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08 EL EXTRAÑO DR MUERTE

PERSONAJESEditar

LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICAEditar

  • San Francisco, California, Estados Unidos
  • Océano Pacífico
  • Manila, Filipinas
  • Rayong, Tailandia
  • Montañas de Ugadón, Tailandia
  • Bangkok, Tailandia
  • Golfo de Bengala
  • Calcuta, India
  • Madhupur, India
  • río Yan-Poon, India y Tíbet
  • Monasterio de Pul-Jol, Tíbet
  • Monasterio de Mapala, Tíbet

Las montañas de Ugadón y todos los lugares nombrados en el Tíbet son ficticios.

ARGUMENTOEditar

Un diabólico personaje llamado el Doctor Muerte desata el terror y la muerte en los monasterios del Tíbet utilizando potentes poderes mágicos y liderando a una horda de guerreros mongoles que lo arrasan todo a su paso. Su hombre de confianza es un brujo que puede consultar oráculos milenarios, y cuando el Doctor Muerte le pregunta si existe sobre la tierra algún hombre más poderoso que él, el brujo responde que lejos del Tíbet hay un hombre poderoso capaz de destruirlo, un hombre llamado Kalimán. Para sorpresa del brujo el Doctor Muerte parece conocer a Kalimán, pero aún así decide poner en práctica un complicado plan para destruirlo.

Meses después Kalimán y Solín se encuentran de visita en San Francisco, Estados Unidos visitando el barrio chino de la ciudad. Durante su paseo Kalimán descubre una antigüedad exhibida en la vitrina de un bazar. Decide examinar más de cerca la joya, y entrando al bazar se entrevista con su dueño, un mercader chino llamado Lin-Fong que no duda en mostrársela. Oculta en la parte trasera del bazar una mujer asiática llamada Nadia vigila, y reconociendo a Kalimán se presenta ante él y le ofrece otra joya que sabe va a interesarle más: una estatuilla de la diosa Kali con una hermosa piedra verde ensartada en su frente. Asegurando que se trata de una estatuilla rescatada de un templo hindú después de un incendio, Nadia se la ofrece a Kalimán por un precio irrisorio y Kalimán decide comprarla. Solín mientras tanto juega con una máscara misteriosa, y Lin-Fong y Kalimán le explican que se trata de una máscara con púas que en tiempos pasados se utilizó para matar prisioneros utilizando un potente veneno. Afortunadamente para Solín esa máscara en particular no está envenenada y el juego del niño no tiene consecuencias. Al mismo tiempo el Doctor Muerte y su cómplice vigilan lo que sucede en el bazar desde el Tíbet a través de una esfera mágica, y el Doctor Muerte comenta complacido que sus ayudantes cumplen bien sus órdenes.

Kalimán regresa a su hotel y coloca la estatuilla en su mesa de noche. Esa noche mientras duerme la piedra verde de la estatuilla empieza a brillar extrañamente y Kalimán se siente impelido a vestirse y a salir de su habitación de hotel por la escalera de incendios. Solín se despierta y lo ve salir, pero aunque se extraña de lo que sucede no interviene y piensa que su amigo debe estar cumpliendo alguna misión para la que no necesita de su ayuda. El niño se percata además del brillo de la piedra de la estatuilla, pero no le da mayor importancia y continúa durmiendo. Kalimán mientras tanto está en una especie de trance. Va a una joyería de la ciudad, rompe la vitrina y roba valiosas joyas. Un guardián de la joyería sale a su encuentro, pero Kalimán lo golpea fuertemente y se lanza a la fuga; luego regresa sin ser visto a su habitación de hotel y vuelve a acostarse en su cama como si nada hubiera sucedido. En el Tíbet, el Doctor Muerte se regocija con el delito de Kalimán y le explica a su cómplice que la piedra de la estatuilla y la de un anillo que lleva en su mano derecha son piedras buras, objetos mágicos que ejercen un fuerte dominio sobre Kalimán. Ayudado por las piedras buras, el Doctor Muerte está en capacidad de controlar a Kalimán y obligarlo a delinquir.

Al otro día la principal noticia en todos los periódicos es el audaz robo. Solín, intrigado por lo que pasó durante la noche le pregunta a su maestro a dónde fue, pero Kalimán afirma haber estado dormido. Toques a la puerta interrumpen su conversación, y el visitante resulta ser un inspector de policía llamado Douglas que le informa a Kalimán que el guardián de la joyería asegura que él, Kalimán, es el ladrón de las joyas. Kalimán insiste en que es inocente, pero a pesar de eso no tiene objeciones en presentarse ante su acusador para ser identificado. Douglas lo lleva a un hospital de la ciudad, y allí el guardián de la joyería lo identifica plenamente como el ladrón. Douglas sin embargo conoce la reputación de Kalimán como parangón de honradez y justicia, y es reacio a creer en la culpabilidad de Kalimán así que lo deja en libertad mientras dura la investigación.

En el barrio chino, Nadia y Lin-Fong ríen divertidos cuando descubren la noticia del robo a la joyería y comentan acerca del asombroso poderío de la piedra bura. De repente Nadia se torna contra su cómplice y lo apuñala diciéndole que Kalimán regresará a hacer averiguaciones acerca de la estatuilla y ella tiene que estar segura de que él no hablará más de la cuenta.

Cuando Kalimán y Solín regresan a su hotel, Solín encuentra en un cajón las joyas robadas y se las muestra a Kalimán, quien las mira estupefacto sin poderse explicar cómo llegaron ahí. Solín vuelve a mencionar la extraña salida de la noche pasada, y Kalimán empieza a ponerle más atención, cada vez más preocupado. Cuando Solín menciona el misterioso brillo de la piedra en la estatuilla, Kalimán decide que se entrevistará con Lin-Fong para llegar al fondo del asunto. Esa noche Kalimán envía por correo las joyas robadas al inspector Douglas y luego regresa con Solín al barrio chino de la ciudad con intenciones de encontrar al anticuario chino. Cuando llegan al bazar encuentran la puerta abierta y en su interior el cadáver de Lin-Fong, quien lleva en su cara la máscara que Solín había examinado el día anterior. No hay señales del paradero de Nadia. Kalimán decide informar a la policía del asesinato, y cuando el inspector Douglas se presenta en el lugar del crimen comenta que es extraño que en menos de 24 horas Kalimán se haya visto involucrado en dos delitos.

De regreso en su hotel Kalimán inspecciona cuidadosamente la estatuilla de Kali y descubre que la piedra en su frente es una piedra bura, un mineral mágico oriundo del Tíbet. Luego consulta en sus libros secretos y descubre que por haber nacido con un particular signo zodiacal la piedra bura ejerce mala influencia sobre él, debilitando su voluntad y permitiendo que mentes ajenas controlen sus actos. Solín propone destruir la piedra, pero Kalimán quiere comprobar si sus deducciones son exactas y si la piedra bura volverá a apoderarse de su mente.

Horas más tarde exactamente eso sucede, y aún estando Kalimán despierto la influencia de la piedra bura le permite al Doctor Muerte apoderarse fácilmente de su voluntad. Cuando Solín ve que su maestro se dispone a salir otra vez intenta detenerlo, pero Kalimán lo empuja con violencia y prosigue su camino. Solín no ve más alternativa que seguir a su maestro, y así es testigo de cómo Kalimán fuerza la puerta de un banco, se precipita a su interior y roba mucho dinero.

Considerando a Kalimán sospechoso de robo y asesinato el inspector Douglas había puesto una fuerza policial alrededor de su hotel, así que se entera desde el primer instante de lo que sucede y acude en persona al banco a capturar a Kalimán con las manos en la masa. Sin embargo cuando llega ahí, Kalimán lo ataca salvajemente y le causa una grave contusión en la cabeza ante el horror de Solín, quien lo presencia todo. Luego, Kalimán y Solín escapan y regresan al hotel, donde Solín observa la piedra bura brillar intensamente.

El inspector Douglas antes de perder el sentido alcanza a confirmar que el causante del robo fue Kalimán, y así un fuerte contingente de policías se dirige a su hotel para capturarlo. Kalimán despierta de su trance y pronto Solín lo entera de lo sucedido, pero antes de que pueda formular un plan descubre que la policía está cercando el hotel. Sabiendo que los estadounidenses nunca creerán que cometió sus actos influenciado por la misteriosa piedra bura, Kalimán decide ganar tiempo y escapar llevando la piedra consigo. Él y Solín apenas pueden eludir el cerco policial a su hotel, pero luego de muchas vicisitudes termina consiguiéndolo. Luego, preocupado por el estado de salud del inspector Douglas Kalimán decide ir al hospital donde éste está siendo atendido y allí escucha una conversación del médico de Douglas, un doctor Morris, con uno se sus colegas acerca del estado del paciente. La situación es extremadamente grave, y Morris teme que va a tener que efectuar una operación muy riesgosa para salvar a Douglas de morir. Kalimán decide efectuar él mismo la operación y así ataca a Morris, lo encierra en un armario y luego toma su lugar. Solín se queda vigilando el sitio donde está el médico.

