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21 EL FARAON SAGRADO.jpg


PERSONAJESEditar

LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICAEditar

  • Guiza, Egipto
  • desierto egipcio
  • oasis de Kampar, Egipto
  • Nuevo Egipto, Egipto

La ciudad de Guiza, cerca a El Cairo, es el sitio donde se encuentran las famosas pirámides de Egipto y la Esfinge. El oasis de Kampar es un sitio ficticio; existen sitios con ese nombre en Malasia e Indonesia, pero no en Egipto. La ciudad del Nuevo Egipto es ficticia también.

ARGUMENTOEditar

Kalimán y Solín están en Egipto buscando la pirámide de Tutan-Kop, el llamado "faraón sagrado", un hombre temido en la antigüedad por su fiereza e instinto asesino. Una antigua profecía egipcia asegura que el reino de Amón-Ra resurgirá de entre las cenizas con todo el esplendor de antaño, y en la pirámide perdida de Tutan-Kop está escrita la fecha en la que esto sucederá. En Guiza, el sitio donde se alzan las tres pirámides de Egipto y la Esfinge en un día específico del año el sol proyecta un haz de luz a través de una construcción, y Kalimán está ahí para presenciarlo. El haz de luz señala la dirección hacia donde se encuentra la pirámide escondida, el sur, y así Kalimán y Solín se dirigen hacia allí para buscarla.

En medio del desierto, ya cerca a Luxor y al Valle de los Reyes, Kalimán y Solín descubren la momia de un personaje ricamente ataviado con vestiduras del antiguo Egipto que lleva un cetro marcado con símbolos de la dinastía de Tutan-Kop. Kalimán y Solín no se explican que puede estar haciendo una momia milenaria allí a la intemperie, y mientras están absortos en sus cavilaciones una ráfaga de viento convierte la momia en polvo.

Prosiguen su viaje y llegan al llamado "Ojo del Sol", una roca con un agujero por el que una vez al año el sol proyecta otro haz de luz que Kalimán está convencido lo conducirá a la pirámide de Tutan-Kop. El haz de luz señala hacia el oasis de Kampar, y hacia allí se dirigen Kalimán y Solín. Un extraño personaje acecha, un hombre ataviado con ropas del antiguo Egipto que dirige un pequeño grupo de guerreros. El hombre levanta su cetro, y con su gesto parece desencadenar una tormenta de arena que se ciñe sobre Kalimán y Solín. El viento es fortísimo y arranca a Solín de su camello. Kalimán se lanza tras él, pero pierde así su cabalgadura y sus provisiones de comida y agua. La tormenta continúa por un tiempo más, y cuando cesa Kalimán y Solín emergen de entre dunas en las que habían quedado sepultados. Continúan su viaje a pie hacia el oasis de Kampar, descubriendo poco más tarde las huellas de sus atacantes, y un extraño artilugio capaz de producir vientos calientes huracanados; la tormenta que tuvieron que sortear no fue un fenómeno natural, sino que fueron atacados.

Llegan al oasis de Kampar, pero allí descubren que las aguas del manantial han sido envenenadas. Entonces son atacados por los guerreros egipcios, quienes se lanzan contra ellos para matarlos. Kalimán salta sobre uno de los caballos de sus atacantes, rescata a Solín, y se da a una fuga desesperada. Los guerreros lo persiguen, pero Kalimán emplea un truco: en un momento en el que no lo ven salta a tierra con Solín dejando que el caballo se aleje a todo galope, y mientras sus enemigos persiguen al caballo, él mismo se entierra en la arena del desierto para no ser descubierto. Inicialmente creen haber logrado despistar así a los guerreros egipcios, pero pronto se da cuenta de que se equivoca; sus enemigos los descubren y los llevan a una trampa de arenas movedizas. Kalimán no logra encontrar un medio para salir de la trampa, y junto a Solín se hunde inexorablemente.

Kalimán y Solín creen morir asfixiados, pero pronto se dan cuenta que la trampa de las arenas movedizas desemboca en un gigantesco embudo por el que los dos amigos salen a una caverna iluminada que contiene señales obvias de habitación humana. Buscando una salida exploran la caverna, que resulta ser gigantesca. Eventualmente descubren un riachuelo donde Solín puede calmar su sed, y poco después también comida que alguien ha dejado a su disposición. Una vez han comido Kalimán y Solín son atacados por un grupo de nativos libios que los hacen prisioneros. Inicialmente Kalimán se deja tratar como un prisionero, pero eventualmente decide escapar, lográndolo fácilmente. El riachuelo se ensancha considerablemente aguas abajo y termina en una cascada que se adentra por las profundidades de la tierra; no parece haber escapatoria por ahí. Pero Kalimán encuentra un túnel tras la cascada que lo conduce al exterior, a una mina donde un grupo de fuertes guerreros libios vuelven a aprisionarlo. Kalimán es atado al suelo donde los capataces libios esperan que el tormento del implacable sol sobre su piel amedrente su espíritu y Kalimán acepte su nueva condición de esclavo.

Solín es llevado a una mina donde es obligado a trabajar buscando piedras preciosas. Un esclavo al que conoce le revela que las minas en las que trabajan pertenecen a Tutan-Kop, el Faraón Sagrado, quien resucitará para volver a reinar en Egipto; en algún lugar del desierto se construye ya su nueva ciudad, el Nuevo Egipto. A media tarde se les concede a los esclavos un descanso de algunos minutos para que reciban su ración de pan duro y un poco de agua. Solín decide llevarle su ración de agua a Kalimán, pero no consigue dársela pues es atacado por un capataz libio. El gigante alza a Solín en sus brazos y amenaza matarlo, y para impedirlo Kalimán acepta trabajar temporalmente en las minas, aunque advierte que intentará escapar.

Cuando Solín informa a Kalimán de lo que su nuevo amigo le ha dicho, este decide que ahora más que nunca deben encontrar la pirámide de Tutan-Kop, y para eso deben regresar al oasis de Kampar y buscar allí la señal que marca el sitio de la tumba. Pero primero deben escapar de la mina. Obtienen la ayuda de varios de los esclavos de la mina prometiéndoles que regresarán a ayudarlos, y en un descuido de los guardias libios montan a un carrito transportador de material minero que los esclavos aliados cubren con piedras y tierra. El carrito es empujado por una cuesta hasta el lugar donde el material minero entra a un triturador, pero los guardias descubren la fuga y piden ver el contenido del carrito transportador. Los esclavos se asustan y sueltan el carro, el cual se despeña hacia la trituradora. Kalimán logra saltar a tierra, pero Solín cae en la máquina, donde está en peligro inminente de ser triturado. Kalimán usa un gran madero para trabar el mecanismo de la trituradora momentáneamente, y así Solín tiene tiempo de saltar a tierra y escapar de la muerte. Luego, los dos amigos, siempre perseguidos por guardias libios, saltan a un río que Kalimán descubre y son arrastrados por la corriente hasta un lugar en el que el río se pierde entre las arenas del desierto.

Esa noche, Kalimán y Solín son atacados por una jauría de perros africanos, pero reciben ayuda de dos beduinos quienes disparando espantan a los animales. Los beduinos también van hacia el oasis de Kampar, y así Kalimán y Solín deciden acompañarlos. Pero los dos beduinos no son de confiar, en realidad son peligrosos ladrones que esperan el momento apropiado para apoderarse de las joyas de Kalimán, principalmente la esmeralda de su turbante. Cuando llegan al oasis, Solín les informa que el agua del manantial está envenenada y les dice que él y Kalimán buscan una tumba milenaria. Después de desayunar, mientras Kalimán espera la hora en la que el sol le señalará la localización de la tumba los beduinos lo atacan queriendo robar su esmeralda. Kalimán sabe defenderse y tira las armas de los dos beduinos al agua del manantial. Sin embargo recuerda que ellos le salvaron la vida, así que les regala su daga, las joyas que hay en ella pagarán por su ayuda. Luego se separa de ellos, pero los dos beduinos deciden seguirlo a prudente distancia sospechando que si Kalimán encuentra la tumba que busca habrán muchas joyas para ellos.

