malherido de Tip-Tap, quien a pesar de la golpiza recibida aún está con vida y logra relatar a Kalimán lo que ha estado sucediendo. Kalimán utiliza sus conocimientos médicos para curar a su amigo, y luego siguiendo sus indicaciones y teniendo buen cuidado de no ser descubierto por Chan-Tao se dirige al sitio donde está Pio-Sam. Eventualmente logra entrevistarse brevemente con el viejo arqueólogo y le pide que soporte su suplicio con paciencia: ha llegado el momento del contraataque y Kalimán ha decidido llevar la lucha al palacio de su enemigo. Diciendo esto él y Solín se alejan mientras Pio-Sam y Tip-Tap se quedan junto al resto de los trabajadores de la excavación.

Cuando Kalimán y Solín llegan al palacio de Lin-Poo, Kalimán le ordena a Solín esperarlo oculto en los jardines mientras él se dirige a las habitaciones del mago. Sin embargo el palacio de Lin-Poo está lleno de trampas, y al cruzar por un salón de piso de "ruiseñor", los tablones chirrean y Kalimán termina por delatar su presencia. Cuando llega a la habitación del mago, él lo está esperando armado de la espada mágica. Sobreviene una feroz batalla entre los dos hombres en la que Kalimán constata sorprendido que Lin-Poo puede atacarlo utilizando una espada que obedece sus órdenes mentales. Mao-Lin escucha el ruido de la batalla y se acerca curiosa, descubriendo emocionada que Kalimán sigue con vida. Kalimán pronto se da cuenta que lleva las de perder, y sabiéndose sin otra alternativa decide dejarse caer por una ventana desde lo alto de la torre donde se encuentra la habitación de Lin-Poo a un fozo con agua que corre alrededor del palacio. Lin-Poo, furioso, ordena a los guardias del piso inferior buscar y matar a su enemigo, pero Kalimán logra burlarlos. Mao-Lin mientras tanto desciende las escaleras y decide intervenir a favor de Kalimán, de quien está intensamente enamorada. Con un truco engaña a los guardias de Lin-Poo, y cuando estos están distraídos encuentra a Kalimán y le ofrece esconderlo en sus propias habitaciones. Kalimán, herido tras los embates de la espada mágica no tiene más remedio que aceptar la ayuda de la muchacha y acepta su ofrecimiento.

Solín mientras tanto es descubierto en los jardines por el gato Neko, quien resulta tener poderes mentales muy desarrollados. Para su sorpresa, Solín pronto se ve hipnotizado por el gato, quien le ordena seguirlo hacia los sótanos del palacio. Allí Neko lo lleva a un sitio habitado por centenares de gatos de los que Neko es el jefe. El animal no se decide a hacerle daño a su prisionero, pero lo mantiene hipnotizado impidiéndole que intente escapar.

Mao-Lin mientras tanto cura las heridas de Kalimán con ungüentos mágicos y le propone un pacto: si acepta su amor, ella se convertirá en su aliada para vencer a su ambicioso padre. Kalimán no entiende verdaderamente el proceder de la muchacha, así que ella explica que Lin-Poo derrocó a su vez a su propio padre y a su abuelo, y así se hizo con los secretos mágicos que ellos poseían; según ella traiciones de los hijos a sus padres son en su familia una especie de tradición. A medida que avanza la noche Kalimán descubre que Mao-Lin es una mujer extremadamente ambiciosa que solo sueña con el poder y decide no aliarse con ella, aunque no duda en disfrutar de su amor. Cuando preocupado por la suerte de Solín Kalimán empieza a dar señales de querer irse, Mao-Lin pone un narcótico en su bebida y Kalimán cae en lo que parece ser un profundo y reparador sueño.

Lin-Poo mientras tanto decide localizar a su enemigo por medio de percepción extrasensorial y para su sorpresa lo descubre en las habitaciones de su hija. Furioso por la traición irrumpe en las habitaciones de Mao-Lin, pero la encuentra aparentemente sola: Kalimán no había sido engañado con el narcótico, y aprovechando un descuido de Mao-Lin roba los ojos de jade y se escabulle de las habitaciones de la muchacha antes de la llegada del mago. Tanto Mao-Lin como Lin-Poo quedan muy desconcertados, y cuando Mao-Lin descubre la ausencia de los ojos de jade se da cuenta que nunca podrá convertir a Kalimán en su aliado. Furiosa se cubre con la túnica mágica y sale en su persecución dispuesta a matarlo.

