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25 EL OJO DE SATAN.jpg


PERSONAJESEditar

LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICAEditar

  • Miami, Florida, Estados Unidos
  • Roma, Italia
  • El Cairo, Egipto
  • Luxor, Egipto
  • río Nilo, Egipto
  • Isla de Scorpio, Grecia

La isla de Scorpio es un lugar ficticio.

ARGUMENTOEditar

Durante una visita a Miami, Estados Unidos, Kalimán utiliza su percepción extrasensorial y se percata de que un rayo cósmico está a punto de caer sobre la Tierra en un sitio determinado. Mientras Solín lo observa a prudente distancia, Kalimán se sitúa en una playa y el rayo cósmico cae de lleno sobre él haciéndolo perder el sentido. Solín acude en su ayuda y avisa a las autoridades para que lleven a su amigo a un hospital.

Varias horas después y una vez recuperado Kalimán regresa junto con Solín al lugar de los hechos donde descubren una misteriosa placa hecha de un material extraño cerca del lugar donde cayó el rayo cósmico. Kalimán reconoce el diseño del objeto y lo llama el "Ojo de Satán", una marca que según las enseñanzas de sus maestros lamas tibetanos simboliza el mal. Kalimán desconoce el origen de la placa con el "Ojo de Satán", pero sospecha que ella puede haber atraído el rayo cósmico. Intrigado intenta llevarse el objeto consigo, pero en ese momento otro rayo cósmico cae sobre la placa y la destruye. Habiéndose quedado sin indicios para investigar, Kalimán decide viajar a El Cairo, Egipto, porque recuerda haber visto alguna vez el símbolo del "Ojo de Satán" en el interior de la Gran Pirámide de Keops y en los próximos días la posición de los astros le será propicia para entrar allí.

Poco después de que Kalimán y Solín se alejan de la playa de Miami, una planta con hojas marcadas con el "Ojo de Satán" surge del interior de la tierra en el sitio exacto donde Kalimán hallara la placa. La planta crece a velocidades increíbles, y cuando al otro día un bañista se acerca demasiado a ella parece cobrar vida y se enreda en las piernas del infortunado jalándolo hacia el interior de la Tierra. Varios testigos presencian lo que sucede, y cuando las autoridades se enteran intentan sea arrancar la planta de cuajo o incinerarla. Pronto descubren que esa no es tarea fácil, y la planta asesina permanece en ese lugar de las playas de Miami por varios meses cobrando más y más víctimas.

El vuelo que lleva a Kalimán y Solín de Miami a Roma para conectar al Cairo pasa sobre el Triángulo de las Bermudas, y cuando el avión llega ahí sus controles dejan de funcionar. Kalimán percibe una fuerza extraña actuando sobre la nave, y cuando siente que el avión se precipita hacia el mar entra a la cabina de mando, hipnotiza a los pilotos y toma el control. Sobre la superficie del mar descubre el símbolo del Ojo de Satán, la fuente de la fuerza que precipita el avión a tierra. Lo primero que hace es apagar los motores y planear hacia la superficie, y cuando la nave está a punto de estrellarse vuelve a prenderlos escapando así de la fuerza sobrenatural que los aprisionaba. Una vez el avión ha vuelto a alcanzar la altura de crucero Kalimán le devuelve la voluntad a los pilotos, ordenándoles olvidar todo lo que ha sucedido. Aunque los pasajeros piensan que fueron los pilotos quienes evitaron el accidente del avión, una azafata llamada Lucy ha visto a Kalimán entrando y saliendo de la cabina de mando, pero cuando decide preguntarles a los pilotos acerca de lo ocurrido ellos aseguran que no ha pasado nada en particular.

Una vez Kalimán regresa a su asiento, un extraño hombre se aproxima a él, lo felicita por su hazaña de haber evitado el accidente y luego lo invita a una entrevista en el salón de fumadores del avión. Dice llamarse Kardo y ser ciudadano turco, pero Kalimán nota inmediatamente que su mente está atrincherada bajo una poderosa barrera mental. Intrigado Kalimán acepta su invitación, y cuando el turco se aleja le revela a Solín que aunque se aprendió de memoria las caras de todos los pasajeros que abordaron el avión en Miami, no recuerda haber visto a Kardo entre ellos. Poco después la entrevista se lleva a cabo y Solín constata que el extraño turco puede leer su pensamiento. Kalimán le pregunta acerca de una extraña cicatriz parecida al Ojo de Satán que el hombre tiene marcada en la frente, y Kardo responde que se la hizo con un casquillo de bala durante una cacería. De repente Kalimán le toma la mano a su interlocutor y le señala otra cicatriz grabada en ella, también con la forma del Ojo de Satán. Kardo sonríe, y aunque Kalimán intenta leer sus pensamientos, no logra hacerlo. Kalimán le pregunta entonces si conoce la existencia de algo llamado los "suprahumanos", y Kardo, todavía sonriendo, responde afirmativamente. En ese momento Lucy, la azafata, entra en el salón de fumadores y encuentra a Kalimán y a Kardo en esa posición comprometedora y hostil. Kalimán suelta entonces el brazo de su contrincante, quien inmediatamente se levanta y regresa a su asiento. Kalimán no hace lo mismo, sino que le pide a Lucy si tiene a mano su polvera. Utilizando el polvo cosmético de la azafata, Kalimán examina el vaso de donde Kardo estuvo bebiendo y constata que el personaje no tiene huellas digitales.

Solín está cada vez más extrañado con lo que sucede, y Kalimán accede a explicarle que sospecha que Kardo puede ser un suprahumano, seres extraterrestres de los que sus maestros lamas le hablaron en sus tiempos de estudiante. Según ellos los suprahumanos llegaron a la Tierra hace miles de años, y por no haberse podido adaptar a la atmósfera terrestre buscaron refugios subterráneos o bien en el lecho de los océanos para sobrevivir. Son seres fríos, sin sangre que además de tener poderes mentales extraordinarios tienen la facultad de poder cambiar de forma. Los lamas los consideran extraordinariamente peligrosos porque los saben hostiles y sospechan que sus planes son de regresar a la superficie cuando las condiciones atmosféricas se lo permitan y conquistar el planeta para sí.

Kalimán decide intentar detener a Kardo inmediatamente, pero cuando lo busca entre los pasajeros del avión no lo encuentra. La razón es que Kardo se ha escabullido hasta la cabina de mando y por medio de hipnosis les hace creer a los pilotos que ha desenvainando una pistola. Amenazándolos les ordena estrellar el avión en el mar, pero antes de que pueda llevar a cabo sus planes Kalimán irrumpe en la cabina y de un puñetazo desarma al suprahumano, quien entonces desaparece como por arte de magia frente a sus propios ojos. Kalimán intenta encontrar su paradero por medio de percepción extrasensorial, pero aunque percibe su presencia de una manera vaga, no consigue señalar dónde se ha escondido. Frustrado y enfadado Kalimán regresa a su asiento y el vuelo prosigue su viaje sin más interrupciones. Kardo, mientras tanto, se ha convertido en el maletín de Lucy, y es ella quien lo esconde sin saberlo.

Cuando el avión aterriza en Roma Kardo recupera brevemente su forma humana, y aunque es descubierto inmediatamente por Solín, para cuando el niño alcanza a avisarle a Kalimán el extraño hombre ha desaparecido de nuevo. Kalimán empieza a reconocer las señales de su percepción extrasensorial con respecto al suprahumano, y sospechando correctamente que Kardo es uno de los maleteros que lo ayudan a subir a su taxi, cambia la dirección de su destino cuando el automóvil ya está en movimiento. Con esto Kardo pierde el rastro de su contrincante.

Kalimán solo planea estar en Roma una noche y aprovecha su visita para visitar el Foro Romano. Investigando entre las ruinas descubre el símbolo del Ojo de Satán entre las ruinas y aún en el suelo del sitio. Kardo sin embargo también está allí, asumiendo que sería allí a donde Kalimán iría a investigar. Utilizando potentes poderes de telequinesis Kardo hace caer una pesada piedra sobre Kalimán, quien apenas logra esquivarla. Alcanza a ver a su atacante entre las sombras, pero cuando intenta capturarlo descubre que ha vuelto a perderse. Esta vez sin embargo Kardo sí logra seguir a Kalimán y a Solín a su hotel, y así se entera de dónde están hospedados.

En El Cairo mientras tanto una planta similar a la que está produciendo tantos problemas en Miami ha crecido en el jardín de una muchacha llamada Nefris, la hija de un acaudalado hombre de negocios griego radicado en Egipto. Fascinada por la belleza de la planta, Nefris decide usarla en un ramillete de flores y se agacha a cortarla, pero su guardaespaldas, un hombre llamado Yago, se lo impide. Nefris insiste en querer hacerse con la planta y cuestiona la valentía de su guardaespaldas, así que éste, secretamente enamorado de la muchacha, accede a su capricho e intenta arrancar la planta del suelo. Cuando lo intenta, Yago recibe una potente descarga eléctrica, y en la palma de su mano queda marcado el símbolo del Ojo de Satán. Cuando vuelve en sí Yago le explica a Nefris que esa planta es el Ojo de Satán, conocida en Egipto desde la época de los faraones y considerada desde entonces como un símbolo de peligro, destrucción y muerte. Según la leyenda faraónica, la planta atrae fuerzas destructoras como un polo magnético que atrae fuerzas eléctricas; según Yago ciudades enteras llegaron a desaparecer por culpa de esas descargas. Nefris, fascinada por la historia, intenta tocar la planta antes de que Yago pueda impedírselo. Esta vez algo distinto sucede y la planta del Ojo de Satán se convierte en cenizas ante la sorpresa de la muchacha. El extraño episodio es interrumpido entonces por una voz que llega desde la casa: el señor Ciros, el padre de Nefris, ha llegado de un viaje de negocios de Estambul e insiste en saludar a su hija. Nefris se lanza a sus brazos y olvida instantáneamente todo lo relacionado con el Ojo de Satán.