Horas después, a una hora exacta, el sol brilla a través de un agujero del llamado "Ojo de la Aguja", pero el haz de luz que proyecta señala simplemente hacia una pared lisa. Kalimán la explora, pero no encuentra ninguna entrada. Sin embargo, en una elevación exactamente frente a la pared encuentra una pesada roca casi completamente esférica, y sabiendo que los antiguos egipcios utilizaban complicados sistemas con contrapesos deja caer la roca contra la pared. El golpe forma una grieta que Kalimán logra agrandar, y él y Solín penetran en lo que resulta ser la tumba de Tutan-Kop.

Kalimán conoce los secretos de este tipo de tumbas milenarias, y luego de encontrar una lámpara de aceite que enciende con un trozo de pedernal logra sortear varios peligros mortales. En una de las recámaras encuentra un fabuloso tesoro pero instruye a Solín que no lo toque pues puede encerrar peligro. Eventualmente descubre el sarcófago de Tutan Kop, pero cuando lo examina para descubrir cuándo dice la profecía que el faraón resucitará para construir de nuevo su gran imperio descubre que esa sección del jeroglífico ha sido borrada; no hay duda que alguien ha estado ahí antes que ellos. Kalimán levanta entonces la tapa del sarcófago de Tutan-Kop y descubre que la momia del faraón no está ahí. Sabiendo que ellos fueron los primeros en entrar por la entrada de la pared lisa, Kalimán y Solín deducen que la tumba tiene que tener una segunda entrada, y así se dan a la tarea de buscarla.

Mientras tanto los dos ladrones beduinos también han entrado a la tumba. Caminando por los oscuros pasadizos hacen ruido, y Kalimán los descubre cuando llegan al recinto donde están las joyas. Desoyendo los consejos de Kalimán los dos beduinos se lanzan a robarlas, pero al hacerlo perturban a un grupo de serpientes venenosas que anidan entre ellas. Las serpientes se lanzan contra los ladrones y los matan con su veneno.

Afuera un grupo de santones descubre que una tumba antigua ha sido descubierta, y temiendo que se trate de ladrones entran a defenderla. Pronto encuentran a los beduinos muertos, pero deciden investigar si tal vez hay más ladrones escondidos. Kalimán y Solín deciden introducirse dentro del sarcófago de Tutan-Kop para burlarlos, Kalimán no quiere enzarzarse en una lucha inútil. Sin encontrar a nadie más los santones salen de la tumba, pero cierran la grieta de la entrada con pesadas piedras. Ahora Kalimán y Solín están obligados a encontrar esa segunda entrada que Kalimán cree que existe.

Investigando cuidadosamente Kalimán encuentra un pasadizo y huellas de pasos marcadas en el polvo, pero el pasadizo conduce a un recinto que no parece tener salida. Kalimán sin embargo descubre una apertura en el techo, y cuando él y Solín suben a investigar descubren una sala de embalsamar completamente llena de momias de miembros de la corte de honor de Tutan-Kop. Mientras investigan las momias una puerta secreta se abre y un extraño hombre hace entrada en el recinto seguido de un grupo de esclavos. Examina varias de las momias antes de escoger una en particular, la del gran sacerdote del templo de Tutan-Kop. El hombre resulta ser un médico llamado Tabor y ordena a sus esclavos cargar con la momia, saliendo luego con ellos del recinto. Kalimán y Solín logran seguirlo sin ser vistos.

Llegan a un enorme recinto donde un olor a aceite rancio y mirra pervade el aire. Tabor ordena sumergir la momia del sacerdote de Tutan-Kop en una enorme caldera llena de aceite y logra así ablandarla, luego la saca, le quita los vendajes y la viste con los atavíos propios de un personaje de la corte real del antiguo Egipto. Kalimán mientras tanto decide buscar una salida, dejando a Solín escondido tras un sarcófago. Pero el sarcófago se abre, y una momia ataca a Solín. El niño no puede impedir dar un grito de terror que lo delata, y Kalimán se lanza para protegerlo. La momia resulta tener una fuerza sobrehumana, y Kalimán tiene que usar una tea ardiente para mantenerla a raya. Los hombres de Tabor se lanzan sobre él, y sobreviene una pelea en la que Kalimán logra imponerse poco a poco. Sin embargo el médico Tabor ha logrado hacerse con Solín y amenaza lanzarlo al caldero de aceite hirviente si Kalimán no se rinde. Mientras Kalimán mira preocupado, la momia le da un golpe en la cabeza que lo deja sin sentido.

Tabor ha reconocido a Kalimán y Solín como los esclavos que escaparon de las minas, y luego de ordenar a la momia que regrese a su sarcófago interroga a Solín acerca de lo que sabe. Cuando el niño le dice que el cuerpo del faraón Tutan-Kop ha sido robado, Tabor decide que los intrusos saben demasiado y deberán morir. Los ata firmemente con cuerdas, y luego los hace colocar en las parrillas en las que las momias son sumergidas en el aceite hirviente. Justo entonces Kalimán despierta, rompe fácilmente sus ataduras, libera a Solín y salta de la parrilla a una cuerda que pende de una polea. Sin embargo los esclavos de Tabor desamarran el otro extremo de la cuerda amenazando con hacer caer a Kalimán y Solín al aceite hirviendo.

Tabor se dispone a dar la orden cuando un nuevo personaje irrumpe en la escena, el capitán de guardias del Nuevo Egipto, un soldado llamado el capitán Ramés que decide interrogar a Kalimán. Kalimán le explica a Ramés exactamente lo que ha averiguado hasta ese momento, incluyendo el hecho de que escapó de las minas de piedras preciosas. Ramés se siente admirado por Kalimán y le ofrece la posibilidad de luchar por su libertad; si Kalimán demuestra suficiente valor será digno de ingresar a la guardia de honor de la soberana del Nuevo Egipto, la bella y respetada Nefris. Kalimán decide aceptar el reto, pues quiere averiguar más acerca de esa gente. Pero a Solín no se le permite seguirlo, Ramés lo entrega como ayudante a Tabor, advirtiéndole al médico que no debe dejarlo escapar. Kalimán decide aceptar la situación y le dice a Solín que pronto regresará a rescatarlo.

Kalimán es obligado a luchar contra un gigantesco búfalo llamado Tauro al que solo logra vencer partiéndole las patas con golpes de karate y el Capitán Ramés, impresionado, informa a Kalimán que entrará a formar parte de la guardia de honor de Nefris. Kalimán mientras tanto ha decidido hacerse dueño de la situación y trata de obligar a Ramés a seguir sus órdenes. El capitán de guardia es sin embargo muy astuto y logra hacer caer a Kalimán por unas escalinatas hasta un recinto donde un verdugo se da a la tarea de reducir su resistencia para convertirlo en un esclavo dócil. Un gran número de guardias se lanzan sobre Kalimán y lo golpean hasta dejarlo sin sentido; luego es arrojado a un foso llamado el Nido de Ratas para que escarmiente.