Al mismo tiempo, en la excavación Pio-Sam y Tip Tap deciden causar una explosión con dinamita que clausure de una vez por todas la entrada a la tumba imperial para impedir así que el intenso saqueo siga llevándose a cabo. Tip-Tap consigue sacar la dinamita de donde se guarda, pero cuando Pio-Sam enciende la mecha es escuchado por el gigante Chan-Tao quien logra impedir la explosión. Sin embargo el gigante ciego nunca descubre a los causantes del atentado, y Pio-Sam y Tip-Tap logran escabullírsele.

Kalimán mientras tanto busca a Solín en los jardines y descubre su desaparición. Siguiendo las huellas del niño baja a los sótanos del palacio en su busca, y utilizando los ojos de jade termina encontrándolo en un túnel secreto hipnotizado, completamente inmóvil y vigilado por centenares de gatos. Logra llegar junto a él, pero Neko lo amenaza con lanzar a todos los gatos contra él, algo contra lo que Kalimán no podría defenderse. Kalimán reta entonces a Neko a una pelea de fuerza mental; el ganador se llevará a Solín. Avanza amenazante contra el gato, y Neko al sentir la fuerza hipnótica de Kalimán advierte que nunca podrá vencerlo.

La lucha mental nunca llega a llevarse a cabo: un gato vigía anuncia que Lin-Poo ha entrado a los sótanos habiendo descubierto a Kalimán una vez más por medio de su percepción extrasensorial. Kalimán logra esconderse entre las sombras, sorprender a Lin-Poo y hacerlo soltar la espada mágica, pero Neko no está dispuesto a que su amo sea capturado y lanza a los cientos de gatos que comanda contra su enemigo. La pelea que sobreviene es feroz, y Kalimán lleva las de perder enfrentado a centenares de gatos y a un Lin-Poo armado con la espada mágica. Está a punto de ser vencido cuando Mao-Lin, que había seguido a su padre, vuelve a intervenir en su ayuda. La muchacha espera a que Kalimán se sitúe en un sitio específico, y en el momento apropiado abre una trampilla en el piso que hace caer a Kalimán a un profundo foso separándolo de sus enemigos. Lin-Poo no se explica lo que puede haber ocurrido, y furioso se lanza en busca del cómplice que ha ayudado a Kalimán. Mao-Lin sin embargo está cubierta con la túnica mágica y Lin-Poo no llega a descubrirla.

La trampilla por la que Kalimán ha caído es un acceso a los acueductos del palacio, y Kalimán pronto se descubre atrapado en un tanque de agua vacío y cerrado por una puerta enmohecida. Lin-Poo conoce bien los recovecos de su castillo y sabe a dónde cayó Kalimán, y acompañado de tres de sus hombres se lanza tras él. Los esbirros del mago fuerzan la puerta del tanque, pero cuando entran son atacados por Kalimán quien los vence fácilmente. Cuando Lin-Poo intenta entrar a su vez al tanque Kalimán lo desarma de un golpe de tajo y lo agarra de la garganta, pero el mago logra sorprenderlo utilizando poderes hipnóticos que momentáneamente le hacen creer que se ha convertido en un ser monstruoso. Lin-Poo logra escabullirse y salir del tanque de agua, pero pierde la espada mágica. Kalimán la recoge y se lanza tras él, pero Lin-Poo logra llegar al sitio que controla los volúmenes de agua de los acueductos. Allí abre una serie de compuertas y provoca una gigantesca inundación. Las masas de agua ahogan a muchos de sus guardias y atrapan a Kalimán en uno de los túneles. Eventualmente el agua llega también al sitio donde están Neko, Solín y los gatos, y muchos de los animales perecen ahogados. Neko sin embargo logra salvar la vida de Solín ordenándole telepáticamente subir por una serie de pasadizos que lo ponen a salvo.

Kalimán se salva de morir ahogado utilizando la espada mágica y cortando las piedras que forman las paredes del túnel en el que está atrapado. Con el arma mágica y además los ojos de jade logra abrirse camino hasta el sitio donde viera a Solín por última vez, pero cuando llega allí descubre que tanto el niño como los gatos han desaparecido.