Esa noche Kardo vuelve a atacar, esta vez en el interior de la habitación de hotel de Kalimán y Solín en Roma. Logra hipnotizar a Solín sin ningún trabajo y le ordena ir hacia una especie de portal hecho de luz que ha abierto en medio de la habitación. Kalimán se despierta a tiempo de saltar sobre Solín en el momento en el que este se dispone a atravesar el portal y logra asirlo de una mano, mientras Kardo, al otro lado del umbral, lo ase de la otra. Se entabla entonces una extraña lucha física y mental entre Kalimán y Kardo por el destino de Solín: el umbral que Kardo ha abierto da paso a la Cuarta Dimensión, y si Solín llega a entrar allí quedará perdido para siempre en un mundo paralelo. Eventualmente Kalimán logra imponerse a su enemigo y rescata a Solín mientras Kardo no tiene más remedio que huir.

Esa misma noche, en El Cairo, Nefris se entrevista con su padre y le pregunta lo que es el Ojo de Satán, pero para su sorpresa Ciros entra en cólera cuando escucha esas palabras. Ante la insistencia de su hija el magnate termina por reconocer que se enfadó por temor, y le revela a su hija que años antes su esposa, la madre de Nefris, murió al otro día de pronunciar esas palabras. Según Ciros, la madre de Nefris encontró una planta con el símbolo del Ojo de Satán en su jardín, ante lo que un viejo curandero que vivía en la mansión le dijo que eso significaba que estaba señalada para morir. La amenaza se cumplió poco después, porque esa misma noche la madre de Nefris regresó a observar el extraño vegetal, y mientras un jardinero observaba horrorizado la planta formó extraños tentáculos, amarró a la mujer por las piernas, y la jaló a las aguas del río Nilo. Ciros y sus hombres buscaron su cuerpo durante varios días en el lecho del río pero nunca lo encontraron, así que la dieron por ahogada.

La extraña historia trastorna severamente a Nefris, principalmente porque ella misma acaba de descubrir la planta del Ojo de Satán y teme tener el mismo destino de su madre. Decide no decirle lo que sabe a su padre para no preocuparlo, pero cuando el magnate se va a dormir le expresa sus temores a Yago. Éste responde con evasivas, y la muchacha se da cuenta de que su guardaespaldas sabe más de lo que dice. Sus constantes preguntas eventualmente sonsacan una respuesta al misterioso hombre: él no cree que la madre de Nefris haya muerto, la prueba es que su cadáver nunca fue hallado. En vez de eso sospecha que la mujer fue llevada a la cuarta dimensión, un mundo paralelo poblado por seres a los que no se les puede ver. La clave para averiguar más acerca de este asunto, y por ende acerca del destino final de la madre de Nefris, está según él en la planta del Ojo de Satán. Él mismo se sabe "elegido" por la planta porque ésta le marcó su símbolo en la palma de la mano, así que le propone a Nefris regresar al jardín la noche siguiente para averiguar si ella es una elegida también. Al otro día Kalimán y Solín vuelan de Roma a El Cairo, y aunque Kalimán percibe vagamente la presencia de Kardo entre los pasajeros del avión, no logra localizarlo. El vuelo llega a Egipto sin mayores incidentes, y luego de instalarse en su hotel Kalimán decide transladarse inmediatamente a la pirámide de Keops porque la clave para entrar al lugar tiene que ver con la luna llena que habrá esa noche. Kardo sigue a Kalimán hacia allí, y aunque éste percibe su presencia constantemente, no consigue localizarlo.

Cuando los últimos visitantes salen del recinto de las pirámides, Kalimán y Solín entran a escondidas y buscan una mirilla que Kalimán conoce horadada en una roca cercana a la pirámide de Keops. La luz de la luna proyecta un rayo de luz a través del agujero que ilumina la base de la Esfinge, así que deciden transladarse ahí para buscar una entrada al monumento, que según Kalimán está conectado por un laberinto de túneles secretos con la pirámide. Para llegar a la Esfinge Kalimán tiene que romper el candado de una valla metálica, pero tiene la mala suerte de ser escuchado por un guardián que vigila. Cuando el guardián se acerca a investigar, Kardo, atento a lo que sucede, decide que no es conveniente que Kalimán sea descubierto; él prefiere que Kalimán entre a la pirámide para que el poder del Ojo de Satán lo destruya allí. Por esa razón decide ayudar a su enemigo y por medio de la telequinesis arregla el candado que Kalimán rompió. El guardián no descubre que algo extraño esté sucediendo y se aleja sin investigar más.

Cuando Kalimán investiga el sitio señalado por el haz de luz a los pies de la Esfinge encuentra un foso sellado con una pesada loza de piedra que levanta sin dificultad. Luego procede a bajar, con Solín a cuestas y asiéndose a los bordes de las piedras. A unos diez metros de profundidad percibe una zona hueca tras los muros del pozo, y quitando varias piedras descubre una galería tras la roca. A partir de ahí él y Solín pueden transitar de pie por un túnel que Kalimán sabe los llevará a la pirámide de Keops. Kardo mientras tanto se hace tangible a la entrada del foso y vuelve a colocar en su lugar la pesada loza que lo tapaba.

En su casa de El Cairo Ciros informa a Nefris que al otro día se irá en un viaje de negocios así que desea su compañía esa noche. Yago sin embargo no está dispuesto a permitirle estropear la excursión planeada para esa noche, así que pone un potente narcótico en la bebida de su jefe y cuando él cae dormino se lleva a Nefris a inspeccionar la planta del jardín. Nefris constata sorprendida que ésta ha revivido, e instada por Yago se acerca a ella. La planta forma entonces gigantescos tentáculos que amarran a Nefris por las piernas, la hacen caer y la jalan hacia el río, lo mismo que había sucedido con su madre tantos años atrás. Yago sin embargo no está dispuesto a permitir que Nefris muera y con un cuchillo troza la planta. Nefris, asustada, solo piensa en alejarse y olvidarse de todo lo relacionado con el Ojo de Satán, pero Yago le hace notar que también ella fue elegida por la planta; si ella quiere descubrir los secretos del extraño símbolo y por ende encontrar a su madre deberá acompañarlo al otro día a la gran pirámide de Keops a buscar un talismán con poderes sobrenaturales que él sabe existe allí.

El túnel en el que Kalimán y Solín se encuentran resulta estar tenuemente iluminado por la luz de la luna, que según Kalimán llega hasta ahí a través de pequeños orificios que llegan hasta la superficie. Inicialmente Solín tiene dificultades para respirar el aire enrarecido del sitio, pero después de una serie de ejercicios de relajación muscular y meditación logra vencer el malestar físico. Mientras Kalimán se concentra en encontrar el lugar exacto con los jeroglíficos acerca del tema que le interesa, Solín deambula por el túnel, fascinado por los muchos objetos que encuentra. En un rincón oscuro del túnel descubre un sarcófago semiabierto del cual sale la mano de una momia. Intrigado se acerca a examinarlo más de cerca, y en ese momento la momia, en realidad Kardo, parece volver a la vida, agarra al niño del cuello, y sin dejarle emitir ningún sonido lo encierra en el sarcófago.

Kalimán mientras tanto lee ensimismado una serie de jeroglíficos acerca del faraón egipcio Amenotek II de la Cuarta Dinastía, el soberano que inició el comercio de Egipto con el África Negra muchos milenios atrás. Según los jeroglíficos un emisario procedente de allí le ofreció un regalo, la planta del Ojo de Satán, pero a causa de ella el faraón terminó enloqueciendo y murió aparentemente convertido en serpiente. Los antiguos egipcios confeccionaron entonces una serie de amuletos-talismanes en forma de Ojo de Satán que enterraron en Luxor, una ciudad más al sur a orillas del Nilo. Sobre el sitio donde los talismanes fueron enterrados se construyó una pirámide en forma de caracol, para que los malos espíritus no pudieran encontrar el camino de salida. Kalimán, satisfecho entonces con sus descubrimientos, decide visitar Luxor para continuar allí sus investigaciones. Solo entonces descubre la ausencia de Solín, a quien encuentra pocos instantes después en el interior del sarcófago utilizando su percepción extrasensorial. El niño está inconsciente y a punto de morir de asfixia, pero Kalimán logra revivirlo. Ante las preguntas de Kalimán acerca de lo que sucedió, Solín responde que el culpable fue Kardo, quien lo atacó e intentó asesinarlo. Kalimán también percibe la presencia de su enemigo, pero como en otras ocasiones no logra localizarlo.

