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17 CEREBROS INFERNALES.jpg


PERSONAJESEditar

LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICAEditar

  • Río de Janeiro, Brasil
  • Océano Atlántico
  • rio Amazonas, Brasil
  • alto Amazonas, Brasil

ARGUMENTOEditar

Kalimán llega a Río de Janeiro, Brasil durante el carnaval y es recibido en el aeropuerto por su amigo el profesor Vasco Ferrao y su asistente Elsa. El profesor Ferrao pertenece a la Hermandad Parasicológica Mundial, y Kalimán ha ido a Brasil a participar en un congreso de parasicología. Dos otros personajes acechan escondidos en el aeropuerto, un sordomudo llamado Ñato y su cómplice Antonio, quienes han recibido de alguien la orden de matar a Kalimán. Siguen el carro de Ferrao y así se enteran del hotel en el que Kalimán y Solín van a estar alojados. Ferrao y Elsa suben con Kalimán a sus habitaciones, y allí Kalimán detecta un pensamiento inquietante en la mente de Ferrao: "Diviértase mientras tenga vida...". Kalimán le pregunta a su amigo qué quiere decir con eso, y el profesor responde con evasivas.

Esa tarde Kalimán y Solín salen a disfrutar del carnaval. Antonio y Ñato acechan cubiertos por máscaras y disparan contra Kalimán, pero yerran el tiro y hieren en un brazo a uno de los asistentes a los desfiles. Kalimán alcanza a ver a los agresores y se lanza tras ellos, pero los asesinos logran escapar confundiéndose entre la multitud. Cuando llega a sus habitaciones, Elsa lo espera para entregarle el temario del congreso. Se despide de Kalimán besándolo en los labios.

Horas más tarde Antonio hace un segundo intento de acabar con Kalimán, y esta vez utiliza la ayuda de dos extraños personajes con cabezas de perro que tocan a la puerta de la habitación de Kalimán y se lanzan sobre él cuando este abre. Kalimán logra vencer a sus atacantes en combate mano a mano, pero cuando va a acercarse a investigar más de cerca sus cabezas Antonio tira gases asfixiantes en la habitación y los atacantes logran escapar. Solín se pregunta acerca de la identidad de esos hombres-perro, y Kalimán le responde que lo que llevaban no eran máscaras, que esas eran en realidad sus cabezas. Inmediatamente después del ataque el profesor Ferrao llama por teléfono diciendo que tuvo un presentimiento de que Kalimán sería atacado. Dice alegrarse de que Kalimán esté a salvo.

El gas que tiró Antonio resulta ser narcotizante, y Kalimán siente de pronto un fuerte dolor de cabeza. Se retira a dormir, pero de pronto empieza a oír el sonido de una flauta que llega desde la calle: Antonio y Ñato atacan de nuevo, y Antonio toca una música que atrae a Kalimán hacia la ventana de su habitación, localizada muy alto en un rascacielos. Kalimán trepa a la ventana de su habitación y sale al exterior, donde un paso lo separa del vacío. Solín se da cuenta de lo que pasa e intenta por todos los medios despertar a Kalimán, quien no reacciona hasta que una serie de fuegos artificiales lanzados por gente que celebra el carnaval estallan a su lado. Esto hace despertar a Kalimán, quien regresa a su habitación muy preocupado por lo que ocurre. En la calle, Antonio, Ñato y los dos hombres-perro deciden escapar, y Kalimán pasa el resto de la noche y todo el día siguiente investigando en sus libros la procedencia del gas que usó Antonio para trastornarlo. Descubre que tiene un profundo aroma a heliotropos originarios de la selva del Amazonas y para contrarrestar los efectos del gas mastica hierbas curativas que ha traído del Tíbet.

La noche siguiente, Antonio, Ñato y los hombres-perro vuelven a atacar. Esta vez entran al hotel y Antonio vuelve a tocar su flauta para atraer a Kalimán. Los efectos del gas han cesado, pero Kalimán decide fingir que todavía sigue bajo sus efectos y siguiendo la música llega hasta donde Antonio y Ñato lo esperan. Cuando los malhechores van a golpearlo por la espalda, Kalimán contraataca y Antonio y Ñato quedan sin sentido. Sin embargo los hombres-perro todavía están ahí y logran atacar a Kalimán a traición, haciéndolo perder el sentido. Antonio y Ñato se recuperan y con los hombres-perro llevan a Kalimán a la azotea del hotel desde donde piensan tirarlo más de veinte pisos hasta la calle. Solín logra ver lo que ocurre, y en el último segundo antes de que Kalimán sea lanzado al vacío logra activar la alarma de incendios. Esto despierta a Kalimán, quien logra asirse a un asta de bandera e impulsarse de nuevo hasta la azotea del edificio donde se ensarza en una lucha feroz con los hombres-perro mientras Antonio y Ñato escapan. Uno de los hombres-perro se lanza contra él y Kalimán se agacha en el último segundo, el monstruo cae al vacío y se estrella contra el pavimento de la calle, veinte pisos más abajo. El segundo hombre-perro logra escapar.

Kalimán y Solín bajan rápidamente por las escaleras del hotel y examinan el hombre-perro que yace moribundo. Kalimán constata que definitivamente su cabeza no es una máscara sino un injerto. El misterioso ser es montado en una ambulancia para ser llevado a un hospital, pero antes de que pueda ser examinado por algún médico su cabeza estalla. A pesar de eso Kalimán insiste en llevar el resto de su cuerpo al hospital, y allí junto a un médico descubre tatuajes en el cuerpo que indican que se trata de un nativo de la tribu iguanú del alto Amazonas.

Al día siguiente Elsa llega para llevar a Kalimán a la ceremonia de apertura del congreso de parasicología, y Kalimán descubre un extraño adorno en la solapa de la muchacha, un amuleto brujo de la tribu iguanú. Le pregunta de dónde lo tiene, y la muchacha revela que es un regalo de Ferrao. En el vestíbulo del hotel Ferrao espera, e inmediatamente dice alegrarse de que Kalimán esté a salvo. Kalimán le pregunta cómo sabe que ha estado en peligro, y Ferrao responde que uno de los médicos forenses del hospital es su amigo y lo ha estado informando. Cuando Kalimán le pregunta a Ferrao si alguna vez ha estado en el Amazonas, él dice que no, y ante la pregunta acerca de la procedencia del amuleto de Elsa, Ferrao dice no acordarse.

Antonio y Ñato llevan a cabo un nuevo plan, y mientras Kalimán está ocupado asistiendo al congreso de parasicología los malhechores secuestran a Solín, quien ha estado escuchando a su maestro entre el público. Antonio llama por teléfono a Kalimán y le dice que tendrá que ir a buscar a Solín a un cementerio abandonado esa tarde a las 5. Antonio y Ñato llegan al cementerio antes de la hora prevista en un carro en cuya cajuela están escondidos dos hombres-perro y emparedan a un Solín inconsciente en uno de los osarios del cementerio; cuando Kalimán llega tiene que adivinar en cual de las criptas y osarios está el niño para impedir que muera asfixiado. Logra hacer esto por medio de la telepatía y libera a Solín de su prisión. Los criminales, mientras tanto, acechan escondidos entre la vegetación y se disponen a dispararles. Ñato dispara antes de tiempo y falla el tiro, y Kalimán y Solín tienen tiempo de esconderse entre las tumbas. Sobreviene un tiroteo durante el cual Solín cae en el interior de una tumba abierta. Los pistoleros descubren de pronto el turbante y la capa de Kalimán y piensan que lo han matado. Salen de su escondite para rematarlo, pero Kalimán surge ante ellos, los ha engañado poniendo el turbante y la capa entre la vegetación. Kalimán golpea a Ñato fuertemente y el hombre cae en la tumba abierta donde está Solín, quien lo golpea en la cabeza con una piedra haciéndolo perder el sentido. Kalimán se lanza contra Antonio, pero el malhechor logra escapar en el carro de Kalimán. Kalimán, Solín y Ñato regresan a la ciudad en el carro de Antonio, en el que un grueso cristal separa las bancas de adelante, donde viajan Kalimán y Solín, de la de atrás, donde llevan a Ñato. No saben que escondidos en la cajuela del carro hay dos hombres-perro.