La cirugía se lleva a cabo sin contratiempos, y Kalimán salva la vida de Douglas en una operación que muchos médicos consideran casi genial. Cuando termina recoge a Solín y sale del hospital, y solo entonces el doctor Morris es encontrado en el armario y puede dar la voz de alarma. La policía sin embargo llega al lugar antes de que Kalimán logre marcharse, y descubiertos Kalimán y Solín tienen que huir a pie por las calles de San Francisco eludiendo una lluvia de balas. Kalimán es herido en una pierna, y aunque logra escapar de la policía pierde el sentido en medio de la calle. Solín no está dispuesto a abandonarlo y se queda a su lado. Un taxi se detiene junto a ellos, y de él emerge Nadia, la mujer que conocieron en el bazar chino, quien le explica a Solín que los ayudará a escapar de la policía. El niño accede a permitir que Kalimán sea subido al vehículo por el chofer del taxi, y los dos son llevados a los muelles de San Francisco donde Nadia insiste en embarcar a Kalimán en un barco turco llamado el "Estambul" que lo sacará de los Estados Unidos. Solín no sabe si huir es lo que Kalimán desea hacer, pero cuando Nadia le dice que la alternativa es caer en manos de la policía termina accediendo. La mujer paga entonces una fuerte suma de dinero al capitán del barco por pasaje para los tres, pues ella misma dice que quiere regresar a la India, la tierra de donde es oriunda y se embarca con ellos. También le paga al capitán para que extraiga la bala de la pierna de Kalimán.

Cuando Kalimán recupera el conocimiento se encuentra ya muy lejos de las costas estadounidenses. Lo primero que hace es interrogar a Nadia, quien afirma que se enteró de que la piedra bura tuvo un efecto nefasto sobre él cuando leyó en los periódicos acerca de los asaltos; según ella la piedra tiene efectos benéficos para la mayoría de las personas, pero a unos pocos les roba la voluntad. Habiendo sido ella quien le vendió la piedra, la mujer dice que se sintió responsable de lo que le sucedió a Kalimán y así lo buscó para ofrecerle su ayuda. Cuando lo vio mal herido, dice que la única solución que se le ocurrió para evitar que cayera en manos de la policía fue embarcarlo. A la pregunta de Kalimán acerca de la muerte de Lin-Fong ella responde que no sabe nada porque se fue del bazar antes de que ocurriera el asesinato. Kalimán sospecha de la mujer especialmente porque considera muy extraño que haya insistido en acompañarlos, pero en ese momento no puede hacer nada más que continuar su viaje e investigar más acerca del enemigo que lo acecha.

Kalimán pasa varios días en convalescencia, y durante ese tiempo descubre utilizando su poder mental que su enemigo lo ha estado hipnotizando desde el Tíbet. Decide dirigirse hacia allí, y se extraña de que Nadia lo haya embarcado coincidencialmente en esa dirección.

Cinco días después de iniciar su viaje Kalimán se siente con fuerzas para subir a cubierta y respirar aire fresco. Cuando llega allí y empieza a hacer sus ejercicios de yoga llama la atención de los marineros del "Estambul", especialmente de uno llamado El Sueco que se burla de él abiertamente. Kalimán, quien dice necesitar ejercicio, confronta a su atacante, y pronto se enzarza con él y sus compañeros en una pelea de la que los marinos salen muy mal parados. Al Sueco Kalimán termina hipnotizándolo y haciéndole creer que vuela por el aire, y así cuando el capitán va a ver lo que sucede, la tripulación muy asustada afirma que Kalimán es un brujo que les causará problemas.

El capitán del barco no cree en lo que le dicen, pero prueba ser un hombre ambicioso muy interesado en hacerse con la esmeralda que adorna el turbante de Kalimán. Cuando ya están cerca de la primera escala en su viaje, las islas Filipinas, invita a Kalimán, Solín y Nadia a una cena en su camarote, pero pone un potente narcótico en la bebida que ofrece a sus invitados. Kalimán se da cuenta de lo que sucede pero no puede advertir a sus amigos, y así Solín y Nadia caen bajo los efectos del narcótico mientras que él mismo no. Más tarde esa noche, el capitán y El Sueco fuerzan la puerta del camarote de Kalimán para robar la esmeralda, pero él los está esperando y los hipnotiza haciéndoles creer que se ha convertido en un esqueleto.

En San Francisco, el doctor Morris da de alta al inspector Douglas, quien inmediatamente se pone a cargo de la investigación del caso Kalimán. El chofer del taxi que alquilara Nadia ha sido detenido, y pronto revela que Kalimán, Solín y Nadia se embarcaron en un barco llamado el "Estambul". Con esta información Douglas averigua fácilmente que ese barco se dirige a las islas Filipinas.

Cuando el "Estambul" llega a Manila, Kalimán, Solín y Nadia deciden no desembarcar para evitar ser descubiertos. El capitán considera denunciar a Kalimán como prófugo ante las autoridades, pero después de interrogar a un policía local acerca de lo que le sucedería si se encontrara a un polizón a bordo de su barco decide no hacerlo. Mientras tanto, en el puerto la tripulación del "Estambul" tira desechos de comida por la borda y atrae así tiburones. Cuando el capitán regresa decide contrariado levar anclas inmediatamente y proseguir hacia Tailandia. El Sueco sin embargo lo hace notar la presencia de los tiburones, y entre los dos deciden asesinar a Solín tirándolo por la borda. El Sueco ejecuta su plan, y Solín cae justo en medio de un nutrido grupo de tiburones. Kalimán se lanza inmediatamente tras él, dejando su turbante y su esmeralda a cargo de Nadia. Sobreviene una feroz lucha de Kalimán contra los tiburones, de la que sale triunfante. El capitán mientras tanto le quita la esmeralda a Nadia y ordena levar anclas e iniciar el viaje, pero descubre sorprendido que el motor del barco no arranca. Kalimán nada hasta el barco, sube a cubierta con Solín a cuestas, le arrebata la esmeralda al capitán y los golpea a él y al Sueco fuertemente en pago a su traición. Luego le entrega a uno de los marinos de la tripulación una pieza del motor del barco que había quitado para evitar que pudieran irse sin él, y el "Estambul" continúa su viaje en dirección a Tailandia.

Mientras tanto el inspector Douglas se pone en contacto telefónico con las autoridades filipinas y descubre que el carguero "Estambul" ya salió del puerto de Manila y se dirige a Rayong, en Tailandia. Douglas asume que Kalimán y sus amigos continúan a bordo, y así decide capturarlos personalmente en territorio tailandés.

Días después el "Estambul" llega a Rayong y Kalimán decide consultar con el capitán acerca de la mejor manera de desembarcar para no ser descubiertos por la policía. Éste se rehusa a ayudarlos alegando que el precio que Nadia pagó en San Francisco fue para transportarlos al Asia, no para ayudarlos a evadir la policía; para que él acceda a ayudarlos a salir del barco Kalimán deberá pagar con la esmeralda de su turbante. Muy a su pesar, Kalimán le entrega al capitán su esmeralda, y a cambio este accede a permitirles a los tres fugitivos esconderse dentro de cajones con carga que serán desembarcados en el puerto. Sin embargo cuando el capitán desembarca descubre que el muelle está lleno de policías. El inspector Douglas en persona está ahí, y cuando el capitán lo descubre decide traicionar a Kalimán y revelarle al policía el escondite de los fugitivos, afirmando que subieron al barco a escondidas en San Francisco y que desde entonces han amenazado su vida. Douglas no le cree su historia, pero aún así revisa cuidadosamente la carga que está siendo desembarcada. No encuentra ni a Kalimán ni a sus amigos, así que ordena una requisa completa del carguero. El capitán no logra explicarse lo que sucede. Los fugitivos no son encontrados, y Douglas decide encarcelar al capitán del barco por complicidad en la fuga de Kalimán y por haberle mentido a la autoridad.

La razón por la que Kalimán y sus amigos no han sido encontrados es que antes de la requisa saltaron al mar, y ahora esperan agarrados a la cadena del ancla del barco que la policía se aleje. Permanecen ahí durante todo el día, y por la noche llegan al muelle a bordo de un pequeño esquife de pescadores. Cuando Kalimán, Solín y Nadia se han perdido por las callejuelas de la ciudad un policía encuentra al pescador y lo interroga, y así poco después Douglas ya está enterado de que Kalimán logró desembarcar en Tailandia.