Mientras tanto, Tabor encierra a Solín en un calabozo donde un anciano yace moribundo sobre una mesa de madera, y le dice al niño que su primera misión será vigilar a ese hombre y avisarle cuando esté a punto de morir. El anciano moribundo despierta y revela a Solín que él es el último descendiente vivo del faraón sagrado Tutan-Kop, y que en su cráneo existe una valiosa joya, un diamante en forma de escarabajo que es un poderoso símbolo de poder para los egipcios. Tabor quiere obtener esa joya para su soberana, Nefris, pero debe esperar hasta el momento exacto de la muerte del anciano para realizar la trepanación, si no el diamante perderá su poder simbólico. El heredero de Tutan-Kop no quiere que el diamante sagrado caiga en manos de Tabor y decide dárselo a Solín como herencia. Sin embargo el niño deberá ser lo suficientemente astuto para apoderarse de él mientras Tabor realiza la operación.

Cuando el heredero de Tutan-Kop siente que la muerte está próxima le ordena a Solín llamar a Tabor y le recuerda al niño su promesa de intentar apoderarse del diamante sagrado. Tabor inicia la operación precisamente cuando el anciano muere, pero en ese momento Solín hace caer una bandeja con todos los implementos que Tabor usa para la trepanación. Mientras que Tabor recoge sus implementos, Solín hurga con sus dedos en la apertura que Tabor ha hecho en el cráneo del cadáver y logra extraer el diamante. Tabor no se da cuenta de lo que Solín ha hecho, y extrañado se percata de que el diamante no está ahí. Asume entonces que el anciano resultó ser un impostor.

Cuando Kalimán despierta se ve rodeado de lo que los guardias llaman ratas humanas, esclavos que enloquecidos por el hambre tienen toda la intención de devorarlo. Se lanzan contra Kalimán, pero este logra hipnotizarlos y hacerles olvidar la sensación de hambre que los enloquece. Luego los sigue hasta un gran salón donde encuentran a muchos más esclavos, cientos de ellos, que tienen que pelear entre sí para lograr pedazos de los pocos alimentos que los guardias les proporcionan ocasionalmente. La atención de Kalimán se concentra sobre una hermosa mujer rubia que es atacada al querer comer un pedazo de pan. Kalimán la defiende y descubre que su nombre es Vanesa y es la hija de un arqueólogo. Durante una expedición en busca de la pirámide de Tutan-Kop, un grupo de soldados vestidos como antiguos egipcios los atacaron a ella y a su padre, y luego los hicieron caer en el pozo de arenas movedizas. El padre de Vanesa sufrió un fuerte golpe en la caveza al caer a la caverna al fondo del embudo y murió entre dolores espantosos, y Vanesa fue hecha prisionera.

La próxima vez que los guardias llevan comida a los esclavos Kalimán atrapa a uno de ellos y amenazándolo de muerte obliga a sus compañeros a traer comida suficiente para todos. El Capitán Ramés se entera de lo que sucede y decide que Kalimán es demasiado peligroso pues incita a los esclavos a la rebelión, y así decide acabar de una vez con él. Va al calabozo de los esclavos y amenaza matar uno a uno a todos los esclavos si Kalimán no se presenta ante él. Kalimán se entrega y es llevado al exterior, donde muy sorprendido descubre que se encuentra en una ciudad al estilo del antiguo Egipto, a orillas del río Nilo y protegida por altas montañas. ¿Es este el nuevo reino de Tutan-Kop, como lo anunciaban las profecías?

Kalimán es obligado a caminar hasta una de las plazoletas de la ciudad y allí es arrojado por el Capitán Ramés a un foso donde encuentra a una serpiente cobra que furiosa intenta morderlo. Kalimán intenta hablar con ella, pero la serpiente no entiende razones y ataca. Kalimán logra atraparla de la cabeza, y sabiendo que no puede soltarla sin que vuelva a atacarlo la lanza al exterior del foso donde muerde el brazo izquierdo del Capitán Ramés. Los soldados de Ramés matan la cobra, y el capitán es llevado de urgencia a donde el médico Tabor quien no tiene otra alternativa que amputar el brazo del Capitán Ramés para evitar que este muera a causa de la mordedura. Ramés desarrolla así un odio infinito contra Kalimán.

Al día siguiente se le ordena a Kalimán salir del foso. En el exterior se encuentra con el capitán Ramés y un grupo de soldados a los que Ramés ordena destazar vivo a Kalimán. Los soldados intentan cumplir la orden, pero Kalimán ofrece resistencia y se enfrasca en una lucha espectacular. Sin embargo es vencido por la superioridad numérica de sus enemigos, y Ramés ordena que ambos brazos de Kalimán le sean amputados. Sin embargo antes de que la orden pueda ser llevada a cabo se escuchan las trompetas de la comitiva real: la soberana Nefris se acerca rodeada de su séquito. Se trata de una hermosísima mujer ataviada en las ropas del antiguo Egipto, quien desde lejos ha presenciado la lucha de Kalimán contra sus guerreros y ha quedado muy impresionada con lo que vió. Nefris rescinde la orden de Ramés de matar a Kalimán, y en vez de eso lo condena a trabajos forzosos. Cuando Nefris se aleja acompañada de su comitiva Ramés se acerca a Kalimán y le advierte que nunca escapará de su venganza: aunque por lo pronto debe obedecer las órdenes directas de Nefris, algún día lo volverá a encontrar y entonces no dudará en matarlo.

Kalimán es entregado a Simoé, un capataz sanguinario que dirige a miles de esclavos que trabajan para construir un nuevo Templo de Isis. Kalimán decide soportar por algún tiempo el cautiverio pues quiere obtener más información acerca del modo de vida de los habitantes del Nuevo Egipto. Durante los trabajos descubre sorpresivamente la momia de Tutan-Kop, ataviada en sus trajes faraónicos y sentada en lo que parece ser un trono de un templo subterráneo. Kalimán decide regresar esa noche a investigar el templo más de cerca.

Nunca llega a hacerlo. El médico Tabor informa a Nefris que el anciano que creían era el heredero de Tutan-Kop no tenía el diamante sagrado en su cráneo, y así la mujer decide pedir ayuda a su dios Amón-Ra para encontrar al último descendiente vivo del faraón sagrado. Para eso Nefris decide que Amón-Ra necesita de un sacrificio humano. Vanesa es la escogida para ser sacrificada, es bañada y vestida con hermosos atavíos y luego es llevada a lo alto de un risco desde donde es lanzada a las aguas del río Nilo para que muera ahogada. Nefris y Tabor presencian el sacrificio desde un balcón. Kalimán, mientras trabaja, oye el sonido de las trompetas que anuncian el sacrificio humano, y cuando Vanesa es lanzada al agua se lanza tras ella logrando salvarla de la muerte. Nefris se sorprende grandemente de la osadía de Kalimán y ordena que ambos sean capturados y llevados a su presencia. Los hombres de Nefris se lanzan en botes tras Kalimán y Vanesa, quienes nadan río abajo. Eventualmente son alcanzados por los botes, y Kalimán pierde el sentido al ser golpeado por decenas de remos. Así termina siendo capturado junto a su protegida.

Solín mientras tanto sigue prisionero de Tabor y empieza a preocuparse de la suerte de Kalimán. Decide intentar escapar para buscarlo, pero en su intento hace caer una de las teas que ilumina el recinto y sin quererlo causa un gran incendio que destruye muchas de las momias de Tabor. Una momia que sobrevive atrapa al niño y le impide escapar, y cuando Tabor regresa, furioso encierra a Solín en un calabozo donde es condenado a morir de hambre y sed. Solín decide intentar hacer contacto telepático con Kalimán, pero este está sin sentido y no puede responderle.