Antonio regresa a su escondite y hace contacto mediante un radiotransmisor con su jefe, un misterioso personaje llamado Humanón quien desde las selvas del Amazonas le ordena ya no asesinar a Kalimán sino capturarlo; Humanón está impresionado con la audacia y capacidad mental de Kalimán y ha decidido que le es más valioso vivo que muerto, pues quiere utilizarlo en sus experimentos científicos. Cuando Antonio pregunta qué hacer acerca de Ñato, Humanón responde que no se preocupe por él, Ñato será eliminado por uno se sus agentes muy pronto. Después de terminar su conferencia con Humanón, Antonio se deshace del carro de Kalimán tirándolo por un precipicio y se da a la tarea de contactar a otros agentes de Humanón que supuestamente le ayudarán a capturar vivo a Kalimán.

El profesor Vasco Ferrao está a la entrada del hotel de Kalimán, y cuando este llega con Solín y Ñato, Ferrao les dice que es mejor que no vayan a su hotel, pues la policía está en su habitación investigando la muerte del hombre-perro. En vez de eso, Ferrao les ofrece alojamiento en su casa en las afueras de la ciudad, y Kalimán acepta gustoso. En la mansión de Ferrao los espera la señorita Elsa, quien se encarga de Solín mientras Kalimán y Ferrao se encargan de interrogar a Ñato. Kalimán hipnotiza al sordomudo, y por medio de la telepatía se entera de que su enemigo es un hombre llamado Humanón. Quiere proseguir su interrogatorio, pero en ese momento los hombres-perro que estaban en la cajuela de su carro salen de su escondite, se lanzan al ataque y asesinan a un criado de Ferrao. Kalimán deja a Ñato a cargo de Ferrao, mientras él mismo se lanza tras los hombres-perro. No logra atraparlos, pues Antonio está cerca y les ordena escapar. En ese momento Kalimán escucha disparos que vienen de la casa: Ferrao ha asesinado a Ñato alegando que el asesino había tratado de atacarlo. Ahora le será imposible a Kalimán proseguir con su interrogatorio.

Poco tiempo después, una misteriosa mujer toca a la puerta principal de la mansión de Ferrao y pide una entrevista urgente con Kalimán; dice llamarse la Viuda Negra y se cubre el rostro con un velo de ese color. Kalimán se extraña de que alguien sepa dónde está y empieza a sospechar que la mujer puede ser cómplice de Humanón, así que acepta hablar con ella. Cuando está en su presencia inmediatamente siente un perfume de heliotropos en el ambiente, el mismo perfume del gas asfixiante con el que fue atacado por Antonio. La Viuda Negra dice llamarse Soreya, e informa a Kalimán que su esposo, un notable parasicólogo llamado el profesor Rabadam fue asesinado por hombres-perro que decapitaron a su esposo y robaron su cabeza. Dice saber además que Kalimán también ha sido atacado por hombres-perro, y lo invita a que la visite al otro día en su casa pues tiene información acerca del misterioso jefe de los asesinos que lo persiguen. Kalimán quiere continuar la entrevista, pero la Viuda Negra desaparece misteriosamente.

Ferrao llama a la policía para que recojan el cadáver de Ñato, el profesor es informado entonces de que no se emitirán cargos contra él. Kalimán y Solín deciden quedarse en la mansión de Ferrao y mandan recoger su equipaje del hotel; Kalimán sospecha cada vez más de su amigo y quiere estar cerca de él para vigilarlo. Esa noche Kalimán habla con Elsa y descubre que la muchacha sólo ha estado unos pocos días al servicio de Ferrao, solamente le está ayudando con los trámites referentes al congreso de parasicología. La chiquilla se siente cada vez más atraída por Kalimán, y busca cualquier excusa para estar al lado de él el mayor tiempo posible. Al día siguiente un mozo de Ferrao trae el equipaje de Kalimán y Solín, pero cuando Solín va a abrirlo es atacado por un enjambre de tarántulas que salen de él. Kalimán las vence disparándoles dardos somníferos. Cuando preguntan a Ferrao quién trajo su equipaje del hotel, descubren que ese mozo escapó por la noche de la mansión y supuestamente no se tiene ninguna pista de él. Kalimán está ahora prácticamente seguro de que Ferrao está inmiscuído en los atentados y decide pasar a la acción. Habla con Elsa, y esa noche la chiquilla le da dos píldoras para dormir al profesor Ferrao, quien se las toma sin sospechar nada. Cuando Ferrao está adormecido, Kalimán entra a su habitación y lo hipnotiza, quiere saber si conoce a alguien llamado Humanón. Sin embargo Ferrao es un adepto a la parasicología, y es lo suficientemente hábil como para poner una barrera mental, en consecuencia lo único que Kalimán le oye decir es el nombre de su hija, Claudia. Kalimán decide entonces interrumpir el experimento; si bien podría fácilmente romper la barrera mental del profesor, no quiere tomarse el riesgo de causarle algún daño. En vez de eso ordena al profesor caer en un profundo sopor del que saldrá dos horas después sin recordar nada.

Kalimán decide entonces acudir a su cita con la Viuda Negra, y deja a Elsa y a Solín en la mansión de Ferrao. La mansión de la mujer parece un mausoleo, y tiene todo el aspecto de estar abandonada. Kalimán entra y se encuentra con un velador jorobado que le dice que la princesa Soreya, la dueña de la casa, murió cinco años antes, de tristeza después de la muerte de su esposo. También le confirma a Kalimán que la gente la había apodado "La Viuda Negra". Kalimán pide permiso al velador de quedarse unos minutos más en la casa y aprovecha para investigar en la biblioteca, Rabadam era un gran conocedor de la parasicología y Kalimán piensa que tal vez pueda descubrir alguna pista acerca de su asesinato. De pronto percibe un aroma familiar en el aire, el perfume de heliotropos de la Viuda Negra le llega desde el jardín. Va hacia allí y encuentra varias tumbas, incluídas las del profesor Rabadam y la de la princesa Soreya. Frente a la tumba de Soreya está la Viuda Negra, quien le explica a Kalimán que fingió su muerte para poder vengar la muerte de su esposo. Luego le dice quién es Humanón, un loco asesino cuya diversión principal es coleccionar cerebros humanos; la Viuda Negra cree que tiene el de su esposo. Kalimán le pregunta si sabe dónde se oculta Humanón, y la Viuda Negra le responde que al otro día se realizará una sesión espiritista durante la cual espera que el espíritu del difunto Rabadam les diga dónde está Humanón; Kalimán está invitado a asistir. Kalimán intenta una vez más prolongar la entrevista, pero una vez más la Viuda Negra desaparece sin dejar rastro. Kalimán se despide del velador y decide regresar a la casa de Ferrao.

Mientras tanto, Antonio y los hombres-perro atacan la mansión del profesor Ferrao. Su primera víctima es Elsa, quien muere asesinada por dos de los monstruos que le destrozan la garganta. Solín es testigo del asesinato, y cuando va a dar la voz de alarma, los hombres-perro se lanzan contra él, llevándoselo prisionero. Kalimán llega a la casa varios minutos después, y descubre horrorizado el cadáver de Elsa. Ferrao le dice que trató de detener a los asesinos de la muchacha, pero que escaparon llevándose a Solín y él, Ferrao, no pudo hacer nada para impedirlo. Kalimán no tiene absolutamente ninguna pista acerca del paradero del niño, así que pasa el siguiente día revisando periódicos de cinco años atrás donde se relatan las muertes de Rabadam y de su esposa Soreya, y por la noche decide acudir a la sesión espiritista a la que fue invitado.