Lo primero que Kalimán hace en Rayong es dirigirse a la comandancia de policía, donde se introduce sin ser visto a la celda donde está preso el capitán del "Estambul". Una vez allí, Kalimán lo tilda de traidor y de ladrón, y haciendo uso de sus poderes de telequinesis recupera su esmeralda. Para lograr escapar sin ser delatado Kalimán hipnotiza al capitán y le roba el poder del habla; solo muchos minutos después el turco puede dar la voz de alarma. Para entonces ya Kalimán ha escapado.

Kalimán, Solín y Nadia pasan su primera noche en Tailandia en una bodega donde están almacenadas varias toneladas de trigo empacado en sacos. Al otro día son despertados por el ruido que hace un grupo de estibadores que ha venido a trabajar. Todos los estibadores son ancianos a los que les cuesta hacer el trabajo, y Kalimán siente compasión de ellos y decide ayudarlos. En pocos minutos hace el trabajo de todo el día, y los estibadores, agradecidos, comparten su comida con él y sus amigos. Cuando Kalimán comenta que deberá abandonar la ciudad sin ser visto, los estibadores deciden ayudarlo. Ocultan a Kalimán en un ataúd y convierten a Solín y a Nadia en parte del cortejo fúnebre que va a velar al 'muerto'. Un grupo de policías liderado por el inspector Douglas vigila la salida principal de la ciudad, y cuando el cortejo fúnebre llega ahí, Douglas insiste en abrir el ataúd. El jefe de los estibadores logra impedir ésto diciéndole a Douglas que el muerto murió de lepra; no le aconseja abrir el ataúd. Con esto Kalimán y sus amigos logran abandonar Rayong y continúan su viaje hacia Bangkok a pie y apartados de los caminos; Kalimán dice tener un amigo en Bangkok que sabe podrá ayudarlos.

En su camino deben cruzar por las montañas de Ugadón, pero terminan cayendo accidentalmente por el techo a un gigantesco sistema de cuevas que se extiende bajo toda esa región. El agujero por el que caen se tapa por un derrumbe, y así los tres caminantes son forzados a pasar muchas horas buscando una salida. Solín resbala en una gruta y cae en una telaraña que resulta pertenecer a una araña gigante, pero Kalimán se lanza tras él y vence al animal disparándole un dardo somnífero. Después de caminar por varias horas más, Kalimán huele humo en una de las cuevas. Sabiendo que si hay una fogata tiene que haber acceso a material combustible, Kalimán y sus amigos siguen el olor y encuentran a un anciano decrépito atrapado por una piedra que cayó durante el derrumbe de varias horas antes. Kalimán lo ayuda y luego le pregunta si existe una salida del sistema de cuevas. El anciano responde afirmativamente, pero advierte que a pesar de eso no podrán escapar porque en el bosque inmediatamente aledaño a las cuevas acecha la "muerte roja"; él mismo lleva muchos años atrapado en la cueva alimentándose de murciélagos y hierbas y nunca ha podido escapar.

Kalimán decide llevarle la corriente al anciano por algunas horas y descansar un rato, pero eventualmente se decide a salir de la cueva y a enfrentar con sus amigos la "muerte roja". El anciano está protegido por un grupo de serpientes que no quieren dejarlos escapar, pero Kalimán las hipnotiza, encuentra la boca de la cueva y se interna por el bosque buscando atravesarlo. El anciano los ve salir, pero decide quedarse en su prisión. La "muerte roja" resultan ser millones de sanguijuelas que caen de los árboles para beber sangre, y Kalimán y sus amigos logran escapar de ellas lanzándose a un río sobre el que las raíces de los árboles han destilado un líquido que envenena a las sanguijuelas. Llegan nadando al otro lado de la zona infestada, y desde ahí avanzan hasta tierras más fértiles, donde al atardecer Solín logra cazar un ave con su honda.

Más tarde esa noche dos ladrones se acercan al campamento de los caminantes con intenciones de robarles sus pertenencias, pero Kalimán se despierta a tiempo, los hipnotiza haciéndoles creer que los leños de la fogata les dan una golpiza, y luego los pone a trabajar para él. Poco antes del amanecer los ladrones logran escapar, y Kalimán no le da más importancia al asunto.

Ese día Kalimán y sus amigos llegan a Bangkok, y mucha es su sorpresa al descubrir que el inspector Douglas está en la ciudad investigando la entrada de todos los que llegan a la ciudad. Kalimán, Solín y Nadia logran introducirse a la ciudad sin ser vistos uniéndose a una caravana y llegan sin problemas al monasterio donde reside Lian-Pao, un viejo amigo de Kalimán que él quiere consultar. Sin embargo los hombres de Douglas capturan a los dos ladrones tailandeses, quienes viajan sin papeles. Cuando los dos hombres se enteran de que Douglas busca a un hombre, una mujer y un niño, revelan que los vieron la noche anterior, y a cambio de una recompensa se ofrecen a buscarlos en Bangkok.

Lian-Pao es un anciano monje que habita en un monasterio budista de Bangkok. No se sorprende por la llegada de Kalimán, pues según dice "el viento de la mañana le anunció su presencia", pero cuando conoce a Nadia descubre inmediatamente en sus ojos la mentira y la maldad. Kalimán se entrevista largamente con su amigo y le revela lo que le ha estado sucediendo. Le entrega además la piedra bura, que el sabio promete examinar con detenimiento para descubrir la identidad de sus enemigos. Con respecto a Nadia, Lian-Pao confía a Kalimán sus temores, pero no tiene pruebas reales para sustentarlos. A pesar de eso, Kalimán toma nota de lo que dice su amigo.

Desde su refugio del Tíbet el Doctor Muerte vigila los acontecimientos y decide no permitir que Kalimán averigüe su identidad o la traición de Nadia. Para eso se pone en contacto telepático con la mujer y le ordena asesinar a Lian-Pao antes de que logre delatarlos. El asesinato se lleva a cabo poco después: Nadia encuentra a Lian-Pao estudiando la piedra bura, y traicionera lo apuñala en el pecho.

Kalimán y Solín están mientras tanto en los jardines del monasterio y tienen la mala suerte de ser descubiertos por los dos ladrones tailandeses, quienes inmediatamente informan al inspector Douglas. Justo en el momento en que la policía empieza a rodear el monasterio, Nadia da la voz de alarma, gritando desesperada que acaba de encontrar a Lian-Pao asesinado y con un puñal clavado en el pecho. Cuando Kalimán llega al lado de su amigo, jura que el asesino pagará su crimen. Alcanza a recoger la piedra bura del escritorio de su amigo, pero tiene que escapar porque otros monjes del monasterio los han descubierto y los acusan del asesinato de Lian-Pao.

Kalimán había estado en ese monasterio anteriormente y sabe que contiene pasadizos secretos que comunican con los ríos que atraviesan Bangkok. Utilizando uno de esos pasadizos logra burlar temporalmente a la policía, pero los monjes del monasterio pensando que Kalimán asesinó a Lian-Pao le muestran a Douglas el pasadizo. Kalimán y sus amigos logran burlar a sus perseguidores sumergiéndose en las aguas turbias del río y respirando a través de cañas de bambú. Permanecen en esa posición incómoda por muchas horas hasta el anochecer, y solo entonces emergen protegidos por la oscuridad de la noche.

Kalimán se para entonces en medio de una carretera de las afueras de la ciudad y obliga a un carro a detenerse. El vehículo resulta estar siendo conducido por un piloto militar estadounidense, y viendo esto Kalimán lo hipnotiza, le roba sus ropas, su identificación y su carro, y lo deja en ropa interior al lado de la carretera. Luego, Kalimán se disfraza con las ropas del piloto y se dirige a la base militar estadounidense pensando que este será un buen sitio para esconderse. Cuando llegan a la entrada de la base Solín y Nadia se esconden en la parte de atrás del vehículo, y la guardia en la oscuridad piensa que quien regresa es el piloto que conocen. Una vez dentro de la base militar, Kalimán decide esconderse dentro de un avión, y él y sus amigos pasan allí el resto de la noche.

La policía encuentra al militar en ropa interior pocas horas después, y así Douglas descubre que Kalimán ha eludido su cerco policial y está en la base. Se pone en contacto con el comandante estadounidense a cargo de la base militar, y así logra que se efectúe una requisa a fondo del lugar. Las ropas del militar y el carro robado pronto son encontrados, y Kalimán y sus amigos son localizados dentro del avión. Kalimán comprueba entonces que el avión tiene suficiente combustible y decide escapar, y en medio de un mar de balas saca el avión militar del hangar y levanta el vuelo. Douglas y el comandante militar lo miran estupefactos, y el comandante, furioso, ordena a una cuadrilla de aviones caza lanzarse tras él. Cinco minutos después la cuadrilla ya está en el aire y así empieza una feroz persecución aérea.