Habiendo encontrado lo que necesitaba Kalimán inicia entonces el camino de regreso. Kardo ha ido cerrando los túneles tras ellos por medio de telequinesis, así que a Kalimán y Solín no les queda más remedio que internarse por el laberinto de túneles bajo la gran pirámide. Llegan a un sitio del que se desprenden tres túneles con rumbos distintos, y sabiendo que dos de ellos son trampas mortales Kalimán decide inspeccionarlos en su forma astral antes de internarse en ellos. Eventualmente descubre cual túnel debe seguir, pero mientras tanto Kardo vuelve a atacar a Solín y solo el regreso de Kalimán a su cuerpo logra salvar al niño de morir sepultado bajo toneladas de piedra frente a una estatua de la diosa Isis. Luego de enterarse de que Kardo volvió a hipnotizar a Solín y lo hizo avanzar hacia el peligro, Kalimán guía a su amigo al túnel correcto. Eventualmente el túnel amenaza desplomarse, pero antes de morir sepultados Kalimán y Solín entran a un recinto más amplio, éste adornado con estatuas de antiguos dioses egipcios. Aunque el recinto aparentemente no tiene salida y el túnel por el que llegaron se ha derrumbado, Kalimán no pierde la serenidad y le propone a Solín entregarse a la meditación por unas horas para descansar. El niño obedece, y mientras Solín descansa, Kalimán estudia el lugar donde está convencido de que en alguna parte encontrará una salida secreta.

Para entonces ha amanecido, y en su casa de El Cairo Ciros se recupera de los efectos del narcótico administrado por Yago e inicia su viaje de negocios a Alejandría. Una vez el magnate se ha ido, Nefris y Yago parten con rumbo a Guiza, el suburbio cairota donde están las pirámides y la Esfinge. Cuando llegan allí, un extraño guía les ofrece sus servicios y los alienta a visitar el interior de la pirámide de Keops. Yago no solo rehusa su ofrecimiento sino que se muestra extremadamente grosero con él, llegando a golpearlo con su látigo. El guía termina alejándose, pero mientras lo hace revela en su mano el símbolo del Ojo de Satán.

Yago no planea entrar todavía a la pirámide de Keops, sino que busca en su exterior el llamado "Ojo de la Pirámide", el sitio en donde según él convergen las fuerzas cósmicas del lugar. En varias ocasiones Nefris amenaza caerse desde lo alto mientras suben hacia allí, pero Yago siempre la salva. Cuando llegan al ojo, Yago descubre que está abierto, alguna fuerza extraña ha quitado o destruido la roca gigantesca que antes tapaba el lugar. Cerca de donde están crece un ejemplar de la extraña planta del Ojo de Satán, y cuando Yago pasa cerca, la planta forma sus tentáculos y amenaza arrojarlo desde lo alto al vacío. Nefris mira aterrada, y compelida por la situación le ordena a la planta soltar a Yago. Mucha es la sorpresa de ambos cuando constatan que ésta le obedece: ante las palabras de Nefris la planta recobra su tamaño original y deja libre a Yago. Estupefactos ante la muestra de poder de la muchacha, los dos inician el descenso de vuelta al suelo.

Escondido entre las ruinas el guía de las pirámides ha estado observando todo lo que sucede, y cuando Yago y Nefris llegan al suelo vuelve a ofrecerles sus servicios. Yago responde con otra negativa e insiste que él conoce mejor la pirámide que cualquier otra persona. El guía intenta entonces convencer a Nefris que lo contrate hablándole de trampas y peligros secretos, pero Yago se lanza contra él y lo empuja a un lado. Con esto Yago y Nefris entran por la entrada principal a la pirámide mientras el guía los mira sonriendo.

En el recinto de los dioses, Kalimán utiliza sus conocimientos acerca de la cultura egipcia para descubrir un túnel secreto tras una de las paredes. Abre un agujero a puñetazos y patadas y descubre una caverna tachonada de estalactitas que cuelgan del techo. La reconoce como "el Silencio de la Muerte", una prueba a las personas que llegaban hasta allí. Según Kalimán el recinto solo puede ser atravesado en el más absoluto silencio, porque cualquier ruido desprenderá las estalactitas que caerán sobre ellos como puñales. Inicialmente Kalimán y Solín logran pasar por la galería en silencio, pero cuando van a medio camino Kardo decide intervenir de nuevo y proyecta su risa macabra en el recinto. Su voz desprende las estalactitas del techo, y Kalimán y Solín no tienen más remedio que intentar esquivarlas y correr hacia el final de la galería. A pesar de que en varias ocasiones están a punto de morir ensartados, salen ilesos de la trampa y llegan a otra sala, esta vez una caverna gigantesca llena de jeroglíficos que Kalimán identifica como la Cueva del Saber, un sitio donde sabios del mundo antiguo como Sócrates y muchos otros dejaron huellas de su ciencia. Estudiando los jeroglíficos del recinto, Kalimán descubre más información acerca del Ojo de Satán: según los jeroglíficos en el año del dragón, es decir el presente, una raza diferente de la humana surgirá de las profundidades e intentará dominar la civilización humana y apoderarse del mundo de la superficie. Por donde hayan brotado dejarán tras de sí el símbolo del Ojo de Satán.

Cuando termina de leer los jeroglíficos, Kalimán está listo para salir del recinto. Solín no ha podido encontrar una salida diferente al túnel que utilizaron para entrar, pero Kalimán conoce los secretos del lugar y grita su nombre siete veces consecutivas. El sonido de su voz se convierte en un eco que retumba en la caverna, y en una esquina del recinto una capa de polvo cae al suelo dejando al descubierto una grieta que lleva a un pasadizo hacia la cámara de la reina de la gran pirámide de Keops. En el camino de salida Kardo no cesa de poner obstáculos a su paso, por ejemplo nuves de polvo que levanta con telequinesis o imágenes de peligros irreales que implanta en sus mentes por hipnotismo, pero Kalimán y Solín vencen todos los peligros. Eventualmente llegan a un sitio donde el pasadizo asciende casi verticalmente hacia la base de la pirámide, pero para entonces Solín está exhausto y pierde el conocimiento. Kalimán lo toma en brazos e inicia el peligroso ascenso.

Nefris y Yago han llegado mientras tanto al sitio donde el pasadizo por el que va Kalimán desemboca a los túneles principales de la pirámide, y aunque Nefris presiente que algo importante sucederá allí, Yago la conmina a seguir hacia la cámara de la reina. Cuando llegan allí descubren sorprendidos una planta del Ojo de Satán que señala hacia el sur, y Yago inmediatamente sospecha que los guía hacia el templo de Karnak en la ciudad de Luxor. Nefris mientras tanto se acerca a la planta y la toca, y en ese momento una descarga de electricidad como la que alcanzara a Yago días antes cae sobre ella. La planta se convierte en ceniza y la muchacha se recupera, pero en la palma de su mano, como en la de Yago, queda marcado el símbolo del Ojo de Satán.

Kalimán y Solín han llegado mientras tanto al pasadizo principal de la pirámide, pero una reja impide su paso. Cuando Kalimán se dispone a romperla, Kardo ataca de nuevo y enfoca toda su fuerza mental en el lugar con la intencipon de cerrarle el paso a Kalimán. La fuerza magnética que emana de Kardo inicialmente sorprende a Kalimán, y así se inicia una lucha mental entre los dos en la que Kalimán lleva las de perder. Sin embargo en ese momento Yago y Nefris cruzan por el lugar en su camino de vuelta a la entrada de la pirámide, y Nefris constata sorprendida que hay alguien al otro lado de la reja. Yago intenta hacer que la muchacha se aleje sin interceder, pero Nefris se rehusa y se acerca a Kalimán y Solín, ahora segura de que alguien intenta salir y parece tener dificultades. Kalimán, enzarzado en su lucha mental no puede hablar, pero descubre en el pecho de la muchacha un collar con una cruz egipcia. Por medio de la telepatía le pide a la muchacha entregársela, y ella se la lanza a las manos sin rechistar. La cruz egipcia tiene un efecto inmediato sobre Kardo, quien es derrotado de inmediato y es forzado a materializarse en el exterior de la pirámide.

Kalimán mientras tanto rompe la reja que lo separa de Nefris y se presenta a ella y a Yago. Cuando Yago sorprendido les pregunta de donde vienen, Solín le revela lo acontecido en los pasadizos bajo la pirámide. Yago inicialmente no le cree y lo llama mentiroso, pero Kalimán defiende al niño que enfadado menciona el Ojo de Satán. Esto interesa sobremanera a Yago, pero Kalimán le ordena a Solín callar y Yago no logra sonsacarle nada más. Kalimán se dirige entonces a Nefris y le agradece su tan oportuna ayuda, pero cuando toma su mano para besársela descubre en ella la marca del Ojo de Satán. Poco después la descubre también en la mano de Yago, quien insiste en marcharse inmediatamente. Yago y Nefris se alejan de vuelta a la entrada de la pirámide, y Kalimán y Solín salen tras ellos, separadamente. Cuando Solín menciona de nuevo a Kardo, Kalimán le dice que ha dejado de percibir su presencia.

El misterioso personaje sí está cerca de ahí, pero ha perdido el sentido y yace en el desierto no lejos de la pirámide. De repente una planta del Ojo de Satán nace de entre la arena, se enreda en él y lo jala hacia el interior de la tierra. Kardo recupera brevemente el sentido y dándose cuenta de lo que sucede implora piedad, pero una extraña voz surge de las profundidades de la tierra y le informa que por haber fracasado en su misión será aniquilado. Luego, Kardo es arrastrado a las profundidades de la tierra.

Tanto Kalimán y Solín como Nefris y Yago regresan a El Cairo, aunque por caminos diferentes. Cuando Yago y Nefris regresan a su mansión se encuentran con que Ciros terminó sus asuntos en Alejandría y está de vuelta. Le pregunta a su hija dónde ha estado y ella le dice la verdad, a lo que Ciros responde que ya lo sabía, la ha tenido vigilada desde que salió de la casa. Nefris le pide entonces un favor especial a su padre: su visita a la pirámide ha reanudado su interés por el antiguo Egipto, y ella quiere ahora visitar el templo de Karnak en la ciudad de Luxor. Ciros no se opone a la idea, pero quier pasar más tiempo con su hija y decide acompañarla en su viaje. Esta decisión no le gusta en absoluto a Yago, quien no tiene más alternativa que callar.