La sesión espiritista resulta ser una trampa preparada por Antonio y la Viuda Negra, ambos cómplices de Humanón, para capturar vivo a Kalimán. Antonio y varios de sus hombres se cubren sus caras con máscaras cónicas, y cuando Kalimán llega también se le pide llevar una de esas máscaras. La Viuda Negra lo guía hacia el sitio donde debe sentarse, y luego monta un espectáculo en el que Rabadam aparentemente se aparece como espíritu a los presentes. Todo es un engaño hecho con grabaciones y juegos de luces, algo de lo que Kalimán se da cuenta inmediatamente. En un momento en el que los asistentes a la reunión espiritista están distraídos Kalimán se escabulle fuera de su asiento dejando atrás solo el manto y la máscara que le fueron dados. Así, cuando una cinta metálica es disparada contra el sitio donde estaba Kalimán para atraparlo solo consigue atrapar ropas vacías, y Kalimán puede contraatacar. Sobreviene una pelea en la que Kalimán logra atrapar a varios de los malhechores, incluído Antonio. La Viuda Negra, sin embargo, logra escapar en la confusión. Mientras Kalimán amarra fuertemente a Antonio para impedir que escape, descubre una figura escondida tras las cortinas. Se acerca y descubre que no es otro que Vasco Ferrao, quien como otros cómplices de Humanón también asistía a la reunión. El profesor Ferrao da una larga explicación a Kalimán acerca de por qué está ahí, misma que Kalimán no acaba de creerse. Kalimán no tiene tiempo para las falsas explicaciones de Ferrao, quiere interrogar inmediatamente a Antonio para averiguar el paradero de Solín. Sin embargo cuando se dispone a hipnotizarlo, la cabeza del malhechor estalla en mil pedazos, lo mismo que le pasó al hombre-perro que había capturado. A la salida de la casa Kalimán encuentra un mensaje de la Viuda Negra en el que se lamenta que un grupo de asesinos se haya infiltrado entre ellos, y le promete que volverán a verse.

Kalimán decide volver a ir a la mansión de la Viuda Negra, e insiste en que Ferrao lo acompañe. Los dos entran al cementerio particular que Kalimán visitara la noche anterior, y Kalimán se pone a investigar más detenidamente la manera en la que la noche pasada la Viuda Negra pudo aparecer y desaparecer tan rápidamente y sin dejar rastro. A los pies del sitio en el que la mujer desapareciera Kalimán encuentra una puerta secreta que conduce a una tumba. Kalimán y Ferrao bajan por ella y descubren un sarcófago del que se desprende un distintivo aroma a heliotropos. Kalimán abre el sarcófago y encuentra ahí a la Viuda Negra, aparentemente muerta. Para investigar si vive le quita el velo que cubre su cara, y descubre la cara de una momia. En ese momento la mujer despierta, y mientras Kalimán la mira estupefacto recibe un fuerte golpe en la cabeza que lo hace perder el sentido. Vasco Ferrao lo ha traicionado.

En el interior de la tumba subterránea hay un aparato de radio, y la Viuda Negra se comunica con Humanón para darle la noticia de la captura de Kalimán. Además el profesor Ferrao le pide a Humanón que cumpla su promesa y libere a su hija Claudia, quien aparentemente está en las manos del criminal. Humanón responde que no lo hará, y que a partir de ese momento también Ferrao es su prisionero. El profesor intenta escapar para avisar a la policía de lo sucedido, pero pronto es capturado por un grupo de hombres-perro que acechan cerca. La Viuda Negra ordena a los hombres-perro cargar con Kalimán y con Ferrao y llevarlos a un barco que los llevará a todos al Amazonas, al refugio de Humanón.

El capitán del barco es un hombre de aspecto rudo y tosco llamado Calígula quien desde un principio se siente atraído por la Viuda Negra, aunque se resiente de que una mujer le esté dando órdenes. Le falta la mano izquierda, que ha sido reemplazada por un garfio. Calígula hace encarcelar a Kalimán y a Ferrao en calabozos diferentes, y leva el ancla con destino al Amazonas. Cuando Kalimán despierta en su calabozo, rompe inmediatamente las cuerdas que lo atan y descubre que Solín también va ahí con él. Luego decide hacer un experimento de desdoblamiento corporal para descubrir las circunstancias en las que se encuentra: cuántos enemigos hay en el barco, si los hombres-perro van con ellos, si más prisioneros van con él, etc. Así descubre que le barco transporta un verdadero arsenal de armas, pólvora, etc., y que además de ellos lleva a un grupo de hombres a quienes pronto reconoce como famosos científicos procedentes de todo el mundo, especialistas en química, física nuclear y muchas otras ciencias; todos ellos están encarcelados y semi-inconscientes en celdas que llenan las bodegas del barco. En una de esas celdas va también Vasco Ferrao, ante quien Kalimán se hace visible. El profesor es adepto a la parasicología, y así logra comunicarse fácilmente con Kalimán y le explica que lo traicionó porque Humanón tiene prisionera a su hija Claudia, y amenazó con matarla si Ferrao no obedecía sus órdenes. De pronto Kalimán escucha a Solín adviertiéndole que un guardia se acerca, y así tiene que interrumpir el experimento.

El Capitán Calígula visita a la Viuda Negra en su camarote esperando iniciar un romance con ella. La mujer no se rehusa inicialmente, pero insta al capitán que retire el velo que cubre su cara. Cuando Calígula descubre que su boca es la de una momia, sale despavorido del camarote sin intenciones de regresar jamás.

Kalimán decide no tratar de escapar, pues quiere ser llevado al escondite de Humanón. Sin embargo cuando Calígula les da a él y a Solín comida podrida y vinagre en vez de agua decide darle una lección al capitán y causar desasosiego en el barco. Escapa fácilmente del calabozo desarmando las bisagras de la puerta, y luego va a la cocina por comida buena para Solín. Al cocinero lo mete en un barril. Luego va a las bodegas a hablar con alguno de los científicos capturados, pero todos están semi-inconscientes. Varios miembros de la tripulación lo descubren, pero Kalimán siempre logra ponerlos fuera de combate antes de que puedan dar la voz de alarma. Con Ferrao sí puede hablar, pero el científico no puede darle ningún dato que no conozca ya. El cocinero se libera y da la voz de alarma, pero cuando Calígula va a buscarlo Kalimán ya ha vuelto a su calabozo y sigue aparentemente amarrado. Más tarde vuelve a salir del calabozo y se presenta ante la Viuda Negra, pues quiere examinar más de cerca su rostro momificado. La mujer se niega, pero Kalimán la obliga a descubrirse la cara. Sin embargo no logra examinarla de cerca, Calígula oye ruidos en el camarote de la mujer y entra a investigar. Kalimán salta por la ventana del camarote al río Amazonas, y se ase a una cuerda que pende del barco para no ser dejado atrás. Luego vuelve a montar y regresa a su calabozo, pero allí se encuentra con Calígula y un grupo de sus marineros que así descubren el juego de Kalimán. Los marinos de Calígula se lanzan contra Kalimán, quien les da una paliza. Luego toma a Calígula y lo ensarta de su garfio de uno de los travesaños del barco. La Viuda Negra interviene y hace prisionero a Solín, y amenazando al niño con una pistola obliga a Kalimán a rendirse. Calígula, furioso, decide que el prisionero debe ser sacrificado y va a hacerlo saltar al río Amazonas en una zona infestada de pirañas, pero la Viuda Negra no permite que se cumpla la sentencia, sabe que Humanón quiere a Kalimán vivo. Calígula decide entonces colgar a Kalimán de los pies y llevarlo así hasta su destino. Solín es encerrado en el calabozo donde está Ferrao.

Esa noche, Calígula decide atacar a la Viuda Negra, no quiere que una mujer le arrebate el mando sobre su barco. Kalimán, colgado, logra enterarse y avisa a la Viuda Negra del complot, pagándole así que haya intervenido para salvarlo de las pirañas horas antes. Cuando Calígula entra al camarote de la Viuda Negra a atacarla, ella está preparada y protegida por un grupo de hombres-perro que asesinan a varios de los hombres de Calígula.

Al amanecer el barco llega a un lugar convenido donde los espera un hidroavión. Los científicos son obligados a subir al aparato, así como Solín y Vasco Ferrao y luego la Viuda Negra, Calígula y Kalimán. Parten inmediatamente con rumbo desconocido, y después de cinco horas de vuelo amarizan en un ancho río en un lugar recóndito de la selva del Amazonas. Kalimán ha estado observando el hidroavión por cinco horas y ha descubierto una parte frágil en su estructura, y después del amarizaje ordena a Solín subir a sus espaldas y ante la sorpresa de todos abre con un golpe un boquete en uno de los lados del hidroavión y se lanza a las aguas del río. Los hombres de Calígula les disparan, pero Kalimán y Solín logran escapar.

Ya en la orilla, Solín descubre a un extraño ser entre la espesura, un gorila con cabeza humana. Inicialmente Kalimán no le cree, pero Solín pronto descubre huellas de gorilas en la selva, animales que no existen en las selvas del Amazonas.