El líder de la cuadrilla, un piloto apodado el Jefe Rojo intenta convencer a Kalimán de regresar a la base, pero ante la negativa de éste y siguiendo órdenes de su comandante militar termina por tener que atacarlo para intentar derribarlo. Kalimán sin embargo da muestras de ser un excelente piloto y evade todos los ataques, y eventualmente pierde al Jefe Rojo y al resto de la cuadrilla internándose en el interior de una nube de tormenta. Cuando ya les queda poco combustible, los pilotos de la cuadrilla tienen que regresar a la base. Kalimán decide continuar su camino a través del golfo de Bengala aún sabiendo que el combustible que tiene no le alcanzará para llegar a Calcuta. Eventualmente su combustible se termina, y Kalimán es obligado a amarizar mucho antes de llegar a las costas de la India. El avión se hunde en el mar inmediatamente, pero Kalimán, Solín y Nadia logran lanzarse al mar sin peligro. Sin embargo son náufragos, y permanecen flotando en el mar por dos días completos con sus noches.

En el Tíbet el Doctor Muerte ha estado observando sus aventuras en la esfera mágica, y así se entera del peligro en el que se encuentra no solo Kalimán sino también su cómplice Nadia. Alegando que no quiere privarse del placer de enfrentarse él mismo a Kalimán decide intervenir en su favor, y así por medio de la telepatía le ordena al capitán de un barco que navega en las cercanías que desvíe su rumbo hacia el sitio donde están los náufragos, quienes eventualmente son rescatados.

El capitán del barco salvador, un malayo de aspecto rudo y modales bruscos llamado Tanga se interesa por Nadia desde el momento que la ve, pero cuando Kalimán se rehusa a entregársela el capitán decide utilizar un subterfugio para apoderarse de ella. Inicialmente accede a que Kalimán y Solín paguen su pasaje a bordo trabajando en cubierta, pero eventualmente los lleva a las bodegas del barco con un pretexto y allí los empuja sorpresivamente al sitio donde lleva su cargamento: más de doscientos esclavos que después de haber estado varios meses prisioneros lucen flacos y famélicos. Nadia queda sola en cubierta, y Tanga no tiene problema en apoderarse de ella y encerrarla en su camarote.

La entrada a la bodega de los esclavos está vigilada por un hombre de la tripulación que dispara a matar si alguien se acerca a ella. Los esclavos, débiles y enfermos, ya no piensan en rebelarse sino que se pelean entre ellos por pedazos de comida; una epidemia de tifo está además acabando con ellos. Kalimán no está dispuesto a permitir esta situación, y utilizando dos trozos de madera produce fuego dentro de la bodega. El humo que empieza a salir por los resquicios de la madera alerta a la tripulación de que tienen un incendio a bordo, y cuando van a investigar Kalimán y los esclavos se precipitan afuera y en una breve pelea subyugan a los traficantes malayos. En ese momento se escucha el estruendo de un cañonazo, un guardacostas indio los ha descubierto. Tanga aprovecha la sorpresa de Kalimán para asestarle un golpe de mazo en la cabeza, y Kalimán se desploma inmediatamente aparentemente muy malherido.

El capitán del guardacostas indio aborda con un batallón de hombres fuertemente armados el barco de Tanga, y éste y sus hombres lo convencen de que Kalimán, Solín y Nadia eran los comandantes del barco y que el guardacostas los sorprendió cuando ellos, la tripulación, se acababa de amotinar para liberar a los esclavos. Extrañamente el comandante indio no pregunta nada a los esclavos liberados, y así mientras Kalimán, Solín y Nadia son transportados al buque guardacostas, Tanga, sus hombres y los esclavos deben permanecer en el barco malayo custodiados por numerosos soldados indios. Eventualmente se los obliga a dirigirse a Calcuta, y es de pensar que llegando allí el testimonio de los doscientos esclavos eventualmente pondrá a Tanga y a su tripulación tras las rejas, pero eso no se nos dice explícitamente en la aventura.

A bordo del buque de guerra indio Kalimán es examinado por un médico que dictamina que tiene una fuerte contusión cerebral que sólo podrá ser tratada en Calcuta. Nadia y Solín son encerrados en un calabozo, y el comandante del barco, intrigado por la identidad de Kalimán, se pone en contacto con sus superiores en Calcuta para notificar los hechos. Poco después recibe respuesta, y se le notifica que Kalimán, Solín y la mujer son peligrosos prófugos de la justicia.

El barco se tarda algún tiempo en llegar a puerto, y durante ese tiempo el inspector Douglas es notificado de la presencia de Kalimán a bordo y alcanza a llegar a Calcuta a esperarlo. El cuerpo inconsciente de Kalimán es llevado al calabozo donde están Solín y Nadia, y un marino es dejado afuera como vigilante. Cuando se ve solo, Kalimán despierta y le dice a sus amigos que ha estado fingiendo toso ese tiempo, el golpe de Tanga le hizo perder el sentido pero no fue tan grave como temían.

Cuando el barco llega a Calcuta, el inspector Douglas lo aborda a bordo de una lancha policial mientras que Kalimán y sus amigos se disponen a huir. Primero Kalimán lanza un dardo somnífero al guardia que los vigila, y luego huye no hacia cubierta sino hacia la parte baja del buque. Mientras que el comandante del barco y Douglas encuentran al guardia inconsciente y aparentemente muerto, Kalimán y sus amigos llegan al cuarto de máquinas, donde Kalimán deja sin sentido al operario con un fuerte golpe de tajo. Luego busca y encuentra el túnel lanzatorpedos, y valido de su fuerza asombrosa saca el torpedo de su sitio. Deja así libre un túnel que conduce al exterior, y por ahí escapan él y sus amigos. Se lanzan al mar sin hacer ruido y luego nadan hasta la lancha policial en la que llegó Douglas. Kalimán ataca al policía que la vigila y lo tira al agua, y junto con sus amigos monta en la lancha y se dirige hacia tierra. El comandante del buque, furioso al ver lo que sucede, dispara cañones contra ellos, pero no da en el blanco y los fugitivos logran escapar. Una vez llegan a Calcuta, Kalimán y sus amigos se pierden en las calles de la ciudad.

Se dirigen a la mansión de Alí Huram, un viejo amigo de Kalimán en la India. Cuando llegan allí un extraño personaje llamado Zarak, aparentemente un empleado de Alí Huram, intenta impedirles el acceso a la casa alegando que Huram murió años atrás. Kalimán sabe que eso no es cierto y se abre paso a la mansión, y Zarak, viendo que no puede impedir que Kalimán entre termina guiándolos al sitio donde está el anciano. Mientras pasan por los pasadizos y los jardines de la casa, Kalimán comenta que todo da la impresión de estar descuidado, los jardines secos y los salones dilapidados.

Alí Huram resulta ser un anciano muy enfermo que apenas puede levantarse de su lecho. Su primera reacción al ver a Kalimán es de una alegría intensa y ante los comentarios de Kalimán confiesa que sí, que efectivamente la desgracia ha caído sobre su casa. Sin embargo en ese momento sorprende una mirada de Zarak y su actitud se vuelve mucho más fría. Se rehusa a dar más explicaciones, y cuando Kalimán le pide asilo por unos días él accede a proporcionarle el uso de un refugio que tiene en el jardín; Zarak deberá organizar su estadía. Después deja de hablar completamente alegando cansancio, y Kalimán queda muy extrañado de la actitud de su amigo. Cuando Kalimán y sus amigos se alejan, Zarak amenaza abiertamente la vida de Alí Huram y le dice que si revela algo de lo que sucede, los tres forasteros morirán. Alí Huram accede a proteger a sus amigos.

Mientras tanto Kalimán, Solín y Nadia llegan al refugio del jardín donde encuentran a otro criado, un hombre negro y gigantesco llamado Golo. Kalimán intenta interrogarlo acerca de lo que sucede en la casa, pero descubre que su lengua le ha sido cortada y el gigante negro no puede hablar. Cada vez más preocupado, Kalimán decide salir a investigar esa noche.