Cuando Kalimán despierta se encuentra en un calabozo, pero pronto se le informa que será llevado ante Nefris para responder por sus actos. En el camino se encuentra con Tabor, y el médico le informa acerca de la suerte de Solín. Una vez en el salón del trono, Nefris se hace esperar y Kalimán aprovecha para hacer contacto telepático con Solín y darle instrucciones: por medio de concentración mental deberá dominar la sensación de hambre y sed hasta que él pueda venir a liberarlo. Solín obedece y siguiendo las instrucciones de Kalimán entra en un estado de profunda concentración mental. Cuando Nefris llega a la sala del trono Kalimán debe interrumpir el experimento, y rompiendo sus ataduras le demuestra a la soberana que no está bajo su dominio. Pregunta acerca de la suerte de Vanesa, y Nefris le muestra que ella está colgada de las manos de un árbol en el exterior, condenada a muerte y a ser devorada por los buitres. Kalimán pide a Nefris la posibilidad de luchar por la vida de Vanesa y Nefris decide aceptar: después de dos días con sus noches de ayuno se enfrentará a Leo, un monstruo asesino, y cuando Kalimán muera será él mismo la ofrenda a Amón-Ra. Mientras tanto Nefris le promete a Kalimán que respetará la vida de Vanesa, promesa que cumple haciendo bajar a la europea de su tormento y ordenando que se le proporcione agua y comida. Kalimán es llevado a un foso oscuro donde pasará los dos próximos días con sus noches.

Nefris regresa a sus aposentos y se encuentra allí con su hermano mayor Simué, un retrasado mental enano y jorobado que en ese momento está teniendo un berrinche durante el que afirma que está siendo envenenado. Nefris prueba la comida que se le ha sido servida y logra así calmarlo. Vuelve a salir, y conversando con su consejero Kalio revela que para ella lograr ser faraona tiene que encontrar el diamante sagrado de Tutan-Kop y además Simué tiene que morir: a Simué, no a ella, es a quien corresponde por herencia la corona de Egipto. Simué mientras tanto se queda en su habitación refunfuñando, dice que Nefris se atreve a darle órdenes solamente porque tiene a su favor a todos los soldados del reino, nadie lo defiende a él.

Dos días después Kalimán es sacado del foso y en presencia de Nefris es entregado a Leo, una gigantesca quimera mitad león y mitad mujer. Vanesa es llevada también a la guarida de la fiera, donde cuando Leo se avalanza contra Vanesa Kalimán no tiene más remedio que enfrentársele. Luego de una desigual batalla, Kalimán logra imponerse utilizando sus dardos somníferos, aunque tiene que utilizar tres para dominar al monstruo. Nefris rehusa darle a él y a Vanesa su libertad y lanza a sus hombres contra él. Kalimán logra vencerlos y ante la furia de Nefris escapa por uno de los túneles por los que entraron los soldados. Luego se interna con Vanesa en un laberinto.

Kalio y los demás consejeros están furiosos con lo que ellos creen es la muerte de Leo, dicen que Kalimán tiene que ser capturado o la furia de Isis caerá sobre ellos. Pero Nefris sabe que encontrar a Kalimán en los túneles del laberinto es una tarea prácticamente imposible. El médico Tabor se presenta ante ella, y a cambio de la promesa de que lo nombrará sacerdote supremo del templo de Isis le propone una manera de recapturar a Kalimán: amenazar de muerte a Solín. Emisarios de Nefris se internan por los laberintos gritando que si Kalimán y Vanesa no se entregan Solín será muerto; y mientras tanto el niño, muy debilitado por la falta de alimento, es sacado de su calabozo por Tabor, quien inicia un proceso de embalsamamiento enrollando a Solín con vendas que le impiden hacer el menor movimiento. Cuando seis horas después del ataque de Kalimán Leo despierta se encuentra rodeado por varios miembros de la corte de Nefris; salta sobre uno de los consejeros de la soberana y lo devora sin que la soberana haga nada para impedirlo, pues según ella Leo tiene que ser alimentado.

Kalimán se presenta ante los guardias que lo buscan y usando hipnotismo colectivo les hace creer que se multiplica, luego se escabulle entre ellos y con Vanesa logra salir de los túneles. Decide rescatar a Solín, pero antes esconde a Vanesa en un lugar seguro: el templo donde algunos días atrás descubrió la momia de Tutan-Kop. Luego se dirige a las salas de momificación y se enfrenta a Tabor exigiéndole que le diga dónde está Solín. Tabor le dice que Solín vive, pero que pronto morirá de asfixia porque su cuerpo está vendado como si fuera una momia. Kalimán se lanza a buscar a Solín mientras Tabor lanza a sus momias contra él. Sobreviene una lucha desigual en la que Kalimán es vencido por la superioridad numérica y la fuerza sobrehumana de sus enemigos; pierde el sentido y Tabor decide embalsamarlo a él de la misma forma que hizo con Solín. Cuando termina, Tabor ordena a sus momias que lleven los cuerpos vendados de Kalimán y Solín a una tumba en una pirámide gigantesca que se alza en las afueras de la ciudad donde serán abandonados hasta que les llegue la muerte. La cámara mortuoria de la pirámide está al final de un laberinto que sólo Tabor conoce, y una vez que los cuerpos han sido dejados allí Tabor ordena sellar la cámara.

Vanesa mientras tanto oye unos cánticos extraños y decide investigar. Descubre a Simué, el hermano retardado de Nefris, cantando odas al faraón sagrado Tutan-Kop. Pero Vanesa hace un ruido y el jorobado la descubre y logra apresarla. Desde el primer momento Simué se siente atraído por Vanesa y así la convierte en su esclava amenazándola de muerte. Vanesa revela a Simué la existencia de Kalimán, y el jorobado se alegra de que exista alguien en la ciudad dispuesto a desafiar el poderío de Nefris. Luego lleva a Vanesa a sus aposentos particulares y la encierra en una jaula para aves donde queda vigilada por un cuervo amaestrado.

Tabor informa a Nefris de lo que ha hecho con Kalimán y Solín, y para su sorpresa la soberana no se muestra complacida: según Kalio y los otros consejeros del reino Nefris necesita a Kalimán vivo para ajusticiarlo ella misma y así calmar la furia de Amón-Ra. Nefris ordena a Tabor sacar a Kalimán y a Solín de la tumba, de lo contrario lo ajusticiará. Tabor, temeroso, se dispone a cumplir la orden de Nefris, pero saliendo del palacio tropieza y cae por las escaleras golpeándose fuertemente la cabeza. Él es el único que sabe cómo llegar hasta la cámara mortuoria de la pirámide, y así Nefris ordena que se haga todo lo posible para salvarle la vida. Sin embargo, no hay gente en la ciudad con los conocimientos médicos del mismo Tabor, y los consejeros de Nefris dudan si será posible salvarlo.

Kalimán despierta en el interior de la pirámide y tensionando sus músculos logra romper las vendas que lo aprisionan. Luego ayuda a Solín, pero el niño está sumamente debilitado por los largos días de ayuno en el calabozo de Tabor. Kalimán se da a la tarea de encontrar una manera de escapar, y leyendo los jeroglíficos trazados en el interior de la pirámide logra encontrar un pasadizo secreto por el que se escabulle seguido de cerca por Solín. En una de las cámaras de la pirámide descubren restos de comida que Solín come ávidamente. La comida y especialmente el agua que encuentran está fresca, y Kalimán deduce que seguramente no están solos, aunque no dice nada a Solín quien sigue ocupado comiendo. Kalimán está en lo cierto, entre las sombras un extraño personaje con cabeza de chacal vigila, en apariencia Anubis, el dios egipcio de los muertos. Adentrándose en la pirámide Kalimán descubre pinturas de Anubis, y le explica a Solín que cuando un faraón moría un sacerdote se ponía una cabeza de chacal y encabezaba la procesión funeraria. El sacerdote era entonces encerrado en la cámara mortuoria del faraón, donde se le daba la tarea de cuidar del cadáver de su rey. Eventualmente el sacerdote moría de hambre y sed, pero se decía que el espíritu de Anubis abandonaba el cuerpo del muerto y guiaba al del faraón al más allá.