Mientras tanto, la Viuda Negra y Calígula se comunican por radio con Humanón y le informan que Kalimán ha escapado. Humanón les promete a sus cómplices un castigo ejemplar, y luego se comunica con un grupo de monos-hombre, los gorilas con cabezas humanas, para ordenarles que busquen a Kalimán y a Solín en la selva. La Viuda Negra y Calígula conducen al resto de los prisioneros hacia el refugio de Humanón donde encuentran a su lugarteniente, un jorobado de largas barbas blancas que se hace llamar Perfecto, siempre acompañado por un perro con cabeza de hombre. Perfecto guía al grupo a un salón especial del refugio que de repente se llena de gases que hacen perder el sentido a todos los prisioneros.

Kalimán y Solín son descubiertos por los monos-hombre, y durante una pelea Kalimán tiene oportunidad de descubrir que sus cabezas, como las de los hombres-perro, han sido injertadas en cuerpos ajenos. Perseguidos por muchos monos-hombre Kalimán y Solín logran escapar ayudados por una hermosa nativa, Zaima, quien los ayuda a esconderse en las raíces de un árbol hueco. La muchacha, de la tribu iguanú, informa a Kalimán que los monos-hombre han sembrado el terror en esta parte del Amazonas y que muchos de los hombres de su tribu han desaparecido. Unos pocos sobrevivientes, entre ellos ella misma, han adoptado un modo de vida subterráneo, han sido obligados a cavar largos túneles bajo tierra para esconderse de la amenaza de los monos-hombre. Le explica también que gorilas fueron llevados a esas tierras en grandes barcos, y que desde entonces grupos de monos-hombre empezaron a ser vistos. Todavía existen jaulas con algunos de esos gorilas, y Kalimán pide ser conducido hacia allí. Sin embargo, mientras Kalimán contempla embelezado dos gorilas enjaulados enfrascados en una brutal pelea, Zaima y Solín son descubiertos por un grupo de monos-hombre y son capturados. Kalimán descubre las huellas de los captores y decide seguirlos, pero convencido de que habrá peligro decide tomar precauciones: regresa a la jaula de los gorilas, donde uno de los dos contrincantes de la pelea que había visto ha sido muerto por el otro, abre la jaula, y rehuyendo cualquier confrontación saca el cadáver del gorila muerto, procediendo luego a quitarle la piel cuidadosamente. Luego se quita el turbante y se pone la piel del gorila muerto, en efecto disfrazándose de mono-hombre. En este atuendo se lanza en persecución de los captores de Solín y Zaima.

Cuando despiertan del ataque con gas, Perfecto conduce a Calígula, la Viuda Negra y Ferrao ante Humanón, un hombre encapuchado y con actitudes megalomaníacas quien desde un trono dicta sentencias contra sus aliados: Calígula es condenado al tormento del agua por haber dejado escapar a Kalimán, y la Viuda Negra es llevada al potro después de que Humanón descubriera su rostro momificado. Ferrao está fuera de sí y exige ser llevado a presencia de su hija Claudia, dice que cumplió fielmente los mandatos de Humanón y que no merece ser su prisionero. En su arrebato intenta acercarse demasiado a Humanón, y en castigo recibe una potente descarga eléctrica proveniente del bastón de mando del personaje. En ese momento dos monos-hombre hacen aparición llevando prisioneros a Solín y a Zaima, pero anuncian que Kalimán no ha podido ser capturado. Humanón ordena que Zaima sea echada a los cocodrilos y decide utilizar a Solín para capturar a Kalimán. Perfecto y su perro-hombre se hacen cargo del niño.

Kalimán en su disfraz de mono-hombre logra llegar hasta el refugio de Humanón y se adentra por los corredores buscando a Solín y a Zaima. En uno de los laboratorios es descubierto por Perfecto, quien lo confunde con un mono-hombre y aunque lo reprimenda lo deja salir. Kalimán decide entonces seguir al jorobado, sospecha que él lo puede guiar hacia donde están sus amigos. Mientras tanto Solín despierta y se encuentra en un laboratorio vigilado por el perro-hombre de Perfecto. Intenta escapar, pero el monstruo lo ataca. Cada vez más furioso, el perro-hombre de Perfecto amenaza con destrozar a Solín olvidándose de las órdenes de su amo, pero cuando está a punto de hacerlo es descubierto y atacado por Kalimán, quien pronto lo vence. Después de preguntarle a Solín por el paradero de Zaima Kalimán decide salir del refugio para buscarla. Se despoja de su piel de gorila y se dirige al río para bañarse, pues la piel le ha dejado un olor extremadamente desagradable. Allí descubre a Zaima atada a un poste y a punto de ser devorada por un grupo de cocodrilos. Dejando a Solín a salvo en la orilla, Kalimán nada hasta donde está la nativa y la desata antes de que los cocodrilos reaccionen. Monta a Zaima a un tronco de árbol que flota en el río y deja que la corriente la aleje, mientras él mismo distrae a los cocodrilos, quienen pronto tratan de perseguirlo. Eventualmente Kalimán logra saltar a una rama baja de un árbol y así logra burlar a sus perseguidores.

Humanón decide conducir a Ferrao a ver a su hija Claudia. Adentrándose por los corredores del refugio, Ferrao descubre que Humanón puede ver hacia atrás, tiene un pequeño ojo electrónico en su cinturón que le permite verlo todo. Primero, Humanón le muestra a Ferrao su "invernadero humano", el sitio en el que tiene prisioneros a los científicos traídos de Río de Janeiro; dice que los utilizará como conejillos de indias en sus experimentos. Luego lleva a Ferrao a ver a su hija Claudia, y el profesor Ferrao descubre horrorizado que su hija está completamente congelada y encerrada en una urna de cristal, haciendo las veces de una bellísima estatua. Ferrao, enfurecido, se lanza contra Humanón pero pronto recibe otra descarga eléctrica que lo hace perder el sentido. Humanón entonces lo congela y lo mete en un sarcófago especial en donde lo tendrá "almacenado" hasta el momento en el que pueda usarlo en sus experimentos.

Perfecto mientras tanto descubre el cuerpo sin sentido de su perro-hombre y la desaparición de Solín. Humanón entra en la habitación en ese momento y pregunta por el paradero del niño, y Perfecto, temiendo un castigo, decide mentirle a su amo y decirle que tiene al niño atado a un hormiguero para obligarlo a que revele el paradero de Kalimán. Humanón amenaza entonces a Perfecto y le dice que si para esa noche no hay noticias de Kalimán lo enviará a la sala de los tormentos. El perro-hombre de Perfecto se recupera y olfatea el rastro de Kalimán y Solín, y afuera del refugio Perfecto pronto descubre la piel de gorila utilizada por Kalimán. El perro-hombre continúa su rastreo y eventualmente descubre a Solín recostado contra un árbol. Él y Perfecto van a atacarlo, pero antes de que puedan hacerlo Kalimán salta de entre las sombras, deja sin sentido al perro hombre y captura a Perfecto.

Interrogando a su prisionero Kalimán descubre lo que ha sido de Calígula y la Viuda Negra, y luego le ordena a Perfecto que lo guíe hasta el sitio donde se esconde Humanón. Mientras tanto un guardia nativo descubre al perro-hombre sin sentido, y presintiendo que algo malo ha sucedido regresa al refugio a dar un informe. Kalimán, Solín y Perfecto entran por un pasadizo secreto al refugio y llegan a un salón que contiene decenas de cabezas humanas, cercenadas pero conectadas a impresionantes dispositivos médicos que las mantienen vivas. Perfecto explica entonces a Kalimán que Humanón planea crear otro tipo de raza humana, más perfecta y sobre todo obediente injertando esas cabezas a cuerpos más fuertes y más aptos para realizar distintos tipos de trabajos.

Humanón mientras tanto localiza a Perfecto por medio de un dispositivo ultrasónico, y por medios electrónicos le pregunta lo que hace; Perfecto, amenazado por Kalimán, responde que le lleva buenas noticias. Luego, Kalimán descubre una medicina guardada cuidadosamente dentro de una campana de cristal, y preguntándole a Perfecto descubre que pertenece a Humanón. Kalimán decide guardarse la medicina. Por fin en presencia de Humanón Kalimán intenta hipnotizar a su enemigo, pero la máscara del personaje contiene gruesos cristales que impiden que Kalimán pueda mirar a su contrincante directamente los ojos. Kalimán decide entonces que solo podrá capturar a Humanón por la fuerza y se lanza contra él. Humanón se defiende con una serie de descargas eléctricas que finalmente hacen perder el conocimiento a Kalimán y también a Solín. Luego se torna contra Perfecto, y en castigo por haberse dejado capturar lo condena a ser encadenado a un hormiguero. Kalimán y Solín son encerrados, y Humanón, complacido, procede a componer en su lira una oda a su propia grandeza.