Un extraño personaje vigila a Kalimán y a Solín desde que salen de la pirámide de Keops, pero Kalimán pronto lo descubre y en una calle de El Cairo lo enfrenta y le pregunta sus intenciones. El extraño hombre resulta ser un mensajero que le lleva un recado a Kalimán: uno de sus maestros lamas, un anciano llamado Pia-Li, quiere verlo esa noche en la mezquita de Akabastro. Como prueba de que dice la verdad el mensajero le entrega a Kalimán un collar con una flor de loto que éste reconoce de inmediato. Luego el mensajero se pierde entre las callejas de la ciudad.

Kalimán y Solín van a la media noche a la mezquita de Akabastro, donde Kalimán utiliza sus conocimientos de ventriloquía para engañar al guardia y entrar. Allí encuentran a Pia-Li y alcanzan a tener una corta conversación con él en la que el anciano previene a Kalimán de la influencia de dos signos zodiacales: Virgo y Escorpión. Sin embargo antes de que el lama pueda hacer más aclaraciones sobre lo que lo ha hecho viajar a Egipto desde el Tíbet descubre una planta del Ojo de Satán que crece en la mezquita, y sospechando un ataque contra Kalimán se lanza contra ella. La planta atrae potentes rayos cósmicos que dan de lleno sobre Pia-Li, y antes de que Kalimán pueda evitarlo el anciano lama queda convertido en cenizas. Kalimán y Solín no tienen más opción que regresar a su hotel.

Mientras tanto una planta del Ojo del Satán trepa por los muros de la mansión del señor Ciros y una extraña figura hecha de luz se materializa frente a la cama de Nefris, diciéndole que por estar ya señalada con la marca del Ojo de Satán ya es una doncella al servicio de los suprahumanos. Nefris despierta pero no está segura de si lo que vive es una pesadilla, y la extraña aparición le informa que en poco tiempo los suprahumanos utilizarán su cuerpo como refugio para soportar las condiciones de la superficie de la Tierra; la muchacha sobrevivirá la hecatombe que se avecina pero no será dueña de sus actos. Nefris grita asustada, y su grito despierta a su padre que viene en su ayuda. Cuando Ciros llega a la habitación el ser de luz se ha desvanecido, y Nefris queda convencida que lo que vivió fue una pesadilla. Yago también vigila desde un rincón oscuro y es testigo de todo lo sucedido, pero prefiere no intervenir.

Al día siguiente tanto Kalimán y Solín como Ciros, Yago y Nefris se embarcan por el Nilo con rumbo a Luxor, pero mientras Ciros y sus acompañantes van a bordo de un moderno yate de lujo, Kalimán y Solín van a bordo de una faluca egipcia que navega más lentamente. Yago, harto de la arrogancia de su jefe y seguro de que éste estorbará a sus planes en Luxor decide matarlo escondiendo una cobra en su camarote; está seguro de que su heredera Nefris se convertirá en su aliada eventualmente por estar marcada con el Ojo de Satán. Sin embargo Ciros descubre la cobra antes de acostarse y da la voz de alarma, y un miembro de la tripulación consigue dar muerte al animal. Por una conversación que Nefris había tenido con Yago anteriormente la muchacha sospecha de su guardaespaldas, y cuando ocurre el atentado lo acusa furiosa de intento de homicidio. Yago no niega nada, pero cuando Nefris amenaza con delatarlo a su padre él le recuerda que ambos están ahora marcados por el Ojo de Satán y deben obedecer sus designios. Nefris decide callar, aunque ahora desconfía muchísimo de su guardaespaldas.

En la faluca que navega por el Nilo Solín entabla conversación con un esclavo negro mientras un suprahumano con forma de rata llamado Ki-Wa los vigila a ellos y a Kalimán. Habiendo llegado a un lugar específico Ki-Wa decide entrar en acción. Sus órdenes son de asesinar a Kalimán, y para eso posee el cuerpo del criado negro introduciéndose mágicamente en él. Cuando Solín vuelve a ver a su nuevo amigo descubre en su mano el símbolo del Ojo de Satán, e intrigado decide seguirlo. Ki-Wa se dirige a las bodegas del barco, y utilizando poderes de hipnotismo sobre animales induce un frenetismo extremo en todas las ratas y ratones que pueblan la faluca ordenándoles atacar a la tripulación. Solín descubre lo que sucede, pero no puede dar la voz de alarma porque es descubierto por Ki-Wa, quien se lo lanza de alimento a las ratas. Solín opta por esconderse en el interior de un barril para evitar ser destrozado y desde allí entabla comunicación telepática con Kalimán. Cuando éste llega al lugar es atacado por centenares de ratas y ratones que primero se lanzan sobre él y después suben a cubierta y atacan a la tripulación. Mientras Kalimán rescata a Solín, el caos desencadenado por el ataque de las ratas hace que una lampara de aceite se caiga al piso y desencadene un incendio. Pocos minutos después la embarcación es pasto de las llamas, y aunque tanto Kalimán y Solín como el poseído Ki-Wa logran salvarse, muchos pasajeros pierden la vida. Kalimán y Solín logran alcanzar las orillas del Nilo, y Kalimán decide continuar su viaje a Luxor por tierra. Ki-Wa lo vigila y decide seguirlo.

Cuando amanece el yate de Ciros ya ha llegado a Luxor y el magnate, su hija Nefris y Yago se disponen a iniciar su visita a las ruinas del templo de Karnak. Yago decide contratar a un guía, y la persona a quien escoge no es otro que Kardo, quien evidentemente ha sobrevivido el castigo que le dieran sus superiores y ha decidido poner en marcha los planes de los suprahumanos con respecto a Nefris y Ciros. Ni siquiera el mismo Yago conoce su verdadera identidad.

A orillas del Nilo Kalimán le ha comprado dos camellos a un campesino y cabalga junto a Solín hacia el sur. Después de varias horas de camino le informa a su amigo que alguien los ha estado siguiendo todo ese tiempo, y cuando encuentra un lugar propicio decide entrar en acción para descubrir a su atacante. Espolea entonces su cabalgadura y la de Solín, e internándose en un oasis da la impresión de querer huir. Ki-Wa cabalgando en un caballo robado se da cuenta que ha sido descubierto, pero lejos de intentar escapar se lanza a todo galope contra sus enemigos. Kalimán sin embargo no intenta escapar sino que al llegar a una zona del oasis con vegetación tupida se monta a un árbol a esperar la llegada de su perseguidor. Cuando Ki-Wa llega al lugar, Kalimán salta sobre él, lo derriba del caballo, e inicia una lucha feroz en la que consigue dominar a su contrincante aplicándole una llave tibetana. El suprahumano queda inmovilizado y decide contraatacar utilizando una potente fuerza magnética que controla. Kalimán no puede evitar ser lanzado varios metros atrás por la extraña energía, pero Ki-Wa pierde el control de la fuerza que ha desencadenado y termina siendo fulminado por ella.

Después del incidente Kalimán y Solín continúan su camino hacia el sur y llegan a Luxor. En una fonda de la ciudad compran alimento e intentan descansar, pero el fontanero del lugar resulta ser un suprahumano que reconoce a Kalimán inmediatamente como un enemigo que debe ser asesinado. Una vez Kalimán y Solín salen de la fonda el fontanero le ordena a un subalterno suyo, un asesino a sueldo, que los siga y si puede los mate. Kalimán y Solín se dirigen mientras tanto al templo de Karnak a proseguir su investigación.

Ciros, Nefris y Yago ya han llegado allí guiados por Kardo, quien a escondidas asesina a uno de los guardias del templo para entrar sin ser visto. A medida que pasa el tiempo Ciros empieza a notar un cambio en los comportamientos de Nefris y Yago, quienes cada vez se muestran más distantes y hasta groseros con él. La razón es que Kardo ejerce una extraña influencia sobre ellos transmitida a través de la marca del Ojo de Satán, pero Ciros no puede explicarse lo que sucede.

Kalimán y Solín llegan sin novedad al templo, y una serie de símbolos en los jeroglíficos les indican tanto a él como a Kardo que el lugar tiene mucho que ver con el Ojo de Satán. Ciros también empieza a descubrir los símbolos por todos lados y empieza a asustarse recordando lo ocurrido a su esposa. Nota además que no hay ningún vigilante en las cercanías, y ésto añadido a a la extraña actitud de sus acompañantes lo pone cada vez más nervioso. Solín mientras tanto descubre al asesino que los persigue oculto tras una columna e informa a Kalimán, pero el maleante inicialmente logra escabullirse. Poco después los dos encuentran el cadáver del vigilante asesinado por Kardo, y así empiezan a sospechar que algo malo está ocurriendo. En un momento dado el asesino se decide a atacar y le lanza un puñal a Solín. Kalimán descubre el proyectil a tiempo y lo atrapa antes de que logre hacer daño al niño, y luego se lanza contra el atacante. Logra atraparlo fácilmente, pero cuando se dispone a interrogarlo descubre que se le ha cortado la lengua y no podrá hablar para delatar a sus jefes. Kalimán decide entonces hipnotizarlo, pero antes de que pueda hacerlo el hombre se traga una cápsula de veneno de cobra que lleva consigo y muere sin que Kalimán pueda impedirlo.