En el exterior Tabor se recupera lentamente de su accidente, pero sigue confuso debido a su concusión. Nefris solo está interesada en recapturar a Kalimán, y como Tabor no puede caminar le ordena dibujar un mapa que indique cómo llegar a la cámara mortuoria de la pirámide. Luego ordena a su capitán de guardia, Ramés, que lleve a un grupo de soldados allí para que siguiendo las instrucciones de Tabor rescaten a Kalimán. Ramés considera el entrar a la pirámide como una grave profanación, pero sabe que si no lo hace morirá a manos de Nefris. Los laberintos de la pirámide resultan estar llenos de trampas, y a medida que Ramés y sus hombres se adentran en ellos más y más hombres se pierden entre las sombras y sucumben en las trampas. Eventualmente el mismo capitán Ramés se pierde entre los interminables pasadizos y nunca más se vuelve a saber de él.

Leyendo los jeroglíficos en las paredes de los túneles de la pirámide Kalimán logra adentrarse más y más en ella buscando un pasadizo que lo lleve a la salida. Eventualmente Anubis, el hombre con la cabeza de chacal, se presenta ante él y acusando a Kalimán de ser un profanador de tumbas lo ataca. Anubis quiere hacer creer a Kalimán que es un dios egipcio, pero Kalimán no le cree pues ha visto sus huellas en los pasadizos y la comida que se le ha dejado para que sobreviva. Anubis se enfurece y abre un estanque a los pies de Kalimán que se llena de lo que parecen ser cocodrilos. Un grupo de soldados enmascarados se lanza contra Kalimán y durante la pelea que sobreviene lo tiran al estanque, mientras Solín es capturado por Anubis. Los cocodrilos resultan no ser reales, son hombres disfrazados de cocodrilos que arrastran a Kalimán hacia el fondo donde eventualmente pierde el sentido por falta de aire. Sin embargo los hombres-cocodrilo no dejan que Kalimán se ahogue, sino que lo llevan a una caverna fuera del agua donde es enjaulado: será entregado como ofrenda a alguien a quien los hombres-cocodrilo llaman Osiris.

Anubis pone a Solín sobre un altar de piedra y se dispone a apuñalarlo como sacrificio a Amón-Ra cuando el diamante sagrado de Tutan-Kop cae del bolsillo del niño. Anubis lo ve, e inmediatamente su actitud hacia el niño cambia completamente: el diamante lo identifica como descendiente directo de Tutan-Kop, y ahora Anubis y sus hombres están dispuestos a seguir cualquiera de sus mandatos excepto uno, el de que se le permita salir de la pirámide.

Simué mientras tanto ha acicalado a su nueva esclava Vanesa con joyas y exquisitos ropajes, pero además le pone un collar en el cuello que recuerda al de un perro, a nadie le debe quedar la menor duda de que Vanesa es una esclava suya. Durante un paseo por los jardines del palacio, Simué y Vanesa son descubiertos por Nefris, quien furiosa reconoce en ella a la mujer que logró huir con Kalimán. Simué rehusa entregarle su esclava a Nefris, y así ella decide que ha llegado el momento de acabar con su hermano. Cuando llega a sus aposentos, Nefris llama a su consejero Kalio y le ordena envenenar a Simué y a Vanesa.

Osiris resulta ser un gigantesco cocodrilo contra el que Kalimán es obligado a luchar. La pelea es titánica, pero Kalimán vence al monstruo lanzándole una roca rigantesca que se atasca en sus fauces. Aprovechando el desconcierto que la derrota de Osiris causa entre los hombres-cocodrilo Kalimán se escabulle entre las sombras y consigue escapar por un túnel que clausura con una gigantesca roca para que los hombres-cocodrilo no pueden seguirlo. Sin embargo poco después pierde el sentido en consecuencia de las heridas que sufrió durante la pelea.

Un grupo de misteriosas mujeres que se hacen llamar las Doncellas de Isis lo encuentran y lo llevan a su morada subterránea, donde Kalimán recobra el conocimiento. Descubre que las Doncellas de Isis son en realidad un grupo de leprosas que han sido desterradas de por vida a vivir en las cavernas, jamás se les permitirá regresar a la ciudad. En las paredes de la caverna Kalimán encuentra escrita una antigua profecía que dice que de lejanas tierras llegará un extranjero que les traerá la salvación y el consuelo. Ellas consideran a Kalimán como ese salvador, y no lo dejarán salir de la caverna hasta que esto no suceda. Kalimán sabe que no tendría problema en vencer a las mujeres si lo quisiera, pero decide ayudarlas aún si no tiene los medios para curarlas de la lepra. El medio por el que logra ayudarlas es la hipnosis: por medio de un tipo de hipnosis que utiliza en muy raras ocasiones, hipnosis permanente, les hace creer a las mujeres que han recobrado su belleza. Luego se escabulle entre las sombras, dejándolas satisfechas y con la ilusión de que han sido curadas.

Al ver que los días transcurren y Ramés no regresa de su misión a la pirámide, Nefris se impacienta y decide que Tabor la debe de haber traicionado dibujando un mapa errado, es entonces cuando decide castigarlo cuando llegue el momento oportuno. El médico mientras tanto ha perdido toda esperanza de volver a ver a Kalimán vivo, sabe que aún si Ramés encuentra la cámara mortuoria, Kalimán debe de haber muerto a causa de las vendas con las que lo envolvió. En consecuencia y ante las constantes amenazas de Nefris de matarlo si Kalimán no es encontrado vivo Tabor empieza a fraguar un plan para defenderse, y utilizando sus conocimientos de ciencia ancestrales prepara un brebaje momificador: quien lo beba quedará convertido en una momia instantáneamente.

Siguiendo las órdenes de Nefris el consejero Kalio se introduce en los aposentos de Simué y vierte un veneno en su vino. Simué bebe, pero aunque ciertamente siente los efectos del veneno no muere instantáneamente, y mientras Kalio llama a un grupo de guardias para que lo rematen a él y ajusticien a Vanesa, ellos saltan a lo que Nefris llama los "Calabozos de la Muerte", un foso secreto muchos metros debajo de la habitación de Simué. Una vez que Nefris se entera de que su hermano está allí decide no perseguirlo más, pues sabe que allí él y su esclava morirán irremisiblemente.

Solín decide que no se someterá a la voluntad de Anubis y decide seguir a Kalimán aún si esto implica morir en el intento. En un descuido de los hombres de Anubis se escabulle hasta el estanque donde vio por última vez a su amigo y se lanza al agua. Pronto es capturado por los hombres-cocodrilo, quienes lo llevan a él también a la caverna donde mora Osiris. Sin embargo por medio del diamante de Tutan-Kop Solín logra hacer que los hombres-cocodrilo le obedezcan y le informen acerca de la suerte que corrió Kalimán. Los hombres-cocodrilo, ahora bajo las órdenes de Solín, intentan desalojar la gigantesca piedra con la que Kalimán cubrió su túnel de escape, pero infructuosamente. Solín, desesperado, escava por su cuenta otro túnel que va a dar a otra caverna. No se da cuenta que va directamente a la madriguera del cocodrilo gigante, Osiris, quien pronto lo olfatea. Perseguido por el monstruo, Solín busca un túnel pequeño dónde guarecerse de los ataques de la fiera, pero Osiris logra descubrirlo. Está a punto de morir cuando es encontrado por Kalimán, quien ha oído sus gritos y ha acudido en su ayuda. Kalimán vuelve a enfrentarse a Osiris y esta vez lo mata desarticulando sus gigantescas fauces. Luego Kalimán y Solín ponen el cadáver del monstruo en el agua del río subterráneo y se dejan llevar por la corriente, ocultos de los ojos de los hombres-cocodrilo por el cuerpo del gigantesco animal.