Kalimán y Solín despiertan en una cámara contra escapes. Kalimán examina la medicina que robó y descubre que contiene nitroglicerina, un medicamento que normalmente se usa para tratar desórdenes cardíacos. Teniendo en cuenta el celo con el que Humanón guardaba el frasco con la medicina, Kalimán sospecha que el personaje probablemente no tiene más, y así decide esperar pacientemente a que Humanón tenga necesidad de tomar su medicina; cuando llegue ese momento sabe que serán sacados de la cámara contra escapes. Ese momento no se hace esperar, pues Humanón pronto es presa de una crisis cardíaca, y cuando descubre que el frasco con su medicina ha sido robado ordena traer inmediatamente a Perfecto, quien así se libera del tormento de las hormigas. Cuando llega ante su amo Perfecto le informa que Kalimán tiene la medicina, y así Humanón ordena que Kalimán sea llevado a su presencia. Sin embargo cuando la cámara antiescapes es abierta desde fuera los prisioneros logran huir.

Cuando Humanón descubre la fuga de Kalimán y Solín lanza un enjambre de avispas venenosas tras ellos, y Kalimán y Solín son obligados a encerrarse en una habitación para no ser atacados. Allí descubren otra cabeza cercenada y mantenida con vida por medio de avanzados dispositivos médicos. Kalimán la reconoce inmediatamente, se trata del profesor Rabadam, el marido de la Viuda Negra, un famosísimo experto en parasicología. Rabadam explica que cuando los hombres-perro lo atacaron en Río de Janeiro fue decapitado, pero su cabeza fue congelada y transladada al Amazonas donde Humanón la conectó a aparatos que consiguieron mantenerla viva; ahora el profesor continúa viviendo dentro de una urna de cristal esperando el día en que Humanón decida injertarlo a algún otro cuerpo. Kalimán promete hacer lo posible para ayudar a Rabadam, pero sabiéndose perseguido decide huir para no ser capturado. Por una ventana él y Solín saltan hacia la selva, y para burlar el ataque de las avispas saltan a las aguas de un río.

Humanón, desesperado, amenaza con destruir el refugio y a todos sus habitantes, incluyendo a Perfecto, si tiene que morir a causa de su crisis cardíaca. Perfecto se lanza entonces en persecución de Kalimán, ayudado por decenas de monos-hombre y hombres-perro. Eventualmente Kalimán se muestra ante Perfecto y se dispone a atacarlo para capturarlo de nuevo, pero antes de que pueda hacerlo Solín es atacado por una anaconda que lo aprisiona. Kalimán se distrae momentáneamente, y un mono-hombre le lanza un tronco de madera que logra aturdirlo. La medicina de Humanón cae al piso y Perfecto se lanza a recuperarla antes de correr de regreso al refugio para dársela a su amo. Kalimán ha sido herido en la cabeza, pero antes de perder el sentido dispara un dardo somnífero contra la anaconda que aprisiona a Solín y así salva al niño de ser muerto. Luego se lanza al río, donde una mancha de sangre hace creer a los monos-hombre que el hombre al que perseguían ha muerto.

Humanón, ya recuperado, reprimenda a Perfecto por haber perdido el cuerpo de Kalimán, quiere ese cuerpo vivo para poder someterlo a sus experimentos. Perfecto regresa al sitio en la selva donde los monos-hombre tienen prisionero a Solín y ordena que el cuerpo de Kalimán sea localizado. Kalimán efectivamente ha perdido el sentido y flota río abajo, pero es descubierto por Zaima, la nativa iguanú, quien agradecida por lo que Kalimán había hecho por ella vuelve a rescatar a su amigo y lo esconde en su laberinto de túneles bajo la selva. Cuando Perfecto reporta la desaparición de Kalimán a Humanón es condenado otra vez a un castigo; esta vez es obligado a mantenerse colgado de una soga sobre un pantano, si se suelta caerá al pantano y allí morirá. Harto de las vejaciones que sufre a causa de la megalomanía de Humanón, Perfecto empieza a pensar en rebelarse contra su amo.

Solín es llevado a la choza de un indio jíbaro, Tasuga, donde Humanón le informa que será utilizado como carnada para hacer que Kalimán se entregue: si él no se presenta antes de la media noche, Solín será decapitado y su cabeza será convertida en un amuleto por el indio jíbaro. Para enviar el mensaje a Kalimán, Humanón utiliza la mente del profesor Rabadam, a quien amenaza de cortar el suministro de sangre si no utiliza su telepatía. Rabadam termina aceptando, y Kalimán se entera así de la suerte que le espera a Solín si él mismo no se entrega. Decide acudir al refugio de Humanón y cumplir la cita, pero evitando ser capturado, y así convence a los indios iguanú, ahora convertidos en expertos excavadores de túneles, que le ayuden a excavar un túnel en la tierra blanda que existe debajo del refugio de Humanón.

Mientras Kalimán está ocupado excavando, Humanón suspende los tormentos del Capitán Calígula, la Viuda Negra y Perfecto. Calígula está furioso, y a la primera oportunidad se lanza contra Humanón con intenciones de matarlo. Sin embargo la Viuda Negra da aviso del ataque y el Capitán Calígula recibe una descarga eléctrica que lo deja sin sentido. Mientras Perfecto se retira acompañado de su perro-hombre para dirigir el asesinato de Solín, Calígula es congelado y decapitado ante una Viuda Negra que mira horrorizada. Humanón decide entonces premiar a la Viuda Negra por su lealtad y la lleva a ver a su esposo, el profesor Rabadam. La Viuda Negra, sorpresivamente, no da muestras de alegrarse de el ofrecimiento de Humanón. Tampoco Rabadam parece alegrarse demasiado cuando por fin está frente a su esposa, especialmente porque descubre que el sufrimiento ha convertido la mitad de su rostro en el de una momia. En medio del reencuentro los esposos intercambian una mirada que hace sospechar que ambos ocultan algo.

A la media noche Kalimán emerge del túnel subterráneo ante un Humanón que lo mira estupefacto. Aprovechando el desconcierto de su enemigo, Kalimán hace soltar a Humanón su bastón de mando y lo captura, destruyendo también el ojo electrónico que lleva en su cinturón. Con Humanón prisionero Kalimán sale del refugio, y las huestes de monos-hombre y hombres-perro no se atreven a capturarlo. Kalimán ordena a Humanón que lo guíe hacia donde está Solín, pero cuando llega a la choza del brujo jíbaro descubre una diminuta cabeza que parece ser la de Solín. Humanón aprovecha la sorpresa de Kalimán, se libera y acciona una palanca que abre una trampa bajo los pies de su enemigo. Kalimán cae a un profundo foso que inmediatamente empieza a trepar, pero Humanón llama a sus guardias y al brujo Tasuga, quien lanza hierbas adormecedoras al foso. El humo de las hierbas hace perder el sentido a Kalimán, quien poco después es llevado al laboratorio de Humanón donde es congelado.

Mientras tanto, Rabadam insta a la Viuda Negra a apoderarse del bastón de mando de Humanón, sabe que así ella obtendrá el control del refugio y de todos los secuaces del malvado científico. Cuando Humanón regresa al refugio se encuentra ante una Viuda Negra que lo amenaza con el bastón de mando, siempre instada a ello por las palabras de Rabadam. Sin embargo, aunque las instrucciones de Rabadam con respecto al funcionamiento del bastón son muy precisas la Viuda Negra no acciona el mecanismo y da tiempo a Perfecto a que la desarme utilizando su látigo. Furioso, Humanón condena a la Viuda Negra de nuevo al suplicio, esta vez haciéndola atar a una parrilla caliente.