Cuando Lin-Poo sale de los sótanos descubre a Mao-Lin observando lo que sucede. Viendo a su hija ahí recuerda el incidente en la habitación de la muchacha y deduce súbitamente la verdad: ella es la misteriosa cómplice que salvó a Kalimán de caer en sus manos. Por medio del hipnotismo y leyendo en la mente de su hija confirma sus sospechas. Furioso ordena que Mao-Lin sea llevada a la sala de tormentos del castillo, donde la muchacha es colgada de las manos de grilletes empotrados en el techo. Utilizando un hierro candente, Lin-Poo en persona marca a su hija en el pecho con un símbolo que significa traición. El dolor hace perder el sentido a la muchacha, y Lin-Poo decide matarla lentamente utilizando un antiguo método chino: cubrirla gota a gota con cera líquida hasta que muera asfixiada.

Al mismo tiempo, en la tumba imperial Chan-Tao descubre por medio del tacto y el oído que una de las paredes del palacio subterráneo esconde un nuevo salón secreto. Con un golpe de karate el gigante ciego destruye la pared, y a tientas encuentra uno más de los tesoros de la tumba de Pam-Wao: el caballo de Pekín, una valiosísima joya de oro macizo del tamaño de un caballo natural. Pio-Sam y Tip-Tap se encuentran en los alrededores y son testigos de lo que sucede, y Pio-Sam le revela a su ayudante que el caballo de Pekín es también mágico: puede cobrar vida y cabalgar a velocidades extraordinarias sin agotarse nunca, pero solamente puede ser montado por una persona de corazón puro. En ese momento el caballo parece cobrar vida, y aunque Chan-Tao intenta montarlo el caballo se debate ferozmente. Eventualmente el gigante ciego tiene que desistir de sus propósitos y decide regresar al castillo de Lin-Poo a informar al mago de su descubrimiento. Cuando Chan-Tao se va, Pio-Sam y Tip-Tap salen de su escondite y se acercan al caballo, que poco a poco vuelve a quedar inmóvil; tampoco ellos son dignos de montarlo. Viéndose libres de la vigilancia de Chan-Tao y sabiendo que también este tesoro será robado y tal vez destruído por Lin-Poo, Tip-Tap decide unirsele a Kalimán en el palacio de Lin-Poo e informarlo de lo que sucede y ayudarlo en su lucha.

En los sótanos del palacio del mago el agua ha empezado a retroceder y Kalimán descubre de pronto a un gato que lo vigila. Mientras el animal corre a dar la voz de alarma, Kalimán consigue seguirlo y así descubre el sitio a donde Neko ha llevado a Solín. La mayoría de los gatos asesinos han sobrevivido las inundaciones, y cuando Kalimán se les acerca saltan sobre él. Sin embargo esta vez Kalimán esta armado con la espada mágica, y aunque intenta no hacerles daño tiene más éxito en mantenerlos a raya. Decide intentar rescatar a Solín sin masacrar a los gatos y ante la sorpresa de Neko salta a un foso que todavía contiene agua y a donde los animales no se deciden a seguirlo. Para capturar la atención de Neko lanza la espada mágica hacia una pared cercana donde ésta queda empotrada. Momentáneamente distraído, Neko pronto siente la fuerza hipnótica de Kalimán que se apodera de su voluntad obligándolo a dormir y rompiendo su influencia sobre Solín, quien cae desmayado. Kalimán logra impedir el ataque del resto de los gatos amenazando de muerte a Neko, y luego de salir del agua se apodera de Solín y huye con él por los sótanos.

El gigante ciego Chan-Tao llega poco después al castillo e informa a su amo del descubrimiento del caballo de Pekín, pero aunque éste se alegra amonesta al gigante diciendo que no tenía derecho de buscar una joya así por su propia cuenta. Poco después Lin-Poo decide regresar a los sótanos a buscar su espada mágica, encontrándola fácilmente empotrada en un muro. Kalimán vigila desde las sombras, y contrariado es testigo de cómo el mago la recupera. Lin-Poo organiza entonces una búsqueda minuciosa del cadáver de Kalimán, a quien cree ahogado, pero cuando después de muchas horas de búsqueda constata que no puede encontrar el cuerpo empieza a sospechar que su enemigo pudiera haberse salvado. Molesto con su fracaso el mago decide regresar a la cámara de torturas para monitorear el estado de su hija Mao-Lin. En los sótanos Solín sigue sin recuperar el sentido, y así Kalimán decide dejarlo bien protegido en una de las zonas más oscuras de los sótanos mientras él mismo inicia su plan de contraataque.