Kalimán pregunta a Solín cómo escapó de Anubis, y el niño le muestra el diamante sagrado. Kalimán no quiere que el niño use más la joya para hacerse pasar por alguien que no es, y así decide quedarse con la joya; según Kalimán, si el último dueño del diamante sagrado murió sin dejar descendencia, nunca más habrán faraones en Egipto. Luego, Kalimán advierte al niño que no debe mencionar a nadie más la existencia de la joya. Deciden continuar su camino río abajo con la esperanza de eventualmente salir de la caverna, pero son descubiertos por un grupo de hombres que soplando por enormes trompetas causan un derrumbe en la caverna. Kalimán y Solín logran escapar, y Solín encuentra la estatua de un gigantesco gato de oro macizo. Se dispone a tocarla pero el suelo se hunde bajo sus pies y cae en una cámara subterránea que resulta estar dedicada a Apis, el toro sagrado de los antiguos egipcios. Kalimán baja también a la cámara y descubre a un grupo de toros momificados. De pronto la puerta por donde entraron se cierra y un grupo de hombres vestidos con cabezas de toro entran al recinto por otra puerta secreta. Tras ellos entra una hermosa mujer semidesnuda que dice llamarse Gafir, la vigilante del cementerio de Apis, quien afirma que el destino debe haberle enviado a Kalimán y Solín para ser sacrificados en honor de Apis. Gafir ordena a los hombres-toro que se lanzen contra Kalimán, y sobreviene una pelea en la que Kalimán es vencido por la superioridad numérica de sus atacantes; pierde el sentido y es introducido por los hombres-toro en un barril que sellan con arcilla y que colocan como ofrenda a los pies de la estatua de Apis, el toro sagrado. Solín es capturado por Gafir, será sacrificado en la arena de un circo a un toro salvaje. Cuando despierta, Kalimán logra romper el barril en el que se encuentra y enfrentarse a la furia del toro salvaje que amenaza a Solín: ante la mirada estupefacta de Gafir que vigila desde lo alto, Kalimán rompe el cuello del gigantesco toro y así salva a Solín de la muerte. Gafir, furiosa, manda a los hombres-toro de nuevo contra él, pero esta vez Kalimán está preparado y logra vencerlos. Gafir se convence de que Amón-Ra protege a Kalimán e implora misericordia. Kalimán no está interesado en ella y simplemente continúa su camino. Vuelve a encontrar el cauce del río subterráneo y con Solín se deja arrastrar por la corriente hasta al exterior.

En el palacio Nefris se ha olvidado ya de Kalimán y adelanta los preparativos de su coronación. Sin embargo Kalio le advierte que todavía debe cumplir con algunos requisitos para llegar a ser faraona: debe encontrar el diamante sagrado de Tutan-Kop para probar que efectivamente es la descendiente de él, y debe hacer que la momia del faraón sagrado resucite para que proclame que Nefris es la escogida para ser faraona. Nefris le responde que no debe preocuparse, Tutan-Kop resucitará el día de su coronación; luego le ordena a Kalio colocar la momia del faraón en el umbral del nuevo Templo de Isis. Tabor mientras tanto acecha en los corredores observando lo que sucede, pero es descubierto y llevado a rastras a presencia de Nefris. La mujer le dice que ya se ha cumplido el plazo para que Tabor saque a Kalimán de la pirámide y que esto no ha sucedido, en consecuencia Tabor mismo será encarcelado. El médico es entonces arrastrado a las mazmorras, donde termina compartiendo su celda con un grupo de leprosos. Sin embargo ha traído su brebaje momificador consigo, y está decidido a utilizarlo cuando lo juzgue más conveniente. Al mismo tiempo Simué y Vanesa siguen encarcelados en los Calabozos de la Muerte, donde ambos han tenido que sufrir varios días de ayuno. Simué ha logrado sobrevivir al veneno que le administrara Kalio, pero con el pasar del tiempo se desespera más y más al ver que seguramente morirá en el foso, ya que Nefris no tiene ninguna intención de sacarlo de ahí.

Kalimán y Solín regresan disfrazados hasta el palacio de Nefris, donde Kalimán decide internarse por los sótanos para buscar a Vanesa. Por medio de percepción extrasensorial logra encontrarla, y a mano limpia derrumba una de las paredes de los Calabozos de la Muerte llegando hasta donde se encuentran Simué y la muchacha. Kalimán decide salir del calabozo levitando hasta donde se encuentra la escotilla y doblando con su fuerza espectacular los barrotes de la reja. Luego, en la habitación de Simué logra dejar fuera de combate a los guardias que vigilan y saca a sus compañeros del foso por medio de una cuerda que encuentra. Una vez en sus aposentos, Simué exige ser alimentado inmediatamente. Kalimán decide acceder a sus demandas, y por medio de la ventriloquía ahuyenta a un grupo de soldados que se encuentran cenando en uno de los corredores del palacio, lo que da a Vanesa, Simué y Solín la oportunidad de cenar opíparamente. Kalimán le revela a Simué que piensa impedir que Nefris sea coronada faraona, y Simué no tiene ningún reparo en ello, porque él mismo quiere hacerse con la corona. Sin embargo Kalimán también le dice que no lo ayudará a lograrlo, porque sabe que él no es el heredero de Tutan-Kop, pues no tiene el diamante sagrado. Simué calla en ese momento, pero algo más tarde pregunta a Solín cómo sabe Kalimán de la existencia del diamante sagrado. Y entonces Solín comete una gravísima indiscreción: le revela a Simué que Kalimán tiene la joya escondida en su casaca. Sabiendo esa información, Simué decide no separarse de Kalimán y esperar un momento apropiado para atacarlo y robarle la joya.

El sacerdote supremo Kalio descubre a Kalimán y sus amigos merodeando por los corredores del castillo y corre a avisarle a Nefris. Sin embargo la mujer no tiene tiempo de reaccionar ante esta noticia, en pocos minutos Simué se presenta ante ella y le ordena a un grupo de guardias que le son fieles que se apoderen de ella y la encierren en las mazmorras. Kalio lanzado a un pozo con cocodrilos. Kalimán y sus amigos quedan solos con Simué y es entonces cuando el enano los traiciona: ordena que Kalimán también sea arrestado, y amenazando de muerte a Vanesa y Solín logra que Kalimán le entregue el diamante sagrado. Kalimán intenta resistirse pero es atacado a traición por los hombres de Simué, quien ordena que él y Solín sean llevados encarcelados "bajo el signo de Scorpio". Vanesa sin embargo se quedará con Simué en su papel de esclava favorita.