Kardo mientras tanto encuentra un símbolo del Ojo de Satán en el piso de uno de los patios del templo, y utilizando sus poderes le da un fuerte golpe. El templo de Karnak entero se estremece en sus cimientos, y el piso del patio se revela como una plataforma que cubre una estructura mucho más grande debajo, el templo del Caracol. Kalimán y Solín también sienten la sacudida, y aunque se encuentran al otro extremo del templo corren hacia el sitio donde suponen se dio el temblor.

Al mismo tiempo Ciros, Yago y Nefris descubren estupefactos una pirámide gigantesca en forma de Caracol oculta por el piso en el que están parados. Ciros en particular no puede explicarse lo que sucede, especialmente el hecho de que su guía haya resultado de pronto con poderes sobrenaturales. Kardo, harto con sus preguntas intenta asesinarlo tirándolo por el agujero que se ha formado, pero Nefris reacciona y se lo impide. Kardo no insiste en sus planes sino que desciende por una escalera ha quedado al descubierto y recoge un extraño talismán de piedra en forma de Ojo de Satán que yace al pie de la pirámide del Caracol. Una vez regresa con sus compañeros percibe la presencia de Kalimán que se acerca corriendo y decide intentar evadirlo. Les ordena a Ciros, Nefris y Yago alejarse rápidamente, y aunque a regañadientes el magnate termina por obedecer.

Cuando Kalimán llega al lugar ya Kardo y sus acompañantes se han ido. Muy sorprendidos Kalimán y Solín descubren el gigantesco templo egipcio escondido bajo la superficie del suelo, pero cuando Kalimán intenta bajar por la escalera a investigarlo una serie de temblores amenazan con derrumbar Karnak entero. Temiendo que los temblores puedan dañar la importante estructura arqueológica y asumiendo que los suprahumanos intentan detener sus investigaciones Kalimán se detiene a considerar qué hacer a continuación. En ese momento su percepción extrasensorial entra en acción y se percata de que Kardo está cerca. Se dispone a salir en su busca cuando un grupo de policías lo intercepta: deberá acompañarlos a la jefatura de policía para declarar acerca de la muerte del vigilante de las ruinas. Kalimán no está dispuesto a perder la pista de Kardo y así sin más opción hipnotiza a los policías que lo persiguen y logra escapar junto a Solín sin ser capturado.

Ciros mientras tanto decide plantarle cara a Kardo y dejar de obedecerle, y así detiene su loca carrera. Kardo no se enfada sino que le pide excusas y se da a la tarea de mostrarle una serie de ruinas que hay en el lugar, pero su intención es guiarlo poco a poco a algún sitio donde pueda asesinarlo. Cuando el magnate llega a un lugar apropiado Kardo utiliza sus poderes de telequinesis para mover una pesada roca suspendida sobre una ruina. La roca se desprende de una de las columnas y cae sobre Ciros, pero en ese momento Kalimán aparece ante ellos y se lanza contra el magnate logrando salvar su vida. Kardo aprovecha la confusión para esconderse antes de que Kalimán pueda verlo, y éste constata sorprendido que se haya ante Nefris y Yago, los misteriosos personajes a quienes conociera pocos días antes. Kalimán le dice a Ciros que lo que acaba de suceder no fue un accidente, muy a disgusto de Yago, quien hace lo posible por evitar que la existencia de Kardo sea revelada y acorta la conversación alegando que es tarde y deben iniciar el regreso. Los dos grupos se separan, y Ciros, Nefris y Yago se reunen con Kardo antes de dar por terminada la visita e iniciar su regreso a la ciudad. Kalimán y Solín regresan al sitio donde dejaran a los policías hipnotizados, donde Kalimán les devuelve la voluntad ordenándoles olvidar que lo vieron.

Cuando Ciros regresa a su yate invita a Kardo a quedarse; su plan es mantenerlo ahí mientras lo denuncia a la policía por intento de asesinato. Kardo acepta gustoso, pero mientras Ciros hace la denuncia se instala en el camarote de Nefris e inicia un extraño rito utilizando el talismán que encontrara en la pirámide. Nefris y Yago caen fácilmente bajo su poder, y como hipnotizados tocan la piedra talismán cuando Kardo se los ordena. Inmediatamente los dos pierden cualquier capacidad de movimiento. En ese momento uno de los guardaespaldas de Ciros irrumpe en el camarote, pero Kardo lo asesina con sus poderes de telequinesis.

Ciros termina su llamada y se acerca al camarote de su hija, y en el pasillo descubre el cuerpo sin vida del guardia. Presintiendo lo peor irrumpe en el camarote de su hija y descubre a Kardo efectuando la ceremonia. Kardo, sonriente, se apodera fácilmente de la voluntad del magnate y le ordena también a él tocar la piedra del talismán. El efecto es el mismo que anteriormente, y como Nefris y Yago Ciros queda inmovilizado. Kardo continúa entonces su ceremonia, y de la piedra talismán surgen las figuras incorpóreas de dos suprahumanos que se filtran en los cuerpos de Nefris y Yago. Kardo mismo se filtra en el cuerpo del señor Ciros.

Mientras tanto Kalimán decide seguir la única pista que posee en relación con el Ojo de Satán: Yago y Nefris, en cuyas manos descubrió el símbolo nefasto. Para eso efectúa un experimento de desprendimiento corporal y los busca por todo Luxor, encontrándolos fácilmente en el lujoso yate anclado a orillas del río Nilo. Aunque no llega a tiempo para presenciar la posesión de sus cuerpos, sí es testigo de la llegada de la policía, a la que el poseído Ciros despacha sin mucha ceremonia diciendo que la llamada hiciera anteriormente tiene que haber sido un error. Kalimán nota además vibraciones muy negativas emanando de Ciros, Yago y Nefris, y además descubre en la frente del magnate un símbolo que no viera antes: el Ojo de Satán. Convencido de que algo muy malo está sucediendo Kalimán no tiene más remedio que regresar a su cuerpo cuando el plazo que tiene para hacer su viaje astral se agota.

En el cuerpo de Ciros Kardo ha notado la presencia de la forma astral de Kalimán y así se entera de que está siendo vigilado. El suprahumano no sabe si Kalimán presenció la posesión de los cuerpos o no, pero sí sabe que si esto se conoce entre la población humana desataría el pánico y una fuerte reacción contra los invasores. Esto no les conviene a los suprahumanos, y así Kardo decide hacer prisionero a Kalimán. No tiene dificultad en localizarlo por medios telepáticos y envía a Yago a invitarlo a que a la mañana siguiente visite a Ciros y a Nefris en su yate. Kalimán sospecha que algo extraño está sucediendo y se pregunta cómo Yago pudo localizarlo, pero aún así acepta inmediatamente y a la mañana siguiente se presenta en el barco. Ciros y Nefris lo reciben amablemente y le revelan que tienen planes de levar anclas y transladarse a una isla griega de propiedad de Ciros, la llamada Isla de Scorpio. Kalimán inmediatamente asocia esto con la advertencia de Pia-Li y le pregunta a Nefris su signo zodiacal, a lo que ella responde que es Virgo. Luego Kalimán le pregunta a Ciros acerca de su cicatriz en la frente, y él responde con evasivas. Yago trae una botella de licor, y Kalimán sólo bebe cuando constata que Ciros y Nefris también lo hacen. A pesar de eso, poco después Kalimán aparenta perder el sentido; el licor tiene un narcótico, y la razón por la que Ciros y Nefris no han sido afectados es que están poseídos por seres extraterrestres. Yago se lanza contra Solín con intención de matarlo, pero Kardo se lo impide diciendo que el niño será un buen refugio para otro suprahumano y así el niño es encerrado en un camarote con Kalimán.

El yate zarpa rumbo al norte siguiendo el curso del río Nilo, y mucha es la sorpresa de Solín cuando descubre que Kalimán no está narcotizado sino que fingió no notar la trampa de sus anfitriones y aunque sí bebió el licor logró neutralizar los efectos del narcótico con sus poderes mentales. Kalimán está ahora seguro de que algo extraño sucede con Ciros, Nefris y Yago, y empeñado en descubrirlo permite que lo hagan prisionero. Sin embargo una vez que el yate ha zarpado no ve ninguna razón para continuar con el engaño, y luego de romper la cerradura de la puerta del camarote sale a cubierta y se presenta ante sus anfitriones. Durante la conversación que sobreviene Ciros le dice que que lo narcotizó para comprobar su fortaleza, y Kalimán aparenta aceptar la explicación. Mientras Solín inspecciona una extraña pirámide de cristal de roca que Ciros dice haber encontrado en una excavación en Luxor, Kalimán decide averiguar si sus anfitriones son suprahumanos o no y por medio de telequinesis rompe un vaso de vidrio en la mano de Ciros. El magnate se corta con los vidrios y sangra, y esto deja completamente desconcertado a Kalimán, quien no ha dejado de percibir emanaciones extremadamente negativas emanando de él.