Cuando Kalimán sale por fin al exterior descubre que Mao-Lin está siendo atormentada, pero la cámara donde está prisionera está bien vigilada y así Kalimán decide atacar a Lin-Poo antes de liberarla a ella. Oculto en las sombras espera a que su enemigo suba a sus habitaciones y allí lo sorprende en su lecho. Sin darle tiempo a reaccionar o a utilizar la espada mágica utiliza su cerbatana de dardos somníferos contra Lin-Poo, quien inmediatamente cae aletargado a sus pies. Chan-Tao vigila cerca, escucha ruidos en la habitación de su amo y se acerca a investigar, pero Kalimán logra engañarlo imitando la voz de Lin-Poo a la perfección. Cuando el gigante ciego se aleja, Kalimán sale por una ventana para eludir a la guardia dejando el cuerpo de Lin-Poo sobre el lecho. Al mismo tiempo Tip-Tap llega al castillo y logra entrar sin ser visto por los guardias.

Algo más tarde Neko regresa de sus correrías nocturnas y utiliza también una ventana para entrar a las habitaciones de su amo. Descubre sorprendido a Lin-Poo aparentemente muerto, y maullando incesantemente logra alertar a la guardia y a Chan-Tao de lo sucedido. Solo él descubre el dardo somnífero en la frente de su amo, y así asume que ha sido Kalimán quien lo ha asesinado. Furioso decide perseguirlo, y olfateando en el aire pronto descubre su rastro y lo persigue a través de los techos del palacio.

Kalimán decide mientras tanto liberar a Mao-Lin, y con alguna dificultad logra eludir la guardia e introducirse a la cámara de tormentos sin ser visto. Revive a la maltratada muchacha despojándola de la capa de cera que la cubre, pero cuando se dispone a liberarla de sus grilletes es atacado por Neko, quien lo ha descubierto y se lanza contra él para clavarle sus uñas envenenadas. Un grito de Mao-Lin alerta a Kalimán del peligro, y así éste logra atrapar al gato y enjaularlo antes de que pueda hacer daño. Los incesantes maullidos del animal alertan a los guardias, quienes acaban de enterarse de la muerte de Lin-Poo y comentan en voz alta lo sucedido. Kalimán intenta engañarlos haciéndose pasar por el verdugo de la cámara de tormentos, pero Mao-Lin, creyendo que Kalimán realmente ha asesinado a su padre decide delatarlo. Sobreviene una lucha feroz entre Kalimán y el grupo de guardias en la que Kalimán logra salir vencedor y huir, pero no tiene tiempo de explicar a Mao-Lin la verdad de lo que ha sucedido. Habiendo muerto Lin-Poo Mao-Lin se convierte en la dueña del palacio, y así la muchacha convence a la guardia de que la liberen de sus ataduras. También Neko es puesto en libertad. Furiosos, ambos se lanzan en persecución de Kalimán, Mao-Lin protegida por la túnica de la invisibilidad.

Chan-Tao también persigue al supuesto asesino de Lin-Poo, y utilizando su poderoso olfato pronto descubre el rastro de alguien que no pertenece a la guardia normal del castillo. Ese alguien resulta ser Tip-Tap, y cuando por fin lo encuentra el luchador ciego se lanza contra él para asesinarlo. Coincidencialmente Kalimán se encuentra cerca y logra intervenir y vencer a Chan-Tao, con lo que Tip-Tap es liberado. Con infinidad de precauciones y ahora acompañado por Tip-Tap Kalimán regresa a las habitaciones de Lin-Poo, carga con su cuerpo y lo lleva a otra parte del castillo, una habitación llena de esqueletos donde condenados a muerte eran ajusticiados. Deposita el cuerpo de Lin-Poo en un ataúd, y luego procede a informar a Tip-Tap de sus planes para contraatacar, mismos en los que el fiel sirviente chino tendrá un papel determinante.

Sin embargo antes de llevar a cabo sus planes Kalimán decide ir a los sótanos a recoger a Solín, pues le preocupa haberlo tenido que dejar solo y sin sentido. Deja a Tip-Tap haciendo preparativos en la habitación de los muertos y vuelve a internarse por los corredores. Neko mientras tanto ha localizado su rastro, pero cuando por fin está frente a él Kalimán utiliza su fuerza mental, hipnotiza al animal y le hace ver imágenes falsas; mientras Neko persigue a una imagen que no existe Kalimán logra escabullirse. Al mismo tiempo otro grupo de gatos descubre el cuerpo de Solín y por medio de la telepatía informan a su jefe. Neko sabe que Solín es el medio para dominar a Kalimán, regresa a donde está el niño y cuando está frente a él vuelve a someterlo a su dominio hipnótico.