En las mazmorras de palacio Nefris se encuentra con su antiguo aliado Tabor, a quien ella misma mandó encarcelar. Tabor está furioso contra ella y decide obligarla a beber su pócima momificadora, pero Nefris, astuta, le explica que si la mata él mismo quedará encerrado en las mazmorras sin posibilidad de escapar. Así que le propone renovar su alianza: entre los dos intentarán escapar de las mazmorras e impedir la coronación de Simué, y si el plan da resultado Nefris promete a Tabor hacerlo sacerdote supremo del templo de Isis. Tabor sabe que Nefris es traicionera como una serpiente, pero esta es su mejor opción para salir de la mazmorra y llegar a ser poderoso, así que decide aceptar la proposición, ya se encargará él de vigilar que Nefris no lo traicione. Escondida entre sus vestiduras Nefris lleva una gigantesca joya que usa para comprar a uno de los guardias de la mazmorra, pero cuando él los guía hasta el exterior, Nefris lo atraviesa a traición con su propia lanza, pues no quiere dejar testigos de su fuga.

Kalimán y Solín son lanzados por una rampa de arena suelta hasta el fondo de una nueva prisión, donde después de algunas horas Kalimán recupera el sentido. De pronto cientos y cientos de escorpiones invaden el recinto, la picadura de cualquiera de ellos sería mortal. Kalimán no puede hipnotizar a tantos animales a la vez, así que instruye a Solín que asuma la posición de loto y se esté absolutamente quieto. Los escorpiones suben por los cuerpos de Kalimán y Solín pero no los atacan, y eventualmente regresan a sus madrigueras. Kalimán usa su percepción extrasensorial para descubrir un pozo seco cerca de la gruta de Scorpio, y con su daga excava un túnel para llegar hasta ahí. Luego trepa con Solín a cuestas por la cuerda del balde del pozo y llega al exterior, donde encuentra a un grupo de hombres colgados de las manos, atormentados y a punto de morir de sed. Kalimán les pregunta quienes son, y ellos responden que son los arquitectos del Templo de Isis, y que Nefris ordenó matarlos para que no revelaran el secreto del templo. Kalimán les pregunta cuál es ese secreto, y los hombres le dicen que el Templo de Isis está conectado por una serie de esclusas al río Nilo, lo que hace del salón principal del templo una trampa gigantesca. Dos días más tarde habrá un eclipse total de sol, y ese es el día que Nefris ha escogido para su coronación. Ese día, Nefris piensa abrir las esclusas y sacrificar a más de dos mil esclavos en honor de Amón-Ra, que perecerán ahogados en el interior del templo.

Kalimán intenta liberar a los arquitectos de su tormento pero inmediatamente es atacado por un perro gigantesco, Negus, que se lanza sobre él. El dueño del perro, el guardián de los arquitectos, aparece detrás y ordena a Negus vigilar a Solín, él mismo se encargará de Kalimán. Ante la negativa de Kalimán de dar cualquier explicación, el guardián decide matarlo. El perro también se lanza contra Kalimán, pero este se da vuelta en el ultimo momento y Negus termina atacando a su amo. Kalimán aprovecha el momento para liberar a los arquitectos, que escapan agradecidos.

Simué, mientras tanto prepara su coronación. Sus consejeros le han advertido que el faraón sagrado Tutan-Kop deberá revivir y reconocer Simué como su heredero si en verdad quiere ser coronado, y Simué, como antes que él su hermana Nefris, asegura que esto no será problema, Tutan-Kop revivirá en el momento adecuado. Pero lo cierto es que no sabe cómo llevará a cabo ese prodigio. Vanesa sigue en su poder en su papel de "mascota" del futuro faraón.

Nefris conoce todos los rincones de su palacio, y junto a Tabor logra llegar a las habitaciones de Simué sin ser vista por los guardias, aunque sí por Vanesa, quien se esconde. Simué duerme, y mientras Tabor se lanza contra él y lo aprisiona fuertemente, Nefris lo obliga a abrir la boca y a beber la pócima momificadora. La muerte de Simué es tan instantánea como espantosa, y en pocos minutos queda convertido en una momia repugnante. Vanesa no puede evitar dar un grito al ver lo que sucede y así es descubierta por Nefris y Tabor quienes se lanzan contra ella para asesinarla del mismo modo que lo hicieron con Simué. Pero Vanesa se defiende desesperadamente y logra tumbar el frasco con la pócima de las manos de Nefris, y este cae al suelo haciéndose añicos. Tabor decide apuñalarla, pero en ese momento un grupo de guardias entra en la habitación y descubre el cuerpo momificado de Simué. Nefris, astuta, se yergue ante ellos y proclama que Simué ha sufrido la maldición del faraón sagrado y ha sido convertido en momia, Tutan-Kop obviamente no quiere que Simué sea coronado faraón. Pero ella misma sí está dispuesta a cargar con las responsabilidades de la corona...

Nefris es aceptada como única heredera al trono faraónico y recupera su poder. Su primera orden es entregar a Vanesa a Tabor para que la asesine discretamente, no quiere que la mujer pueda revelar la verdad acerca del asesinato de Simué. Luego continúa con los preparativos para su coronación, la cual se llevará a cabo dos días después, durante un eclipse de sol. Tabor lleva a Vanesa a lo más alto de una de las torres del palacio y desde allí la lanza al vacío. La muchacha cae en un foso de agua pestilente al pie de la torre y pierde el sentido con el impacto. Sin embargo, por una casualidad Kalimán y Solín están cerca y han sido testigos del intento de asesinato, y Kalimán se lanza al agua para rescatar a Vanesa tanto de morir ahogada como de un grupo de cocodrilos que se aprestan a devorarla. Tabor, mientras tanto, regresa presuroso a las habitaciones de Simué y entre las pertenencias del enano encuentra el diamante sagrado de Tutan-Kop. Cuando Nefris se entera que Tabor tiene la joya le pide al médico que se la entregue, pero Tabor se niega; dice se quedará con la joya para asegurarse de que Nefris no lo traicionará, ya le entregará la joya en el momento adecuado. Luego, Tabor se da a la tarea de "reblandecer" más momias de miembros de la corte de Tutan-Kop para ponerlos alrededor del faraón sagrado en el umbral del Templo de Isis. Él mismo sabe que no le será posible revivir las momias de Tutan-Kop y de su corte real, y así le pregunta a Nefris cómo hará para que Tutan-Kop resucite y la proclame como faraona, pero la mujer solo sonríe enigmáticamente sin responderle.

Una vez Kalimán vence a los cocodrilos y Vanesa recupera el sentido, los tres entran de nuevo al palacio sin ser vistos. Vanesa les revela a Kalimán y Solín que Simué ha muerto y Nefris vuelve a ser la dueña de la situación, y Kalimán decide ir a sus habitaciones a capturarla. Pero la mujer está bien protegida, y luego de engañar a Kalimán con un maniquí que ocupa su cama lanza a sus guerreros contra él. En la pelea que sobreviene Kalimán es vencido por numerosos guerreros que lo atacan, y termina siendo llevado prisionero al patio de los tormentos, donde lo encadenan al suelo. Solín y Vanesa desde un escondite lo han presenciado todo. Kalimán pasa el resto del día al sol, y por la noche Nefris decide sacrificarlo a Amón-Ra. Hace traer un elefante de sus establos y ordena que el animal camine sobre Kalimán. Pero Kalimán logra hipnotizar al elefante antes de que este pueda hacerle daño y le ordena lanzarse contra su dueño. Tabor, harto de las constantes hazañas de Kalimán decide matarlo de una vez por todas, y levanta su espada para decapitarlo. Solín decide intervenir, pero lo único que logra es que los guardias de Nefris lo capturen a él y a Vanesa. Nefris decide impedir que Tabor mate a Kalimán, a pesar de todo quiere sacrificarlo a Amón-Ra, así que ordena que sea llevado a una nueva trampa, un gigantesco pozo que lentamente se llenará de arena. Solín y Vanesa son entregados a Tabor.