El inspector Douglas mientras tanto se ha puesto en contacto con el jefe de la policía de Calcuta, y revelándole la peligrosidad de Kalimán le pide acceso a un número elevado de policías para capturarlo. El policía local responde que no puede hacerlo porque la mayoría de sus hombres están encomendados a otra investigación: desde un mes atrás la ciudad está siendo atacada por una feroz secta de estranguladores que atacan por las noches principalmente a ministros y embajadores extranjeros. Su arma principal es un trozo de seda al que hacen nudos en sitios estratégicos, con eso estrangulan a sus víctimas y les rompen la tráquea. La policía de Calcuta no ha podido encontrar su escondite, pero el jefe de la policía está decidido a hacerlo pronto. Douglas comprende el problema de su colega y comenta que seguramente Kalimán vino a unirse a la secta de los estranguladores. Acepta el hecho de que no podrá contar con muchos policías, y así se da a la tarea de encontrar a Kalimán él solo.

Esa noche Kalimán sale a investigar y deja solos a Solín y a Nadia en el refugio del centro del jardín. Lo primero que hace es dirigirse a las habitaciones de Alí Huram para entrevistarse con él a solas, pero cuando llega allí descubre que su viejo amigo ha sido estrangulado, y a su lado encuentra un cordón de seda con nudos. En ese momento escucha el eco de tambores lejanos y decide investigar. Descubre que la casa de Alí Huram ha sido convertida en el refugio principal de la secta de los estranguladores de Calcuta y que Zarak es su jefe principal. Sin embargo poco después él mismo es descubierto y no tiene más remedio que iniciar una feroz lucha contra cientos de estranguladores de la que no tiene ninguna posibilidad de salir victorioso; eventualmente termina siendo capturado por los hombres de Zarak. Lo mismo les sucede a Solín y a Nadia, quienes son capturados fácilmente en el refugio del jardín.

El objetivo de Zarak es convertir a Kalimán en uno de los miembros de la secta, y piensa que logrará ese objetivo si lo obliga a cometer un asesinato. Evidentemente Kalimán no está dispuesto a eso, pero Zarak amenaza las vidas de Solín y Nadia, y Kalimán no tiene más remedio que acceder, aunque siempre esperando encontrar alguna manera de engañar a su enemigo. Esa misma noche los dos hombres se internan por las calles de Calcuta buscando una víctima, y la persona que encuentran resulta ser nada menos que el inspector Douglas. Siempre vigilado por Zarak, Kalimán se ve obligado a atacar a Douglas, pero como no está dispuesto a asesinarlo, en vez de estrangularlo le aplica una llave tibetana que conoce y que le causa un estado semejante a la muerte por varias horas. Zarak queda convencido de que Kalimán cometió su primer asesinato y regresa con él a la mansión de Huram, donde le revela que nunca liberará a Solín y a Nadia; ellos serán la garantía de que Kalimán cumplirá con las órdenes de la secta.

Kalimán decide entonces informar a la policía de lo que sucede y para hacerlo entrega una nota manuscrita a otro empleado de la mansión de Huram, un criado negro llamado Golo a quien los estranguladores cortaron la lengua y que por eso tiene la libertad de entrar y salir de la casona sin impedimento. Esa misma noche Kalimán libera a sus amigos del sitio donde están cautivos, una extraña jaula suspendida sobre un foso de cocodrilos, utilizando dardos somníferos contra los guardias que los vigilan. Zarak sin embargo lo descubre y ayudado por sus hombres intenta hacer caer a Kalimán al foso, pero en la confrontación pierde pie y cae él mismo al estanque de los cocodrilos donde es devorado. Golo y la policía llegan en ese momento, y Douglas, quien para entonces ya ha despertado, captura a los estranguladores acompañando a su colega de Calcuta. Luego los dos policías buscan afanosamente a Kalimán, pero para entonces él y sus amigos ya han escapado.

Kalimán y sus amigos deciden dejar la ciudad uniéndose a una caravana que lleva rumbo hacia el norte, hacia la ciudad de Madhupur. Douglas sin embargo ha insistido ante el jefe de la policía de Calcuta que a pesar de que Kalimán los ayudó a capturar a la secta de los estranguladores no se debe dejar de perseguirlo. En cosecuencia la policía india hace un cerco alrededor de Calcuta, y cuando la caravana donde van Kalimán y Solín intenta marcharse son interceptados. El jefe de la policía de Calcuta en persona está ahí, y se da a la tarea de revisar los papeles de cada uno de los miembros de la caravana. Cuando le llega el turno a Kalimán, éste le muestra un papel en blanco, e hipnotizándolo le hace creer que sus papeles están en orden. Sin embargo el jefe de la caravana, un hombre llamado Zalim-Hali ha visto la maniobra de Kalimán y empieza a sospechar que puede estar viéndoselas con un delincuente.

Cuando la caravana se detiene para pasar la noche Kalimán recuerda las advertencias de su amigo Lian-Pao y decide interrogar a Nadia de nuevo. La mujer repite sus historias, que le gusta la vida de aventuras, y que se siente responsable por haberle vendido a Kalimán la piedra bura. Kalimán insiste diciéndole que ya está en la India, su país de origen, y que una vez lleguen a Madhupur podrán separarse, pero Nadia se niega rotundamente asegurando que si Kalimán la deja sola, la policía la atrapará inmediatamente. Kalimán intuye que Nadia miente, y decide entonces hipnotizarla para averiguar sus secretos. Sin embargo cuando intenta hacerlo descubre sorprendido que la mente de la mujer no obedece sus órdenes mentales. Muy sorprendido tiene que abandonar su tentativa y regresa al lado de Solín.

Zalim-Hali resulta ser el jefe de una banda de bandidos que asaltan la caravana esa misma noche. Kalimán es atacado por sorpresa desde el inicio del ataque y perdiendo el sentido no puede intervenir. Solín se hace el muerto a su lado, pero todos los demás miembros de la caravana son asaltados y asesinados, a excepción de Nadia, quien es hecha prisionera. Cuando despierta, Kalimán se lanza tras los asaltantes, pero mucha es su sorpresa al descubrir horas más tarde a la banda entera de ladrones, incluyendo a Zalim-Hali, ahorcados y colgados de árboles en un recodo del camino. Examinando el lugar Kalimán descubre la identidad de los atacantes: guerreros tártaros que se han llevado a Nadia.

Kalimán les sigue la pista a los verdugos de Zalim-Hali y pronto descubre el campamento tártaro, un sitio donde se está llevando a cabo una competencia de lucha organizada por un hombre rudo y feroz llamado Tambo-Zum. Kalimán se presenta ante él afirmando que será capaz de vencer a su campeón. La lucha se lleva a cabo y efectivamente Kalimán vence a su contrincante, pero en vez de aceptar la bolsa de oro que le ofrece Tambo-Zum como recompensa le solicita que le entregue a Nadia. Tambo-Zum se rehusa por estar encaprichado con la muchacha, y entonces Kalimán lo reta a él mismo a pelear. El guerrero tártaro no puede dejar sin respuesta un desafío público como ese, y así los dos se enzarzan en una feroz pelea. Kalimán termina venciendo, pero se rehusa a matar a Tambo-Zum, quien aunque le entrega a Nadia insiste ahora que Kalimán tiene que convertirse en uno de sus guerreros. Como Kalimán rehusa el ofrecimiento, termina siendo encarcelado junto a sus amigos.

Horas más tarde un mensajero trae la noticia de que un numeroso ejército liderado por un bandido llamado Zulma-Ho se dispone a atacar. Tambo-Zum hace llamar a Kalimán y le relata su historia para intentar convencerlo de que lo ayude. Según sus propias palabras él es el heredero de los monarcas de Wang-Hong, un hermoso valle de tierras fértiles. Zulma-Ho, un bandido de las montañas siempre envidió sus riquezas, y un día atacó su ciudad, asaltó su palacio y asesinó a sus dos hijos, obligando a Tambo-Zum y a su mujer a abandonar la ciudad. Pasaron muchos meses deambulando por el centro del Asia hasta que la mujer murió, y Tambo-Zum juró ante su cadáver que castigaría al usurpador. A través de muchos años Tambo-Zum reunió a un ejército de hombres fieles a él pero que desprecian a Zulma-Ho, pero en ese momento, cuando conoce a Kalimán, sus tropas son apenas la sexta parte de las de su enemigo.

Kalimán acepta ayudar a Tambo-Zum siempre y cuando prometa dejarlos a él y a sus amigos en libertad al final de la contienda. Cuando Tambo-Zum accede, Kalimán ordena a algunos tártaros cortar ramas grandes de un bosque, y a otros excavar agujeros en el suelo de un valle cercano. Luego, él mismo va al campamento de Zulma-Ho y por medio de la ventriloquía le hace llegar un mensaje: Tambo-Zum, quien lo envía, lo espera en el valle para pelear. Zulma-Ho acepta inmediatamente el reto, pues sabe que su ejército es mucho más grande que el de su contrincante.