En sus correrías por los pasadizos del castillo Kalimán se encuentra varias veces con Mao-Lin, quien siempre lo ataca con la intención de vengar la muerte de su padre. Una y otra vez Kalimán intenta explicarle que Lin-Poo vive aún, pero la muchacha no está dispuesta a escuchar. Kalimán termina por dejarla escapar, esperando que su actitud cambie cuando se percate de que Lin-Poo vive. También Chan-Tao se cruza con Kalimán, pero este vuelve a vencerlo en lucha cuerpo a cuerpo. Al final de cuentas es Neko quien logra capturar a Kalimán, amenazándolo con asesinar a Solín si no se entrega y forzando su rendición.

Mao-Lin es partidaria de matar inmediatamente a Kalimán, pero éste le dice que si lo hace Lin-Poo morirá definitivamente. Después de muchos intentos logra intrigar a sus enemigos con sus palabras, y así guía a Mao-Lin, Chan-Tao y Neko a la cámara de los muertos asegurándoles que Lin-Poo pronto despertará. Cuando entran a la habitación descubren asombrados que el cuerpo de Lin-Poo cuelga de una viga, aparentemente ahorcado. Tip-Tap se ha escondido entre las vigas del techo y observa interesado los acontecimientos que suceden debajo, pero Kalimán lo contacta telepáticamente y le ordena regresar con Pio-Sam a las excavaciones para preparar la segunda parte de su plan. Tip-Tap obedece, sale del castillo por una ventana y eludiendo de nuevo la guardia se pierde en la noche rumbo al campamento arqueológico.

Kalimán sigue insistiendo en que puede revivir a Lin-Poo, pero solo si Mao-Lin, Chan-Tao y Neko aceptan sus condiciones, la principal de las cuales es que Neko haga traer a Solín a su presencia y lo libere de su dominio hipnótico. Mao-Lin decide creerle a Kalimán y ordena al gato obedecer, y pocos minutos después Solín es llevado ante Kalimán y liberado. Kalimán rompe entonces sus propias ataduras, pero cuando Chan-Tao intenta lanzarse sobre él Mao-Lin lo detiene; si Kalimán es atacado Lin-Poo nunca revivirá. Para ganar tiempo Kalimán decide hacerle un regalo a Mao-Lin: los ojos de jade que le robara después de la noche que pasara en su habitación. Mao-Lin realmente no sabe que pensar, y cada vez se siente más enamorada de Kalimán, quien con todas estas maniobras hace tiempo esperando que el efecto de los dardos somníferos cese. Cuando faltan pocos segundos para que se cumplan seis horas desde el ataque a Lin-Poo, Kalimán hace una serie de pases supuestamente mágicos y Lin-Poo, quien no cuelga del cuello sino de los hombros, recupera el conocimiento.

Al mismo tiempo Tip-Tap llega al campamento arqueológico y sin perder tiempo busca a Pio-Sam y le da las instrucciones que enviara Kalimán: todos los trabajadores de la excavación deberán darse a la tarea de elaborar centenares de antorchas y deberán colocarlas en las manos de los centenares de estatuas de guerreros de la tumba milenaria. Ni Tip-Tap ni Pio-Sam comprenden la razón de ser de esta orden, pero deciden obedecer sin preguntar.

Cuando Lin-Poo recupera el sentido se encuentra en una posición ridícula, colgado de los hombros de una viga en una habitación repleta de cadáveres. Kalimán es el dueño de la situación y le ofrece al mago un acuerdo: si renuncia a continuar con el saqueo de la tumba imperial, Kalimán se abstendrá de perseguirlo. Lin-Poo se rehusa a aceptar el trato y ordena a sus hombres atacar a Kalimán inmediatamente. Uno de ellos lanza una lanza contra Kalimán, pero este logra atraparla en pleno vuelo. La situación se va deteriorando poco a poco, y cuando Kalimán se da cuenta que Chan-Tao, los hombres de Lin-Poo y Neko se disponen a atacar decide escapar para evitar volver a caer prisionero. Para distraer la atención de sus enemigos lanza la lanza hacia Lin-Poo, y con una puntería asombrosa corta la soga que sostiene al mago del techo. Chan-Tao no tiene más remedio que intentar salvar a su amo de estrellarse contra el suelo, y Kalimán y Solín aprovechan la confusión que sobreviene para escapar hacia las torres del castillo. Neko se da cuenta de la maniobra y furioso se lanza tras ellos. Cuando llegan a lo alto de una de las torres, Kalimán salta hacia el foso de agua que rodea el castillo burlando la persecución de la guardia. Solín se dispone a seguirlo, pero el gato Neko es más rápido que el niño y antes de que Solín pueda saltar vuelve a hacerse dueño de su voluntad. Desde el foso Kalimán se da cuenta de que Solín ha vuelto a ser capturado pero no puede hacer nada para evitarlo, y muy a su pesar decide regresar al campamento arqueológico solo.