Esa noche, la víspera del día señalado para la coronación de Nefris, dos mil esclavos son llevados al interior del Templo de Isis; se les ha dicho que en celebración del día de la coronación serán dejados en libertad, pero lo cierto es que Nefris tiene intención de ahogarlos como tributo a Amón-Ra. Mientras tanto, el foso donde está Kalimán se llena lentamente de una finísima arena que no puede sostener el cuerpo del prisionero, eventualmente Kalimán se hundirá en la arena irremisiblemente. Kalimán decide efectuar un experimento de desdoblamiento corporal para encontrar a sus amigos y mirar si puede encontrar un medio para salir del foso. Encuentra a Solín y a Vanesa en un calabozo del médico Tabor, quien ha pasado la noche preparando de nuevo su pócima momificadora. Kalimán y Solín entran en contacto telepático precisamente en el momento en el que Tabor saca al niño de su celda para obligarlo a beber la pócima. Solín se resiste, y durante el forcejeo que sobreviene el diamante sagrado de Tutan-Kop cae al suelo. La forma astral de Kalimán se da cuenta y ordena al niño recoger el diamante, correr con todas sus fuerzas hacia el patio donde está el foso de arena, y tirar el diamante por el orificio por el cual la arena está siendo vertida. Para entonces Kalimán está ya completamente cubierto, evidentemente le quedan pocos minutos de vida. Tabor ordena suspender el mecanismo por el cual la arena está siendo vertida y abrir la trampa, y ordena a uno de sus soldados que se descuelgue por una cuerda hasta el fondo del foso para buscar el diamante. Ese es el momento que Kalimán espera, y así tira al soldado a la arena y rápidamente trepa por la cuerda hasta salir del foso, donde en medio de la sorpresa general hace prisionero a Tabor. Luego, acompañado por Solín y llevando prisionero al médico regresa al calabozo donde está Vanesa y la libera, encerrando a Tabor en su lugar.

Solín y Vanesa son encargados de vigilar el calabozo donde está Tabor mientras Kalimán va en busca de Nefris para impedir su coronación a cualquier precio. Pero Tabor tiene un arma de la que Kalimán se había olvidado: las momias vivientes, quienes acuden a su llamado pocos minutos después de que Kalimán se ha ido. Las momias entran en el recinto, arrancan de cuajo la reja de la prisión de Tabor dejándolo en libertad y capturan a Solín y Vanesa, quienes no pueden hacer nada por evitarlo. Tabor decide entonces someter a Vanesa y a Solín al proceso con el que él produce sus momias vivientes, que aquí descubrimos son en realidad humanos a los que Tabor ha desfigurado horriblemente y que por alguna razón que desconocemos desarrollan una fuerza sobrehumana. El proceso incluye vendar a las víctimas sin matarlas y dejarlas que sufran una agonía espantosa mientras las vendas se secan. Mientras eso ocurre, Solín y Vanesa son puestos en sarcófagos, y Tabor corre a presenciar la coronación de Nefris.

Nefris, mientras tanto, ha llegado al umbral del Templo de Isis, donde se llevará a cabo su coronación. Inicialmente está preocupada porque Tabor no llega y ella necesita el diamante, pero eventualmente el médico sí se presenta, revelándole a Nefris que Kalimán ha escapado de la trampa de arena y tiene en su poder el diamante sagrado. En ese momento uno de los sacerdotes del templo descubre a Kalimán, quien se disponía a hacer "hablar" a Tutan-Kop por medio de la ventriloquía. Kalimán es rodeado por una multitud de soldados a los que revela que Nefris asesinó a Simué para hacerse con la corona. Luego tira una copia del diamante sagrado entre ellos, y en la confusión que esto causa aprovecha para escapar.

Nefris recoge la joya que Kalimán tirara, y decide iniciar los ritos de coronación, y Tabor, comandando un nutrido grupo de soldados, es escargado de perseguir y matar a Kalimán. Él escapa entre techos y corredores de la ciudad, pero tiene un objetivo: llegar al interior del Templo de Isis, el sitio donde estan atrapados los dos mil esclavos que van a ser sacrificados. Logra entrar al templo por una ventana localizada muy alto en sus paredes, y cuando salta de lo alto logra burlar a sus perseguidores, pero queda también atrapado en el templo.

Kalimán intenta revelarles a los esclavos la suerte que les espera para con su ayuda derribar la puerta principal del templo que comunica con el sitio donde se llevan a cabo las celebraciones, pero inicialmente nadie le cree. Nefris, desde el exterior, ordena que las compuertas que comunican el templo con el río Nilo sean abiertas, y una tromba de agua entra con fuerza devastadora a una serie de túneles que van a dar al templo. Kalimán escucha el estruendo del agua, y logra mantener cerrada la puerta que comunica con los túneles mientras los dos mil esclavos se lanzan contra la otra puerta intentando derribarla.

Afuera, la ceremonia de coronación de Nefris está en todo su apogeo, el eclipse solar está teniendo lugar y Nefris, con el diamante que Kalimán le diera en una mano, ordena al faraón sagrado Tutan-Kop despertar de su sueño y proclamarla faraona. Pero en ese momento los dos mil esclavos logran romper la puerta y se lanzan a la fuga interrumpiendo la ceremonia. Kalimán no puede sostener más el peso del agua y tiene que soltar la puerta de los túneles, y el agua entra incontenible no solo al templo, sino también al resto de la ciudad del Nuevo Egipto que se inunda en una ola de destrucción. Las casas y los monumentos de la ciudad son destruídos, y centenares de personas que estaban reunidos para asistir a la coronación mueren en la conflagración.

Kalimán se presenta ante Nefris, quien parapetada en un sitio alto del templo está empeñada en continuar la ceremonia. Kalimán le revela que el diamante que le entregó no es el verdadero, él mismo tiene el verdadero diamante sagrado en sus manos. Nefris, furiosa, se lanza contra él, y Kalimán tira el diamante sagrado al agua. Nefris, desesperada por recuperarlo se lanza tras él, y en ese momento la momia de Tutan-Kop, empujada por las masas de agua cae de su pedestal sobre Nefris, quien atrapada por el peso de la momia y con el diamante sagrado en sus manos se ahoga en las aguas del Nilo. Tabor y el resto de los consejeros reales de Nefris sufren la misma suerte, muy pocos logran sobrevivir la fuerza arrolladora de la inundación.

Kalimán busca desesperadamente a Solín y a Vanesa, y en la guarida de Tabor descubre que también las momias del médico han perecido ahogadas. Sin embargo Solín y Vanesa han sido protegidos del embate de las trombas de agua por los sarcófagos en los que habían sido colocados. Kalimán los encuentra y los libera de sus vendajes, y luego los lleva a un sitio seguro desde donde contemplan cómo las aguas del río Nilo regresan a su cauce. Pero la ciudad del Nuevo Egipto ha sido destruída, y los pocos de sus habitantes que han sobrevivido se dispersan por todo Egipto; aún no es tiempo de que la profecía escrita milenios atrás en el sarcófago del faraón sagrado Tutan-Kop se lleve a cabo.

EPISODIOSEditar

  • 478-522 (1975) y 1297-1341 (1990) en México
  • 468-512 en Colombia (1985)
  • 096-139 en México (reimpresión, 2000)

CREADORESEditar

  • Original de
    • Rafael Navarro Huerta
    • Modesto Vázquez González
  • Guionista
    • Héctor González Dueñas (Víctor Fox)
  • Dibujo
    • Cristóbal Velázquez (Crisvel)

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