Al día siguiente Humanón decide dar nuevos cuerpos al Capitán Calígula, al profesor Rabadam y a Kalimán. Primero se dispone a decapitar el cuerpo congelado de Kalimán, pero en un intento desesperado de salvar a su amigo Rabadam distrae a Humanón haciéndole preguntas que gratifican su ego, mientras que la lámpara bajo la que está Kalimán va descongelando su cuerpo. Perfecto y su perro-hombre se dan cuenta de que Kalimán empieza a recuperar el sentido, pero aunque esto sorprende a Humanón, no lo considera un asunto importante: Kalimán sigue aprisionado por grilletes de metal a su camilla, y recongelarlo es algo que puede hacerse en unos pocos segundos. Humanón ordena a Perfecto recongelar a Kalimán, pero antes de que el jorobado pueda hacerlo Kalimán lo mira a los ojos y lo hipnotiza, ordenándole quedarse quieto, como una estatua. Humanón tarda un instante en darse cuenta de lo que está sucediendo, y Kalimán aprovecha para hipnotizar también al perro-hombre de Perfecto y lanzarlo contra Humanón. Mientras Humanón dispara su rayo eléctrico contra el perro-hombre, Kalimán rompe los grilletes que lo atan a la mesa de operaciones y furioso se lanza contra el científico. Humanón, sorprendido, abre una puerta secreta en el piso del laboratorio y se deja caer, logrando escapar del ataque de Kalimán, quien se lanza a la fuga. Humanón da la voz de alarma a los monos-hombre y hombres-perro que custodian su refugio, y estos empiezan a disparar contra Kalimán. Logran herirlo en un hombro, pero aún así Kalimán logra escapar hacia la selva. Humanón, furioso, libera a un grupo de serpientes venenosas amaestradas para que vayan en busca de Kalimán y lo maten; ha decidido que ya no le interesa atrapar vivo a Kalimán, pues lo considera un enemigo demasiado peligroso.

En su huída, Kalimán pasa cerca de la choza del brujo jíbaro Tasuga, y sorprendido escucha la voz de Solín que grita angustiado. Entra a la choza y descubre que Solín vive, la cabeza reducida que Humanón le mostrara es falsa. Kalimán se lanza contra el brujo Tasuga y lo deja sin sentido con golpes de karate, y luego procede a liberar a Solín. Los dos prosiguen su fuga hacia la selva, pero Kalimán no puede llegar muy lejos: la herida de su hombro sangra abundantemente y hace que pierda fuerzas rápidamente. Por medio de control mental Kalimán detiene la hemorragia. Luego ordena a Solín que extraiga la bala de su hombro, Kalimán mismo, despierto durante la operación, le dirá lo que debe ir haciendo. Solín obedece y la operación es un éxito

Humanón mientras tanto prosigue con las operaciones. Mientras Perfecto decapita a un mandril congelado, Humanón coloca una carga explosiva detrás de la oreja derecha del Capitán Calígula. Luego procede a intercambiar las cabezas y los cuerpos del mandril y del marinero: la cabeza del Capitán Calígula es injertada en el cuerpo del mandril, y la cabeza del mandril en el cuerpo manco de Calígula. Luego es el turno del profesor Rabadam, y Humanón injerta su cabeza en el cuerpo de un joven nativo iguanú. Muchas más operaciones son llevadas a cabo ese día, y las cabezas de muchos científicos son injertadas en diversos tipos de animales como caballos, pulpos y muchos otros. Emocionado con sus éxitos, Humanón decide operar también a las dos mujeres que tiene prisioneras: la Viuda Negra y Claudia Ferrao, y para eso ordena a Perfecto que busque a la Viuda Negra, la libere del tormento de la parrilla ardiente y la congele. Claudia Ferrao ya está congelada, y fascinado por su belleza Humanón decide convertirla en su compañera sentimental. Sin embargo ha decidido extraerle el cerebro a la muchacha para cambiárselo por una computadora electrónica que no haga más que elogiar constantemente su grandeza.

Las serpientes venenosas de Humanón eventualmente encuentran a Kalimán, pero este logra vencerlas hipnotizándolas. Cuando Perfecto reporta esto a Humanón, el sabio pierde los estribos y le ordena a Perfecto capturar a Kalimán antes de la media noche; si no lo logra injertará la cabeza de Perfecto en un cerdo. Perfecto, asustado y furioso, organiza una búsqueda masiva de Kalimán. Sabiendo que eventualmente será encontrado, Kalimán decide llevar a cabo un arriesgado plan: él mismo usa el actus mortis para fingir su propia muerte, y mientras tanto Solín debe llamar la atención de los monos-hombres para lograr que sean descubiertos y llevados al interior del refugio. El plan da resultado y el "cadáver" de Kalimán es presentado a Humanón, quien ordena que el cuerpo sea quemado en un horno crematorio. Solín es congelado, pues Humanón quiere injertar su cabeza en el cuerpo de un cerdo.

Cuando el Capitán Calígula despierta se pone fuera de sí al descubrirse habitando el cuerpo de un mandril. Desesperado ataca a Humanón, pero éste le recuerda que lleva una carga explosiva en su cabeza que el científico hará estallar si Calígula intenta desobedecer o escapar. Obligado así a obedecer, el Capitán Calígula es llevado por Perfecto a una jaula afuera del refugio donde deberá pasar el resto de su vida. También Rabadam recobra el sentido, pero él se siente más conforme con el cuerpo que le ha sido dado, el cual en efecto lo ha rejuvenecido muchos años. Sin embargo Humanón le recuerda que también a él le ha instalado un explosivo detrás de la oreja; Rabadam deberá obedecer sin chistar cualquiera de sus órdenes so pena de que Humanón haga estallar su cabeza. Para probar este punto Humanón le ordena a Rabadam mandar una orden telepática a Perfecto y obligarlo a golpear su cabeza varias veces contra un árbol. Rabadam no tiene más remedio que obedecer, y su fuerza mental efectivamente obliga a Perfecto a seguir al pie de la letra esta orden absurda.

Dentro del horno crematorio Kalimán suspende el actus mortis y logra encontrar un ricón donde le es posible abrigarse de las llamas y sobrevivir el intenso calor. Cuando más tarde el horno es apagado, Kalimán logra escabullirse e internarse por el refugio; Humanón y Perfecto quedan convencidos de la muerte de su enemigo. Kalimán busca a Solín por el refugio y pronto encuentra su cuerpo congelado junto al de muchos científicos. Descongela a su amigo y acciona un mecanismo por el que también los científicos serán descongelados, aunque más lentamente debido a que ellos han estado congelados mucho más tiempo. Explorando el resto de los laboratorios, Kalimán encuentra primero las habitaciones de Humanón y luego el cuerpo de Claudia Ferrao. Decide rescatar a la muchacha, carga con su cuerpo y lo lleva fuera del refugio, donde no teniendo otra alternativa lo deja en la cabaña del brujo Tasuga asumiendo que este se ha ido y que no hay peligro. Su intención es que el cuerpo de Claudia Ferrao tenga tiempo de descongelarse lentamente.

De regreso al refugio de Humanón, Kalimán y Solín descubren la jaula donde está el Capitán Calígula. Kalimán siente lástima por la situación del personaje y lo libera, pero Calígula decide que para convencer a Humanón que le devuelva su cuerpo original deberá congraciarse con él, y una buena manera de hacer esto es informándole que Kalimán sigue vivo. Así Calígula decide traicionar de nuevo a Kalimán.

Habiendo localizado la habitación de Humanón, Kalimán decide esperar la noche e intentar robar el bastón de mando del personaje. Solín accede a efectuar esa misión, y entrada la noche, cuando Humanón se ha despojado de su máscara y duerme, Solín es lanzado por Kalimán hacia la ventana de su habitación. El niño se escabulle por la oscuridad, siempre guiado telepáticamente por Kalimán. Pronto encuentra el bastón de mando de Humanón y lo lanza por la ventana a las manos de Kalimán, quien espera afuera. Regresar a la ventana por la que entró prueba ser un problema más difícil, pues está bastante alta y Solín no puede alcanzarla. En sus esfuerzos de montar hasta allí el niño hace un ruido y Humanón despierta sobresaltado. Solín tiene el tiempo justo de esconderse bajo la cama, y entonces una alarma suena por todo el refugio: el Capitán Calígula ha llegado, y a la primera oportunidad informa a Humanón que Kalimán está vivo. Sin embargo el científico no le cree, y ordena atrapar de nuevo a Calígula, darle cincuenta latigazos por haber escapado y regresarlo a su jaula. Luego, olvidándose del ruido que oyó, Humanón se mete de nuevo en su cama y vuelve a quedar dormido. En contacto telepático constante Kalimán le dice a Solín que lo mejor es que se quede ahí, escondido bajo la cama de Humanón, hasta que él pueda ir a rescatarlo.