Pio-Sam y Tip Tap se alegran grandemente al ver regresar a su amigo, pero pronto pierden su optimismo cuando éste les dice que Lin-Poo aún vive y se dispone a contraatacar. Kalimán ordena entonces buscar dos cuerdas largas que utilizará para atacar a las tropas de Lin-Poo. Algo más tarde Tip-Tap le revela la existencia del caballo de Pekín, pero aunque Kalimán entra a la tumba a inspeccionarlo no hace ningún intento por montarlo.

Lin-Poo mientras tanto ha ordenado a sus hombres atacar a los trabajadores de la excavación para someterlos de nuevo y continuar con el saqueo de la tumba imperial. Todos los aliados del mago, incluídos Chan-Tao, Mao-Lin y Neko hacen parte del grupo de hombres al mando del mago que sale del castillo dirigiéndose al sitio de la excavación. Solín ha sido atado a una lanza, y utilizando su fuerza descomunal Chan-Tao lo blande por el aire como si fuera un escudo protector. En el campamento, Kalimán y los hombres de Pio-Sam esperan el embate de las tropas enemigas. Lin-Poo, Neko y Mao-Lin se apostan en una colina cercana para observar el desarrollo de la batalla, mientras los miembros de la secta del "Dragón Negro" se lanzan al ataque. La primera de las defensas de Kalimán son las cuerdas que había pedido y que ha amarrado pocos centímetros sobre el suelo a la entrada del valle. Los caballos de las huestes enemigas no las ven, y así sus patas se enredan ellas y muchos caballos caen a tierra unos sobre otros. Caídos en tierra, los hombres de Lin-Poo son presa fácil de una lluvia de piedras que los trabajadores de Pio-Sam lanzan sobre ellos. Eventualmente tienen que retroceder, ante la furia de un Lin-Poo que los observa desde la colina.

Neko salta de entre los brazos de su amo a tierra y decide continuar observando desde un lugar menos expuesto. Lin-Poo ordena al gigante Chan-Tao ponerse a la vista de Kalimán y amenazar la vida de Solín: si Kalimán y los trabajadores de Pio-Sam no se rinden, Solín será asesinado. A pesar de las amenazas Kalimán se rehusa a darse por vencido y muy enfadado informa a Lin-Poo que si mata a Solín nada lo salvará de su furia vengadora. A pesar de eso Lin-Poo ordena a Chan-Tao dar muerte a Solín, y el gigante ciego lanza al muchacho, todavía atado a la lanza, desde la colina donde está emplazado por un desfiladero hacia una muerte segura. Kalimán sin embargo ha logrado acercarse al fondo del desfiladero y dando un salto espectacular logra rescatar a Solín de su caída mortal. Lin-Poo descubre que sólo él mismo tiene alguna posibilidad de vencer a Kalimán utilizando la magia que domina, y muy a su pesar decide retar a su enemigo a un combate mano a mano. Kalimán acepta el reto, y mientras Lin-Poo baja lentamente al valle montado en su caballo los dos ejércitos cesan las hostilidades y se dedican a observar a los dos contrincantes.