Al otro día el ejército de Zulma-Ho ha llegado al valle, pero cuando lanza su caballería sobre Tambo-Zum las patas de sus caballos se quiebran en los agujeros excavados el día anterior. Los jinetes caen a tierra, y allí son rematados por las huestes tártaras que los esperan. Luego, Zulma-Ho lanza a su infantería al ataque, pero descubre que los hombres de su enemigo han desaparecido. En realidad están escondidos entre las ramas de los árboles que Kalimán ordenó que cortaran, y cuando los 'árboles' empiezan a moverse, los hombres de Zulma-Ho huyen creyendo que se trata de brujería. Los tártaros terminan imponiéndose sobre sus enemigos, y cuando Zulma-Ho intenta escapar su enemigo Tambo-Zum lo espera y lo atraviesa con su sable. Victorioso, Tambo-Zum cumple su palabra y le permite a Kalimán y a sus amigos continuar su camino hacia el Tíbet.

Kalimán, Solín y Nadia caminan por tres días más hacia el norte, y durante esos días tienen que vencer peligros como manadas de lobos hambrientos o las atenciones de un yeti, el abominable hombre de las nieves. El Doctor Muerte los monitorea desde la distancia, y una noche le ordena telepáticamente a Nadia apoderarse de la piedra bura que lleva Kalimán guardada en su casaca. La muchacha cumple la orden mientras Kalimán duerme, y él no se da cuenta del robo. Días más tarde el Doctor Muerte ha decidido matar a Kalimán sin más dilaciones y ordena a Nadia entrar en acción. La muchacha frota entonces polvos mágicos sobre la piedra bura, la cual empieza a ejercer su influjo malévolo sobre Kalimán. De nuevo bajo el dominio hipnótico de su enemigo, Kalimán camina hacia un abismo con la intención de lanzarse a su muerte. Solín se despierta y pronto descubre la piedra bura brillando junto al sitio donde estaba Kalimán, y justo antes de que Kalimán se lanze al vacío, Solín destruye la piedra bura pulverizándola con una roca mayor. En ese mismo instante Kalimán se desploma sin sentido, y Nadia le revela a Solín que al destruir la piedra bura le ha causado un shock mental a Kalimán del que no se recuperará jamás. Solín pasa el resto de la noche presa de los remordimientos velando a su amigo, quien cada vez se pone más frío; el extraño Doctor Muerte parece haber logrado su objetivo de librarse para siempre de su enemigo.

Cuando amanece, un extraño ermitaño llega junto a los caminantes diciendo que vió el resplandor de su hoguera desde su cabaña y ahora se pregunta si puede ayudarlos. Solín le relata lo sucedido con la piedra bura, y sorprendentemente el anciano no encuentra nada extraño en ello, declara que Kalimán está hechizado y propone llevarlo al río Yan-Poon, donde según él las aguas mágicas del río lo salvarán. Solín accede inmediatamente a la propuesta del anciano, y así los tres personajes empiezan a descender la montaña llevando a Kalimán en una camilla que arrastran.

Cuando llegan a la orilla del río, Solín y el ermitaño construyen una balsa de carrizos. Nadia ha estado esperando la oportunidad de quedarse sola con Kalimán para apuñalarlo, pero no logra hacerlo porque Solín siempre la vigila. Cuando la balsa está lista, Solín y el ermitaño ponen a Kalimán sobre ella y luego la colocan sobre el agua del río amarrada por una cuerda a la orilla. Esperan varias horas a que el agua del Yan-Poon haga efecto, pero Kalimán no parece recuperarse. Eventualmente Nadia decide actuar, y en un descuido de Solín corta la cuerda que ata la balsa a la orilla. Con esto Kalimán se aleja empujado por la corriente del río, y mientras Solín y el ermitaño miran horrorizados, Nadia rie a carcajadas. Solín decide lanzarse al agua tras su amigo, y nadando vigorosamente logra alcanzar la balsa y subirse en ella. Sin embargo, como Nadia bien sabe algunos metros río abajo existe una gigantesca cascada y la balsa se dirige inexorablemente hacia ella. Solín está ya resignado a morir cuando Kalimán recupera el conocimiento y salta al agua con su amigo en su espalda. Cuando llegan a la orilla, Solín le relata a Kalimán lo sucedido, y pocos minutos después los dos regresan al sitio donde dejaran a Nadia, quien está ocupada en hacer un extraño rito de hechicería creyendo que Kalimán ha muerto mientras el ermitaño la observa asustado y sorprendido. Kalimán sorprende a Nadia, y la toma firmemente entre sus brazos decidido de una vez por todas a descubrir sus secretos. Intenta hipnotizarla una vez más, pero como en otras ocasiones sus intentos son infructuosos. Nadia ríe a carcajadas, y de pronto Kalimán descubre la razón de su resistencia a la hipnosis: en la frente de la muchacha y oculto por su pelo está marcado el Tercer Ojo, la marca de máxima sabiduría entre los lamas del Tíbet. Sorprendido Kalimán deja libre a la muchacha, y ella reacciona corriendo para escapar y levantando el vuelo! Solín y el ermitaño la miran estupefactos, y el ermitaño pone en las manos de Kalimán un arco y flechas instándolo a matarla, según él es un ser maligno que no merece vivir. Kalimán está tentado en acabar ahí mismo con la vida de la muchacha pero decide no hacerlo y deja escapar a Nadia. Esa misma tarde un viento helado baja de las cumbres del Himalaya y congela las aguas del río Yan-Poon, que Kalimán y Solín cruzan a pie para entrar por fin a las tierras del Tíbet. El viejo ermitaño se queda atrás y regreas a su cabaña.

Durante los próximos dos días de camino Kalimán y Solín solo ven ruinas, desolación y muerte. En la noche del segundo día llegan al monasterio de Pul-Jol, uno de los sitios donde Kalimán pasó gran parte de su niñez y adolescencia, y Kalimán se encuentra con uno de sus antiguos maestros, un monje lama llamado Jol-Pao que lo recibe emocionado. El interior del monasterio está lleno de refugiados, y Jol-Pao le revela a Kalimán que el Tíbet está siendo asediado por un hombre poderoso y diabólico que al frente de una horda de esqueletos vivientes, los llamados Jinetes de la Muerte, está sembrando el terror y la muerte. Antes de que Jol-Pao pueda hablar más los vigías del monasterio dan la alarma para anunciar que los Jinetes de la Muerte se disponen a atacar: el Doctor Muerte se ha enterado de la llegada de Kalimán a Pul-Jol y reanuda con mayor intensidad sus intentos de asesinarlo. Kalimán ordena entonces abrir las puertas del monasterio, pero en el suelo de la entrada pone una serie de cuerdas delgadas que terminan enredándose en las patas de los caballos de los atacantes. Los Jinetes de la Muerte caen a tierra unos tras otros, y Kalimán se da a la tarea de atacarlos a todos y dejarlos sin sentido. Luego los observa cuidadosamente y descubre que se trata de seres humanos, no esqueletos, que en su antebrazo llevan tatuada una letra B. Sin embargo en el momento mismo en que recobran el conoscimiento y se ven prisioneros, los Jinetes del Terror cometen suicidio envenenándose con una cápsula de cianuro que llevan entre sus ropas.

Jol-Pao le revela a Kalimán que según las profecías un hombre iba a llegar desde tierras lejanas para luchar contra el Doctor Muerte, y ese hombre es él. Kalimán responde que su presencia allí obedece a otros motivos, y le revela al lama toda su historia, incluyendo los episodios de hipnosis con la piedra bura y la traición de Nadia. Jol-Pao resulta tener dotes de clarividente, y utilizando su sabiduría le revela a Kalimán el nombre de su enemigo: Burna. Kalimán reconoce inmediatamente ese nombre como el de un antiguo condiscípulo suyo en el monasterio de Mapala que fue expulsado del colegio de magia no solo por practicar la magia negra, sino especialmente por haber intentado asesinar a Kalimán después de que este obtuvo un premio que él quería. Solín señala que los Jinetes de la Muerte llevaban tatuada la letra B en sus muñecas, y así Jol-Pao y Kalimán se convencen que están siendo atacados ambos por el mismo enemigo. Jol-Pao no sabe donde pueda esconderse, pero supone que debe ser en algún lugar de las montañas.