Un mono-hombre descubre a Kalimán en los jardines del refugio, y Kalimán es obligado a atacarlo con dardos somníferos. Luego, descubriendo la habitación de Perfecto Kalimán usa sus dotes de ventriloquía para asustar al viejo jorobado: hace como si la voz de su espíritu saliera del cofre donde Perfecto guarda las cenizas de quien cree fuera su enemigo. Esto logra aterrorizar completamente al anciano.

Mientras tanto, el brujo jíbaro Tasuga regresa a su choza y encuentra allí a la bella Claudia Ferrao. Creyendo que se trata de un regalo de Humanón Tasuga se alegra de tener una cabeza tan bella a su disposición y empieza a preparar los ungüentos necesarios para reducirla. En ese momento Claudia Ferrao despierta, y viéndose en las manos del brujo grita aterrorizada. Kalimán oye los gritos, se da cuenta de su error al dejar a Claudia en la choza del brujo y regresa a rescatarla golpeando a Tasuga ferozmente.

Claudia Ferrao está muy confusa, no sabe quién es Kalimán ni por qué está allí, en la selva, lo último que recuerda es haber sido secuestrada por un grupo de hombres-perro. Kalimán le explica rápidamente que es un amigo del profesor Vasco Ferrao y que justamente su plan es ir a rescatar al profesor ahora mismo. Acompañado de Claudia Kalimán regresa al refugio, al que puede entrar sin problemas porque el bastón de Humanón desactiva las alarmas. El perro-hombre de Perfecto los descubre en los pasadizos, pero Kalimán logra ponerlo fuera de combate de una patada. Sin embargo un nuevo enemigo se lanza contra ellos, un monstruo con el cuerpo de un jaguar y la cabeza de un indio jíbaro. El jaguar-hombre resulta mucho más feroz que la mascota de Perfecto, pero Kalimán logra vencerlo utilizando el rayo eléctrico del bastón de Humanón. Mientras Kalimán y Claudia se adentran por los pasadizos del refugio, el perro-hombre de Perfecto recupera el sentido y corre hacia su amo a avisarle del peligro.

Kalimán y Claudia llegan al sitio donde los científicos prisioneros han estado descongelándose. Muchos de ellos ya han recuperado el sentido, y Kalimán les explica la situación y les dice que pronto regresará por ellos. Sin embargo Vasco Ferrao no está en el grupo de científicos, y Kalimán se da a la tarea de buscarlo usando la percepción extrasensorial. Descubre el cuerpo de Ferrao congelado y en el sarcófago en el que Humanón lo almacenara, lo rescata y lo coloca bajo una lámpara infrarroja que poco a poco lo va descongelando. Claudia Ferrao decide quedarse vigilando el proceso de descongelación de su padre, y Kalimán accede, pero le entrega el bastón de mando de Humanón para que pueda defenderse de cualquier peligro. Él mismo se interna por los corredores del refugio, debe rescatar a Solín y preparar una trampa para atrapar a Humanón.

Mientras tanto, Perfecto es informado que un mono-hombre ha sido muerto en los jardines, se trata del mono-hombre al que Kalimán disparara su dardo somnífero. Perfecto descubre el dardo en la frente del monstruo, y deduciendo que ya hay tres indicios de que Kalimán aún vive (el dardo en el mono-hombre, las afirmaciones de Calígula y las señas de su propio perro-hombre) corre a las habitaciones de Humanón para despertarlo y avisarle del peligro.

Kalimán decide entonces hacer sentir su presencia, y su risa cavernosa se escucha por todo el refugio; sólo entonces descubre Humanón la desaparición de su bastón de mando. Usando la ventriloquía Kalimán confunde a Humanón, Perfecto y a los guardias que empiezan a llegar, y en la confusión entra a las habitaciones de Humanón y rescata a Solín. Luego, mientras Humanón y Perfecto corren hacia los laboratorios Kalimán procede a destruir muchos de los controles del refugio, y desde la sala de mando les informa a los monos-hombre y hombres-perro que Humanón ha perdido su bastón de mando y así no puede hacer estallar los explosivos que todos ellos tienen en sus cabezas. Esta revelación causa una rebelión generalizada de los monos-hombres y los hombres-perro, quienes se dan a la labor de destruir el refugio.

Mientras tanto el profesor Vasco Ferrao recupera el sentido y descubre con sorpresa que su hija Claudia está junto a él. La muchacha le explica la situación, pero cuando Ferrao descubre que su hija tiene el bastón de mando de Humanón se lo arrebata, dice que es un artefacto demasiado peligroso, que Humanón es invencible y que lo mejor para ellos será rendirse ante él. Cuando llegan a los laboratorios Humanón y Perfecto descubren a Ferrao y a su hija, y Ferrao inmediatamente devuelve el bastón de mando a Humanón. Sin embargo Kalimán también está allí, y antes que el científico pueda usar el bastón lo destruye. Furioso, Kalimán se lanza contra Humanón y lo desenmascara, descubriendo un robot al que ataca ferozmente, destruyéndolo a puñetazos. Perfecto, aprovechando la confusión, se escabulle fuera del laboratorio. Mientras que Kalimán y sus amigos reflexionan acerca de lo sucedido una voz surge de múltiples altavoces en el refugio. El verdadero Humanón no ha sido destruido, lo que Kalimán ha destruído es solo un robot que en ocasiones Humanón usa para reemplazarse a sí mismo. El verdadero Humanón acciona un mecanismo y pesadas puertas metálicas sellan el laboratorio y gases venenosos llenan el recinto. Viendo a sus amigos en inminente peligro de muerte, Kalimán decide entregarse a Humanón vivo a cambio de la vida de sus amigos. Humanón, otra vez interesado en el cuerpo y el cerebro de Kalimán acepta, y mientras Solín y los dos Ferrao son tomados prisioneros, Kalimán camina hacia un recinto donde Humanón se propone someterlo a experimentos.

Perfecto, pensando que Humanón ha sido vencido, se dirige a la biblioteca del refugio donde se apodera del libro secreto de Humanón, el lugar donde el científico tiene apuntadas todas sus fórmulas secretas; la intención de Perfecto es escapar y más tarde, usando los secretos de Humanón, convertirse en un ser tan poderoso como lo era él. Mucha es su sorpresa cuando descubre que Humanón sigue vivo, y no solo eso sino que además guarda un segundo bastón de mando que no duda en utilizar para hacer estallar las cabezas de algunos de los monos-hombre y hombres-perro que estaban sublevados, con lo que logra reestablecer su control sobre el refugio. Luego, Humanón descongela a la Viuda Negra y la lleva a donde Rabadam se recupera de la operación, pues quiere ambos esposos presencien la derrota de Kalimán.

Kalimán, mientras tanto, es atormentado con un sonido de alta frecuencia, un arma con la que Humanón quiere atacar directamente su cerebro. El sonido es intensísimo y hace que Kalimán pierda el sentido; cada vez que Kalimán da muestras de recuperar el conocimiento, el sonido recomienza a taladrar su cerebro. Luego de muchas horas de tormento el cuerpo de Kalimán está inmóvil, como muerto, y Humanón ordena que su cuerpo sea llevado al laboratorio. Kalimán vive, pero su cerebro está completamente aturdido a causa del intenso sonido. Humanón le dice a Perfecto que esta situación es sólo temporal y que Kalimán eventualmente se recuperará, pero para entonces será demasiado tarde: Humanón clava largas agujas de acupuntura en la cabeza de Kalimán que usa para estimular áreas específicas de su cerebro. Inicialmente estimula la zona del cerebro que controla la sensación de hambre, y para ver si el experimento ha funcionado pone a Kalimán en una jaula en la que tiene que competir con el jaguar-hombre por un trozo de carne. Humanón hace que Solín, los dos Ferrao, la Viuda Negra y Rabadam presencien la escena, y todos observan aterrados a un Kalimán que ha perdido cualquier noción de su propia humanidad y se lanza como un animal contra el jaguar-hombre venciéndolo en lucha y arrebatándole el trozo de carne. Luego, Humanón adormece a Kalimán con un gas y lo lleva a su laboratorio donde con otra aguja estimula el área de su cerebro que controla los instintos asesinos. Lleva a Solín a una habitación separada y lanza a Kalimán contra él, siempre observado lo que ocurre protegido junto a Perfecto, Rabadam, la Viuda Negra y los Ferrao tras un grueso cristal. Kalimán ataca inmisericordemente a Solín mientras sus amigos observan horrorizados. Rabadam decide intervenir, y por medio de la telepatía logra hacer contacto con el cerebro de Kalimán. Su intervención es suficiente para que Kalimán suelte a Solín y reaccione, pero Humanón pronto descubre lo que Rabadam hace y lo ataca con un rayo eléctrico que lo hace perder el sentido. Kalimán observa todo lo que pasa a través del grueso cristal, pero no logra romperlo para intervenir.