Lin-Poo se lanza a pleno galope contra Kalimán, pero a medio camino aparenta transformarse en un dragón gigantesco. Kalimán reconoce la maniobra de su enemigo por lo que es, un acto de hipnotismo, pero no puede evitar ser dominado por la ilusión mental. A pesar de esto logra contraatacar lanzando su cuerpo contra el caballo de Lin-Poo y haciéndole perder el equilibrio. El caballo se derriba a tierra y Lin-Poo rueda por el suelo, lo que lo obliga a suspender su experimento de hipnotismo. Temblando de pies a cabeza y aparentando estar vencido el asiático espera a que Kalimán se le acerque, y cuando lo tiene a su alcance saca de entre sus ropas una bolsa con un extraño polvo que lanza a la cara de Kalimán. Los polvos son mágicos, e instantáneamente Kalimán siente su efecto: su vista se nubla y termina encegueciéndose. Lin-Poo, burlón, se apodera de una espada y se lanza al ataque esperando vencer a su enemigo fácilmente. Sin embargo Kalimán no piensa darse por vencido, y utilizando su sentido del oído logra escabullírsele al mago una y otra vez. Lin-Poo pronto deduce que debe contener la respiración para evitar revelar su posición a su enemigo, con lo que Kalimán queda finalmente a su merced. Sin embargo justo antes de que Lin-Poo pueda darle el golpe de gracia Mao-Lin interviene de nuevo a favor de Kalimán y lanza sobre él su túnica invisible. Lin-Poo, paralizado por la sorpresa tarda unos instantes en comprender lo que ocurre, y en ese tiempo tanto Kalimán como Mao-Lin se lanzan a la fuga, ella ahora sin contar con la protección de la túnica mágica. Lin-Poo, furioso por la nueva traición de su hija lanza a algunos de sus hombres contra ella, mientras el grueso de su ejército ataca a los trabajadores de Pio-Sam que pronto son dominados.

Kalimán localiza a Solín guiándose por la voz de su amigo y luego de cubrirlo también a él con la túnica de la invisibilidad se escabulle con él hacia la entrada de la tumba imperial; la idea que tiene es buscar en su interior objetos mágicos como la máscara de marfil que podrían llegar a curarlo de su ceguera. Al mismo tiempo Lin-Poo ordena al gigante Chan-Tao localizar de una vez por todas a Kalimán: siendo ciego, el efecto de la túnica de la invisibilidad es inconsecuente para el luchador. A pesar de esto también en esta ocasión es Neko quien termina por encontrar a Kalimán, aunque una treta de Solín, lanzar una piedra a una pared distante, logra confundir al animal y permitir que los dos amigos escapen. Al mismo tiempo Mao-Lin es capturada por uno de los hombres de Lin-Poo y llevada a la presencia del mago. Lin-Poo tiene todas las intenciones de matarla, pero en ese momento tiene cosas más importantes que hacer y se contenta con encarcelarla.

Kalimán, quien había estado en la tumba imperial días antes en su forma astral sabe exactamente hacia donde dirigirse a pesar de su ceguera, y pronto llega a un extraño salón cubierto con caracteres chinos. Cuando Solín le describe el lugar, Kalimán se percata de que ha llegado al lugar que buscaba. Mientras se acomoda en posición de loto para iniciar el proceso de curación ordena a Solín utilizar la túnica mágica para llegar a la excavación sin ser visto, buscar a Pio Sam y a Tip-Tap y darles un mensaje: que no olviden utilizar las antorchas y las estatuas como Kalimán les ha indicado para detener a Lin-Poo. El muchacho obedece las órdenes de Kalimán sin protestar y logra darle el mensaje a Tip-Tap sin ser descubierto, pero en el camino de regreso la túnica de la invisibilidad se ensarta en una saliente de las paredes permitiendo que Neko lo descubra. El gato se lanza contra él, pero en vez de matarlo vuelve a poner al niño bajo su dominio mental, ordenándole que lo guíe hacia el sitio donde se encuentra Kalimán.

Los hombres de Lin-Poo mientras tanto han terminado de sacar los tesoros de la tumba, y así el mago ha tomado una decisión drástica: para evitar que sus acciones sean descubiertas por las autoridades chinas piensa encerrar a Tip-Tap, Pio-Sam y a los trabajadores de la excavación en el interior de la tumba y luego causar un derrumbe que los entierre. Cuando los miembros de la secta del Dragón Negro empiezan a llevar a los hombres de Pio-Sam al interior de la tumba, Tip-Tap y Pio-Sam, escondidos ahí desde horas atrás encienden las antorchas que estuvieron preparando y los hombres de Lin-Poo descubren sorprendidos los efectos del plan de Kalimán: las miles de antorchas que mandara a hacer están siendo blandidas por cientos de estatuas de guerreros chinos. Los soldados de Lin-Poo son supersticiosos y creen que los ha alcanzado una poderosa maldición, así que aterrados salen despavoridos a informar al mago lo que sucede.