Esa noche Solín tiene una pesadilla con respecto a la extraña pirámide de cristal, y cuando se la relata a Kalimán éste responde que su sueño puede haber sido una premonición. En el interior de un armario descubren lo que parece ser la pirámide, pero cuando se disponen a examinarla, Nefris, quien se ha introducido en el camarote, les aconseja no hacerlo. Durante la conversación que sobreviene Nefris comete varios errores y se refiere repetidamente a "ustedes, los humanos". Intrigado, Kalimán decide hipnotizar a la muchacha para que le revele la verdad, pero no logra romper la barrera mental que ella erige. Sin embargo su percepción extrasensorial descubre algo extremadamente extraño en la muchacha: su cuerpo contiene dos personalidades, no una sola. Sobreviene una lucha mental feroz entre el suprahumano que habita en Nefris y Kalimán, pero antes de que Kalimán pueda vencer Yago irrumpe en el camarote e interrumpe el encuentro. El suprahumano sin embargo ya ha sido debilitado, y cuando Yago y Nefris se alejan y el guardaespaldas pregunta si algo malo ha pasado, Nefris contesta con una negativa. Kalimán y Solín deciden investigar la pirámide, y cuando abren el armario para examinarla descubren que todo ha sido una ilusión óptica.

El yate llega esa mañana a El Cairo y Ciros invita a Kalimán a acompañarlo a él y a su hija a la isla de Scorpio a bordo de su hidroavión particular. Kalimán no está muy seguro si debe considerarse un invitado o un prisionero, pero también él está interesado en ir ahí así que acepta gustoso la invitación. En un momento dado Nefris se acerca a él y le aconseja no ir a Scorpio; según ella allí lo esperan terribles peligros. Kalimán le agradece la advertencia, y cuando la muchacha se aleja le explica a Solín que dentro de ella dos espíritus opuestos luchan por tomar control sobre sus acciones; en ese momento el espíritu del suprahumano está debilitado y por eso el de Nefris puede ocasionalmente ofrecer alguna resistencia. En el muelle de El Cairo un grupo de siete guardias, expertos luchadores, espera la llegada de Ciros y su familia, y el magnate les ordena volar con ellos a Scorpio y vigilar a Kalimán. Con esto 14 personas abordan el hidroavión: los siete guardias, Kalimán, Solín, Ciros, Nefris, Yago y dos pilotos.

Después de algún tiempo de vuelo, Ciros/Kardo les hace una señal a los pilotos, quienes proceden a colocarse máscaras de gas. Ciros hace lo mismo sin ser descubierto por el resto de los pasajeros, y pocos segundos después la cabina del aparato empieza a llenarse con un potente gas narcótico. A excepción de Ciros y los pilotos todos los pasajeros quedan narcotizados por los efectos del gas, aunque Kalimán logra resistir un poco más que sus compañeros y antes de perder el conocimiento se da cuenta de que Ciros no está siendo afectado. El avión prosigue su viaje a Scorpio, y antes de llegar Ciros ordena a los pilotos que aireen la cabina. Kalimán y el resto de los pasajeros recuperan el conocimiento, y cuando Kalimán le pregunta a Ciros la razón por la que los atacó, éste responde que no quiere que nadie sepa la localización de su isla. Kalimán considera todo esto una tontería pues a él le bastará mirar la posición de los astros para saber dónde está, y muy enfadado regresa a su asiento. Descubre entonces que uno de los guardias lleva consigo la pirámide de cristal de roca verdadera.

Ciros se dirige a la cabina de mando del avión y les ordena a los pilotos no dirigirse a la costa de la isla, el sitio de amarizaje usual, sino a otro lugar especificado por coordenadas que les da. Los pilotos inicialmente no comprenden el comportamiento de su jefe, pero aún así obedecen la orden. Las coordenadas llevan al hidroavión al centro de la isla, donde un gigantesco volcán se yergue majestuoso. En la caldera del volcán existe un lago, y es allí donde el hidroavión termina amarizando luego de una serie de maniobras arriesgadas. Los pasajeros desembarcan, y mucha es la sorpresa de Kalimán al descubrir que los pilotos son inmediatamente atacados por los guardias de Ciros, quienes luego de golpearlos salvajemente los lanzan al lago. Antes de que Kalimán pueda hacer algo por impedirlo, un grupo de tiburones que habita el lago en la caldera se lanza sobre ellos y los destroza. Kalimán, furioso, acusa a Ciros de asesinato, pero luego se da cuenta que en ese momento no es sensato actuar y decide por el momento continuar siguiendo las indicaciones de su anfitrión.

Ciros guía a todos sus invitados a través de un pasadizo secreto hasta un extraño paraíso, un vergel oculto parcialmente bajo una bóveda artificial que simula la pared rocosa de la isla. Luego de que Nefris, Yago y los guardias se retiran a descansar en opulentos aposentos, Ciros le muestra orgulloso a Kalimán y a Solín la fuente de energía del lugar: un sistema hidroeléctrico que aprovecha el vapor producido por géiseres para mantener la estabilidad de la isla. Kalimán observa todo lo que le muestra su anfitrión con sumo interés.

Llegada la noche Kalimán y Solín van a las habitaciones que Ciros les ofrece. Mirando por su ventana Kalimán descubre a Yago llevando en sus manos la misteriosa pirámide y decide seguirlo, pero cuando él y Solín intentan salir de la habitación los guardias de Ciros intentan impedírselo. Kalimán no duda en enfrentarse a ellos y los vence en una feroz batalla. Ciros/Kardo ha estado vigilando y observa lo que sucede, y así decide utilizar el momento para engañar a Kalimán y lograr que un suprahumano se apodere del cuerpo de Solín. Yago lleva la misteriosa pirámide a un recinto donde lo esperan Ciros y Nefris, y allí los tres inician una ceremonia durante la cual un suprahumano emerge de las profundidades de la tierra a través de la pirámide. Kalimán y Solín, ocultos, lo observan todo, pero cuando Solín hace un ruido Ciros interrumpe la ceremonia y le pide a los dos que salgan de su escondite, él ya sabe que están ahí. Una vez Kalimán está frente a él, Ciros le dice que para demostrarle su poder va a hacer un experimento de transmutación en el cuerpo de Solín. Kalimán está interesado en saber hasta dónde llegan los poderes de Ciros e inicialmente lo deja actuar, aunque siempre velando celosamente por la seguridad del niño. El suprahumano que esperaba escondido en la pirámide vuelve a surgir de ella y se dirige hacia el cuerpo de Solín, pero viéndolo Kalimán utiliza su poder de telequinesis y hace estallar la pirámide de cristal de roca en mil pedazos. El suprahumano no tiene más remedio que regresar a las profundidades de la tierra, y Kalimán y Solín regresan a sus habitaciones habiendo frustrado inicialmente los planes de su anfitrión.

Ciros/Kardo prepara otra trampa, y esa noche ordena suspender una segunda pirámide de cristal sobre la cama de Kalimán sin que él lo note. El objeto funge como conducto de magia negra, y a medida que avanza la noche le roba a Kalimán su juventud haciendo que poco a poco Kalimán envejezca mientras duerme. Solín despierta en medio de la noche y se dá cuenta de lo que sucede, y aunque Yago trata de impedir que dé la voz de alarma el muchacho logra despertar a Kalimán con un grito. Éste utiliza las pocas fuerzas que le quedan en su calidad de anciano decrépito para lanzar in pesado candelabro contra la pirámide suspendida en el techo. Con esto la destruye e inmediatamente recupera su juventud perdida; Kardo ha fallado otra vez.

Kalimán decide contraatacar, y habiéndose enfrentado anteriormente al suprahumano que reside en Nefris decide liberar a la muchacha de su dominio. Deja a Solín encerrado en su habitación y protegido por una extraña cruz egipcia que dice lo protegerá del peligro, y luego sale a buscar la habitación de la muchacha. Una vez allí pone a Nefris bajo su dominio hipnótico, y por medio de una especie de exorcismo mental fuerza al suprahumano que habita en la muchacha a salir de ella y a enfrentarse a él. Sobreviene una feroz lucha mental entre Kalimán y el suprahumano en la que Kalimán resulta vencedor; el suprahumano no tiene más remedio que regresar al inframundo de donde surgió. Nefris, ya libre, se lanza a los brazos de Kalimán y le agradece efusivamente haberla salvado, y Kalimán responde a sus caricias. Luego, cansado luego de su prolongada lucha mental decide regresar a sus habitaciones y le dice a Nefris que deberá fingir continuar bajo el dominio de los suprahumanos. También a ella le entrega una cruz egipcia para protegerla.

Yago mientras tanto ha estado vigilando la habitación de Kalimán, y dándose cuenta que éste ha salido decide atacar a Solín. Utiliza sus vastos poderes para cambiar de apariencia y convertido en gato entra por una ventana a la habitación y se lanza contra el muchacho. Solín, inicialmente sorprendido, recuerda utilizar el amuleto que le dejara Kalimán y logra detener momentáneamente a su enemigo, pero más tarde tropieza y suelta la cruz, y Yago aprovecha para lanzarse contra él. El feroz gato está a punto de ganar la batalla cuando un rayo de luz de la luna ilumina la ventana de la habitación sobre la que hay una cruz egipcia de adorno; la sombra de la cruz se proyecta sobre Yago y éste no tiene más remedio que escapar. Kalimán pronto regresa a la habitación e intercambia impresiones con Solín, explicándole al muchacho los origenes egipcios del símbolo que le entregara y el hecho de que aparentemente logra detener a los suprahumanos por medios mágicos. Luego, con el alba ya cercana, inicia una serie de ejercicios de yoga y meditación profunda con los que se prepara para enfrentar el día, y en medio de su meditación recibe un mensaje de uno de sus maestros lamas: la clave para luchar contra el Ojo de Satán es el signo de Acuario.