Kalimán decide no partir en busca de su enemigo inmediatamente sino esperar su ataque. Este se produce dos días después, y pronto llega un mensajero a Pul-Jol informando que el monasterio de Mapala ha sido tomado por los Jinetes de la Muerte y que el Dalai Lama, el jefe máximo del Tíbet, ha sido capturado. Ante esa noticia Kalimán decide entrar en acción y parte inmediatamente con Solín hacia Mapala. Cuando llega allí, entra por la puerta principal al monasterio y descubre a muchos monjes lamas asesinados y a los Jinetes de la Muerte aún ahí, pero bebidos y celebrando el saqueo del monasterio. Inicialmente nadie se percata de la presencia de Kalimán, pero eventualmente el jefe de los falsos espectros se aproxima a él y se dispone a asesinarlo. Kalimán replica que él y su amigo son magos poderosos, y con una serie de experimentos de hipnotismo colectivo se dan a la tarea de divertir a quienes son en realidad simples guerreros mongoles. Luego Kalimán afirma que podrá arrancarle todos sus secretos al Dalai Lama, quien permanece prisionero en una celda del monasterio. Los Jinetes de la Muerte quieren apoderarse de aún más riqueza y no han logrado que el Dalai Lama les revele dónde está, y así acceden a que Kalimán se entreviste con él. Solín se queda afuera, prisionero de los mongoles.

En su entrevista con el Dalai Lama Kalimán se entera que también él esperaba su llegada y que aunque el anciano podría escapar de su celda con solo desearlo prefiere no hacerlo. Kalimán le promete que se enfrentará al Doctor Muerte y librará al Tíbet de su yugo, y luego sale de la celda. Kalimán intenta convencer al jefe de los Jinetes de la Muerte de que lo conduzca junto a Burna, pero cuando está a punto de lograr ese objetivo Nadia se presenta frente a él. Ya no tiene caso simular ser un mago poderoso, y cuando Kalimán ataca a sus enemigos en un combate desigual, Nadia saca una extraña vara luminosa de entre sus ropas y toca con ella la cabeza de Kalimán, quien cae inmediatamente sin sentido a sus pies. Sabiendo que Burna está interesado en hablar con su enemigo antes de matarlo, Nadia decide amarrar a Kalimán y a Solín a una especie de mesa de sacrificios en el exterior del monasterio; una vez su amo llegue se procederá a su interrogatorio.

Al mismo tiempo el inspector Douglas llega al monasterio de Pul-Jol y se entrevista allí con Jol-Pao. El anciano le revela hacia dónde se ha ido Kalimán, pero luego se arrepiente porque teme que esto puede ser un error. Douglas parte inmediatamente hacia Mapala en persecución de su enemigo, y cuando se le informa que el sitio al que va es el dominio de Burna, el extraño Doctor Muerte, prefiere no hacer caso de las advertencias.

Burna y Nadia llegan al sitio donde están encadenados Kalimán y Solín convertidos en un extraño torbellino que toma apariencia humana. Burna reconoce su identidad como antiguo compañero de Kalimán y celebra que por fin va a cumplir su juramento de venganza. Luego amenaza con matar a Kalimán ahí mismo, pero al final no lo hace alegando que prefiere dejarlo morir lentamente y que se convierta en pasto de los buitres. Con esto él y Nadia se alejan y dejan a Kalimán y a Solín solos, a su suerte.

Kalimán utiliza entonces el lenguaje de las fieras para ordenar a un grupo de buitres que vuelan sobre ellos que se acerquen. Cuando están cerca los hipnotiza y les ordena que trozen sus ataduras con sus fuertes picos, y así vuelve a quedar en libertad. Luego localiza al Doctor Muerte y a Nadia y los reta a luchar, pero no tiene fuerza mental suficiente para vencer a sus enemigos: aunque se da cuenta que un círculo de fuego alrededor de Burna es solo ilusionismo, no puede impedir que él y Nadia se conviertan en buitres y se alejen de él. Los dos hechiceros llegan así a lo alto de una montaña donde Burna decide acabar con Kalimán de una vez por todas y utilizando sus poderes sobrenaturales causa un gigantesco derrumbe. Toneladas de piedra y rocas se precipitan así sobre Kalimán y Solín, quienes quedan sepultados. Felices por su triunfo, el Doctor Muerte y Nadia se alejan entonces para entrevistarse y eventualmente asesinar al Dalai Lama.

Tiempo después, un grupo de siete hombres sabios llega al sitio donde Kalimán y Solín yacen sepultados y cuidadosamente los desentierran. Los encuentran a los dos vivos, porque Kalimán escudó con su cuerpo a Solín y logró resistir el ataque utilizando su fuerza física. En una cueva cercana, los siete sabios cuidan a Kalimán y a Solín con esmero, y eventualmente sus poderes mágicos logran curarlos. Cuando Kalimán recobra el conocimiento, los siete sabios de la montaña le ofrecen la posibilidad de obtener también él el Tercer Ojo, para estar en igualdad de condiciones con Burna y Nadia y poder enfrentarse a ellos. Kalimán acepta y la peligrosa operación se lleva a cabo: una pequeña horadación es hecha en la frente de Kalimán con un martillo especial, y el orificio es rellenado con un pedazo de una madera mágica. Después de la operación Kalimán permanece en trance por tres días con sus noches batallando malos espíritus que intentan apoderarse de su alma, pero sale triunfante de la prueba y por fin recupera el conocimiento. Luego abandona la cueva de los hombres sabios dispuesto a buscar a Burna una vez más en el monasterio de Mapala, y sus aliados le proporcionan un extraño parapente por medio del cual podrá llegar planeando hasta allí.

Para entonces el inspector Douglas ha llegado hasta allí y descubre a Kalimán cuando este y Solín se disponen a descender de la montaña. No está dispuesto a darles esta vez ninguna oportunidad para escapar, así que dispara sobre ellos, que montan en el parapente y escapan volando ante el asombro del policía. Los acompañantes de Douglas terminan abandonándolo cuando descubren que Kalimán posee extraños poderes y ha sido ayudado por los sabios de la montaña, y así Douglas no tiene más remedio que continuar solo su camino.

En el monasterio de Mapala el Doctor Muerte interroga al Dalai Lama respecto a las muchas reliquias y tesoros que se guardan en el monasterio. El anciano se rehusa a revelar el sitio donde están escondidas, y así Burna decide llevarlo al patio del monasterio para azotarlo. Cuando se ha iniciado el tormento, todos se asombran de ver a Kalimán y Solín llegar a bordo del parapente que aterriza en medio del patio del monasterio. Kalimán se enfrenta inmediatamente a Burna, quien intenta utilizar la piedra bura que tiene en su anillo para dominar su voluntad. Sin embargo ahora Kalimán tiene el poder del Tercer Ojo, y con su fuerza mental no solo logra resistir el influjo de la piedra mágica sino que la pulveriza. Burna lanza entonces a sus Jinetes de la Muerte contra Kalimán, quien con un gesto los convierte en serpientes. Luego se lanza contra Burna y le arranca su capuchón revelando una cara monstruosa desfigurada por la lepra. El Dalai Lama le da entonces a Kalimán la clave para derrotar a su enemigo: mucho de su poder está centrado en un medallón que Burna lleva colgado en el pecho. Kalimán se lanza contra él y está a punto de arrancárselo cuando un disparo lo alcanza y lo hace perder el sentido. El inspector Douglas ha llegado, y obsesionado por capturar a Kalimán es él quien impide que el Doctor Muerte sea derrotado.

Solín, furioso, le reprocha duramente a Douglas el haber atacado a Kalimán en ese momento asegurando que el Doctor Muerte es la causa real de los delitos que ha cometido Kalimán. Inicialmente Douglas no le cree, pero cuando insiste en llevarse a Kalimán prisionero a occidente, el Doctor Muerte se ríe en su cara, le hace creer que convierte su rifle en una serpiente, y ordena a sus Jinetes de la Muerte (que han recuperado su forma original) que lo ataquen y lo encarcelen junto a Kalimán y al Dalai Lama.

En su celda Kalimán recupera el sentido, y por medio de control mental detiene la hemorragia de su herida. Luego de examinar su celda constata que le será muy difícil salir de ella, y es entonces cuando el Dalai Lama le recomienda utilizar el poder del Tercer Ojo para salir de su prisión. Instruído por la sabiduría del anciano, Kalimán entra en un profundo trance y desprende por primera vez su espíritu de su cuerpo, esta es la primera vez que utiliza lo que se convertirá en un nuevo poder: el desdoblamiento corporal. Su espíritu cruza fácilmente las paredes de la celda, y localiza en un salón del monasterio a Burna, quien junto a sus cómplices Nadia y el brujo tibetano celebra su triunfo y planea la muerte del Dalai Lama para esa misma noche. Sin embargo el brujo percibe la presencia del espíritu de Kalimán, y por medio del humo de plantas mágicas lo hace visible. Kalimán aprovecha para retar a Burna a un duelo en espíritu, pero aunque Burna acepta inicialmente, el brujo le dice que no tiene necesidad de pelear porque él sabe como dominar a Kalimán. Corre entonces hacia un gong mágico, y haciéndolo sonar paraliza al espíritu de Kalimán que queda así a su merced.