Humanón entrega a Rabadam a un grupo de monos-hombre para que castiguen su osadía, mientras que Perfecto se aleja llevando a la Viuda Negra y a los Ferrao de vuelta a sus calabozos. Mientras tanto Kalimán y Solín salen por la otra puerta; Kalimán está absolutamente fuera de sí, dispuesto a capturar de una vez por todas al malvado científico, y golpea sin misericordia a todos los guardias que intentan detenerlo. Logra descubrir a Humanón que huye por los pasadizos y lo persigue hasta un recinto en el que Humanón hace funcionar un dispositivo que hace correr el piso dejando al descubierto un estanque en el que habita un gigantesco pulpo. Sin darles tiempo a reaccionar el pulpo atrapa a Kalimán y a Solín con sus tentáculos y los arrastra a las profundidades del estanque, mientras que Humanón vuelve a cerrar la trampa. El estanque resulta ser una especie de acuario, separado de una de las habitaciones de Humanón por un grueso cristal. El científico quiere observar la muerte de Kalimán y Solín, pero el pulpo en su lucha lanza una nube de tinta que impide que Humanón pueda ver lo que sucede. Decepcionado, Humanón decide entonces trabajar en las operaciones de sus prisioneros, y ordena a Perfecto llevar a Claudia y Vasco Ferrao y a la Viuda Negra a la cámara de congelación, piensa injertar sus cabezas en cuerpos de gorilas. Vasco Ferrao sin embargo lleva un revólver escondido, y está decidido a usarlo para defender su vida o la de su hija.

La lucha entre Kalimán y el pulpo es feroz, pero Kalimán logra imponerse cortando los tentáculos del animal con su daga. Solín, a su lado, siente ahogarse y pierde el sentido. Kalimán lo toma en brazos y nada desesperadamente por un túnel que ha descubierto que resulta llevar al río, donde descubre a Rabadam agarrándose desesperado a una cuerda, debajo de él hay un grupo de cocodrilos que esperan su caída para devorarlo. Kalimán logra salvar a Rabadam balanceándose con una liana. Ya en la orilla del río, Kalimán, Solín y Rabadam deciden regresar al refugio de Humanón y acabar de una vez por todas con el científico. Primero Kalimán inicia un ataque sistemático contra los monos-hombre y hombres-perro que vigilan el refugio, haciéndolos a todos sus prisioneros y dejándolos amarrados en los distintos corredores mientras Rabadam desconecta los sistemas electrónicos de los laboratorios.

Humanón mientras tanto se dispone a congelar a Claudia Ferrao y a injertar su cabeza en un gorila hembra. Vasco Ferrao saca su revólver y lo amenaza, pero antes de que pueda disparar la Viuda Negra interviene y desarma a Ferrao demostrando su lealtad a Humanón. Kalimán, Solín y Rabadam se internan por los pasillos del refugio y descubren a Perfecto, quien ayudado por su perro-hombre y a punta de látigo obliga al grupo de científicos de Río de Janeiro a avanzar a la cámara de congelación. Kalimán encarga a Rabadam de capturar a Perfecto, mientras él mismo se lanza contra Humanón. El ataque de Rabadam es certero y sorpresivo, y Rabadam logra golpear al perro-hombre, capturar a Perfecto y dejarlo amarrado, y liberar al grupo de científicos, quienes escapan hacia la selva.

Mientras tanto Humanón, harto de las constantes amenazas de Vasco Ferrao se decide a matarlo con su propio revólver, aún si haciéndolo perderá la oportunidad de utilizar su cerebro. En ese momento Kalimán irrumpe en el laboratorio y destruye el segundo bastón de mando del científico de un golpe de karate. La Viuda Negra aprovecha el momento para hacerse con el revólver de Ferrao que ha caído al piso. Humanón trata de escapar, pero es interceptado por Rabadam, quien lo amenaza con un sable. Kalimán va a lanzarse contra Humanón cuando la Viuda Negra interviene, está armada y tiene la situación en sus manos. Todos esperan que la mujer actúe en favor de Humanón, pero sorpresivamente ella entrega el revólver a Kalimán, se despoja de su velo y revela que no es la Princesa Soreya sino una agente federal del gobierno del Brasil que tiene como objetivo capturar vivo a Humanón. La razón por la que unos momentos antes interviniera en contra de Vasco Ferrao fue precisamente para evitar que este matara a Humanón. Revela además que la parte inferior de su cara no está momificada, simplemente usa una máscara de plástico que da esa impresión. Todos asisten estupefactos a las revelaciones de la mujer con excepción de Rabadam: el profesor sabía desde un principio que la Viuda Negra no era su esposa, pero decidió fingir para protegerla.

Kalimán destruye el revólver de Ferrao de un golpe de karate, mientras Humanón libera su última arma mortífera de detrás de un cortinaje. Se trata de un monstruo horripilante, un hombre artificial creado por su ciencia. Kalimán, Rabadam y Vasco Ferrao se lanzan contra el monstruo, quien incialmente da la impresióon de ser invencible. Sin embargo Kalimán golpea su único ojo, y el monstruo, enloquecido de dolor, corre por el laboratorio hasta que se golpea contra una serie de cables eléctricos. Su cuerpo acuoso causa una gigantesca descarga que hace que el cuerpo del monstruo se deshaga en pedazos.

Kalimán se lanza entonces contra Humanón y lo desenmascara, descubriendo a un anciano que lo mira iracundo. Su máscara contiene ojos de cristal, razón por la cual Kalimán nunca pudo hipnotizarlo. Pero lo más sorprendente es que Humanón no tiene brazos ni piernas, sus extremidades son artificiales, pero él las maneja con tal destreza que puede realizar sus delicadas operaciones con éxito. Utilizando golpes de karate Kalimán destruye las extremidades artificiales de Humanón, y el anciano cae al piso indefenso.

Perfecto, mientras tanto, se libera de las ataduras de Rabadam, y harto de las vejaciones que Humanón le ha causado decide destruir el refugio y escapar hacia la selva. Se dirige entonces a la sala de los generadores, y allí causa un corto circuito masivo que se expande por todo el refugio. Minutos después ya está en la selva, corriendo desesperadamente para no ser alcanzado por las explosiones. Sin embargo, Perfecto no logra llegar muy lejos en su huída, pues el Capitán Calígula en su cuerpo de mandril lo descubre y lo ataca con intención de matarlo. Los dos personajes luchan brevemente y caen a las aguas del río, donde ambos son devorados por un grupo de cocodrilos que se dan un festín.

Las explosiones causadas por Perfecto se extienden mientras tanto por todo el refugio que empieza a incendiarse. Humanón, sabiéndose perdido decide que prefiere morir a ser atrapado con vida, y en un descuido de Kalimán se arrastra hacia un grupo de cables que se han desprendido de sus lugares con las explosiones y se electrocuta intencionalmente. Las llamas ya se extienden por todo el refugio, y Kalimán toma a Claudia Ferrao en sus brazos y seguido de Solín, Rabadam, la falsa Viuda Negra y Vasco Ferrao corre hacia el exterior. Muchos monos-hombres y hombres-perro perecen en las explosiones, pero muchos escapan hacia la selva donde logran sobrevivir por algún tiempo más. El refugio de Humanón es destruído completamente ante el regocijo de los indios iguanú, quienes dan cobijo temporal a los supervivientes. Algún tiempo después Rabadam, la Viuda Negra, los dos Ferrao, Kalimán y Solín regresan a la civilización acompañados de los cientos de científicos de todo el mundo que Kalimán ha logrado rescatar.

EPISODIOSEditar

  • 344-387 en México
  • 334-377 en Colombia

CREADORESEditar

  • Original de
    • Rafael Navarro Huerta
    • Modesto Vázquez González
  • Guionista
    • Héctor González Dueñas (Víctor Fox)
  • Dibujo
    • Cristóbal Velázquez (Crisvel)

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