En el jardín Yago recupera su forma humana y decide informarle a Ciros lo sucedido; no se explica a dónde Kalimán puede haber ido esa noche y eso lo preocupa. Cuando Ciros se entera de lo sucedido increpa vivamente a Yago por no haber seguido a Kalimán, pero en realidad no parece darle mayor importancia al asunto: Kalimán está en sus dominios y no podrá hacer nada para impedir sus planes. Cuando amanece Nefris se reúne con Ciro y Yago, y ninguno de los dos se percata de que la muchacha ya no contiene un suprahumano. Ciros decide continuar con sus planes, y luego de hacer formar a su grupo de guardias en el jardín inicia uno de los extraños ritos con los que suprahumanos surgen de la tierra y se apoderan de cuerpos humanos. Cuando los guardias se dan cuenta de lo que les sucede gritan asustados, y sus gritos son escuchados por Solín, quien no duda en interrumpir la meditación de Kalimán. Los dos amigos se precipitan al jardín y son testigos de lo que sucede, pero pronto son atrapados por una de las plantas del Ojo de Satán que les impide intervenir. Todos los guardias son poseídos por suprahumanos, y cuando la ceremonia termina la planta de Ojo de Satán se seca y deja libres a Kalimán y a Solín. Ciros sabe que están ahí y se acerca a ellos, y ahora Kalimán se percata de que quien habita en él es nada menos que Kardo. El suprahumano no hace ningún intento por ocultar su identidad, e invita a Kalimán a su laboratorio diciendo que allí tiene algo muy interesante para enseñarle. Kalimán acepta la invitación y Ciros se retira. Nefris se acerca entonces a Kalimán y lo conmina a escapar de la isla arguyendo que es su única oportunidad de escapar con vida de la aventura. Kalimán se niega diciendo que algo muy grave está ocurriendo y que no tiene intenciones de huir. Yago interrumpe la conversación de los dos, y mientras Nefris y Yago se alejan Kalimán decide investigar a fondo el terreno del que vio surgir a los suprahumanos. Allí descubre el símbolo del Ojo de Satán marcado en la roca entre jeroglíficos egipcios y rastros de la presencia de piedras-talismán como la que encontraran en Luxor.

Ciros ha decidido probar la fuerza física de Kalimán, y cuando éste llega al laboratorio lo fuerza a pelear contra dos de sus guardias poseídos que han puesto veneno de escorpión en sus uñas. Kalimán logra tener a raya a los dos hombres-escorpión, aún si en un momento dado ellos cambian su forma y se convierten en gigantescos escorpiones reales y sin ningún trazo de su identidad humana. La lucha se prolonga por largos minutos, hasta que Kalimán termina venciendo engañando a sus contrincantes y haciendo que se ataquen mutuamente inyectándose el poderoso veneno que llevan en sus colas.

Kalimán decide entonces terminar con la farza y atacar directamente a sus enemigos, así que se lanza contra Ciros e intenta repetir el experimento de exorcismo mental que ya tuvo éxito con Nefris. Kardo sin embargo es un suprahumano mucho más poderoso que su rival anterior y Kalimán tiene que hacer uso de todo su poder mental para obligarlo a salir del cuerpo del magnate. Llega a estar a punto de conseguirlo, pero viendo a su jefe en peligro Yago decide intervenir y lanza un pesado objeto a la cabeza de Kalimán, quien pierde el sentido y cae a los pies de Ciros. Luego los tres suprahumanos se retiran y dejan a Kalimán solo junto a Solín.

Cuando Kalimán recupera el conocimiento decide continuar atacando, y luego de llegar por el exterior a la habitación de Ciros le lanza un dardo somnífero por la ventana. Ciros cae fulminado mientras Nefris y Yago miran estupefactos. Yago intenta investigar lo que sucede, pero cuando se asoma por la ventana es atacado por Kalimán, quien de un golpe de tajo lo deja sin sentido. Kalimán y Solín entran entonces a la habitación y le explican a Nefris lo que ha sucedido. Kalimán le pone una fuerte barrera mental a la muchacha para que Kardo no pueda leer sus pensamientos, y luego le dicen que deberá hacer todo lo que esté en sus manos para que Ciros, quien todavía está vivo, sea sepultado y no cremado; Kalimán se compromete a proteger su vida. La muchacha no comprende muy bien el plan de Kalimán, pero aún así decide cumplir sus órdenes. Poco después de que Kalimán y Solín abandonan la habitación Yago recupera el conocimiento, pero cuando le pregunta a Nefris lo que ha sucedido la muchacha le responde que está tan sorprendida como él. Mientras tanto Kardo no tiene más remedio que salir del cuerpo que considera muerto, ordenando inmediatamente que el cadáver de Ciros sea cremado. Nefris interviene y logra convencer a Kardo de sepultar al magnate en su tumba familiar, que coincidencialmente se encuentra en la isla, y poco tiempo después el sepelio se lleva a cabo sin incidentes. El cuerpo de Ciros queda encerrado en un sarcófago colocado en su mausoleo familiar.

Siguiendo las instrucciones del maestro lama que se comunicara con él Kalimán busca refugio para él y Solín en un lugar rodeado por agua, una cueva a la que solo se accede a través de un lago. Mientras tanto Kardo lleva a Nefris al cráter del volcán de la isla donde le muestra algo sorprendente: millones de huevecillos están incubándose entre la lava ardiente. Ésta es la fuente de donde surgirán millones de suprahumanos; el plan de Kardo es tirar los huevecillos desde un avión sobre las grandes ciudades del mundo, y cada suprahumano que surja de ellos se posesionará del cuerpo de un ser humano y así quedará protegido de los efectos del agua. Con ésto los suprahumanos dominarán la tierra.

Las horas pasan y Kalimán empieza a preocuparse acerca de la suerte que correrá Ciros cuando despierte de los efectos del dardo somnífero. Decide intentar encontrarlo, y así sale acompañado de Solín de su refugio. Yago ha estado buscándolos durante todo ese tiempo, y cuando ellos salen del lago los encuentra por medio de percepción extrasensorial. Para atraparlos toma la forma de un árbol, y cuando Kalimán pasa cerca, Yago entra en acción y golpea a Kalimán fuertemente, quien sin tener oportunidad de defenderse cae sin sentido. Yago aprovecha para capturar a Solín, y cuando Kalimán recupera el sentido algo más tarde se da cuenta que el niño ha desaparecido. Sin embargo para entonces encontrarse con Ciros se ha convertido en algo urgente, el magnate está a punto de despertar y Kalimán no sabe exactamente dónde está. Asumiendo que si Kardo quisiera matar a Solín lo habría hecho cuando él estaba sin sentido, Kalimán decide rescatar a Ciros primero y por medio de percepción extrasensorial determina su localización. Ciros mientras tanto despierta y se ve encerrado en un sarcófago que a duras penas logra abrir antes de morir asfixiado. El sarcófago sin embargo está en el interior de una cripta sellada del exterior, una especie de caja fuerte, y el aire con el que cuenta es poco. Kalimán logra llegar hasta ahí, y por medio de una serie de trucos evade a los guardias que cuidan el lugar y utiliza su poder mental para abrir la cripta. Con esto salva a Ciros segundos antes de que muera asfixiado y lo lleva a un refugio seguro.

El comportamiento "humano" de Nefris empieza a hacer sospechar a Kardo de que algo puede andar mal en ella, y así decide investigar si todavía está poseída por un suprahumano haciéndola pasar su mano por una llama; un suprahumano real no sentiría dolor. La prueba está a punto de realizarse cuando Yago entra en la habitación y le informa a su jefe que Kalimán está sin sentido y Solín prisionero. Luego de increpar a Yago por no haber capturado a Kalimán también, los tres van al sitio donde Yago dejó a Kalimán y descubren su desaparición. Yago lleva entonces a Kardo con Solín, y el suprahumano decide utilizarlo para capturar a su enemigo. Utilizando una voz de un volumen inhumano, Kardo grita que convertirá a Solín en rata si Kalimán no se entrega en los próximos cinco minutos. En su refugio Kalimán y Ciros escuchan la amenaza y Kalimán deja a Ciros solo para ir a rescatar a Solín. Antes de llegar al refugio Kalimán es interceptado por Nefris, quien le revela la existencia de los millones de huevecillos que se están incubando en el cráter. Kalimán a su vez le dice que su padre Ciros está a salvo, y Nefris decide ir con él en vez de regresar con Kardo.

Cuando Kalimán llega al edificio del laboratorio se esconde en un armario y hace un experimento de desdoblamiento corporal. Hace visible su espíritu, y así, en forma astral, se presenta ante Kardo y Yago, quienes aparentemente han terminado su experimento y han transformado a Solín en una rata. Kardo alardea de sus poderes aparentemente infinitos, y ante las dudas de Kalimán de que la rata que tiene en frente sea efectivamente Solín el suprahumano aparentemente le devuelve su forma humana al niño. Solín es liberado, y Kalimán dice que se convertirá en el prisionero de Kardo si logran capturarlo. Mientras habla su forma astral empieza a desvanecerse, y en la confusión que sobreviene Solín aprovecha para escapar. Kalimán regresa a su cuerpo, pero Kardo logra localizarlo por medio de percepción extrasensorial y ordena a sus guardias disparar contra el armario donde está escondido; Kalimán apenas logra escapar rompiendo la pared tras el armario y escabulléndose por un tubo de ventilación hasta el exterior del refugio.