Burna decide que la mejor manera de acabar con Kalimán es atacando su cuerpo, el cual en ese momento está indefenso, y así ordena a los Jinetes del Terror sacar a los prisioneros de la celda y amarrarlos a una piedra de sacrificios que se ha instalado en el patio del monasterio. Una vez Solín, Douglas, el Dalai Lama y el cuerpo inanimado de Kalimán están bien atados, Burna ordena colocar leña alrededor del altar y le prende fuego. Las llamas pronto amenazan las vidas de los prisioneros.

El espíritu de Kalimán, visible a causa del humo mágico del brujo y aparentemente derrotado por el sonido del gong, flota sobre el piso del recinto, y el brujo amenaza atacarlo con la cera de velas especiales de magia negra. Sin embargo para hacerlo tiene que dejar de hacer sonar el gong, y Kalimán aprovecha ese momento para escapar. Descubre inmediatamente lo que ha sucedido con su cuerpo y con sus amigos, y volando a gran velocidad sobre la hoguera que amenaza consumirlos consigue apagarla. Luego se lanza contra Burna, quien frotando su medallón mágico se convierte en un buitre y se aleja volando. Kalimán no está dispuesto a dejarlo escapar y se lanza tras él.

Nadia aprovecha que el espíritu de Kalimán se ha alejado para ordenar a los Jinetes del Terror que desaten el cuerpo de su enemigo de la piedra de los sacrificios y lo lleven a las catacumbas del monasterio, donde lo esconde en un sarcófago de hierro donde según ella Kalimán jamás podrá encontrarlo. Mientras tanto, Burna llega a una cueva en las montañas y allí recupera su forma humana. El espíritu de Kalimán lo persigue, y aunque logra derrotar a una serie de espectros mágicos que el Doctor Muerte conjura se da cuenta de pronto que se termina el plazo que tiene para regresar a su cuerpo; si no lo hace pronto morirá y su espíritu se quedará vagando en el Valle de las Sombras. Con esto Kalimán no tiene más alternativa que dejar escapar a Burna una vez más y afanosamente regresa a Mapala. Cuando llega al patio del monasterio descubre horrorizado que su cuerpo no está ahí, pero Nadia ha subestimado sus poderes mentales y Kalimán descubre inmediatamente el sitio donde está escondido su cuerpo. Aún así no logra reintegrarse a su cuerpo; el material del sarcófago prueba ser mágico y Kalimán no logra atravesarlo.

Kalimán decide entonces poseer a uno de los Jinetes de la Muerte, y mientras sus compañeros están distraídos se acerca a la piedra de los sacrificios y libera a Solín, guiándolo a continuación a través de los pasillos hasta las catacumbas del monasterio. Justo antes de que se cumpla el plazo y Kalimán muera, Solín logra abrir la tapa del sarcófago y Kalimán regresa a su cuerpo, que ahora tiene el aspecto de una momia. Sin embargo Nadia vigila y ha visto lo que sucede, así que acciona un mecanismo secreto del monasterio que causa un derrumbe y obstruye la salida de las catacumbas con toneladas de roca que caen ante la puerta.

Kalimán necesita algún tiempo para recuperarse y para intentar encontrar una segunda salida de las catacumbas, pero cuando se convence de que ésta no existe decide repetir el experimento de desprendimiento corporal y dejar a Solín encargado de la protección de su cuerpo. Convertido en espíritu sale fácilmente de su prisión y descubre que Douglas ha sido desatado de la piedra de sacrificios y llevado a un calabozo, mientras que Burna se prepara a dar muerte al Dalai Lama en el patio central del monasterio. Haciéndose visible ante Douglas Kalimán le señala el mecanismo que abre una salida secreta de su calabozo que ha descubierto, y Douglas consigue escapar. Kalimán lo guía hasta el sitio donde está el brujo tibetano aliado de Burna, y Douglas logra sorprenderlo y con un puñetazo dejarlo fuera de combate. Al mismo tiempo Solín descubre que el calabozo en el que se encuentra está infestado de ratas hambrientas, las cuales habiendo olfateado el cuerpo inmóvil de Kalimán empiezan a atacarlo. Solín se arma con una tea e intenta desesperadamente mantener a raya a los centenares de animales, pero pronto empieza a cansarse y a sentir que empieza a faltar el aire.

Después de dejar atado y amordazado al brujo tibetano, el espíritu de Kalimán guía al inspector Douglas al patio del monasterio y logra impedir el asesinato del Dalai Lama moviendo por medio de telequinesis el hacha de su verdugo. Kalimán se hace entonces visible ante Burna y lo reta a un duelo a muerte, mismo que el Doctor Muerte acepta sin titubear sabiéndose protegido por el poder de su medallón mágico. Esta vez sin embargo el inspector Douglas asecha de entre las sombras, y habiendo encontrado su rifle en algún lugar del monasterio le apunta a Burna y de un disparo destruye su medallón. Haciendo esto se delata ante los Jinetes de la Muerte, quienes se lanzan contra él. Douglas sin embargo esta vez está preparado y se atrinchera en un rincón del monasterio desde donde logra acribillar a sus enemigos.

Burna mientras tanto no tiene más opción que enfrentarse a Kalimán, y así también él efectúa un experimento de desprendimiento corporal. Con esto se inicia una pelea titánica entre los espíritus de los dos rivales durante la cual tanto el Doctor Muerte como Kalimán adoptan la forma de diferentes animales. Douglas mientras tanto vence a los Jinetes de la Muerte y se acerca al Dalai Lama a liberarlo de sus ataduras, pero mientras los dos miran ensimismados la lucha de Kalimán contra el Doctor Muerte, Nadia emerge de entre las sombras y con un mazo golpea fuertemente la cabeza de Douglas, quien cae sin sentido. La mujer toma luego una tea ardiente y se lanza contra el Dalai Lama intentando quemarlo. Kalimán se da cuenta de lo que sucede, y adoptando la figura de un águila se desprende de entre las garras de Burna y se interpone entre Nadia y el Dalai Lama. La mujer, asustada, da un paso atrás y su tea prende fuego a sus vestiduras. En pocos segundos Nadia se convierte en una pira humana que corre aterrorizada al sitio donde se encuenta el cuerpo de Burna, abrazándose a él en busca de ayuda. El fuego pronto alcanza también el cuerpo de Burna sin que nadie pueda evitarlo, y en pocos minutos los dos aliados se convierten en cenizas. El espíritu de Burna mira horrorizado como su cuerpo se consume entre las llamas, y sabiéndose perdido suspende la pelea e intenta escapar converido en ave de rapiña. Un pastor de los alrededores sin embargo lo confunde con un ave rapaz que ha estado atacando sus ovejas y lo ataca con una flecha. El espíritu de Burna cae muerto a sus pies.

Sabiéndose perdidos, los Jinetes de la Muerte sobrevivientes se rinden al Dalai Lama mientras el espíritu de Kalimán regresa apurado al sitio donde dejó su cuerpo. Encuentra fácilmente el calabozo, pero aunque logra reposeer su cuerpo y descubrir los cuerpos de centenares de ratas muertas alrededor de él, inicialmente no encuentra a Solín por ninguna parte. Sólo cuando lo llama a voces tiene éxito: el niño, asediado por las ratas, no ha tenido más remedio que esconderse en el interior del ataúd metálico en el que Nadia escondiera el cuerpo de Kalimán. Éste no tiene problemas en liberar a su amigo, y pronto el Dalai Lama ordena a los Jinetes de la Muerte vencidos retirar las rocas que obstruyen la entrada a las catacumbas para dejar a los dos amigos en libertad.

Kalimán, Solín y el inspector Douglas pasan algún tiempo más en el monasterio de Mapala recuperándose de sus heridas, y durante ese tiempo el Dalai Lama realiza una ceremonia que borra el Tercer Ojo de la frente de Kalimán dado que éste ha decidido abandonar el Tíbet para continuar su lucha contra la maldad en el mundo exterior. Antes de que Kalimán inicie su camino de vuelta, el Dalai Lama le regala la Cinta Blanca de la Sabiduría, un símbolo de gran respeto entre los lamas. Douglas parte poco después, asegurando que se encargará de que todos los cargos que se le imputan a Kalimán en los Estados Unidos sean borrados.

EPISODIOSEditar

  • 103-124 en México (1967)
  • 93-114 en Colombia (1977)
  • 63-84 en México (reedición Lo Mejor de Kalimán en Kalicolor, 1989)

CREADORESEditar

  • Original de
    • Rafael Navarro Huerta
    • Modesto Vázquez González
  • Guionista
    • Héctor González Dueñas (Víctor Fox)
  • Dibujo
    • Cristóbal Velázquez (Crisvel)

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