Cuando Lin-Poo llega al lugar, los trabajadores se han escondido entre las estatuas y lanzan lúgubres cánticos guerreros que desconciertan a Lin-Poo y a sus hombres. Sin embargo el mago no piensa darse por vencido y da la orden de ataque, con lo que se inicia una masacre que los trabajadores no pueden evitar. Chan-Tao en particular asesina a muchos de los hombres de Pio-Sam mientras arrasa furioso las milenarias estatuas.

Neko mientras tanto llega al sitio donde Kalimán está sentado en posición de flor de loto curando su ceguera. Creyéndolo indefenso el gato asesino salta sobre él e intenta clavarle sus uñas envenenadas, pero para su sorpresa descubre que el cuerpo de Kalimán parece estar endurecido por los efectos de la concentración mental, y así sus uñas no logran razgar su piel. Sin embargo Kalimán se percata del ataque y confronta al gato asesino, advirtiéndole que aunque aún no puede ver sabe exactamente dónde está, pues puede escuchar perfectamente su respiración. Advirtiendo que también Solín está ahí, hipnotizado, Kalimán rompe el dominio hipnótico que el gato ejerce sobre el niño. Neko escapa entre las sombras, y Kalimán escucha los gritos de la masacre que se está llevando a cabo en otra parte de la tumba y se decide a intervenir. Para entonces Tip-Tap, malherido, apenas tiene fuerzas para luchar, y Pio-Sam está a punto de ser asesinado por Chan-Tao.

Cuando Kalimán llega a la gruta de las estatuas anuncia su presencia y se lanza contra Lin-Poo, quien armado con una espada y sabiendo que su contrincante está ciego cree que podrá vencerlo fácilmente. Sin embargo para su sorpresa Kalimán elude todos sus embates fácilmente a pesar de su ceguera; aparentemente el poder de su mente le ha permitido maximizar sus facultades. Lin-Poo no puede evitar el ataque decidido de Kalimán, y por fin es desarmado. Viéndose derrotado, el mago ordena a sus hombres lanzarse contra Kalimán y matarlo de una vez. La pelea que sobreviene es feroz, pero Kalimán logra imponerse y vencer por ejemplo a Chan-Tao, a quien deja muy mal herido.

Mientras Kalimán lucha, Lin-Poo y Neko escapan a caballo hacia el palacio del mago donde Lin-Poo sabe tiene trampas y objetos mágicos con los que espera poder vencer a Kalimán. Para cuando Kalimán vence a los miembros de la secta del Dragón Negro, Lin-Poo le ha tomado muchísima delantera y amenaza con escapar. Pio-Sam sin embargo le recuerda a su amigo la existencia del caballo de Pekín, y Kalimán se resuelve por fin a montar el extraño animal. La estatua de oro macizo cobra movimiento cuando Kalimán se le acerca y galopa a una velocidad vertiginosa tras Lin-Poo, a quien alcanza fácilmente. Kalimán salta sobre el mago y los hace caer a él y a Neko del caballo. La lucha entre Kalimán y Lin-Poo en estas circunstancias amenaza ser breve, entre otras cosas porque la ceguera de Kalimán le impide a Lin-Poo utilizar su magia para intentar hipnotizarlo. Neko decide intervenir e intentar una vez más clavar sus uñas envenenadas en la espalda de Kalimán, pero en el último instante Kalimán se da vuelta y Neko razga no la espalda de su enemigo sino la de su amo Lin-Poo, quien muere en medio de grandes dolores después de una agonía rápida y espantosa. Horrorizado con lo que ha hecho Neko escapa perdiéndose en la noche; según él su espíritu nunca tendrá paz después de su acción.

Kalimán regresa al sitio de la excavación, donde durante los días siguientes un grupo de médicos lo ayuda a recuperar la vista. Pio-Sam ordena regresar los tesoros robados al interior de la tumba que espera convertir en un museo, según él para que todo el mundo pueda admirar en adelante la grandeza de sus antepasados. También Tip-Tap, Mao-Lin y Chan-Tao sobreviven la aventura, pero no se nos dice lo que sucede ni con ellos ni con los objetos mágicos encontrados en la tumba.

EPISODIOSEditar sección

  • 1092-1153 en México (1986)
  • 1082-1143 en Colombia (1996)

CREADORESEditar sección

  • Original de
    • Rafael Navarro Huerta
    • Modesto Vázquez González
  • Guionista
    • Héctor González Dueñas (Víctor Fox)
  • Dibujo
    • René del Valle

Spotlights de otras wikias
Solicita el tuyo aquí

Wiki aleatorio