Mientras tanto Nefris se ha reunido con su padre, quien sólo quiere escapar de la isla a bordo del hidroavión en el que llegaron. Primero Solín y luego Kalimán mismo se reúnen con ellos, y después de escuchar al magnate Kalimán se rehusa a llevar a cabo sus planes de escape: por un lado los suprahumanos tienen poderes que seguramente destruirían el hidroavión en pleno vuelo, y por otro lado no se les puede permitir sus planes de conquista a la raza humana. Kardo y Yago vienen en persecución de Kalimán así que este no tiene tiempo de dar demasiadas explicaciones a sus amigos, pero sí le pide a Ciros un plano detallado de su refugio en Scorpio. El magnate accede a dárselo, pero está en otra parte del laboratorio, así que Nefris es encargada de ir a recogerlo. Solín se queda con Ciros, y Kalimán sale al encuentro de sus perseguidores para impedir que descubran el escondite de sus amigos.

Kalimán hace ademán de entregarse a Kardo y a Yago, pero cuando se les acerca inicia un experimento de actus mortis y aparentemente cae muerto a sus pies. Desconcertado, Kardo piensa que Kalimán ha tenido un paro cardíaco causado por el terror y le ordena a los guardias de Ciros que tiren su cadáver al cráter de lava ardiente en el centro de la isla; Yago mientras tanto es encargado de buscar a Solín. Poco después Kardo descubre a Nefris antes de que la muchacha pueda recuperar los planos del refugio, y pensando que sigue poseída le informa que ella tendrá un papel primordial en el proceso de eclosión de los huevecillos que se están empollando en el volcán de la isla. La muchacha no sabe qué pensar, pero no tiene otra alternativa que seguir a Kardo al volcán. Cuando llegan ahí, Kardo le dice que la sangre de una doncella es uno de los ingredientes que se necesitan para que los huevecillos terminen de empollarse, desde un principio ese es el rol que se le tenía programado y la razón por la que Nefris fue escogida por el Ojo de Satán. Nefris escucha horrorizada y sin saber si será sacrificada inmediatamente, pero poco puede hacer en ese momento.

Yago encuentra a Solín y a Ciros en su escondite, y convertido en serpiente los amenaza de muerte. Solín no se deja amedrentar y pone un cesto de mimbre sobre él, lo que le da al niño y al magnate tiempo de escapar. Yago se lanza en su persecución, pero Solín responde atacándolo con su honda. Yago cae al suelo sin sentido y Solín y Ciros logran salir al exterior, aunque inicialmente no saben hacia dónde dirigirse.

En el cráter Kalimán suspende el actus mortis y revive ante la mirada estupefacta de los guardias que lo llevaron allí; luego los hipnotiza y les ordena que regresen al laboratorio y le digan a Kardo que cumplieron sus órdenes al pie de la letra. Kalimán no sabe que Kardo y Nefris también están ahí y que la muchacha está en peligro, y así corre de vuelta al laboratorio, y habiendo escuchado anteriormente de labios de Ciros el sitio donde se guardan los planes del refugio logra encontrarlos y estudiarlos a fondo. Sólo entonces percibe telepáticamente el terror de Nefris, y sabiéndola en peligro corre de regreso al cráter.

Kardo mientras tanto ha descubierto que la marca del Ojo de Satán se ha borrado de la mano de Nefris, y así se da cuenta que la muchacha ha dejado de ser su aliada. Se dispone a lanzarla al cráter de lava ardiente cuando Ciros y Solín intervienen: el magnate ha escuchado los gritos de su hija y ha acudido en su ayuda. Ciros amenaza a Kardo con una pistola, pero pronto descubre que sus balas no pueden hacerle daño al suprahumano. Para entonces Nefris se ha zafado de él, y aunque Kardo vence fácilmente a Ciros atrapándolo del cuello y amenazando con desnucarlo Nefris alcanza a escapar. Kalimán llega justo a tiempo para impedir que Kardo mate a Ciros y se enfrenta en un combate físico y mental contra el suprahumano. Durante el forcejeo Kalimán logra hacer una llave de judo que lanza a Kardo al fondo del cráter, a la lava ardiente, pero el suprahumano es inmune al calor volcánico y sobrevive. Al mismo tiempo Yago ya recuperado llega al cráter siguiendo los pasos de Ciros y Solín, y viendo a Kalimán al borde de la boca del volcán se lanza contra él con intenciones de tirarlo a la lava ardiente. Kalimán percibe el peligro en el último instante y se hace a un lado, y Yago como Kardo antes que él cae al interior del cráter. Sin embargo Yago a diferencia de Kardo es un humano que contiene a un suprahumano y no un suprahumano incorpóreo, así que él sí es susceptible al abrasador calor de la lava y muere calcinado entre las brasas.

Kardo reanuda su ataque, esta vez moviendo pesadas piedras que lanza contra Kalimán y sus amigos utilizando sus potentes poderes de telequinesis. Habiendo estudiado al detalle los planos de la isla Kalimán sabe que los sistemas que dan energía al refugio están cerca de ahí, así que dirige a sus amigos hacia allí logrando finalmente protegerse cerca de la sala de control. Kardo mientras tanto decide que necesita vivos por lo menos a Kalimán y a Nefris, a Kalimán porque quiere apoderarse de su cuerpo, y a Nefris porque la necesita para lanzarla al cráter, así que en lugar de continuar su ataque telequinético les ordena a los guardias de Ciros a ir al sitio donde sabe que Kalimán se escondió. Sus órdenes son que Ciros y Solín deberán ser asesinados, mientras que Kalimán y Nefris deberán ser capturados vivos.

Kalimán entra a la sala de control de la central hidrotérmica y cierra todas las válvulas que controlan el paso del vapor a las tuberías subterráneas que atraviesan la isla. Con eso hace que la presión en todas ellas empieze a aumentar, e inmediatamente se empiezan a sentir sismos por toda la isla que ocurren cuando las tuberías estallan. Ciros, Nefris y Solín observan lo que ocurre, y el magnate, cada vez más asustado, decide que no esperará más y escapará a bordo del hidroavión quiéralo Kalimán o no. Mientras Kalimán está ocupado y a pesar de las protestas de Solín obliga a su hija Nefris a acompañarlo y sale de la central termoeléctrica corriendo hacia el sitio donde está oculto el hidroavión. Sin embargo los guardias enviados por Kardo ya han llegado ahí y descubriendo la fuga de los fugitivos disparan contra Ciros, aunque no contra Nefris. El magnate muere acribillado en los brazos de su hija y arrepintiéndose de haber desobedecido a Kalimán.

Cuando Kardo se da cuenta de los planes de Kalimán se lanza furioso contra él, pero Kalimán logra repeler sus ataques utilizando por ejemplo corriente eléctrica. En su forma ectoplásmica el suprahumano atraviesa fácilmente cualquier pared y así llega sin dificultad a la válvula que Kalimán cerrara. Intenta abrirla de nuevo, pero fracasa en su intento por ser un ser incorpóreo. Solín mientras tanto regresa al lado de Kalimán y le informa de la fuga de Ciros y Nefris. Kalimán decide que ya es tiempo de planear su escapatoria y le ordena al niño reunirse con ellos y acompañarlos al hidroavión; cuando lleguen ahí Kalimán les indicará cómo proceder. En el camino hacia el exterior Solín se encuentra con Nefris, y luego de evadir los guardias los dos logran llegar al hidroavión mientras la isla se sacude presa de temblores cada vez más fuertes.

Kardo, desesperado, decide destruir por medio de telequinesis toda la sala de control de la central hidrotérmica esperando causar una fuga de los vapores acumulados bajo tierra, pero lo único que consigue es que la tubería subterránea entera estalle. La explosión que sobreviene es gigantesca y derrumba la pared del cráter volcánico. Toneladas de roca caen entonces sobre los huevecillos de los suprahumanos, y mientras algunos son destruídos por las rocas que caen sobre ellos, la mayoría se cuecen al calor de estelas de vapor de agua que los sobrecalientan. Kalimán apenas logra salir a tiempo de la termoeléctrica. Kardo se lanza furioso contra él, y los dos enemigos se encarnan en una feroz batalla. Inicialmente el suprahumano lleva las de ganar, pero Kalimán recuerda la susceptibilidad de Kardo al agua y sacando fuerzas de la flaqueza lo va llevando hasta el lago donde espera el hidroavión. Llegado allí se lanza con su enemigo al agua, lo que causa que Kardo se desintegre en mil pedazos que se hunden hacia las profundidades en medio de un remolino gigantesco.

Para entonces la isla entera es presa de los terremotos y está a punto de hundirse en el mar. Kalimán sabe que no tendrá tiempo de llegar hasta el sitio donde esperan sus amigos al otro lado del lago, así que por medio de telepatía le da a Solín instrucciones detalladas de cómo maniobrar el hidroavión para acercarse a él y levantar el vuelo. El niño sigue las instrucciones de Kalimán al pie de la letra, y Kalimán logra montarse al aparato instantes antes de que remonte el vuelo. Ya en el aire los tres sobrevivientes de la hecatombe observan cómo la isla entera se cubre de destrucción y de fuego y se va hundiendo poco a poco en el mar. Los guardias de Ciros mueren en la conflagración, y Kalimán y sus amigos logran regresar a la civilización convencidos de que han logrado destruir al temido Ojo de Satán.

EPISODIOSEditar

  • 685-752 en México (1978)
  • 675-742 en Colombia (1988)

CREADORESEditar

  • Original de
    • Rafael Navarro Huerta
    • Modesto Vázquez González
  • Guionista
    • Héctor González Dueñas (Víctor Fox)
  • Dibujo
    • Cristóbal Velázquez (Crisvel)

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